“básicamente usaba a su esposa u a modelos y artistas de la performance a modo de pincel.” explicó por encima. aunque el suelo del estudio ahora estaba ocupado por un gran lienzo fino, este tipo de cosas solían hacerse en zonas más amplias pero confiaba poder sacar algo genial y más si sofía terminaba por acceder a su propuesta. sintió que había vuelto a tener las riendas de la situación y poco a poco terminó por relajarse. lo que no esperaba era que en cuanto la mexicana se girase le daría un beso que, por muy fugaz que hubiese sido, sintió como sus defensas volvían a desmoronarse. la morena era como si estuviese jugando con nitroglicerina. si a veces a ella misma le decían que era impredecible era porque no conocían la dinámica que se estaba creando entre las dos. “gracias, eres así como mi tercera fan, y los dos primeros son luca e imre.” respondió rápidamente con una sonrisa, bromeando como pudo, intentando desbloquearse lo más rápido posible después de aquella cercanía tan veloz. “¿acaso no te fías de mi?” inquirió alzando una ceja mientras le extendía la mano para poder llevarla hasta el inicio del lienzo. puso algo de música antes de mancharse más de pintura y rió con suavidad ante la referencia a titanic; ¿cuántas veces imre le había tomado el pelo con lo mismo? “pff, nosotras tenemos más cla…” mientras sumergía las manos en la pintura para empezar a cubrir el cuerpo de esta, elevó la mirada, arrodillada ante sus pies. y ahí estaba, el cuerpo desnudo de sofía. solo lo conocía por el tacto y ahora volvía a sentirse al borde del desmayo de tantas emociones que recorrían su sistema nervioso. “es…yo…tu cuer...” no dejaba más que balbucear, sin ser capaz de crear una frase coherente. rápidamente se obligó a regresar a la realidad, aunque fuese momentáneamente. “perdona si la pintura está muy fría, ¿vale?” pudo decir finalmente, sintiéndose una auténtica idiota. tragó saliva y finalmente, comenzó a cubrir toda la desnudez de esta con la pintura. sus ojos no dejaban de grabarse a fuego cada detalle que tantas veces se había imaginado. se había creado una atmósfera de carácter casi ritualístico al rededor de sus acciones. era como si una simple mortal estuviese pintando el cuerpo de una deidad. sus manos resbalaban por cada curva de la anatomía de esta. por mucho que hubiese querido tocar más, había hecho una promesa así que con cuidado de no estropear lo hecho, le tomó de las manos para primero, tumbarla boca arriba sobre el lienzo. “no pienses mal. es para poder moverte y fijar la pintura bien.” advirtió antes de ponerse sobre ella. se inclinó quizá demasiado para colocarle los brazos en la posición deseada. “¿estás cómoda?” apenas existía distancia entre los labios de ambas una vez más, pero en esta ocasión, de verdad, no lo había hecho a propósito.
‘ tengo mis dudas ’ contesta a modo de broma, dejándose guiar por la contraria y quedándose realmente sorprendida por la música que ha escogido. la realidad es que, en ese momento, Amalia era de las pocas personas en que confiaba. por eso daba tanto miedo, porque darle la confianza a alguien era darle todas las armas para romperla justo como lo habían hecho en ocasiones anteriores. no es hasta que escucha aquél intento de oración, que no es más que palabras entrecortadas, que cae en la cuenta de la situación. habían habido tantos encuentros íntimos entre ellas, estaba tan acostumbrada a estar así en su presencia, que por un instante se olvidó del detalle más importante. aquella sería la primera vez de entre tantas, en que realmente la castaña podría admirar su desnudez. y entonces ahí, por tan solo una milésima de segundo, se siente expuesta. y puede percibir la manera en que la mira, la manera en que la toca, existe una delicadeza en el contacto que hacía tiempo no recibía de nadie; provoca que su piel se erice bajo la pintura que si bien esta fría como ha advertido, la verdadera culpable de aquella reacción es la alemana. ‘ ¿son nervios lo que percibo, Hoffman? ’ intenta bromear con una sonrisa traviesa, permitiendo que le indique como acomodarse sobre el lienzo. pero bah, de estar en lo correcto, entonces no sería la única con los nervios crecientes. aquél momento es tan íntimo que podría ponerla a temblar; jamás se había encontrado en una situación así con ella. bien, quizás las cosas a veces se tornaban algo suaves entre las sábanas luego del sexo, pero nunca de una manera tan profunda como ahora. solían cortar cada vez que la situación se ponía así; era cuestión de ponerse la ropa y marchar, pero ahora mismo, estaba desnudándose para algo más que sexo, cuando los últimos años había pensado que no podría hacerlo. no puede ignorar la cercanía por mucho que lo desea, su mente solo puede viajar a la idea de besarla y aferrarse a ella. ‘ lo estoy ahora ’ murmura, no hay filtro en la confesión, pero trata de disfrazar aquello con el comportamiento que tendría usualmente: la besa, como si buscara distraerla del trabajo que lleva acabo. no es esa su verdadera intención, solo quiere besarla por puro gusto, pero Amalia no tiene que enterarse de aquello ¿cierto? si juega bien sus cartas, quizás logre disimular los sentimientos que comienzan a nacer. ¿el problema? Sofía nunca fue buena con los juegos de azar.