
Kaledo Art

Andulka

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@damchev
saoirse.
“me encanta tu mentalidad.” admite, pero esto con cierto tono de broma que adorna sus vocablos. “¿en qué trabajas?” le pregunta y nota lo desatendida que tiene su amistad con el castaño, poco a poco avergonzándose de cotidianidad que difícil de averiguar por una llamada no era.
“Soy algo así como el cupido local. Más guapo, claro, y si cupido sirviera alcohol fuerte en lugar de intentar clavarle flechas a la gente.” Responde, diversión oculta en cada curva de frase, alzando un hombro en desinterés. “Ah, y cobro por los servicios. ¿Te doy las tarifas?”
antonin.
“No deberías llamarles desesperados si quieres que te den propina” se atrevió a comentar y le dedicó una sonrisita que podría haberse malinterpretado como socarrona. Pecaba de entrometido sólo por encontrarse aburrido. Llevaba apenas un par de minutos en el lugar y todavía nada parecía interesante, excepto el hecho de entablar una conversación con alguien. Y que mal que hubiese elegido a Damen, pues, de lo que recordaba, sus charlas nunca habían caído en algún adjetivo ameno. “Parece que sigues siendo el mismo rayito de sol de siempre.”
“No sobrevivo de lamerle el culo a nadie, gracias.” Responde, con el ácido y hostilidad que a cultivado como un exquisito vino a través de los años, permitiéndole añejar hasta adquirir la medida perfecta. El rostro contrario es otro de muchos, uno más de los que desaparecieron hacia un destino diferente y, oh ironía, resultaron atrapadas una vez más bajo la decadencia de Mebrich. Complacido es un adjetivo pobre para describir lo que siente ante aquel giro de los acontecimientos. “Y tú tan cretino como siempre, ¿no? ¿Es por eso que no logras seguir el ejemplo de los demás y atascarle la lengua en la garganta a alguien?” Finge interés al depositar codos sobre barra y acomodar rostro en sus manos, una ceja arqueada en espera de respuesta.
mihael.
ladino el movimiento de cabeza con que hace saber que presta atención, en desenlace los justificativos del masculino mientras mihael baja su shot sobre barra para dejarle yacer a un costado de gemelo que distingue al aún llevar el sobrecargo de extra en interior. ‘ espero que estar del otro lado no sea excusa para dejarlo servido ’ señala mentón en dirección de cristal.
Comisuras hayan posición ideal al curvarse en sonrisa, mirada posada un par de segundos sobre diminuto contenedor rebosado en impulsos. “¿La generosidad se debe a la fecha?” Atina a cuestionar, mas no duda en tomar lo señalado entre dedos y darse el gusto de un trago rápido, calentar de motores, gasolina para ánimos que no encuentra en ningún lado. “Ahogarme en alcohol podría ser mi único consuelo de esta noche. ¿Tú qué tal?” Busca entretenimiento en anécdotas ajenas, especialidad tras consolidarse con aquel puesto.
piero.
“Por curiosidad,” Palabras que se tuercen, que intencionalidad prima en crear expectación con el desfilar de milisegundos ; en el reordenar y acompasar de sílabas. “¿Has pensado combinar tu acritud con sutiles muestras de simpatía?” Osadía prima en su obrar, presente del recibimiento que contraparte le cedió ( voto de silencio / combinado con el léxico que se recurre con el desagrado ), al no privarse de posicionar índices sobre comisuras con la iniciativa de forzarlas a su alza. “Puede que incluso te consigan propinas.”
Mirada se va a la fuga en cuencas oculares, ojos en blanco la reacción automática / intrínseca que producen las palabras y presencia ajena, otra de las consecuencias nefastas del pobre accionar policíaco con que cuenta el pueblo. “Sería arruinar mi marca personal.” Pone supuesta reputación en la mira de escopeta con la sugerencia ajena, de recepción nula, pues es negativo el interés que siente por aquel que regresa de entre los muertos. “No necesito que ningún forastero me de tips sobre hospitalidad. El plan para la acogida de turistas fracasó hace dos años; llegas un poco tarde.” Inyecta en sílabas toda la falsa cordialidad de la que es capaz, dejando que el esfuerzo fuese notorio, la sonrisa teatralmente vacía. Subsistir de rencores es su especialidad.
emil.
“Ya, pero estar yo solo de este lado no es muy divertido.” Suelta letras con una exagerado lamento, desconocedor sobre si las bebidas que ya reposan por intravenosas comienzan alguna reacción. La vista aún es clara y el alrededor se mantiene estático. “¿No puedes intentar salir un poco antes?”
“¿No es ese todo el punto de esta fiesta? ¿Encontrar compañía para la noche?” Pronuncia, diversión inyectada en cada sílaba pronunciada, la presencia contraria capaz de aliviar una parte del mal humor que tiende a acompañarle tal cortina gris. Niega un par de veces con la cabeza después, dejando atrás la broma. “Bah, seguro que sí puedo zafarme un par de horas antes. ¿Tienes alguna propuesta de interés para mi?” Descansa rostro sobre palma diestra, aburrimiento notorio en la expresión. No es que necesite demasiada motivación para dejar de lado el trabajo; ni siquiera siente entusiasmo alguno por la responsabilidad de la noche, pero al final de día sigue siendo dinero que luego podría serle de utilidad.
victoria.
