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In my room :3 LOL
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The trilogy of depressed anime girls 😋
-Eternos-
La niebla se deslizaba entre las farolas como un susurro vivo, cubriendo las calles empedradas con un velo fantasmal. La mansión "Black cherry", estaba lejos de todo en lo alto de una montaña, parecía observar el pueblo con sus ventanas oscuras, como si fueran ojos que nunca dormían.
Allí vivía Eleanor.
Nadie en el pueblo se atrevía a acercarse demasiado a la mansión. Decían que cuando había muerto la prometida, Eleanor había cambiado. El ya no salía de día. Que hablaba solo en los jardines marchitos. Que el viento llevaba su voz suave y quebrada entre los rosales muertos.
-Pero no todo eran rumores.
Cada noche, cuando el reloj marcaba la medianoche, Eleanor descendía las escaleras vestido de negro, con encajes que parecían absorber la luz. Caminaba hasta el invernadero abandonado, donde el cristal roto dejaba entrar la luna llena.
Y ahí… ella la esperaba.
—Has tardado —susurró una voz suave, como un eco atrapado entre dos mundos.
Perla no se sorprendió. Nunca lo hacía.
—El tiempo ya no significa nada para mí —respondió Eleanor, acercándose.
Entre las sombras, una figura tomó forma. No completamente humana, no completamente visible. Sus ojos eran profundos, casi irreales, como si ocultaran siglos de tristeza.
Perla.
Su amada.
Su cadáver amado.
Eleanor alzó una mano temblorosa y la apoyó contra el pecho de ella… pero no sintió latido alguno. Solo frío. Un frío que, con el tiempo, había aprendido a apreciar.
—Dicen que estoy loco —murmuró él, esbozando una sonrisa melancólica.
—No les hagas caso —respondió él—. Ya que solo tú, en tú locura puedes verme.
Él cerró los ojos, inclinando su frente contra la de ella. En ese instante, el mundo desaparecía: no había muerte, ni tiempo, ni dolor… solo ese amor condenado que desafiaba toda lógica.
Pero la noche no duraba para siempre.
Una campana lejana sonó.
Perla retrocedió apenas, su forma comenzando a desvanecerse.
—No!… —susurró Eleanor, aferrándose a ella—. Porfavor, Quédate!
—No puedo...—dijo ella con suavidad—. Aún no.
—Entonces llévame contigo! Porfavor!!!
El silencio se hizo pesado.
—Ese camino… no tiene retorno.
Eleanor abrió los ojos, y en ellos brillaba una expresión triste y deprimida.
—No tengo nada aquí —dijo—. Solo sombras… excepto tú.
Perla lo observó, y por primera vez, su expresión mostró algo cercano al temor.
—Eleanor…
Pero él ya había decidido.
A la noche siguiente, el pueblo despertó con la noticia: la señorita Black cherry había sido encontrada en el invernadero, tendida entre los restos de rosas secas, con una expresión de paz imposible.
Nadie entendió por qué.
Nadie… excepto la niebla.
Porque desde entonces, en las noches más frías, dos siluetas pueden verse entre los cristales rotos. Caminan juntas. Se buscan. Se rozan como si el mundo no pudiera separarlas otra vez.
Un amor más allá de la vida.
Más allá de la muerte.
Y eternamente… juntos!