-¡Hijo de puta, ven aquí!
Mierda, ¿no se suponía que él estaba dormido?; ¿qué querrá ahora?
Espero no haber hecho algo malo; en ese caso estaré en un gran problema.
A lo mejor si finjo no estar se olvida…
… Bueno, será mejor que vaya a ver qué le ocurre, no quiero que me mate la próxima vez que me vea.
Me levanto del sofá de un salto para dirigirme a la habitación. Espero que sea algo que pueda resolver fácil, no como aquella vez…
-¿Te parece que no lo hago?
-¿Pero dónde cojones se supone que voy a conseguir galletas a estas horas?, ¡son las dos de la madrugada y aparte está diluviando afuera!
-¿Vas a decirle que no a tu hijo?
-Anda, tío, busca el paraguas; y más te vale no hacerme esperar.
A veces pienso que no hace más que aprovecharse de mí, pero ¿qué puedo hacer al respecto? Sólo me queda aguantarle y esperar a cobrar mi venganza…
-Alex, mi amor- respondo con tono exageradamente meloso, asomándome un poco por la puerta y dedicándole una sonrisa entre falsa y sarcástica- ¿Qué ocurre, pequeño?
Él me mira con cara de mala leche y suspira profundo, observándome muy fijamente desde mi cama.
-Tú, tío; ven a calmar a esta adorable cosita, se niega a dejarme dormir- resopla fastidiado, acostándose de costado y quejándose de nuevo- Joder, me duele le espalda.
Camino hacia él, y quitando una almohada del borde de la cama me siento a su lado.
-Normal. Es decir, estás tan…- su mirada me comunica que si lo digo me asesina ahí mismo-… redondo.
Suelta un gruñido, que parece una risa mal hecha y cierra de nuevo los ojos.
-Tú, ¿quieres dejar de decir estupideces de una vez?
No puedo evitar reír ante lo que dice, y acto seguido, me dejo caer pesadamente de espaldas en el lecho, haciéndole saltar bruscamente.
-¡Gilipollas!- chilla furioso, y yo no hago más que soltar una carcajada. Al menos hasta que una patada en el tórax me obliga a parar de reír.
-Ay, ay- me quejo adolorido, pasando la mano por mi torso para aliviar el golpe. Pero igual, no dejo de sonreír mientras le miro.
Me mira con fastidio, antes de liberar un bufido y se recuesta boca arriba, cubriéndose la vista con el antebrazo derecho.
-Mierda, quiero dormir- se lamenta exasperado, soltando un sollozo. Bueno, ya me dio pena; vamos a calmar a la criaturita rebelde.
-Bien, parece que alguien anda muy feliz por aquí- digo jocoso, apoyando ambas manos en su vientre, y de inmediato siento los muy marcados movimientos bajo mis palmas. Cuánto ánimo se trae el frijolito este- Te dije que tantas chucherías le pondrían así.
-Cállate- espeta cortante, y yo me mantengo en silencio frente a su actitud. No me queda más que obedecerle. Espero que la criaturita no herede su temperamento, o estaré perdido.
-… Vale- suspiro, y vuelvo mi atención al espectáculo que me da la pequeña, hiperactiva por su subidón de azúcar- Madre mía, pero esta niña tiene un ataque; ¿a que sí?, ¿eh? Hola criaturita, ¿tienes un ataque?
Me responde a su forma, pateando con fuerza mi palma derecha.
-Hala… que tenemos una futbolista aquí- musito mirando fijamente esa zona, mientras ella me da otro golpe- Y una con mucho potencial.
Por su parte, él suelta un quejido, y poniendo su mano junto a las mías, gime desesperado.
-¡Joder, Rubén!- grita exasperado, y sólo sonrío, haciendo que se cabree aún más- ¡Haz que se calme, no que se ponga peor!
-Vale; tranquilo- exclamo sereno; moviendo lentamente la mano apoyada sobre su abdomen, y que mi hija no ha dejado de patear- Cálmate, chiquilla, o me van a matar.
