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*avoids sadness and pain with self-destructive behavior* :~)
“I have an ugliness that’s impossible to love.”
samxholt:
Tras lo ocurrido en casa de los Maxwell sentía un enorme pesar, el cual no estaba relacionado con el haber sido sacado de la fiesta por la policía. Claro que no; ya que no sería la primera vez que se ve involucrado en algo así. Su silencioso malestar era únicamente provocado por el drama que lo llevó a generar disturbios en primer lugar… y el cual sabía tardaría en desaparecer— ¿Qué puedo decir? Fue una gran fiesta. Incuso ligué con un guardia al final de la noche —soltó como broma a su compañía, ya que realmente a ningún policía le gustó que un Holt le coqueteara.
pronto el interés por esperar en la barra a que el pedido estuviese listo y poder tomarlo a casa pasó a un segundo plano. lo hizo en el momento en el que conversación ajena se cuela por pabellones auditivos y verdosos identifican a la fuente de la voz ; reconocimiento nubla psique, rostro que es retratado en infinidad de telediarios, siendo las detenciones la noticia más reiterada en toda la ciudad. así que redirecciona sus pasos, se acerca a la mesa sin ningún pudor a ser una intromisión en la charla que tiene tiene el rubio con un tercero. apoya las palmas sobre la mesa como gesto de llegada, sin molestarse con saludos y presentaciones procede a hablar: ‘ ¿no eres tú el que golpeó a dimitri borsuk durante la fiesta? ’ necesita confirmación, quizás su curiosidad podría confundirse con falsa idolatría o mera curiosidad. como fuese, esperaba confirmación o negativa para mostrar sus verdaderas intenciones.
lucahoffm:
“¿por qué no la coges tú, zorra? no soy tu puta criada.” responde imitando el tono que había sido empleado por el contrario, dejándose caer en el sofá junto a él. “déjate de alcohol, sal y búscate una buena puta que te calme ese humor de mierda que tienes.”
‘ joder, porque pensaba que tu tenías más ejercitada la mano derecha. ’ mueca de desagrado es recogida en su semblante ante la abrupta caída de su hermano en el sofá. ‘ pensaba que para eso estabas tú aquí, ¿o es que ya has colgado las bragas? ’
amaliashoffman:
ignoró el comentario en relación a la genética que les había tocado. ahora no quería ponerse a discutir con el mediano sobre lo mucho o lo poco que deberían beber y sobre todo, porque ella no predicaba con el ejemplo. que aquella noche le hubiese pillado solo con tres cervezas encima era un jodido milagro. “mejor, paso de utilizarte de saco de boxeo. eres todo huesos.” rodó la mirada, como si fuese a darle algo más que una colleja a su hermano. en la vida se le había ocurrido un enfrentamiento físico brutal con él o con luca, porque creía que aquello acabaría rebajándola al nivel de su padre. tomó otra calada del cigarro y expulsó el aire con calma, dejando que el humo secase su boca. “digamos que una vida tarde.” siguió la broma de este y acto seguido prestó atención a las palabras que salieron de su boca. “eso ya lo puedo ver. ¿qué has hecho exactamente?” si quería ayudarle necesitaba algo más de información.
‘ ¿no será que te da miedo que te patee el trasero? ’ alza cejas, en posición inquisitora y provocadora ; aprovechando el cambio de materia para desvió de atención, silenciosamente rezando porque aquello bastase para disuadir a su hermana. aunque la realidad era otra, sabiendo que no le dejaría fomentar sus insanos vicios para subsanar las heridas del alma ( hábito que se ha incorporado en la familia y que van lastrando desde kilómetros de distancia ), que le sacaría la verdad que esconde deterioro en aspecto físico ; reflejo del estado de su juicio. ‘ -- -- ufff, joder, pues ya esperamos entonces a la siguiente, ¿no? ’ como si creyesen en reencarnaciones, como si creyesen en algo más que una eterna y espesa nada al final del túnel que les marcaba la parca. ‘ vale, vale. ’ prosigue, antes de esperarse a una negativa de su hermana por abandonar el tema o enfrentarse al choque de su puño en su brazo para hacerlo entrar en razón. ahora lástima por el líquido que ahora baña el suelo, el mismo que le habría hecho más ameno el mantener esa conversación. da otra calada al cigarrillo, aprovechando el margen de tiempo que prestaba el gesto antes de empezar a hablar. ‘ al principio era solo sexo. incluso impuse esta puta norma de “sin sentimientos” ; siendo yo el primero que la rompería. pero era fácil seguir