agradece la presencia contraria, una que entra en aquella lista de personas que le son completamente gratas. al menos, en aquella breve separación de la fiesta, fue el crimson quien le encontró. “ah, es verdad. ¿estás rechazando mis intentos de romanticismo, damon?” pregunta con falsa ofensa, llevándose incluso mano libre hacia el pecho, como si fuera sentido dolor el de aquella sugerencia. ríe entretenido, inevitable que su mirada descienda por le elección de ropa del contrario, tal vez, deteniéndose un poco de más en la apertura de su camisa. “no he tenido la suerte~” admite, media sonrisa manteniéndose en sus labios mientras devuelve atención a las facciones masculinas de interlocutor. “creo en las coincidencias, también en la mala suerte y en el karma, el que cargas de esta vida o de las anteriores,” responde con un asentimiento, a pesar de que se lo está tomando con gracia, está consciente de que hay situaciones, algunas que ha vivido, que le han hecho creer en cosas como la suerte y el destino. su prueba más certera es el seguir vivo después de su accidente. apoya su espalda en la baranda, aún de frente al más alto, observándole con atención mientras dígitos juguetan con los impropios. “¿tienes prisa por volver? aún estoy considerando participar o no. tampoco hay mucho por hacer, buscar a mi asesino no suena tan divertido,” sonríe de lado, ladeando ligeramente su cabeza. “si quieres volver, puedes hacerlo, eh. no te voy a obligar a quedarte acá conmigo.”
“Jamás” Esa palabra ha salido en un tono que ha sonado encantador, seguido de que su cuerpo se inclino un poco sobre el espacio personal de Jun para dejarle bien en claro, que ningún intento de romance por su parte iba a ser rechazada y mucho menos a ser volcada en saco roto, esperaba que ese gesto haya quedado claro. Le escuchaba con claridad y es que esas cosas le venían muy bien, no charlar sobre creencias, era el charlar con alguien que contase algo de si mismo, que confiara en el resto de las personas y eso era apreciado por el chico demonio. “¿Cómo que no?” Cuestiona negando la cabeza como si fuese en realidad malo “Me desvisto a cada rato, en teatro… en baloncesto, en las tardes cuando corro ¿no?” Preguntaba casi siendo imposible ver las veinticuatro horas con ropa a Damon. “Cuando lo descubra, te diré si fue pasional o querían tu dinero” Sonríe un poco pensando que no quiere volver, que, de momento, está mejor ahí afuera. Le devuelve la caricia sobre sus dedos con gentileza “¿Obligarme? ¿No lo sabes? Engañe a mi esposa, nadie puede obligarme a nada” Se burla de su papel en ese juego y niega la cabeza, no tenía prisa por entrar “Pero si me quedo, quiero saber de ti… De momento eres una figura misteriosa que aparece de la nada”.