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¿Les participantes en el País de las Maravillas?
“Creo que Su Majestad es quien ha perdido la cabeza.”
“¡Qué cosas tan extrañas sucedieron hoy!”
“¿Será que la realidad de la reina es diferente a la nuestra? ¿Preferirá ser temida o amada?”
“El único modo de lograr lo imposible es convencernos de que es posible. ¡A buscar ese tesoro!”
“¡Por las orejas y bigotes de Iris! Se hace tarde y ni siquiera hemos empezado a buscar el tesoro.”
“Realmente no importa el camino que escojas, pero encuentra ese tesoro. Fue lo que Violet me dijo.”
“Le pedí una pista a Dahlia y recitó: ‘Siempre llegarás a alguna parte si caminas lo suficiente’.”
“Qué extraño es todo hoy. Lily ni siquiera quiso darme un consejo para iniciar la búsqueda.”
Un maravilloso romance (en medio del caos)
“¿Y si compartimos un postre? Lucen deliciosos”.
“¡Tienes que probar esta tarta! Quiero ver tu reacción, sé que te gustará.”
“¿Quién es la flor más hermosa, sino tú? Destacando en este jardín.”
“Ni todas las estatuas juntas podrían competir con tu belleza.”
“¿De dónde proviene este exquisito aroma? ¿Es el té o tu perfume?”
“Una flor para otra flor. Si alguien pregunta, yo no la arranqué.”
“Luces preciose en ese atuendo. ¿Intentas robarles protagonismo a las damas?”
“¿No te parece romántico y disparatado al mismo tiempo? ¡Qué maravilloso!”
Siempre es la hora del té… ¡Y de las mascotas!
“¡Espera! ¡No te subas a la mesa! ¡Sentade!”
“Te presento a [nombre de la mascota]. Pensé que sería agradable traerle.”
“¡Cuánto lo siento! No esperaba que se comportara así, ha pasado días encerrade.”
“Creo que [nombre de la mascota] te ha tomado cariño muy rápido.”
“Sssh, se ha quedado dormide como un bebé.”
“¡Pobrecite! Ese panecillo le ha sentado mal.”
“[Nombre de la mascota] es el/la mejor buscando tesoros. ¡Ya verás cómo nos ayuda!”
“¿También viste a un conejo corriendo o estoy perdiendo la cabeza?”
¡Aquí todos estamos locos!
“Demasiado sol, demasiado ruido, demasiados dulces… Demasiada locura.”
“Por todos los cielos, esto es ridículo.”
“¿Es verdad que hay un tesoro escondido? Tengo mis dudas al respecto.”
“¿Es obligatorio buscar ese tesoro? ¿No podemos simplemente sentarnos a beber té?”
“Más le vale a ese tesoro contener algo bueno.”
“¿Que busquemos en las caballerizas? No, gracias. No pienso caminar hasta allá.”
“¿A quién se le ocurre ocultar un tesoro cerca de la piscina?”
“¿Y si nos camuflamos entre las estatuas? ¿O nos escondemos en los arbustos? No pueden obligarnos a buscar el tesoro.”