como si no existieran, como si todo siguiera igual. claro que llegó el jodido brunch y todo el tema de la subasta... y me puse celoso de cojones. ’ cabeza hacia atrás y los ojos cerrados, admitiendo cosas que le costaba hacer hasta con su propio subconsciente. se aferraba a desligarse de sus palabras, a imaginarse que estaba siendo dichas en alta por otra persona que no era él. ‘ pero no podía admitirlo, claro que no, porque estaba cagado en los pantalones. ’ y sabía que su hermana podría comprender ese miedo : a esas nuevas sensaciones, tan extrañas y tan externas a la realidad que siempre les ha rodeado. al eco del recuerdo de su padre y a todos los valores que les había inculcado y que, a un océano de distancia, aún encontraba su huella dentro del menor. ‘ m-me pidió un motivo por el que no continuar con la subasta e irse con alguien que pudiese darle una cita de verdad ’ y todo lo que eso implicaba. ‘ o se acabaría. y no pude. ’
corcnas:
‘ creí que éramos un matrimonio feliz, amor ’ intenta enfocarse en esa parte de su oración. infinidad de veces le habían preguntado sobre su relación con el mediano de los Hoffman. que poco sabían, pues se equivocaban de hermano. ‘ follarme a tu hermana, claro ’ríe, como si aquella fuese una idea descabellada. ‘ pero igual puedes acompañarme a comprar lencería — ’ la frase queda al aire, como si meditara algo, y entonces la pregunta llega a sus oídos, tan directa como cualquier cosa que pudiera venir de los labios alemanes, más no era una que esperara pronto. ‘ ¿qué? por supuesto que no, Imre ’ vuelve a reír por sus ocurrencias, aunque puede percibirse un ligero nerviosismo en sus vocablos. su mirada vuelve a recorrer los materiales, tomando ahora una lata de spray y fingiendo que se concentra en leer la etiqueta. ‘ ¿qué nos traemos de qué? es mi amiga, ya lo sabes. el Hoffman con el que todo el mundo cree que estoy eres tú, si mal no recuerdo ’ ahora sí, voltea para encararlo y con la cabeza ladeada, juntando ligeramente sus cejas, añade: ‘ que aún sigo sin entender eso. quiero decir, sí, somos muy cercanos, pero… nunca… ’ y esboza una sonrisita juguetona. ah, claro, si él va a atacarla con preguntas sobre su hermana, ella puede regresárselo. ‘ ¿sabes que eres el único hombre que nunca ha intentado algo conmigo? quiero decir, ni siquiera me miras las tetas ’ tuerce con gracia los labios. ‘ ¿eres inmune o algo? ’
rueda los ojos ante el intento de la morena para desviar el temática que plantea, ante sus vagos intentos de concentrarse en una parte de lo que sus palabras implican. pero se reúsa a dejarla vencer, a cambiar el rumbo de discursiva y ; ¿por qué no decirlo? el hecho de que la fémina lo negara no hacía más que afianzar su predilección por querer molestarla. ‘ joder, ¿tú no eras actriz? podrías intentar interpretar un papel en el que no se te caigan las bragas con mi hermana si estás tratando de convencerme. ’ dice, casual, como si se tratase de una verdad obvia. ‘ lo pospondremos para cuando entres en la familia. ’ porque hace tiempo ya que ha prescindido de sutilezas. y sabe que la opuesta se ha posicionado y aferrado al papel de la negativa, lo cual no hace más que ofertar un nítido reflejo de él mismo. ‘ sí, amiga... cierto, porque todo el puto mundo tiene la razón. aunque yo, por otra parte, sigo sin haber recibido tu proposición de amor eterno. ’ pero en el momento en el que rostro contrario le encara sabe que recibirá una contraataque por intromisión. una ligera risa se escapa de rosados al escuchar las insinuaciones de antagonista y hecha ligeramente el rostro hacia atrás, buscando algo de margen para ahora ser él quien deba recluirse en la mentira. vuelve a enfrentarse a carbones, sin desdibujar la curva que ha trazado lo irónico de la situación. no era un planteamiento tan extraño, teniendo en cuenta la innegable belleza de opuesta y el fuerte vínculo que les unía ; claro que el único impedimento era la falta de predilección del castaño por el sexo femenino ( claro que no sería la respuesta que compartiría éste en voz alta ). ‘ ¿puedes decirle a sofía que vuelva? pensaba que había quedado con ella, no con su ego. ’ pero no vacila, no se mueve ni un centímetro porque no desea ser cazado. ‘ claro, sof, te estoy educando para el rechazo. ’ mentira, pero no deja que se note. ‘ además, para mí tienes polla. ’ le susurra, dando una ligera palmadita en mejilla. claro que si fuese así, la situación sería diferente.
