‘ claro que sí. me disculpo nuevamente, y por última vez, por mis manías de cortesía. ’ admite, con un gesto leve de la mano, como si espantara la formalidad entre ambos. ‘ y por favor, siéntete libre de tutearme también. ’ sonríe amablemente. su expresión se enternece al oír la mención sobre la hermana del contrario. ‘ ¿es menor, acaso? también tengo una hermana pequeña, aunque hace años que dejó de parecerlo. ’ una chispa cálida se instala en avellanas, esa que siempre delata la ternura que siente al hablar de sus hermanos pequeños. ‘ y así es, caballero. soy uno de aquellos. durante estas semanas en el palacio, he aprendido que no somos muy queridos, a decir verdad. ’ cuerdas vocales vibran en un intento sin filtro de crear risa. ‘ respecto a mi experiencia, debo decirte que no es muy alentadora. diría que me ha ido bastante mal, para ser franco. ’ alza cristal hacia pétalos, bebiendo un sorbo de gin tonic con ademán resignado pero amable. ‘ me aferro a la esperanza, supongo. y a la escritura ; por lo menos, las historias de amor que invento para los demás siempre terminan bien. mis lectores parecen agradecérmelo más que mi propia suerte. ’ se alza de hombros, quitándole importancia a las múltiples desventuras que ha vivido su corazón.
luego, sus labios se curvan de lado, cómplices, al escucharlo narrar su tragedia ante la monarca. lo observa con esa atención serena que reserva para los relatos que lo divierten más de lo que demuestra realmente. ‘ wow, elliot. una blasfemia sobre el amor, y frente a la mismísima cupido, ’ repite, fingiendo escándalo, ‘ no cualquier puede presumir semejante osadía. ’ comicidad se cuela en su voz, mientras alza su copa en un gesto de rendir honores a su acompañante, con una mueca jocosa en el semblante. cuando interlocutor termina su narración, el castaño ríe entre dientes, negando levemente con su cabeza.
‘ veo que además de elocuente, tiene el don de hacer de una desgracia una anécdota memorable. ’ entre risas, vuelve a tomar un sorbo de su bebida. su mirada se desvía hacia el cielo y facciones se visten de un ademán pensativo. el vaso en su mano gira con suavidad, mientras el líquido refleja la luz del sol sobre ellos. ‘ si de giros hablamos, ’ continúa, con tono abstraído, ‘ diría que el favor de su majestad solo podría ganarse si la historia demostrara que incluso los escépticos —— ’ alza la barbilla hacia el contrario, fijando irises divertidos en él, ‘ —— son capaces de sentir, aunque una sola vez, aquello de lo que tanto reniegan. ’ una pausa breve, casi un suspiro, antes de rematar con suavidad: ‘ quizás no con la reina, claro está. pero con alguien que le haga entender por qué hasta los literatos seguimos intentándolo. ’