Todo me parece ajeno, ¿Estaré tocando fondo? Dicen que de ahí todo es cuesta arriba, pero ¿Y si yo no quiero ver lo que hay en la cima? Años disipando este dolor que cargo dentro y hoy se me han desbordado los ríos de la memoria. Todo pesa y todo duele. Jamás me había hundido tanto, siempre había procurado que las puntas de mis pies siguieran sintiendo el piso firme, hoy soy más un ser flotante que se deja arrastrar por la marea del caos; tragedias que todos estos años se han perpetuado bajo la idea de un día aprender a nadar. Ni siquiera se flotar y me estoy hundiendo en lo más profundo de mi sufrimiento. Sufro, sufro muchísimo, no por mí, si no por lo intolerable que es el dolor de mis huesos, me duele hasta la más insignificante arteria y ya no puedo más. ¿Me estoy rindiendo? Probablemente sí. Llevo años mitigando un peso, distrayéndome con amores, con amigos, con desconocidos, y no precisamente para distraerme, sino para sujetarme a algo que me haga quedarme, que me haga cambiar mi plan de vida, pero parece que mi cuerpo no ha podido echar raíces en ninguno de esos lugares. Me dejo ir, porque lo que me duele hoy ya me es insoportable, es ácido añejo en los rincones más profundos de mi ser, que me quema desde adentro. Hay lapsos de vida que me recorren las pupilas y que siempre saborearé en mis amígdalas, pero esta vida ya me es inhabitable. No quiero despedirme de nadie, no quiero miradas lascivas, sermones de vida, ni mucho menos palabras de aliento, quiero irme en silencio, tan tenue como todos los secretos que mi piel ha sabido guardar celosamente. Es curioso, siempre me creí un libro abierto, fácil de descifrar, pero nunca nadie me conoció. Nadie sabe mis miedos, nadie conoce mis vergüenzas y muchos menos mis arrepentimientos. Hoy me voy siendo completamente ajena a todos, y para ser sincera, no sé si me enorgullece, pero todo esto me sobrepasa y no pienso vivir una vida así, quiero sedarme las voces de mi cabeza y parar todo este dolor. Las personas rotas rompen; yo me encuentro destrozada y no pienso destrozar a los que amo.