dimitri-b:
el hilo de reacciones que vino con su discurso no hizo otra cosa sino confundirlo, desordenar sus propios pensamientos para dar lugar a los ajenos y aun así, por más vueltas que les dio a estos mismos, no conseguía alinearlos de forma que coincidiesen con la naturaleza que tanto aferraba al imre que conocía, al que creía conocer, por lo menos, y con quien había compartido tanto de sí como ocultado. ¿que si ahora qué? ¿que si no era nada? pensaba, genuinamente, haber articulado sus propios vocablos de tal manera que contentarían al menor. que le harían saber que no demandaba más de lo que ya tenía, de lo que él podía otorgarle. porque si bien se moría por pedir más, por tener el valor para verbalizarlo, al final del día prefería reprimir cada uno de esos deseos con tal de verle, de tenerle cerca, de confiar en que los momentos de distancia no eran nunca, como amagaba la ansiedad propia, eternos. “pero imre, yo pensé que—” aunque la incredulidad y la indignación teñían su hablar, estas mismas cesaron al tiempo de oír lo que estaba a punto de sonarle como entrada al paraíso, o eso creía con una firmeza digna de un debate político, el mismo que acababa de poner a un lado en sus planes a futuro. nunca de lengua corta, se interrumpió, observando — no, admirando el rostro opuesto con ambos azulinos bien abiertos, decididos, esperanzados. «cosas que no siento», repitió para sus adentros. «imre, tú…» replicaba solamente en la soledad de su mente, deseoso, casi cual jovenzuelo enamorado. mas fue en un paralelismo que sus creencias e ilusiones se destrozaron con la misma rapidez con la que hicieron aparición en primer lugar, dando entonces lugar al vómito verbal que supo, ni bien tras haberlo iniciado, no debió hacer presencia jamás para empezar. estuvo a punto de desdecirse, de hacerle saber que no era gran cosa. de volver el foco del tema a lo suyo. total, para eso estaba ahí, no para balbucear sobre jason con el solo anhelo de ponerlo celoso. debería haber pensado antes de hablar, recordándose a sí el agrio gusto que había dejado una discusión parecida ( pero ajena a los detalles de quién y qué vínculo guardaba con él ) el día del mismísimo evento. por inercia, ambas párpados cayeron por medio minuto, mismo lapso de tiempo que utilizó para repensarse todo aquello, para saber qué hacer y en qué página estaban. ¿acaso lo de no haber ido más lejos tenía solo que ver con imre? ¿o prefería echar culpas para no asumir las propias? estaba claro que él jugaba un rol casi tan protagónico como el contrario al momento de decidir, sino parejo, pero nuevamente, nunca se vio en condiciones de instar más. y podía decir que era por el de orígenes alemanes todo lo que quisiera, pero la realidad era otra: él mismo tenía una capa tras otra, y si bien estas eran desvestidas por el más chico con facilidad, volvían a vestirlo de pies a cabeza tan pronto como sus encuentros daban por finalizados.
y fue precisamente lo que creyó que estaba a punto de suceder. que el silencio amagando con inundar la pieza fuera más fuerte que ese particular lazo que los unía, tácito, sigiloso, pero que permanecía ahí por mucho que el uno o el otro tratase de cortarlo. lo sabía porque él mismo lo había hecho en repetitivas ocasiones: por su familia, sus colegas, sus amigos, pero sobretodo, su imagen pública. esa que había construido por veintinueve años y destruido en cuestión de minutos, torpemente cayendo en el error de pelear por una causa perdida. así que ahora, ahí, inexistente para los verdosos del otro, la única que importaba verdaderamente era la que se veía al espejo en las mañanas. y si seguía con la idea de ponerle fin a su campaña, seguiría siendo la estelar. no obstante, el giro monumental que dio el roce instantáneo de sus pieles lo volvió a posicionar en un limbo de lo desconocido, ambos excitante y aterrador, y sin quererlo así, una sonrisa de paz se le dibujó, aún si era la última sensación en recorrer la otra magra fisonomía. “n-no, imre, por dios. claro que no,” la obvia dificultad para hablar después de la ráfaga de emociones que el que sellase sus labios con un beso desató, pero no había más que verdad en sus palabras. es más, podía rememorar el haberle contado sobre el de hebras más oscuras a jason mismo, y aunque su reacción yacía en una zona nublada de su memoria, lo cierto es que ignoraba si existía alguna otra interpretación de aquello salvo por una simple amistad. alzó su diestra, conectando con los contornos de la cara que tenía en frente. “ni siquiera he tenido mi cita con él todavía, si eso es lo que te preocupa,” procurando que el deje bromista acaparara la intención detrás de su expresión. tanto infantil como protector, exploraba los rincones inconexos de su dermis con el respaldar de su palma, nudillos haciendo hincapié en zonas que encontraba en extremo cómodas. “jason y yo, eh — nosotros solo somos amigos,” aunque la idea de dar un nombre no le encantó, lo hecho, hecho estaba. tampoco es como si tuvieran mucho en común como para de pronto cruzarse en el súper un domingo, argumentó, tanteando la frontera de su faz, con el inicio de su cabellera, haciéndose un lugar en esta misma sin consultar, dejando caer accidentalmente la capucha que lo cubría como si de una metáfora se tratase. “no sé si has oído, pero me gusta alguien más,”juguetón, se permitió hundir sus dedos en la melena, tirando leve de un par de mechones al azar para atraerlo hacia él. le estampó un beso que juraba dejaría atrás todas las emociones anteriores, nulas a este punto, como también los deseos de hablar al respecto. estaba claro ahora que aquella no era la intención del castaño, o eso fue lo que interpretó. pero la espinita de haber dejado la charla a medias impacientó el pleno contacto inicial. “de hecho, él—”esforzándose para tomar su distancia y aclararse la garganta, “él fue quién me inspiró para salirme de campaña. siempre me dio estos sermones sobre, eh, salir del closet de una vez. pero este último — creo que realmente hizo su magia, porque, bueno—” dejando en el aire lo que pensaba comprendía mejor una sonrisa estática.
