Adderall o Si Buenos Aires es la Ciudad de la Furia, Huaral es el Pueblo de la Muerte
Gustavo Cerati murió el año anterior a aquella vez que me fui sin ti a Huaral con Rafael, Jesús y Crhistian para alejarnos de la Ciudad de los Reyes y respirar un poco planeando tantas cosas que no viene al caso mencionar pero que en todo caso tienen que ver con trabajar y hacer dinero
Cuando Gustavo murió miles de personas lloraron su muerte o dijeron que Dios se lo había llevado a un lugar mejor
Yo no creo en Dios pero te puedo asegurar que mientras Dios se llevaba a Gustavo Cerati algo parecido a la muerte se avecinaba como un aluvión que no se anuncia hasta que llueve
Huaral es horrible lo siento por ser así por atentar contra el turismo la marca de mi país el progreso de mi pueblo siento que traiciono a mi gente pero Huaral es realmente horrible lo lamento
No de una manera estética sino más bien de una manera espiritual es terrible como un cementerio gigante que se comió mi corazón desde el primer segundo
Hablando de eso, iba a titular yo este poema Ketamina o Si Buenos Aires es la Ciudad de la Furia, Huaral es el Pueblo de la Muerte aunque en realidad nunca me he aplicado una dosis normal de ketamina y no he estado en Buenos Aires más que 30 horas recluido en el aeropuerto durmiendo en el piso sintiéndome una mierda
Pero iba a titular así el poema porque Rocío me contó que estar en ketas es lo más parecido a morir y yo lo más parecido a morir que he sentido en mi vida sucedió en Huaral exceptuando aquella vez hace años cuando Franz Kafka me besó en la boca
El punto es que fui sin ti a Huaral y estaba en aquél hotel ligeramente parecido al hotel donde tú y yo y Vane pasamos la noche luego de un concierto en San Bartolo
Y sentí algo muy similar a la muerte dentro y fuera del hotel, en las tiendas los dependientes nos trataban mal, en los restaurantes no nos querían dar de comer, en las pistas los carros nos querían arrollar y lloré tanto aquella vez sentí miedo miedo de verdad
Miedo de quedarme en el hotel, miedo de salir del hotel, miedo de existir en un pueblo al Norte de Lima mientras tú también estabas de viaje sin mí en un pueblo al Sur de Lima y entonces nuestros caminos empezaban a separarse y yo no lo noté
Se supone que aquellos dos días en Huaral trabajé como un asno conectado a una laptop escuchando a Gustavo Cerati que a su vez estaba conectado al universo mientras yo trabajaba como un asno y tomaba mucho adderall para ser inteligente
Pero miento porque no logré trabajar nada, no logré hacer nada, ni siquiera escuché a Cerati, seguramente estuve escuchando The Smiths o algo triste pero de verdad que no hice nada, nada más que recordar sueños horribles en los que pisaba mierda de gente que sufría porque no podía cagar y me pedía ayuda y no podía ayudarlos
Perdón por hablar de estas cosas detestables pero en realidad fue lo que sucedió y creo que te llamé unas tres o cuatro veces, perdón por eso no podía no resistía a pesar de que ya no tengo 15 años como aquella vez que Franz Kafka me besó en la boca
Como aquella vez quiero decir me sentí en un coma profundo y horrible odié tanto aquél lugar pero ya no más porque he aprendido algunas cosas creo
En fin, da igual, lo que quería decirte o lo que en realidad he empezado a pensar y me da miedo es que viajarás sin mí irás a tantos lugares sin mí pero por favor no vayas a Huaral porque no he logrado regresar completo de ese lugar
Quiero decir, hay una parte mía muerta un pequeño cadáver que canta bajito que te hará sentir triste y no quiero que estés triste todo lo contrario deberías seguir yendo al Sur o a la casa de tu abuela que está en el norte pero no tan al norte
Aquella vez de todos los destinos turísticos naturalmente elegimos el Eco-truly para convivir un par de horas con los Hare Krishna y liberarnos de todo aquel halo de muerte que te comenté, y si no te conté, Rafael y yo nos despertamos de pronto gritando en el mismo segundo en la noche en el hotel que me recordaba un poco al hotel donde tú y yo y Vane pasamos la noche luego de un concierto en San Bartolo