—En realidad no me sorprende que haya demasiada gente trabajando, siempre creí que se trataba más de una celebración americana creada por el consumismo desmedido—; espetó, encogiéndose de hombros.—Puede que me equivoque, pero he pasado los últimos años observando toda la parafernalia que se genera en Nueva York y creo que no veremos nada mínimamente parecido hoy.
Palabras pasan por audición y le toma un par de segundos el comprenderlas del todo, finalmente solo un movimiento perezoso de la cabeza la indicación de que ha prestado atención. “No, no te equivocas.” Contesta después de todo. “La alcaldía busca cualquier excusa para pretender que este pueblo no se está cayendo a pedazos, y con todo lo que ha pasado últimamente... no creo que muchos estén dispuestos a celebrar el amor y la amistad.” Sorna brilla en prosas y saca del bolsillo magullada cajetilla de cigarro.
“No, no me molesta estar trabajando esta noche.” Empapa la respuesta en indiferencia con un encogimiento de hombros, rutinario el desdén que se desborda desde prosas ante la pregunta ajena. “Mejor ganarme la plata sirviéndole a los desesperados que estar yo del otro lado.”
* text / piero.
piero: auch
piero: pensaba que antes del apuñalamiento debía aprenderme el guión
piero: ¿es tu manera de decirme que me echaste de menos?
piero: y solo en un pueblo maldito los fantasmas no pueden escapar
piero: imagino que ya no me guardas tanto aprecio, ¿uh?
damen: es bueno que te acostumbres al asesinato desde el comienzo
damen: claro, te extrañé tanto que maté a la monja para obligarte a regresar
damen: pues estamos en una jodida peli de stephen king, eh?
damen: no tiene sentido guardarle aprecio a los que desaparecen, pensaba que al menos en eso estábamos en la misma página
damen: lo único que quiero saber es qué tipo de gratificación esperabas conseguir al venir
* text / piero
piero: tengo entendido que grabaran aquí la secuela de silent hill
piero: así producción se ahorra en lo creepy
piero: de todas formas, ¿cuánto te tomó darte cuenta? ¿15 años, 14, 16?
piero: veo que continúas siendo un genio ; )
damen: ¿por eso volviste? ¿planeas audicionar?
damen: tu cara es perfecta para el primero en morir, puedo ofrecerme para hacerte el favor
damen: me di cuenta tan pronto te vi pisar el funeral
damen: solo en un pueblo maldito reaparecen los fantasmas
Se ha descubierto el expediente de Damen Kovachev ( @damchev ).
Nombre: Damen Kovachev.
Fecha de nacimiento: 25 de Octubre de 1998.
Fecha de ingreso en Saint Agnes: 2003.
Fecha de salida de Saint Agnes: 2016.
Evaluación psicológica: El paciente ha presentado problemas de conducta en el interior de saint agnes, según lo relatado por las mismas religiosas, escapándose en más de una ocasión de la mirada de las mismas para esconderse en habitaciones o hasta en armarios. Su imaginación y mitomanía desarrollada lo llevan a relatar historias dignas de películas de terror con el fin de causar lástima y escaparse de las consecuencias de sus actos, como lo es el haber preocupado a las encargadas de él durante las horas mientras lo buscaban dentro de las instalaciones. Muestra desinterés por las actividades, lo cual lo relacionamos con el abandono prematuro de su madre y el posterior cambio de orfanato, por tanto, enseña un desapego emocional preocupante, lo que genera que no tenga remordimiento alguno a la hora de manipular o mentir a terceros, se ruega poner bajo vigilancia a menor y mantener estas actitudes controladas. Se le han recetado pastillas que podrían calmar un poco sus energías, sin embargo, sor Ivet prefiere generar ella misma el cambio con prácticas religiosas y enseñanzas cristianas, además de compasión.
nikolai.
( “Y ahora tendré que soportarte más tiempo, una lástima.” — @damchev )
Y, prácticamente desde todo el tiempo que llevaba en el pueblo, elevó una sonrisa en sus labios. Quedarse ahí no le hacía gracia alguna, pero debía admitir que reencontrarse con algunas caras familiares, subía un poco su ánimo. “Vale, ahora dilo de nuevo, pero que te salga más creíble,” contestó, alzando sutilmente sus hombros. “Me extraña que no me hubieras saludado antes, la verdad, ¿debería sentirme ofendido?” preguntó con una pizca de sorna instalándose en sus palabras. Estaba consciente de que el ambiente no estaba para bromas, sin embargo, le urgía una gota de distracción en su rutina, puesto que no estaba seguro de cómo sobreviviría sin dinero los siguientes días.