es el roce de dermis / el retomar un contacto que anhelaba ; el sentir el escozor de los días privados del mismo y el dejarse hundir en tan mundano gesto como el choque de pétalos. pero resultaba un insulto calificar de mundano al propagar de aquella primavera, pues presentaba un paraje idílico dentro de la flora que, como las leyendas narran, debían constituir la paisajística del edén. es delicadeza la que impregna al toque, contrapunto de la imperante necesidad que embargaba su anatómica por retomar el contacto, por perderse en conocer cada recoveco de su boca, por mitigar el mono que generaba su propia adicción y por trazar cada ángulo que recogía su rostro. porque, a sus ojos, era apolo en el narrar de su propia tragedia griega. sin embargo, ve interrumpido el contacto de labios, sus dígitos acunan su rostro y busca otro punto de contacto con el apoyar de su frente. es interrogante la que se despliega de cuerdas vocales, sintiendo el palpitar de órgano monarca en su propia boca. siente el nerviosismo acaparar su sistema, temiendo por la respuesta a la que tendría que enfrentar. no puede pensar que provocaría el abanico de posibilidades que podrían ofertarse para saciar la duda, ¿realmente estaba preparado para las próximas palabras que rompiesen ese silencio compartido? pero había sido el impulso, el realmente conocer que debía esperar del próximo encuentro, el querer saber si sus sentimientos sobrepasaban los de tercera identidad. egoístamente, quería saber si solo estaba él ; como dimitri era para él: solo él. sus párpados se encuentran sellados, no queriendo enfrentarse a azulinos si la respuesta era positiva. porque el miedo a perderlo sobrepasaba a cualquier otro, incluso a los más profundos miedos de su subconsciente que, anteriormente, habían sido los mismo que irónicamente habían alejado al contrario. pero no quería volver a dejarlos ganar, pues cargaba el vívido calvario que había supuesto su falta. cómo había tratado de reemplazar su falta con la absoluta inconsciencia, por impedir a psique pensar demasiado y corromper sistema con el consumo continuo. pues esa era la única forma que conocía para subsanar la pena, esa era la única forma que había aprendido pero que, en esta ocasión, no había calmado punzante agonía. y temía que, con ese voto de silencio que él mismo había impuesto, se hubiese quedado en falta por conocer la intensidad con la que se estrechaban sentimientos. que quizás estos fueran compartidos y contarán con mayor trasfondo para una figura sin identidad de la que únicamente conocía el vínculo que les unía. como una pesada cruz, los recuerdos atesorados podían ejercer su influencia y podrían votar a la más reciente incorporación al esquema. y como no conoce el manejo de otra emoción, inseguridad se representa en forma de rabia que es aplacada bajo capas de autocontrol que, aunque escaso, trata que no se exteriorice ni en vocablos ni en semblante. haciendo un gran esfuerzo para que aquellas milésimas de segundo, las cuales se tornan eternas, pueda menguar la estaticidad de sus músculos.
pero con la negativa llega la vuelta de oxígeno a fosas nasales, el retomar el curso de funcionamiento biológico. y aunque solo conoce los sentimientos del blondo, le son suficiente para amansar fiereza y dejarse endulzar por la armónica negativa, por el rítmico sonar de timbrística masculina al interpretar los acordes de su nombre. son pestañas las que se desoslapan para fijar vista en platónico rostro, en aprovechar cercanía para retratar cada aspecto, cada rasgo. pero imperante necesidad de volver a fundir carnosos predomina, sobrepasa a la exposición de una respuesta verbalizada y, aunque es efímero el tacto, provoca un revoltijo en materia gris que parece alcanzar el éxtasis. es cielo terrenal, el mismo que nunca lograría alcanzar en muerte se presenta ante sí. y torna voluntad volver a imponer distancia, sintiendo la calidez brindada por dígitos porcelana, trastocando la constante expresión de indiferencia que prevalece en su rostro en una tenue sonrisa. era costoso proyectar en magín otra realidad que no era la del ahora, cuando se encontraba tan atorado a aquel momento compartido. pero tiene que instarse a pensar en el futuro próximo ante la mención de que la cita no ha sido llevada a cabo y, por ende, sabe que en algún momento tendrá que tener lugar ; tal y como mandaban la norma no escrita de la subasta. y, aunque suena enunciativa sencilla, confiaba en él, siendo una oración simple que cargaba un peso enorme en su dictamen. la confianza había sido un elemento ausente dentro de su propio núcleo, así que depositar este valor en alguien ajeno a su propia línea sanguínea era un gran asunto para el menor. pero lo hacía. confiaba en que su no era auténtico, pero aún así pregunta, curiosidad y la cereza de que la contestación sería real. ‘ ¿y pasará algo en esa cita? ’ no tiene derecho a reclamar, no tiene derecho a exigir por exclusividad cuando charla aún parece quedar pendiente ; pero la quiere. quiere ser el único que acaparase la mente del borsuk. ‘ no quiero que pase nada con nadie que no sea yo. ’ y su tono pierde intensidad, mengua en fuerza por vergüenza o por miedo al rechazo, porque el contrario imponga una negativa al trato implícito que escondían sus palabras. porque no necesitaba a nadie más ni quería a nadie más. pero en cierta forma, el toque que preservan le aporta una valentía que desconoce ( pues su miedo no reside en el miedo a la muerte, ese hacía años que estaba superado ). pronto incógnita del tercero ausente es desvelada y, aunque el nombre le resuena familiar, la imposibilidad de conocer realmente a quien marcaba el pasado de dimitri resultaba demasiado improbable teniendo en cuenta las dimensiones de la gran ciudad y la cantidad poblacional que acuñaba su procedencia bajo el mismo gentilicio. aún así, recuerda de que le hace eco el nombre y lo expone, aún sabiendo que la estadística no jugaba al favor de que correspondiesen a la misma persona: ‘ jason, ¿uh? ¿cómo el amigo de mi hermana? ’ yemas impropias continúan explorando, se deshacen de su capucha, ampliando la curvatura en inferior de su rostro. el menor traza sendero invisible con sus propias palmas, hunde sus dedos en cabellera dorada y nota la pureza de hileras brillar frente a magulladuras que decoran nudillos. muerde su labio ante la mención de la palabra gustar, notando el galopeo de emociones intensificarse en su ser. no hay calma, hay tempestad, pero es diferente a la conocida y está altamente marcada por sentimientos que aún cree externos, que no creía conocer y, a su vez, parecen que han convivido siempre con él. ‘ ¿ah, sí? ¿y quién es? ’ pregunta, quizás porque él también necesitaba que se le identificara con ese término. un beso vuelve a anular la barrera aérea que se impone, se deja guiar por la cadenciosa danza de su unión y se deja retrotraer al universo propio ; donde solo se encuentran los dos y el lenguaje compartido está sustentado en los corpóreo, en el tacto, como si la ausencia de palabras le aproximase a alcanzar algo más profundo que la mera semántica.
