puede que sea anticuado, cree, pero en realidad no se toma a la ligera que alguien haya puesto quién sabe qué en el ponche; podría tener consecuencias mucho más graves que unos cuantos estudiantes actuando como imbéciles. pero nadie parece tan consternado como él, opiniones que se guardará con tal de no crear un revuelo innecesario. además, ¿a quién le interesa lo que tenga que decir? ciertamente, no es una noche que le ayude a confiar un poco más en sus compañeros o en la institución de alabaster. al menos, agradece haber ido en aquel viaje, todo lo que visitó y lo que aprendió, incluso los momentos en que no hizo nada y simplemente se quedó acostado en un camastro en la playa, con aquel libro de arte local que encontró en uno de los mercados de la ciudad. de alguna manera, allí en aquel lugar nuevo, con la mente ocupada, se sentía un poco menos solo de lo que se sentía en portland. estaba exagerando, tal vez, con que sea su primera vez tanto tiempo fuera de su país, y tan lejos de sus amigos de años, tan lejos de su familia. risa opuesta es contagiosa, aunque corta, le hace sonreír ligeramente también. "en realidad no conozco a los carnelian," admite, sinceridad que parece florecer en compañía del contrario, sus hombros alzándose con la indiferencia que se ha obligado a sentir por su nuevo equipo. no se siente bienvenido, ni se siente parte de ellos, tan diferentes a sí en su manera de pensar y de actuar. la única vez que hizo algo por participar, fue cuando la suerte de sterling (que es el equipo de nikko, y su razón para haber dado opinión) estuvo en juego. nadie más hacía mucho por incluirlo tampoco, y se había convencido de que era mejor así. "pero también he escuchado lo que dicen," continúa, humedeciendo sus labios mientras duda un momento. "espero que no sea así, de todas formas. ¿por qué harían algo así?" si la sutil reprobación aparece en su voz, no se percata de ello, en tanto niega débilmente con la cabeza. prefiere enfocarse, entonces, en el presente, en el aire salado desordenando su pelo e inundando sus fosas nasales con el aroma del mar. "me gusta escucharte hablar, y lo elocuente que puedes ser," admite, mirando de soslayo al menor y sonriendo un poco más ampliamente que antes, palabras que ni siquiera busca considerar, porque sabe que son certeras. "creo que tu mamá es una mujer sabia," asegura. "no sabía que era poeta," aunque le hace sentido, si es que es verdad eso de que existen similitudes entre padres e hijos. ríe por lo bajo, una ligereza en el aire que agradece y que dista tanto de la del interior de aquel salón en el hotel. "¿qué necesitas para estar también ebrio de felicidad?" interrogante escapa de sus labios con real interés, sin detener pasos cuando siente la arena bajo sus zapatos, sin dudarlo demasiado antes de sacárselos y mirar entonces al de sterling. "hipotéticamente~ ¿me odiarías si te meto al agua?" parece que le ha nacido una necesidad, los deseos absolutos de entrar al mar en aquella semi-oscuridad, como lo había hecho ya más de una noche atrás.