Junto mi voluntad como a las migas de la mesa. La arrimo despacito al borde para que caiga en la cuna de mi mano. La aprieto para que no estalle en el piso. ¿Tiene sentido tanto cuidado? si las migas siempre terminan en el tacho.
Estoy esperando una señal, que algo se mueva, porque no sé qué hacer con tantos kilómetros y ningún lugar donde dejar descansar el corazón. Cuando faltan las palabras es tan difícil entender, por eso las colecciono. Guardo los tickets, dibujo los banquetes, saco fotos, robo souvenirs, ¿qué pasó con los arreglos, las goteras, el camino de piedra? hago listas de las preguntas y de todo lo que tengo para contarte por si me llamás.
Junto el futuro, los planes, mis deseos, les armo una cuna con mis manos y las aprieto como si sostuviese una medallita a la cual pedirle que tuerza, para mi lado, el destino.