pero el contacto es interrumpido y las palabras pronto sustituye al sentido del tacto. esta vez no están señaladas por connotaciones agradable para el castaño, sino que crispan la atmósfera instaurada entre ambos a un mérito de semejante calibre y que no es propio. no, porque él no podría haber alentado a accionar de esa manera al blondo cuando el mismo es quien convive con su propio secreto. trata de emular que no se ha visto afectado por el comentario aunque sabe que fracasa en el intento, busca una respuesta que no joda el momento, silenciando al mantra instaurado en su mente de que le había inspirado, de que le había otorgado el valor que le faltaba para abandonar la mentira. tiene que forzar una sonrisa que peca de falsa y palmas retornan a la mandíbula del mayor. ‘ entiendo que no quieras mentir, que no quieras continuar fingiendo. ¿pero crees que perderías a tus votantes solo por ser quien eres? si de verdad crees que puedes cambiar la situación y ser un político de puta madre, deberías continuar con la campaña. porque yo estoy jodidamente seguro de que lo serías. ’ pero pronto empieza a pensar que discursiva no es suficiente, que quizás debería proseguir con las palabras que perecieron en sin hueso ante la mención de la cita, ante su arranque de celos. sabe que se lo debe al opuesto y, en parte, estas arden en su boca como si quisieran buscar una escapatoria. ‘ -- -- mira, soy... complicado, ’ y reducir complicado a una falta de carencias, a problemas de ira y a un lastre de traumas que lo habían jodido mentalmente era una definición bastante vaga. ‘ como ya sabes. pero no lo sabes todo de mí y no sé si querrías enfrentarte a demonios que ni yo mismo he encarado. he cometido crímenes, dim, sé que no doy la imagen de ciudadano modélico pero van más allá. te estoy dando una válvula de escape o... o pidiendo pequeño pasos si quieres seguir. ’ joder, no sabía cuánto le había costado dar ese pequeño discurso. estaba dando palos de ciego, no sabiendo que respuesta esperar del contrario ; estaba camino a oscuras y esperando por lo mejor. pero sea cual sea respuesta, sabía que era justo hacer consciente a dimitri de todo ello. de que le acompañaba un pasado más espeso de lo que podría imaginar y que, a pesar de los años que ya llevaban en el continente americano, aún persistía la huella de la vida en tierras alemanas. ‘ pero, también quería que supieses que... ’ se calla, planteando como proseguir: ‘ ich will dich ’ aprovecha la ventaja lingüística para no compartirlo en el idioma común, acunando su rostro y acariciando con pulgares sienes. ‘ después lo buscas en el diccionario. ’
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“A character on screen that’s the ‘good guy’ or the ‘bad guy,’ they’re never interesting. There’s got to be an internal struggle, the duality is important to find.” Bill Istvan Günther Skarsgård
dimitri-b:
quería tener una respuesta preparada para ese momento desde que abrió la boca. alguna que tuviera sentido, o que cobrara uno al tiempo de decirlas. sin embargo, no podía pensar en una sola razón salvo a su propio temor a la opinión pública, y cómo esta había marcado cada paso de su vida desde que tenía conocimiento. en especial cuando dio inicio su vida adulta, hecho aún más deprimente las veces que reflexionó sobre aquello. me rindo porque no puedo más con la mentira, porque son veintinueve y casi treinta. porque soy un débil, una rata, como he oído decir. “basta, imre — no,” fue capaz de salir de su ensimismamiento cuando le oyó hablar más de la cuenta, creyendo justo alzar la mano y dirigirla hacia los labios ajenos. mas esta nunca llegó, sino que permaneció suspendida en el aire. “ya sé que me puse todo, bueno, yo, el día del brunch,” una sonrisa agridulce amagando con salir. “que te presioné con todo eso del ‘dime que me quieres o me largo’ y fue una tontería de parte mía, ¿sí? un grave error,”puntualizó esta última palabra con una gran parte de él queriendo desdecirse y, por el contrario, reforzar aquel argumento que nunca había tenido el valor de lanzarle sino hasta esa ocasión, enese pasillo. “pero no tienes que decir nada al respecto. de verdad. es agua pasada.” ¿lo era? en el lapso del evento hasta la fecha, tanto había cambiado que no podía saber con certeza. “está todo bien.” e incluso se animó a darle un encogimiento de hombros para reafirmarlo, como si hubiera sido cosa de nada. tal vez eso eran ellos dos, al fin y al cabo. cosa de nada. aunque le gustaba creer que no era del todo así. “pero ya que estamos en lo del brunch,” carraspeando como señal de lo que se venía, “probablemente debería decirte que fue mi, eh, ex novio que me compró.” ambos azulinos en otro punto de la habitación, labios relamidos en diferentes ocasiones. “no que tuviera importancia alguna, pero ya que te pusiste todo—” finalmente dejó la oración en el aire, puesto que distaba de querer que la palabra ‘celoso’ desencadenara otra discusión.
