La Generación del Milenio y la Vida Adulta
Recientemente el término Millennials ha logrado acuñarse entre psicólogos y sociólogos para referirse a la Generación Y, es decir, aquellos nacidos entre mediados de los 80 y el cambio de milenio.
Son también comúnmente llamados La Generación Boomerang, Generación Yo , Generación Peter Pan y Generación del Internet. Soy parte de esta generación. Mi graduación del colegio es en pocos días, y siento que sería productivo hacer un análisis de nuestra propia generación, cómo nos ven, cómo nos vemos y cuáles son nuestros problemas.
Aclaración: La gran mayoría de las fuentes y citas utilizadas en este texto son originalmente en inglés. Millenials es un término exclusivamente estadounidense, pero el fenómeno sucede también en nuestro país.
En los medios estadounidenses los Millennials tienen mala fama. Artículos como el de la revista Time tachan a la Generación Y de perezosos, narcisistas y conformistas, acostumbrados a tener las cosas fáciles y buscando saciar su infinita necesidad por atención; creando así el nombreGeneración Yo. Este supuesto fenómeno va de la mano con la aparición de las redes sociales, parte esencial de la vida cotidiana de la juventud actual. Otros artículos, como el de la revista digital Slate culpan a diversos factores del miedo generalizado a llevar una vida adulta, ganando así un apodo más: Generación Peter Pan. Así, muchas personas se quedan aplazando su vida independiente o con miedo a afrontarla por sí mismos. Es una generación llena de frustración y miedo.
Sí, da miedo. Graduarse da miedo. Tan pronto como ponen en nuestras manos el título de bachiller, el mundo y la rutina a la que estamos acostumbrados se desintegran a nuestro alrededor. Quedamos en un vacío, un cruce entre caminos. Como una Y griega con infinitas desviaciones posibles. Y lo peor es que, a lo largo de nuestras vidas, todos nos han dicho que no hay vuelta atrás. Esta sobredramatización es sumamente triste, ya que no importa si decide ser ingeniero, músico o vendedor de películas quemadas en frente del edificio de correos; el plan es el mismo: Haga plata, consiga trabajo, cásese, tenga casa, haga hijos. Viva en rutina por el resto de su vida.
No es un sentimiento exclusivamente para recién graduados: Hay cientos de personas que cada día se prometen que van a dejar el Call Center y poner el título a trabajar, personas que se arrepienten de gastar años y/o cientos de miles de colones en una educación que no están aplicando. Personas que a pesar de su disgusto no se mueven porque el salario del Call Center es muy bueno en consideración pero les da miedo no encontrar algo tan bueno si lo dejan.
Hay otras personas que ni siquiera logran llegar tan lejos. Las circunstancias económicas, familiares, incluso sus propias dudas y miedos los han forzado a entrar en el mercado laboral sin continuar su educación. Bachilleres (o menos) de salario mínimo que llevan al hombro un saco de sueños que nunca cumplirán.
No se necesita ser Millennial para sentir esta clase de frustración. Tampoco es algo exclusivo de esta generación. La mayoría tenemos esta clase de crisis, pero conforme pasa el tiempo suceden cada vez más frecuentemente y desde edad más temprana. Es un sentimiento completamente racional y justificado, el dudar y temer por la consolidación de lo que, según dicta la sociedad, usted hará el resto de su vida.
¿Y si le digo que, no importa la decisión que usted tome o haya tomado, no importa si estudia, estudió o no lo hace, que no importa si trabaja o no, que no importa si usted trabaja en lo que le gusta... Que nada de eso define su plan de vida?
Acostumbramos a decir "carrera" y "plan de vida" como si fueran sinónimos. Como ser humano, usted tiene el poder de provocar cambios. Puede provocar cambios en su vida y vivirla como le plazca y lo haga feliz, independientemente de su empleo o sus estudios. La decisión de ser feliz y convertirse en un ser humano realizado es precisamente eso: una decisión.
La vida adulta abre una infinidad de posibilidades. Eso es lo que la hace tan intimidante, porque su mente está condicionada a creer que solo se puede decidir una cosa, que solo se puede tomar un camino y que no hay vuelta atrás. Lo cierto es que en cualquier momento puede reiniciar. Nunca es demasiado tarde para aprender, ni demasiado tarde para empezar de nuevo. Son cosas sobre la vida adulta que, tristemente, casi ningún adulto sabe.
Como culminante de este texto, recomiendo ver este video, resumen de el discurso a los graduandos de Kenyon College en 2005. Si no entiende inglés, contácteme y con gusto puedo hacer un transcrito al español.














