Si lo que quiero es escribir...
¿Cómo puede ser que deje sin palabras, lo que mueve mis entrañas?
ojovivo
$LAYYYTER
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open
No title available

oozey mess
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH

tannertan36
Cosimo Galluzzi
DEAR READER

⁂

@theartofmadeline
occasionally subtle
Alisa U Zemlji Chuda
Sweet Seals For You, Always
Misplaced Lens Cap
No title available
Three Goblin Art
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year

titsay
he wasn't even looking at me and he found me
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from Canada
seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from Belgium
seen from France
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from Brazil
seen from United States

seen from Singapore
seen from Canada

seen from United Arab Emirates

seen from United States
@cumbieritaintelectual
Si lo que quiero es escribir...
¿Cómo puede ser que deje sin palabras, lo que mueve mis entrañas?
Presente, Asqueroso.
Toda esta asquerosidad que se impregna dentro mío en forma de desesperación, se me hace inabarcable.
Sólo quiero gritar, y ni eso sé cómo hacer, supongo que lo habré olvidado entre tantas lágrimas que derramé hacia dentro de mi cabeza.
Sé que tengo que reaccionar, es mi deber. Tengo que escribir, que es mi pasión. Pero estoy dormida, y no recuerdo el alfabeto. Esto es un descargo, impotente.
Y tengo mi opio, intento no acribillar seres orgullosos de su ciudadanía, que no han aprendido nada de la historia. La historia que es presente y el presente es una ilusión que ya pasó enfrente de tu nariz.
Trato de no morir. Mi utopía, para la que vivo y que nunca alcanzaré, sigue necesitando que viva y luche por alcanzarla. No creo en ella, creo en caminar. Pero también olvidé cómo pisar.
No le temo a lo que llaman muerte, no creo en nada, le temo al olvido, a la pérdida de la fe, a la parálisis.
Estoy muriendo y me avergüenza.
Las heladeras
Las mujeres suelen ser heladeras. Cada parte de nuestras casas busca efectuar su meta, para mantener al ser, permanentemente estable. Las heladeras se encargan de mantener la temperatura exacta. Las planchas, de que desaparezcan las arrugas que surgen de las telas después de ser usadas. Las heladeras, planchan, lavan, barren. Es la manera en que debe permanecer la gente.
Ese momento
Existe ese excelente momento en que se es niño y lo que divierte enormemente es el desentierro de lombrices del piso, y el exterminio de los pequeños seres que viven en nosotros y nos impiden dormir. Como aquel pernocte en que mi fiel cómplice me quitó todos los piojos y liendres que ese otoño invadieron mi pelo. Pero en medio de este revisionismo de frívolos momentos que existieron, por cierto, lejos en el tiempo, desde el cielo el esplendoroso brillo del sol hizo repetir en mi mente el sonido del horrible domingo del incendio. Gritos y sollozos se derriten dentro de los bloques de hormigón. Yo observo impotente desde lejos, escondido. Inmóvil. Y temo y lloro, inmóvil. Inmóvil por siempre.
Lemas Mejicanos
“Paz y Progreso” vs “Tierra y Libertad”. Nunca un lema pudo ser enfrentado mas justamente. La paz es de burgués.
Años Luz
Me gusta la medida “años luz”, que usa el tiempo para medir el espacio. Porque verdaderamente, la distancia en éste mundo no es tal, sino a través de su medición temporal.
Fue mi culpa que me violen, por no haber nacido hombre.
Nos juntamos a tomar unas cervezas, como todos los viernes. Hablamos de trabajo, de fútbol y de problemas de pareja, de problemas con los jefes, varias de mis amigas comparten sus historias de jefes babosos, y varios de mis amigos comparten las suyas con jefes que se pretenden reyes del mundo, cuestión que altera mucho a mis amigos, pese a que seguimos hablando de relaciones con jefes, es decir, superiores, que en este mundo regido por la competencia y la comparación, son siempre quienes se creen reyes del mundo ante a sus subordinados, pero ese es un tema aparte.
