llegó sin avisar y más borracha que una cuba al piso de sus hermanos. estando en plena fiesta y tras conocer a una chica, por primera vez en su vida (en relaciones consentidas, claro), se apartó en mitad del tema mientras las lágrimas caían por su rostro. últimamente estaba con los sentimientos a flor de piel y, después de no llorar durante años, ahora se pasaba el día con un nudo en la garganta. con una botella de bourbon en la mano y sangrando por el labio y la nariz, -como no, al salir del local lo primero que hizo fue buscar pelea y la encontró- se dejó caer sobre el regazo del mediano. había sido y era todavía su confesor. la lengua le pesaba de tanto alcohol ingerido pero finalmente, fue capaz de proporcionar una frase coherente en vez de maldecir balbuceando en su idioma natal. “odio los putos sentimientos, joder.” acto seguido, dio otro trago a la botella.