No volveré jamás a Huaral pero a aquella comunidad de Hare Krishna pienso ir a vivir cuando por fin acepte que me dejas para siempre de que nunca volveremos a viajar juntos de que siempre viajaremos en direcciones tan opuestas que la carretera se llena de niebla y es posible morirse allí mismo
En la comunidad de Hare Krishna aprendí yoga hice yoga para conectarme un poco a Dios aunque no creo en Dios pero en aquél momento lo necesitaba tanto, aferrarme a algo quiero decir aferrarme a un tronco viejo y fuerte
Aprendí a saludar como el Dalai Lama un saludo hermoso juntando las manos
Que significa o se puede interpretar como “La presencia de Dios en mí se inclina ante la presencia de Dios en ti” y entendí o creí entender tantas cosas que te dije por teléfono en una llamada de unas dos horas en las que te prometí volver como un ser nuevo y quizá lo hice
No sé cómo explicarlo ahora, pero entonces te hablé de Dios, te hablé tanto de Dios aunque yo no creo en Dios pero sentí dentro mío que sabía muchas cosas sobre Dios y sobre ti y sobre mí y sobre nuestro futuro
Y a veces creo en Dios a pesar de que me ha fallado tantas veces exceptuando aquella vez que Franz Kafka me besó en la boca, lo cual supongo que ya es demasiado pedir pero de todos modos yo me sentí triste y abandonado sobre todo últimamente
Y a veces creo en todo en absolutamente todo, que vuelves que me amas que viajamos en la misma dirección nunca yo al norte y tú al sur que Gustavo Cerati escribió canciones sobre nosotros cuando yo apenas nacía o sea mucho antes de lo que te estoy contando Amor amarillo Te llevo para que me lleves
Creo en Dios en Buda en las promesas en tus ojos trazando las rutas más hermosas donde tú y yo viajamos y Franz Kafka no me besa la boca sino que en un futuro lejano mira cómo el mundo se acaba desde un asiento de hierro forjado del parque de New York y también mientras nosotros nos besamos por última vez en un asiento de hierro forjado de algún parque de Sao Paulo o de Independencia, el distrito con el nombre más bello que jamás oí en mi vida y por el que estuve dispuesto a llevarte a ser alcalde o presidente o primera ministra
Sé que no soy lo suficientemente inteligente pero tenía muchos planes en realidad bocetos intenciones, leí un libro de cómo Obama llegó a ser presidente en 2008 gracias a una buena estrategia de marketing digital y quería aplicar algo similar para que me quieras un poco más para que me ames un poco más en realidad era mi único objetivo y habría disfrutado vivir allí contigo tú y yo (tengo varios borradores en Google Drive)
No volveré a Huaral a menos que sea contigo para que me ames para que me cuides para que nos cuidemos juntos del dolor y la niebla
No volveré a viajar aunque probablemente viaje mucho o no viaje nada y tú viajarás sin mí o quizá no viajes aunque probablemente viajes tanto y tanto sin mí
Espero encontrarte y si te encuentro voy a saludarte como el Dalai Lama porque dentro de mí hay algo que se agita todos los días algo que se llueve a sí mismo y se inunda y se vuelve aluvión y yo no estoy conectado ni aferrado a nada te necesito necesito la presencia de Dios o de lluvia o de un árbol viejo y fuerte y fresco que habita dentro de ti de Dios dentro de ti te necesito
Por favor no vayas nunca a Huaral si no es conmigo
Por favor no vayamos nunca a Huaral quedémonos en Lima o Independencia o vayamos nuevamente a La Merced a mojarnos en el origen de un río que es el origen del amor
Por favor vayamos a cualquier lado o a ninguno pero estemos juntos
Me voy a quedar en casa por un largo período mirando la pantalla de la PC leyendo artículos de RT en español y escuchando The Smiths
Trabajaré duro y seré importante en mi trabajo
Kevin Castro (Lima, 1993). Escribió Los tiempos jurásicos (C.A.C.A. Editores, 2013). Es editor de la revista Mutantres y C.A.C.A. Editores. Escribe tres libros que son un mismo libro (estos textos forman parte de uno de ellos). Quería que Argentina ganará el mundial.