Ya se acabó el primer trimestre del 2018, y acá apenas va un listado de lo que considero los mejores discos del año pasado, porque la impuntualidad me representa.
Puede que sea subjetivo. Es más, es subjetivo. Y bonus: no fue planeado, pero resulta que pude ver presentaciones de esos tres discos en vivo. Así que tenemos 3 discos + 3 mini reseñas de conciertos del 2017. Comenzamos.
"Damage and Joy" — The Jesus and Mary Chain
Al escuchar este disco lo primero que pensé fue: The JAMC se lleva de encuentro a todas esas banditas que han intentado hacer noise estos últimos años.
Aunque ciertamente con este disco no inventaron el hilo negro, les puedo decir algo: no necesitan hacerlo porque con el Psychocandy lo hicieron hace años (les digo, la lista no es objetiva, soy fan, perdóname A.). Estos hermanitos ya están en sus 50s y siguen haciendo las cosas bien. Leí un montón de malos recibimientos para este álbum, entre tantas muchas cosas, se quejaban los que saben, de 1. Haber esperando tanto de entre un disco a otro (19 años pasaron desde Munki y algunas de estas canciones ya existían aunque fuera a manera de demos) y 2. De las excesivas colaboraciones con voces femeninas, pero para mí dieron en el clavo. Porque Munki me tuvo sin cuidado, y porque las voces son de las cosas que más me gusta apreciar en la música, y eligieron entre ellas a Isobel Campbell, ex Belle & Sebastian.
Y así, entre esa mezcla, podemos disfrutar de un disco que a una simple escucha podría ser un rock alternativo del equis, pero que tiene sus momentos, entre ellos Amputation. Una pieza de las que uno agradece la espera.
The Jesus and Mary Chain @ Lucerna Music Bar (Praga) — 13.10.2017
The Jesus and Mary Chain han venido 2 veces a México, una en 2015 y otra en 2008, pero ninguna de esas veces se me había podido hacer. Resultó que los vi en octubre en Praga, en un venue llamado Lucerna, con Cold Cave como teloneros.
Alguna vez esta banda cosechó la fama de romper tímpanos, y de hacer destrozos en el escenario. Esa alguna vez debió ser en sus veintes. Ya lo mencioné porque es necesario, los hermanos Reid están en sus late fifties. Y no es justificación porque no la necesitan. Hasta eso, siguen sorprendiendo. Sólo que de una manera distinta, madura: la voz de Jim en vivo es impecable, sigue teniendo estilo, todos los miembros están sincronizados.
Y sé que esta cuenta no es guía de viajes, pero para ponernos en contexto: Lucerna Music Bar es un venue pequeñito, como lo dice su nombre, es un bar. No cabrán ni 1000 personas. Pero está dedicado desde su concepción a inicios del siglo XX a los espectáculos musicales de distintos géneros, por lo cual la acústica fue de la misma manera, sorprendentemente buena. Algo muy difícil de lograr para una banda de este estilo.
A diferencia de The JAMC, a ellos la crítica no les resintió habernos hecho esperar tanto de un disco a otro, porque a su criterio esa espera valió la pena. Y bueno, para mí también.
22 años pasaron desde Pygmalion, el último release de esta banda fundamental para el shoegaze: pasó Mojave 3, pasó la un poco desapercibida carrera folskie de Neil Halstead, pasó un épico retorno a los escenarios en el Primavera del 2014. 22 años es una vida. Y de repente, Star Roving. Esas distorsiones de guitarra, esas voces como ecos, nostalgia pura. Como si el tiempo no hubiera pasado.
Mi favorita del disco: Sugar for the Pill.
Slowdive @ Huxley Neue Welt (Berlin) — 03.10.2017
Slowdive ha venido una sola vez a México, el año pasado. (o sea 2016, porque este post debió haber salido en 2017). Y por razones de la vida tuve que vender mi boleto, al igual que por razones de la vida me pude reivindicar y verlos en Berlín, en un venue llamado Huxleys Neue Welt.
Cabe destacar: este concierto fue sold out pero aún así se sentía algo vacío. No sé si es por mis raíces que mi mente aclama de las bandas interacciones con el público (Un «cómo están?» hubiera estado bueno, Neil!), y del público coros, gritos e invasión del espacio personal, cosa que los alemanes no son dados a dar.
Pero dejando a un lado eso, la banda crea una atmósfera envolvente, no solo con su música sino con el resto de los visuales y la iluminación en adición. Rachel desafina algo en vivo, pero no tanto para hacerlo una mala experiencia. El setlist no deja nada a deber, todos los hits del nuevo disco son interpretados. Sin embargo para mí, los momentos más grandes fueron Dagger, en la cuál se creó un momento íntimo, y When the Sun Hits, canción que me vuela la cabeza y en mi opinión es la mejor de ellos. Hace unos años había abandonado la idea de ver esa canción en concierto y ¿Qué tal? Son buenas épocas para estar vivo.
"Sleep Well Beast" — The National
En tiempos de Trump, y de una gran tensión México-Estados Unidos, es imposible que un disco tan político pase desapercibido.
A pesar que desde que escuché Boxer y The National se distinguió para mí de las otras bandas de indie rock por la preciosa voz de Matt Berninger y por pertenecer al mítico sello 4AD, realmente nunca fui fan (y ahora me condeno, porque vuelvo a escuchar ese disco, y qué joya).
Entonces llegó Sleep Well Beast, con una consistente identidad creada por la renombrada agencia de branding Pentagram y Day I Die como single, y aquí me tienen. Entre letras tristes, y música bonita, uno de mis discos favoritos del año.
Mi favorita del disco: The System Only Dreams in Total Darkness
The National @ Pepsi Center WTC (CDMX) — 23.01.2018
Un día antes de que ganaran el Grammy con el mejor disco de música alternativa, vinieron a México a dar una presentación esperadísima desde hacía unos meses.
Algo tienen los conciertos en Ciudad de México y es que se caracterizan porque la gente no respeta el espacio personal del otro, y además los asistentes no escatiman en gritos de emoción y en corear las canciones. Siempre creí que cuando decían los artistas «Gracias México, son el mejor público que hemos tenido» era algo que le decían a todos los públicos, pero al parecer los mexicanos sí nos caracterizamos por nuestra pasión.
Berninger y el resto de la banda son un encanto, su presentación es increíble en vivo, su interacción con el público igual, con todo y sus chamarras choteadas de Mexico is the shit, se puede percibir su autenticidad. En definitiva uno de esos conciertos donde todos salimos sonrientes.