No me obedece. Anda, ¿que tendré que chantajearla también?
-Venga; pequeña…- replico en tono algo más severo; pero claramente muy fingido-… obedece a tu padre.
Ella disfruta desafiarme, lo sé.
-Terca- musita él, soltando una risa seca- Eso lo sacó de ti.
Le doy una sonrisa socarrona; apartado las manos de su vientre e impulsándome hacia arriba, para quedar cara a cara con él.
-Eh- exclamo delicadamente, tomándole el brazo y alejándolo lento de su rostro, para poder verle bien.
-¿Qué?- cuestiona suavemente, casi sin voz; mirándome con los ojos cansados.
No le respondo, limitándome únicamente a acercarme lento a su rostro, mientras él me mira atento, algo curioso por lo que haré.
-Te quiero mucho, mi niño- susurro viéndole fijo, inclinándome sobre su rostro para darle un suave beso.
Él se resiste un poco, pero finalmente lo acepta y sonríe.
-Yo también, gilipollas- murmura separándose un poco, cerrando los ojos, y abrazándose a mí mientras ríe- Ahora no te irás, cabrón.
Me quedo quieto, sintiendo como me asfixia entre sus brazos. Se queda en esa posición por varios minutos.
-Alex…- exclamo para que me suelte. ¿Que de verdad planea tenerme aquí?
Y como es de esperarse, no me responde.
-Tío, suéltame- exijo algo severo, quitando sus brazos de mi cuello. Me pongo frente suyo para verle- Oye, que…
Se ha quedado dormido. Ay, pero qué mono se ve.
Apoyo mi mano sobre su vientre. Ella se ha dormido también. Joder, son adorables.
Suspiro absorto en lo tranquilo de su rostro, y soltando una risita, dejo otro beso en su mejilla para tumbarme junto a él.
-Descansen, pequeños- susurro, y envolviéndole en mis brazos, me dispongo a dormir con ellos.
Siento que me sacude con fuerza.
-… Alex, por Dios- replico somnoliento, acomodando la cabeza en la almohada-… Déjame dormir.
Y seguido una patada me tira de la cama.
-¡Levántate ya, cabrón!- grita furioso, aunque se oye algo asustado.
-¿Qué ocurre?- con los ojos agotados, vuelvo mi rostro hacia él, viéndole sentado sobre la cama y sosteniéndose el vientre con una mano.
Exhala con fuerza, echando la cabeza hacia atrás.
Cuatro segundos me costó asimilar lo que me decía.
¿Quién me hubiera recordado que tenía sueño después de oír eso?
-¡¿Qué?!- exclamé exaltado, usando los brazos para incorporarme de golpe aún en el suelo.
Me paro del piso y de un salto paro junto a él, ayudándole a levantarse de la cama.
-… P-pero… aún falta casi un mes- recuerdo angustiado, poniéndome en pie al tiempo que le tomo del brazo.
Él hace un esfuerzo por seguirme.
-Coño, pues dile eso a ella- replica sarcástico, encogiéndose un poco, mientras se queja de nuevo-… Mierda… vamos rápido; duele.
Le llamo mientras veo que comienza a moverse un poco, aparentemente a punto de despertar.
Abre apenas los ojos, mirando todo antes mirarme a mí.
-¿Qué…- musita confundido, y depositando la mano sobre su abdomen hace una mueca de incomodidad. De inmediato parece recordarlo- ¡¿Dónde está?!
Trata de incorporarse en la cama, arrojando las sábanas a un lado al tiempo que se queja de dolor.
Me apresuro a evitarlo, no puede moverse tanto aún.
-Ella está bien- le tranquilizo mientras impido que se levante, tomándole de los brazos- Sólo revisan que esté sana, ya van a traerla.
Le miro a los ojos. Se ve que tiene miedo; teme por nuestra hija, y yo lo hago también.
Pero él no sabe todavía todo lo que pasó…
… Mierda; creí que eso nunca terminaría.
