Segunda carta - Parte 2
Dios quiera el sábado puedas salir, vas a ver que sí. Él siempre nos ayuda, y a pesar de que en algunas cosas no tenes mucha suerte, pensa cuántos hombres darían su vida por tener lo que tenés. Hace mucho, vida, que no te digo que te quiero. Sí, te quiero tanto, tanto que quedaría mal poner en cifras o calcular un cariño, que no tiene ni límite ni comparación alguna. Hoy a la mañana fui a la iglesia Bs. As. No te imaginás la alegría que sentí y pensé tantas cosas, todas tan lindas, que me costó salir otra vez a la calle. Me hubiera gustado tanto que estuvieras conmigo, los dos allí juntos, pero me tuve que resignar y hacer un mismo pedido por los dos.
Foto ca. 1952 de la Basílica Nuestra Sra. de Buenos Aires. Probablemente la mencionada por Beba en la carta.
¿Cómo estás, bicho? Siempre cansado de esos bestias, por no decir animales, que tenés por superiores. Espero que te portes siempre bien, que comas lo que puedas, y que te acuerdes siempre de mí. Si podes escribime así me pongo contenta y dame lindas noticias. Bueno, amor, será hasta cuando el Destino quiera. Yo espero que sea muy pronto para darte todo mi amor en contestación de tus besos. Siempre tuya, Beba
En esta parte nos enteramos que Silvio tiene un trabajo complicado. Además, me llama la atención lo de "portate bien y que comas lo que puedas". Investigando, me doy con que el tipo salió sorteado para hacer la colimba a sus 20 años. Ella tenía 17, probablemente empezando su carrera universitaria —esa década el cupo femenino universitario se disparó—.