“¿Cuándo te he dado ese tipo de importancia?” El ceño se le frunce, y aunque está lejos de sentirse realmente irritado o molesto por las palabras ajenas, sí sirven para descolocarlo un poco. El círculo de personas que gozan de tales privilegios es más bien escaso, y su reputación es una que se esfuerza por proteger. “Quizás todo ese tiempo lejos ha distorsionado tu idea de las cosas. ¿Es porque pensaste demasiado en mi?” Le da la vuelta a la situación con ceja alzada, apenas deseoso de seguir la línea establecida por el mayor, ningún tipo de intenciones ocultas tras prosas. Cuando eres de los pocos estancados en el mismo pueblo compartido con aquellos que logran escapar, lo único que queda son recuerdos que en memoria parecen frescos, los cuales puede utilizar como municiones con el chasquido de los dedos.
samuel.
“¿sabes? olvídalo, no me estresaré en vano.” / @damchev
Samuel parpadeó: había oído esa frase antes, durante otra etapa de su vida. se conformó con adjudicarla a la memoria de sor Irina, quien, ocasionalmente no en el humor de reprender a un niño, se limitaba a caminar en dirección opuesta y abandonarlo al peso de lo que había hecho (para que se hundiese bajo él, el castigo emocional probándose mucho más efectivo que cualquier flagelo físico); si bien la voz de quien la pronunciaba al momento encajaba a la perfección con lo que transmitía. “vale, no lo hagas,” y fue quizás el hecho de estar mirando fijo a una iglesia que tan eficazmente encerraba todo lo que le causaba repudio el que lo hizo desear compañía, sin importar lo agradable de la misma. miró significativamente a su costado, invitación implícita que bien podría ser ignorada.
No le molesta su nuevo estatus frente a las autoridades; después de todo, la costumbre no pesa. Toda su vida se ha sentido como un animal de circo, observado, analizado, realizando precisamente todos los trucos que el público espera de una criatura de hábitos. La mala reputación, el veneno de rápida aplicación en la lengua, el historial en los archivos policiales. La nueva noticia llega como otra capa más de la mierda a la que está acostumbrado, y es quizás por eso que se siente sedado, capaz de dejar de lado frustraciones que usualmente protagonizarían escena porque a esa altura, todo le da lo mismo. “Te recordaba más parlanchín.” Palabras decoran espacio por el simple propósito de decir algo, mantenerse distraido de una sensación que siente doblar la esquina. Y es posible que la memoria se encuentre manchada por el tiempo, distorsionada por episodios que cada día más pierden claridad. “Aunque sigues trayendo problemas a donde sea que vayas.” A pesar de la neblina que acecha es incapaz de abandonar burla, rebuscando en el bolsillo de la chamarra por la fiel cajetilla de nicotina.
“¿Sabes? Olvídalo, no me estresaré en vano.” — @katyaburkcva
Una ceja se cierne sobre la otra en un lienzo que, además de aquel pequeño gesto, se mantiene inmutable. Dentro, la mente es un tumulto de elecciones entre las cuales no puede decidir correcta, aunque está seguro que tan pronto abra boca lo único que emitirá será decepción. No puede evitarlo; su presencia viene con la advertencia. Nunca hay que esperar demasiado de él. “ Bien, porque estarías mejor gastando tu energía en otras cosas. ” Dice, dándole una calada al cigarro que le mantiene distraido. “ ¿No te preocupa ser una sospechosa de la policía? Me han dicho que puede arruinar futuros. ” Desestima propio envolvimiento, le resta importancia a su lugar dentro de toda aquella trama. Después de todo, su historial con las autoridades ya destaca por extenso.
“¿En serio?” — @nyovn
Encogimiento de hombros protagoniza gestos, mientras sus manos se ocupan de librar la línea de vasos cristalinos invisibles para el ojo de cliente que esté sentado contra barra. “ Eso han estado diciendo toda la noche. ” Reitera, colocando con cuidado el recipiente antes de tomar el siguiente. “ Parece que nuestros policías no son tan tontos después de todo. Ya quisiera saber qué tienen escrito sobre mi por ahí. ” En la curva de la sonrisa acecha cierta imprudencia, cierta auto destrucción, que toman dominio de cuerpo al caer la noche.
“Un poco de helado siempre sube el animo.” — @lvlahovic
" Uh, sí. ” La duda inunda respuesta, mirada entrecerrada en confusión mientras las manos, ya victimas de la rutina, continúan sirviendo en copa de cristal efervescente bebida. “ Si tienes cinco años, supongo. Y si estás en la heladería, no en el bar. ¿Estás perdido? ” Porque no sería la primera vez que escucha incoherencias de labios intoxicados, acostumbrado a una actitud más apacible mientras sea paga la motivación de actitud.
“¿Crees que es cierto?” — @nathanielignatiev
“ ¿Qué cosa? ” Entona cuando mandíbula termina de trabajar en la trituración de los alimentos, minutos de descanso la excusa para ingerir lo que, en su estado, considera cena: cualquier cosa rescatada de su vieja mochila. “ ¿Lo de los nombres? Hombre, no tengo idea. Bien podría ser todo una trama para mejorar la economía del pueblo. Sería una táctica inteligente. ” Y se encoge de hombros, restándole importancia a un tema que por el momento aun no le preocupa.