Fue una maldita pesadilla, en primer lugar porque era prematura, se adelantó tres semanas, no estaba lista; ni siquiera estaba en posición para nacer. Tuvieron que sacarla por cesárea de emergencia y encima estuvo a punto de ahogarse.
Estaba aterrado; no me dejaron entrar en ningún momento y no supe nada hasta que todo acabó.
Por poco me desmayaba en ese pasillo.
El sonido de la puerta llama la atención de ambos, y nuestras miradas se dirigen ahí.
Hubiéramos pasado por alto a la enfermera que entra, de no ser porque sostiene algo en brazos.
Veo cómo él se sienta de un salto, sin quitarle de encima la vista a la manta que carga la mujer.
-Habéis tenido una niña preciosa, y muy saludable para haberse adelantado tanto. Por suerte es lo suficientemente grande; no será necesario ponerla en la incubadora- exclama ella sonriendo; acercándose a mí para entregarme a la bebé- Muchas felicidades.
La sostengo con extremo cuidado, recostándome un poco en la cama para que él pueda verla también, y me fijo inmediatamente en su rostro.
La típica tonalidad rosada que tienen los recién nacidos ha desaparecido casi por completo, dejando ver su color de piel. Pálida como nosotros.
El cabello es mucho para ser tan pequeña, y este es totalmente negro; demasiado oscuro para haberlo sacado de mí.
-Sacó tu cabello- admito conmovido, pasando delicadamente un dedo por su cabecita.
Sus ojos están cerrados, se ve tan tranquila que lo más probable es que duerma. Ella es perfecta, además se parece tanto a Alex.
-… Es hermosa- susurro sin dejar de verla, entregándosela a él.
Le recibe de inmediato, admirándola con atención.
Y veo que sonríe de pronto, pasando lentamente la mano por el diminuto rostro de nuestra hija.
-No creo que ella sea una Jodie- asegura mientras ríe, mirándome un segundo, y luego a ella de nuevo.
Sonrío también al oírlo, recordando cómo apenas supimos que era niña, insistí como un loco en que le pondríamos Jodie; al menos hasta que tuvo que decir que sí a cambio de que prometiera dejar de joderlo con eso.
Me acerco a ellos, inclinándome un poco sobre la cama.
-Ahora que la veo- comienzo fijándome en sus pequeñas facciones, riendo suavemente- Tienes razón.
-Bueno- susurra- Te dejo otra oportunidad; pero no se te ocurra ponerle otro nombre de algún estúpido personaje de un juego.
Río por lo que dice, apresurándome a borrar de mi mente todas las protagonistas femeninas que recuerdo.
Me fijo en su piel pálida, blanca pura.
-Yo creo que le queda mejor…
Se queda en silencio un momento.
-Madre mía por fin; creí que yo tendría que ponerle el nombre- dice riendo, mientras ella comienza a removerse un poco. Parece incómoda por la posición en que Alex la sostiene, y la oigo quejarse en voz baja- Por fin tu padre pensó, Bianca.
Ignoro lo que dice, fijando toda mi atención en la bebé, que parece querer abrir los ojos.
-Mírala…- le digo, acercándome más a ella-… Está despertando.
Él la observa también; y bajo nuestras miradas expectantes, entreabre apenas los párpados, lo suficiente para dejarnos ver por fin sus pequeños ojos.
Conservamos ambos el silencio al verla.
-¡Son verdes!- exclama maravillado; apartando un poco la sábana que la cubre-… Tiene tus ojos.
Noto que ella mantiene su vista sobre mí, con una expresión de aparente fastidio. Creo que ya sé de quién sacó el carácter.
Sonrío al pensar eso, y apoyando ambos codos sobre la cama, la admiro embelesado.
Hace mil años que no subía algo :’v
Este fue mi primer Rulexby, y supongo que no será el último ( ͡° ͜ʖ ͡°)
Perdón por la tardanza, @cilu-blogs. Sabía que lo haría, ¿no? :‘vv
(PD: Puto título gay y pendejo >:'v)
*Escribí este mismo mensaje en Wattpad, así que no me demanden por derechos de autor :vv*