Ya me cayó el 20 - 20
He estado en contacto con varias personas, no es como que haya hecho una encuesta a nivel nacional pero muchas personas odiaron el año 2020; y claro, los entiendo, pandemias, encierros, viajes cancelados, problemas económicos e incluso en casos mucho más feos, la perdida de algún familiar o persona cercana, con estos últimos casos no me voy a meter en absoluto; sin embargo para aquella gente que esta “odiando” el 2020 y no se ha detenido un poco a darse cuenta de lo que realmente le ha dejado este año lleno de cambios, te dejo una pequeña reflexión personal que quizá modifique un poco tu perspectiva.
Me gustaría comenzar diciendo que hablaré no del año 2020, más bien hablaré de una situación global que nos obligo a adaptarnos de una manera forzada a nuevas situaciones; el año 2020 no tienen nada que ver, esto pudo haber pasado en el año 1920 o en año 2725, y no por que mañana sea 1 de enero de 2021 quiere decir que el virus se va extinguir de una forma mágica o misteriosa; seguiremos viviendo bajo las mismas condiciones hasta que nos adaptemos a esta “nueva realidad” y la “nueva realidad” se convierta en nuestra “normalidad”.
Esta situación en lo particular me hizo darme cuenta de lo frágiles que somos como personas, de lo poco preparados que estamos para una situación de emergencia, sea cual sea; de lo poco que se preocupa la gente por el prójimo, y también de los sucio que pueden llegar a ser algunas personas con su falta de higiene personal o del cuidado que tienen al estar en la calle. Sin embargo en lo particular me permitió estar agradecido por contar con una “quincena” constante (y sonante), dónde mi patrón a pesar de la situación nunca faltó a mi pago; suena egoísta y ventajoso, pero creanme que también me ayudó a pensar en aquellas personas que no lograron conservar su trabajo o que su negocio personal se vio afectado. Así aprendí a ser más agradecido y más comprometido.
La pandemia me enseño a no confiar en todo lo que veo ni en todo lo que se dice; las personas siempre tendrán una opinión o una versión de la historia y no necesariamente es cien por ciento real; es bueno leer, escuchar y aprender a tomar tus propias desiciones, antes de dejarte influenciar y caer en pánico. La pandemia me enseño a que hay muchos recursos a la mano dónde no necesariamente se requiere salir, dónde puedo aprender y a ser más disciplinado y no me tiene que costar dinero. Esto como consecuencia, me ayudó a desarrollar mejor mis herramientas de trabajo, a ser más productivo y a desarrollarme mejor profesionalmente.
En lo particular no tuve que vivir un encierro dado que la empresa para quien trabajo así lo decidió, y antes de que comience el “hate” yo estuve de acuerdo con esa decisión. Estar saliendo mientras que todos vivían un encierro me hizo ser más empatico con aquellas personas que realmente no pudieron salir, a conocer “el otro lado de la moneda”. Ahora puedo ser más objetivo al tratar de entender a alguien más.
Mis más sinceras felicitaciones y reconocimiento a todas esas personas que a pesar de estar en una situación tan negativa, encontraron la forma de salir adelante, ingeniando mil formas para continuar “en movimiento” a aquellos que abrieron nuevos negocios, a quienes decidieron aprender algo nuevo, a quienes ahorraron, a quienes vieron esta situación de pandemia como una oportunidad para reinventarse y ser mejor humano, persona, profesional, etcétera.
Para quienes no les ha “caído el 20-20 “ de lo mucho que tienen y de la cantidad de oportunidades que están por venir, déjame decirte que no importa si es el 2020 o el 2021 o el 2022... todos los años serán igual de trágicos mientras no cambies la manera de actuar ante situaciones externas a tu zona de confort. No pretendo ser el “Toño Esquinca” de Tumblr ni mucho menos, pero antes de usar la palabra “odié” tan a la ligera, sean más agradecidos por poder continuar y contar con la oportunidad de ser mejores día a día.
Un abrazo 🙂 Feliz año nuevo; feliz nueva normalidad.











