Aprovecho de subir el primer capítulo de mi fanfic de Broken colors aquí.
Dejaré el link a la historia en AO3 por si quien lo encuentre por aquí le interesa seguir leyéndolo.
Aviso que no está terminado pero soy activa en su escritura y publico con frecuencia
🩸Capítulo 1: Mal primer encuentro🩸
He llegado a una nueva ciudad. No tengo conocidos ni dinero.
Las plantas son extrañas. ¿Es un país diferente? Algunas tienen hojas azules y rojas; quisiera saber cómo se llaman.
La gente es curiosa también. Parece como si todos hubieran salido de una convención furra o similar, con muchos estilos diferentes. Uno tiene una cola que parece de serpiente y un tono de piel verdoso. Otro es rosado pálido, con orejas que me recuerdan a un conejo. Hay una que parecía tener alas en las orejas y un cabello y piel blancos como la nieve; era bastante hermosa. También vi a uno que parecía tener vitiligo, como si hubiera nacido con piel negra carbón y manchas blancas en el cuerpo, como un dálmata invertido.
¿Ese otro sujeto tiene ojos en el pelo?
Pero parecen hacer las cosas de toda la vida. Algunos van de compras, otros hablan por celular. Una pareja camina tomada de la mano y una madre regaña a su hija cuando intenta cruzar la calle en rojo.
Lo que más me llama la atención es mi propia piel. Se ve blanca, pero no ese blanco porcelana que tanto les gusta a las novelas para describir la delicadeza de una mujer “ideal”, sino un blanco conejo que trasluce mis venas. Como si me hubiera vuelto albina de la nada.
Mi cabello también cambió. En lugar de mi castaño chocolate de toda la vida, ahora se ve… como un rojo oscuro y profundo. No me agrada; me recuerda a algo entre sangre y fuego.
¿Estaré loca? Quizás no debí aceptar esos brownies de Emilio anoche… nunca se los había aceptado. ¿Por qué lo hice esta vez?
Quizás debería buscar un refugio por ahora.
Bueno… si soy sincera, no he encontrado nada.
Mi dinero no sirve aquí. O, más bien, mi celular no tiene señal alguna.
Es una mierda. Ahí dentro tenía mis tarjetas.
Esperaba poder usar la Visa, por lo menos…
Así que lo mejor que he encontrado es un espacio bajo un árbol hueco, escondido tras unos arbustos pinchudos, en una placita de juegos.
No es agradable. Es sucio. Las hojas del arbusto eran urticantes y ya me he sacado unas tres arañas que me escalaban… ¡¿desde cuándo las arañas son de color calipso flúor?! Menos mal que no me mordió ninguna; de seguro son venenosas.
—¡Ah! —para qué hablo… eso dolió… casi como si me mordiera una avispa. Ojalá que solo sea eso.
De todas formas, no saldré de aquí. Prefiero esas arañitas que parecen salidas de un cómic de Spiderman antes que asomarme afuera; hay unos tipos con bates y pistolas en la plaza…
Me recuerdan a esas bandas de delincuentes que se muestran en algunas películas.
Suerte que hacen tanto ruido que no escucharon mi grito.
La noche se ha cerrado desde hace ya algunas horas.
La mordedura ya dejó de doler hace rato; ni siquiera se ve dónde me mordió la araña en primer lugar.
Esa infeliz realmente era como una avispa.
Los tipos ya se fueron hace rato, pero no logro conciliar el sueño. Ni siquiera siento sueño.
Un sonido en particular me puso en alerta.
Parece alguien gritando, suplicando.
Se escucha a otra persona hablar, entusiasta…
Me arrincono contra el fondo del tronco hueco.
El silencio fuera de esas tres voces es mortal, y mi propio corazón parece sonar más fuerte que cualquier otra cosa.
No sé qué está pasando. No se escuchan muy lejos.
¿Quizás a unos 5 a 7 metros?
Los gritos duran unos minutos. Se escucha algo desgarrarse, gruñidos… como si hubiera un perro también.
Sigo sin apenas respirar.
Algunos murmullos vuelven a sonar:
—Tan lento que fue este… Ojalá nos hubiera dado un poco más de diversión en la caza, ¿no? —dice uno, como si hablara de un partido de fútbol.
—Dices eso, pero no paras de reír —responde esa segunda voz. Suena un poco más grave que la anterior y más seria, pero igualmente involucrada—. Me llevaré un poco; ya se me estaba vaciando el refrigerador.
—Oye, no es como que estemos en un buen lugar como para que te lleves mucho, te van a notar. Mejor escondámoslo entre los arbustos o algo. ¿No quieres cavar un agujero y enterrarlo? —comenta el primero en tono jocoso. Recibe un gruñido en respuesta.
Una araña me escala la pierna. No me muevo ni un milímetro.
Se escuchan movimientos, como si levantaran algo pesado… y luego, pasos.
—Espera —comenta el de la voz grave, con un tono de alerta. Yo continúo sin respirar—. Huelo algo… alguien.
Siento el sudor frío caer por mi espalda al escuchar esas palabras.
—¿Alguien? —responde el de la voz jocosa, ahora más serio también—. ¿Será un vagabundo?
Escucho moverse los arbustos cercanos. Quiero que me trague la tierra en este segundo. No me puedo mover.
—¡Mierda, son ortigas! —se queja el de voz grave… y termina de apartar el último arbusto que nos separa.
Unos ojos rojos profundos me miran. Su rostro está cubierto por una mascarilla y lleva gorra y capucha.
Sigo sin poder moverme ni respirar. ¿Cuánto tiempo llevo sin respirar? La adrenalina hace milagros…
—Encontré al ratón —comenta antes de estirar su brazo hacia mí.
—¡Espera! Por favor, no vi nada, ¡lo juro! Por favor… —me cubro con mis brazos, haciéndome bolita.
—Si no viste nada, ¿por qué dirías eso? —dice el otro con un humor frío.
El de ojos rojos me agarra del cuello de la chaqueta y me saca a rastras de mi refugio, aventándome hacia afuera.
Unos bototos se plantan frente a mí. El sujeto se agacha. También viste de negro, con gorra y capucha, pero su rostro está completamente cubierto por una máscara blanca lisa, con un enorme signo de interrogación negro en medio.
—Un bonito ratón, diría yo. Lástima que nos conociéramos así —se burla.
Intento retroceder, pero el de ojos rojos me sujeta de los hombros.
—Huele bien… DG. ¿Te importa si…? —dice con un tono más bajo que antes.
—Adelante, stalker. Toda tuya.
Es lo último que escucho antes de sentir un profundo, punzante y agudo dolor en mi cuello. El rostro de “stalker” se ha pegado a este mientras me sigue sujetando.
Algo caliente se derrama desde donde me mordió.
https://archiveofourown.org/works/83486191/chapters/219941306