y calla, perlas muerden inferior para prevenir el escapar vocablos ; el silencio se impone como una inquisición de arriba y el castaño cumple con la comanda. no hurga / no presiona, no quiere machacar a opuesto con el móvil que le ha llevado a tomar esa decisión y deja que el silencio le empape : que corra por la ausencia de palabras y, a la vez, deje hueco para todo aquello que no dice. todo lo que queda sepultado, todo lo que calla por cobardía. quiere conocer que nubla psique contraria, quiere disipar los miedos que se agazapan en su conciencia ; pero resulta injusto cuando él mismo se encuentra bajo hermética, acumulando tantos secretos como marcas atesoraba anatómica. así que calla ( algo en lo que parece haberse convertido en experto ) y observa a opuesto. imposible resulta desviar su mirada cuando es todo lo que su atención demande, todo lo que quiere y se ve condicionado por unos impulsos que sobrepasan las leyes de las física. deja margen para que el blondo prosiga, previendo el giro que tomaría discursiva. tornando al mal que le había ahogado durante días, creyendo que si equiparaba el dolor de profunda hendidura con los litros de la toxicidad líquida menguaría lo infecto. pero era una clara concepción errada, pues se sentía más en calma allí en su presencia ( a pesar de sentirlo a mil leguas de distancia ) de lo que había estado en los últimos días. era irónico que su propio dolor pudiese ser sanado por mismo ente. ‘ ¿eso es todo? ¿qué solo fue un error? ’ pregunta, incredulidad se aglutina en su rostro y psique trata de repasar el cambio de parecer, como si hubiese una pista que se le escapa. quería aquello, ¿no? ¿retornar a cómo estaban las cosas? ¿fingir que aquel distanciamiento nunca había acontecido? duda. no, no lo quería, no quería continuar fingiendo que aquello se limitaba a una imperante necesidad física, que no existía nada más de por medio que una necesidad primitiva. porque estaba implicada a un nivel emocional, y la mentira ya recaía sobre su propio peso dentro de su cabeza. hacía tiempo desde que sabía que el protagonismo del blondo en sus pensamientos no se limitaba a ser por simple calentura ; que su órbitar había cambiado de trayectoria, posicionándolo a él en un lugar central. ‘ ¿y ahora qué? ¿esperas qué hagamos como que nada ha pasado? ’ ¿pero qué era nada? ¿estaba haciendo referencia a la disputa que les había distanciado, que había impuesto un muro invisible, o era todo? el contacto de dermis ajena, el calor que emanaba su cuerpo, el bombeo de órgano monarca, el adictivo regusto de su nombre que impregnaba papilas gustativas, el sentir que lo único bueno entre tantas tinieblas era él : recreándose como figura celeste. sabe que es su turno y trata de desorientar sus propias dudas y miedo con la fuerza e importancia que, sin darse cuenta, ha depositado en el mayor ; sabiendo que aquella indiferencia frívola resultaba más dañina y letal para el espíritu que cualquiera de los susurros que compartieran sus fantasmas. ‘ no, no está todo bien. tenías razón, la jodí pero bien. no fui del todo sincero y dije cosas que no pienso, dije cosas que no siento. yo -- ’ ¿puede ser que finalmente fuese a sincerarse? ¿que aquellos días hubiesen provocado una mella tan profunda que le hiciese comprender que sus propios demonios no eran comparados con el titán de perderlo? necesita organizar sus pensamientos, es por eso que pausa antes de retomar el hilo de lo que estaba diciendo: ‘ dim, yo -- ’ pero se ve interrumpido por la siguiente información. mandíbula se tensa, conoce la oleada de inseguridad que trastoca el juicio sabiendo que expectativas parecen haber seguido su curso. entiende porque no finaliza la oración, sabiendo que es una realidad. se muerde la lengua, trata de retener toda la ira que se agolpiza dentro de él, no teniendo la fuerza de que este volviese a ser el tema que volviese a separarlos. es por ello que decide tragar, no tiene la fuerza para profundizar la mecha ni se ve capaz de soportar el continuar acertando en las imágenes mentales que quemaban bajo retina. no se desprende de la capucha que lleva puesta, se ve demasiado ensimismado en menguar la distancia. dígitos toman cuello de su camisa para guiarlo a la pared que se encontraba a escasos centímetros de ellos y, una que encuentra el choque de su espalda, dígitos pasan a acunar su rostro y fundir sus labios ( de forma que peca de tierna, contrario a los encuentros fieros posteriores que habían compartido ) : como si necesitase un contacto, un impulso de valor antes de separarse ligeramente y preguntar en un bajo tono. ‘ ¿y sigues sintiendo algo por él? ’
amaliashoffman:
“nah, si te parece nos vamos ahora mismo de after para que sigas bebiendo y acabes en el hospital; ¿o tengo que recordarte que no tenemos seguro médico?” respondió formando una falsa sonrisa y, ya puestos, apretándole rápidamente las heridas de la mano para que volviese un poco en si. “no me hagas darte una jodida bofetada, por favor.” añadió, robándole esta vez un cigarrillo y acomodándose a su lado para comenzar a fumar. le dolía ver a su hermano así, le recordaba a ella misma cuando, siendo más joven, había autosaboteado miles de intentos de relaciones por no saber como gestionar sus sentimientos y utilizar la salida de emergencia como forma fácil para resolver sus problemas. “y yo preferiría no tener este tipo de conversaciones contigo pero mira tu por donde, no tenemos madre y me toca a mi aconsejarte en la vida.” como si ella fuese la más indicada, vaya. “¿qué ha pasado? nunca te había visto así.” añadió, esta vez el sarcasmo desapareció de sus palabras y la preocupación se hizo latente. no quería que imre hiciese ninguna estupidez en base a lo sucedido, solo quería que su hermano fuese lo más feliz posible dentro de la vida que llevaban.