En un momento de la noche me encuentro hablando de los recaudos que tomo al salir a la calle, sobre todo cuando salgo de noche. Como por ejemplo, googlear bien el lugar al que voy, ver si es suficientemente seguro llegar sola allí y de lo contrario combinar para llegar con alguien que tambien vaya, así implique eso el doble de tiempo de viaje, o también buscar la forma de llegar que implique caminar la menor distancia posible sola, también taparme lo mejor que pueda al salir a la calle (así sea con un abrigo que apenas llegue a mi destino no va a hacer otra cosa que reposar toda la noche en un guardarropas o en una silla), o caminar rápido y a paso firme para demostrar seguridad y fuerza además de no llevar los tacos puestos (que no sea cosa que alguien piense que soy débil o no tengo la ropa adecuada para correr y quiera aprovecharse de eso), también avisar a alguien qué colectivo tomo, si tomo un taxi sacar una foto a la identificación para que se cargue en la nube con mi celu (por si me pasa algo, para que tengan material para investigar), también avisar cuando llego (para que, en caso de no avisar que llegué, puedan llamar a la policía, empezar a preocuparse...)
Pero sucede entonces que en esta catarata que brota de mi boca, no reparo en la magnitud de las precauciones sino hasta que un amigo lo destaca “Ah, vos sos una exagerada”. Es entonces cuando una amiga, la que en el grupo ocupa el trono de los exagerados, sale en mi defensa, sumando otros tantos recaudos que toma ella: cruzar de vereda si en una calle de poco movimiento hay algún hombre parado más adelante, cambiar de rumbo del camino incluso en la dirección opuesta si algún hombre camina detrás de ella, llevar el gas pimienta en una mano dentro de la cartera, o las llaves empuñadas en forma de puño para poder dar un buen golpe, caminar cerca de un grupo de gente si su aspecto es confiable para simular que va con ellos, infringir cuanta regla de tránsito sea necesaria con tal de no quedar sola y quieta si hay algún hombre cerca, cruzar de vereda incluso si más adelante no hay un hombre pero sí un lugar oscuro en el que alguien pueda estar oculto, mirar siempre en todas direcciones registrando cada movimiento, pero también disimularlo para no dar señales de estar perdida, ante una presencia cercana hablar al celular sin llamar a nadie para dar la idea de que alguien sabe dónde estoy y que estoy cerca, o marcar el número de un amigo sin llamar, por si acaso fuera necesario apretar un sólo botón para dar una alerta, repasar mentalmente maniobras de autodefensa que alguna vez vio en televisión, y armarse de valor para estar preparada en caso de que fuera necesario actuar como lo hizo una vez en las noticias una chica que logró escaparse de un violador mordiéndole el pene. Y cuando ya todos nuestros amigos ríen y hacen muecas, uno de ellos sentencia: “exageradas, Y paranoicas. Todas”. “¡Locas!”, da el toque final un tercer hombre. Hombre que no toma ninguno de estos recaudos, hombre a quien le alcanza el haber nacido con pene para que ésta sociedad lo ampare de todo peligro, y sobre todo, de toda culpa. Porque vale la pena recordar, que si algo nos sucediera, a nosotras las precavidas, a nosotras las paranoicas, va a ser culpa nuestra, por habernos olvidado de tomar alguna de las infinitas precauciones que debemos tomar. Siempre, vamos a haber hecho algo mal, siempre vamos a ser las que por pollera corta o caminar sola en la noche, por X ó por Y, siempre nosotras propiciamos nuestra violación, nuestro asesinato, nuestro sepultamiento en una bolsa de basura dentro de una alcantarilla.
Aún teniendo cuidado, aún cuidándonos entre nosotras, aún incluso, con el respaldo de algún hombre, aún así, igualmente van a violarnos, igualmente van a matarnos, igualmente van a desaparecernos. ¿Por qué? ¿Qué hicimos mal? ¿No tuvimos suficiente cuidado? No. Simplemente, nacimos mujeres, y además decidimos salir al mundo (1).
FIRMA: PERSONA
(1) Quisiera citar un fragmento del libro de Virginie Despentes, “Teoría King Kong”, que de paso sirva de invitación para su lectura; aquí la autora, habiendo sido víctima de una violación, comparte una reflexión propiciada por su encuentro con un texto de Camille Paglia: “Camille Paglia es, sin duda, la más controvertida de todas las feministas americanas. Propone pensar la violación como un riesgo inevitable, inherente a nuestra condición femenina. Una libertad increíble de des-dramatización. Sí, habíamos salido afuera, a un espacio que no era el nuestro. Sí, habíamos sobrevivido en lugar de haber muerto. Sí, estábamos en minifalda solas sin un tío que nos acompañara, de noche, sí, habíamos sido idiotas, y débiles como las niñas aprenden a serlo cuando las agreden. Sí, eso nos había ocurrido a nosotras, pero por primera vez comprendíamos lo que habíamos hecho, habíamos salido de casa, porque en casa de papá y mamá no pasaba nada interesante. Habíamos corrido el riesgo, habíamos pagado el precio, y más que sentir vergüenza por estar vivas podríamos decidir levantarnos y recuperarnos lo mejor posible."
