Trabajar con las manos lo invisible, trabajar con el alma la materia La alta-costura del alma, una arquitectura del tiempo, el espacio sagrado, del amor divino presente aquí, presente en el cielo, dice presente. Aquí, invadir el infierno, declararle la guerra a los que actuán como juguetes muertos. La alta-costura del alma, se teje con tiempo, barro, arcilla que se va moldeando, que va dejando huecos, que permiten el sonido entre lugares inciertos. La creación de un espacio sagrado, se dibuja con tierra pero se plasma en el reino invisible, frío es el viento que ha de pulir las rocas para dar presencia al nuevo templo. Ya no hay lugar, uno debe ser el lugar, uno debe ser la casa, la tierra y el cielo. La guerra silenciosa cada vez produce más ruido, levanta más sospechas las armas se siguen escondiendo para el momento correcto y el canto aún retenido del fuego que ha pasado que nos dejó lentos. Erosionar el reloj que tortura y remplazarlo por polvora, orden y silencio. 🏴