‘ -- -- por favor, amalia, no desconfíes de nuestra herencia : un puto hígado de acero y mucha mala hostia. ’ pero toda mueca de satisfacción queda anulada al sentir la presión de yemas sobre heridas abiertas, tornándose en un gesto de dolor el que acapara semblante y escapándosele una ligera protesta, sabiendo que aquello se tornaría gratificante para su pariente. ‘ tranquila, rocky, mejor lo dejamos para otro día. ’ dijo, siguiendo sus próximo movimientos ; viendo como se hacía con un cilindro de la cartuchera y lo prendía. se deja caer en el sofá, desplegando humareda grisácea de orificios y degustando el efímero silencio antes de ser cortado de forma abrupta, algo que su fuerte resaca tampoco aprecia. ‘ ¿por qué no nos ahorramos el mal trago para todos, entonces? ’ pero sus siguientes palabras hacen que se percate que no abandonará la materia tan fácilmente. bien conocía la naturaleza de pitbull de su hermana, una vez que pillaba un hueso, no lo soltaba. ‘ un poco tarde, ¿no? ’ pregunta, aunque no puede evitar sonreír con comicidad al imaginaria a contraria impartiendo lecciones vitales. todo rastro de divertimento se ve evaporado con sus próximas palabras, por el tono que acarrean y su mirada fija. trata de esclarecer dudas, aunque es escueto : ‘ que la he cagado. ’
PT. 2 — ENVÍA UN SÍMBOLO PARA:
👁: un edit/aesthetic sobre uno de sus secretos.
🐰: un edit/aesthetic sobre un sueño que haya tenido.
☁️: un edit/moodboard sobre su peor lado.
☀️: un edit/moodboard sobre su mejor lado.
🐾: un edit/aesthetic sobre su peor miedo.
🎁: un edit/aesthetic sobre lo que le brinda mayor felicidad.
☄️: un edit/aesthetic sobre lo que más le molesta / lo que más odia.
🐇: un edit/aesthetic sobre su mayor meta.
✈️: un edit/aesthetic sobre su lugar preferido en el mundo.
☕️: un edit/aesthetic sobre su mejor memoria.
💧: un edit/aesthetic sobre la última vez que lloró.
⚡️: un edit/aesthetic/moodboard sobre su súper-poder predilecto (o el que crea ya tener).
🙊: un edit/aesthetic/moodboard sobre algo que le avergüenza de sí mismx.
🌼: un edit/aesthetic/moodboard que le describa en pocas palabras.
🎀: un edit/aesthetic sobre su sentido de la moda / estilo.
Pueden darle rb a este pequeño meme cuantas veces quieran, recuerden que todos los edits que hagan irán bajo el tag #nwyorkedit.
@lucahoffm @innre
dimitri-b:
“What? What are you going to do?” ( @innre )
“me voy a retirar de campaña,” afirmó, las palabras en voz alta causándole un sentimiento indescriptible en la garganta. ni angustia, ni nostalgia. simple extrañeza. “ya está decidido. haremos público el anuncio la semana entrante.” la expresión en su rostro, por otra parte, era plana y no decía mucho, sino nada. “aunque no sé por qué te interesa para empezar.”
