echo de menos el presente
estos días René, Residente, 1/2 de Calle 13, sacó una canción que no puedo parar de escuchar, que se llama precisamente así, René.
habla de su vida: de su infancia y de su juventud (muy cruda, por cierto), pero sobre todo, de la tremenda soledad que siente y de lo mucho que extraña el pasado y todos aquellos que estuvieron en él con él.
cuando conoces las circunstancias en las que escribió esta canción, es aún más triste escucharla, y cada frase se clava como un puñal en el estómago.
cabeza, rodilla, muslos y caderas
así empieza, así acaba. como si fuese lo primero que recuerda haber escuchado en la vida, como si fuese lo último que va a resonar en su cabeza cuando esta termine.
y mil recuerdos que colapsan entre sí, que componen pieza a pieza a este hombre y que suscitan tanta nostalgia que el ambiente se vuelve silencioso.
esta canción me recuerda profundamente a una balada de Chavela Vargas, que nada tiene que ver con René.
las simples cosas, sin duda tiene una de las letras más preciosas que he podido escuchar en la vida.
y aunque nada tengan que ver, para mí gritan y lloran lo mismo. me hacen tener consciencia de mi presente, y sobre todo de mi pasado y lo efímeros que son los días.
a mí me da miedo que el presente pase sin que yo pueda vivirlo con la intensidad que se merece. me da miedo pensar en que estoy viviendo una juventud que nunca volverá a repetirse, que me muero más cada minuto que pasa. y que después de pestañear estaré en algún lugar muy lejano a este instante echándome de menos como nunca. a todo lo que me rodea, pero también a mí y a todo lo que puedo sentir.
tempus fugit, siglos después, tempus fugit. será que no soy más que otra persona sufriendo porque se le escapa la vida (que aún no he vivido siquiera)
hace también poco que leí que para la cultura japonesa (que tampoco tiene nada que ver ni con Chavela ni con René) la belleza de la vida está en la capacidad que tienen para marchitarse y morir. como si esa cualidad que tienen las cosas de acabarse fuese lo que le da sentido a todo.
yo no sé nada de la vida. ni si esto es verdad, o si la belleza de las cosas es que duran segundos o toda la eternidad, pero reza Chavela (o yo creo que lo hace), que lo que termina desaparece con sigilo, y que provoca una tristeza sideral, y que, como René queriendo volver a casa,
uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida
y a mí esto sí que me parece de verdad