Vista al infinito
No voy a poner media sombra en el balcón porque me gusta ver el infinito.
Éste no es el infinito del mar, ese arquetipo de LIBERTAD. Pero es mi libertad.
Me gusta ésta vista amplia, soy libre en mi pequeñez dentro de éste infinito de gente, tan ajenos y cercanos todos.
Nunca creí llegar a quererte tanto, bella Buenos Aires gris.
Se van las cajas en el flete y queda el aire.
LUGAR. ¿Cómo es que la cosa tan intrínsecamente más inerte de todas, sea aquella con la mayor capacidad de abarcar acabadamente la vida? Pasado, presente y futuro, laten yuxtapuestos ahí, en el Lugar.
Te voy a extrañar, y también no.
Apuntes Impersonales
(en alguno de mis cuadernos, libretas, libretita, anotador, hoja suelta, tiquet de supermercado...)
Casi todo lo que escribo, lo escribió alguien desconocido, indescifrable e inaccesible, cuando lo leo.
Humano y mujer
Así es mi vida, una aparente contradicción como la del título, como la vida de montones de seres humanos, la mitad aproximadamente diría. Mujeres, minoría simbólica. Muy pocas como para poder hacernos valer por lo que somos, seres humanos. Demasiadas para lo que muchos (y muchas también) quisieran. Para los machos, y las machistas, y para las hembristas también.
¿Por qué definirme como “humano” y también “mujer” no suena redundante? Bueno, no es difícil de descubrir. “Humano” es propio del hombre, el hombre como regla, como signo positivo -como dice Simone de Beauvoir- en oposición a la mujer: significante de carácter negativo. La excepción, lo ajeno, lo otro. EL hombre, y EL humano, son formas de englobar a todos los seres humanos, cualquiera sea su sexo, pero con una palabra que es de carácter masculino. Y éste carácter masculino, lo que está significando no es realmente “hombres y mujeres”, sino más bien “hombres, ah si, y también mujeres”. Y sólo en caso de que sea estrictamente necesario, se nombrará “hombres Y mujeres”. Y eso sí que no suena redundante, ¿cierto?.
Para hablar de un grupo de hombres, se los nombra “ellos”, para hablar de un grupo de mujeres, se las nombra “ellas”, pero para hablar de un grupo de hombres y mujeres, no existe una nomenclatura que no deje lugar a dudas sobre la conformación del grupo. Usamos simplemente “ellos”, que bien puede estarse refiriendo a los hombres, como a los hombres y las mujeres. Como si diera lo mismo si se tienen en cuenta o no a las mujeres. Y es que, a decir verdad, da lo mismo.
Pero prefiero dejar de repetir palabras porque de ésto ya habló muy bien Simone(1) (recomiendo y ruego si no la leyeron se tomen la molestia, para esto voy a dejar al pie un fragmento), y quisiera pasar a definirme entonces, de otra forma, con una palabra que tiene algo así como una armonía, si es que la armonía es aplicable a una palabra: Persona. Persona es una palabra mucho más amable, y verdaderamente inclusiva. Dejemos de lado la fagocitación ejercida por el hombre sobre la mujer, en las palabras “hombre” o “humano”. Persona, de signo femenino y que engloba así a los dos sexos. No caben dudas de que si hablamos de un grupo de “personas”, éste esté compuesto tanto por hombres como por mujeres, o que, en última instancia, no es relevante para el tema en cuestión si el sexo de quienes integran el grupo es de signo femenino, o masculino.
Es preferible creo, “Persona”, a todas esas palabras masculinas que pretenden también incluir a ambos sexos, pero que en su intento por neutralizar mediante el signo masculino, terminan negando la porción femenina que abarcan. Lamentable, pero actualmente vigente. Lo macro tiene su raiz en lo micro, y la simple elección de una palabra en lugar de otra, puede ser un primer paso.
Firma: PERSONA.
On August 21st, 2005, 63 aired episodes, Six Feet Under ended. Today marks the 10th anniversary of the series finale.
“You can’t take a picture of this. It’s already gone.”