‘ ¿qué coño? ¿vas a mandar todo tu trabajo a la mierda? ’ era inesperada la respuesta del contrario, aún consciente de lo acontecido durante el evento ( el mismo que ignitaba rabia en ramificaciones venosas ante la simple concepción de alguien tocando al blondo ; todavía arraigado en la concepción de hacerle pagar a quien había le había levantado el puño ) no parecía haberse percatado del impacto que había causado semejante noticia. se fuerza a enfrentarse a océanos, a permitirse ahogarse en el bramar de sus olas aún cuando sabe que escuece -siendo él mismo quien ha abierto su propia herida-. ‘ ¿por qué vas a rendirte? ’ su tono era calmo y protagonizado por le genuino interés, por saber cómo se sentía respecto a esa decisión y conocer si enmascaraba cierto trasfondo. porque me importas, pero las palabras murieron en su boca. ¿siempre sería así? ¿palabras silenciadas, ahogadas y únicamente compartidas con su conciencia? ¿escondidas del blondo aunque gran parte de él se moría por airearlas? pero era esa ínfima pero poderosa parte la que le retenía, le amordazaba y le privaba de decirle al contrario claramente lo mucho que le importaba y el infierno -- aquel que creía conocido -- que habían supuesto aquellas dos semanas sin verle. ‘ no he fingido. ’ a excepción de aquel día que hizo creer que lo suyo no sobrepasaba lo físico y no había tenido el valor de aclarárselo. ‘ no he fingido para acostarme contigo y esa noche no fingí nada de lo que pasó o dije. ’ referencia a la noche anterior de la celebración. ‘ nunca he tenido que fingir contigo. ’ quizás fuese parte del alcohol que hacía eco en su sistema lo que le hacía expone aquello.
amaliashoffman:
“de que ayer estando todavía más borracho que hoy me lo contaste.” respondió casi de mala gana, dándose cuenta del estado contrario. tenían que empezar a cuidarse o durarían menos de lo que aguanta encendida una cerilla. “lo que me recuerda que esto fuera.” no dudó en retirarle la botella -claro que antes ella le dio un buen trago- y, tras quitarle el vendaje de la mano, vaciar la mayoría de su contenido sobre esta para que no hubiese tentaciones y de paso, para desinfectar. rompiendo un trozo de la camiseta propia, volvió a vendarle la mano con cuidado y no dudaría en pegarse con él con tal de mantenerlo lo más sobrio posible. “¿qué hostias ha pasado, imre?”
‘ me cago en la puta. ’ protesta, recriminación a sí mismo por no haber logrado el silencio de psique / por haber encontrado, en su lugar, el ruido de sinhueso despojada de barreras que le previniesen de evadir la honestidad. el alcohol lograba anestesiar el punzante dolor que primaba en materia gris, tratar de emborronarlo, pero a su vez parecía acuñar el papel de líquido de la verdad. la botella es arrebatada de sus dígitos, cambiado de dueño para pasar a ser vertida sobre las magulladuras de sus nudillos, sintiendo el escozor a ser desinfectadas. ‘ joder. ’ clamó en un gesto de molestia, en un tono más alto de lo que agradecería su dolor de cabeza. verdosos fijos en los movimientos de la opuesta vendando su mano y, una vez ésta estuvo lista, tomó uno de los cilindros del paquete de tabaco y lo encendió. ‘ ¿vamos a llorar y abrazarnos hasta quedarnos dormidos? ¿o salvaré la vida de un oso amoroso hablando de mis problemas? ’ sabía que estaba siendo un capullo, pero no podía evitarlo. genética, supongo ; se justificaba. ‘ no te ofendas, pero prefiero a algo con más de 40 grados de terapeuta. ’
corcnas:
@innre said: “I swear to god, my life was somewhat normal before I met you.”
mira al masculino con una ceja elevada, fingida incredulidad. ‘ por favor, Imre, ambos sabemos que tu vida no tiene ni tuvo una pizca de normalidad ’ un ademán con su mano, antes de volver su vista a los materiales de pintura que se exponían en la vitrina. ‘ además ¿no estarías aburrido si no me hubieses conocido? ’
mirada pérdida en los materiales que se exponían ; aunque era desinterés la que primaba en la misma, pues había sido arrastrado por la morena a abandonar el estado en el que se había afincado durante días ( protagonizado por la autocompasión y autodestrucción, conceptos ligados para el masculino ). bufa al escuchar las palabras contrarias y una ligera sonrisa amenaza por presentarse en comisuras al reconocer la verdad que estas encierran. ‘ -- -- disfruto de la anormalidad de mi vida. ’ ¿lo hacía? ‘ en cambio ahora me llevas de compras como un puto matrimonio de cuarenta años. ¿lo próximo será que te sostenga las bolsas mientras tu buscas el conjunto con el que follarte a mi hermana? ’ dice en tono casual, tocando la materia para disipar el punto de fijación que parecía tener su psique a algo que no le implicase. ‘ no, tendría un jodido dolor de trasero menos. ’ aclara, tomando uno de los pinceles para proceder a devolverlo y dejarlo de cualquier manera. ‘ ¿qué os traéis vosotras? ¿todo esto es un regalo para que te pinte como a una de sus chicas francesas? ’
lucahoffm:
“Where the hell am I? Is this afterlife?” — @innre.
“estás en casa, imbécil.” se carcajeó ante la ocurrencia del mediano, apartándose asqueado por el fuerte hedor a alcohol que éste desprendía. “mírate, das puta pena.”
manos que se posaron sobre rostro, barrera contra la luz que se desplegaba en la habitación y el punzante dolor de cabeza que embestía contra sien. la voz de su hermano parecía subir ocho octavas debido a la sintomatología de resaca que padecía. ‘ ¿te has visto el gepeto, gilipollas? ’ pregunta, de forma arisca, tratando de incorporarse en el sofá. hace ademán, indicando que se le pase la botella que descansa sobre la mesilla : pues, el mejor remedio para curar la resaca, era continuar bebiendo. ‘ pásamela, anda. ’