<EPS: 17 - La Historia del hombre que quemó un planeta por una apuesta.mp3>
Cuando la noche dejó de ser joven, salió.
¿Cuántos?. - No sé, se despidió sin saber que iba a volver, sabio.
No habla del tiempo, dice que los recuerdos juegan sucio,
más de lo que supuso. Decidió, su reacción sació-
A su poder, en la profundidad de su mente,
procura resolver lo que lo deja inconsciente
una reconversión prometió, renunció a pronósticos-
un motivo y una razón, el protocolo siguió y borro partes-
Un atardecer de una luna sin luz.
Ahoga confesando errores ante la ataraxia, competía con belzebú
decía si el gobierna en el núcleo y en llamas vives, pensó una fórmula y la apuntó en su memorandum.
Su virtud se mantenía dura, su vida era oscura,
su postura y su ambición le costó su cordura.
Al caer su figura quedó en un álbum.
En crónicas empezó su plan de forma cruda y sin culpa.
Sin nada que ocultar, se sincera se le nota en su ocular,
cual será la oportuna casualidad, la óptima.
Cuándo será y hará, para demostrar
antes que se consuma de lo que es capaz, sin escapar.
En la mano un mechero y en su mente una melodía,
cada recuerdo de tristeza y alegría,
calma en sus recaídas, triunfos y alegorías.
No moriría sino quedaría como un perdedor ante satán,
mórbido, sintió desafiarse así mismo. El perjuicio lo sacrifica.
Era paciente pero de ningún sitio,
esperaba que el rival bajaba sus defensas y ahí atacar.
Ciego por sus ideas era un visionario brutal,
impulsado por su confianza, se dispuso a actuar.
Escribió: lo que una chispa puede generar, lo que una apuesta llevar a cometer o la locura del ser, llega a crear.
Abastece su boca con un trago donde irá hará calor,
provocará estragos, no le importa nada alrededor,
Subió sin miedo sin mirar atrás;
el cielo negro, nubes como humo y gritó ¡ARDERÁS!.
Una carcajada se escuchaba en el medio de un día normal,
su cara deformada se escondía con un arsenal.
Bombas molotov era Napalm por la ciudad,
volaban sus moléculas de euforia, las personas no sabían que pasaba.
No es personal. Pero es necesario,
se dirigió para su destino real de nefario.
Un pirómano suelto descontrolado, sin piedad
viaja con prisa las noticias lo buscan, desapareció de la vista hace años.
Una explosión despertó a todos los que dormían
y sorprendió a quienes no esperaban esto,
entre la sombría artificial que ilumina.
Arriba se encendía fuego un planeta gigantesco.
Días o meses, ya nadie recuerda,
divaga entre nebulosas el incendiario infernal.
Cuando llegó con su incertidumbre a la cumbre de su soledumbre,
un lunes, la urbe se cubre el rostro y corren al bunker. Pasó esto;
Llegó pero cuando todo ardió,
una pregunta le molestó y en el se demostró un manifiesto,
dijo; ¿qué pasará si el diablo decide vivir acá y controlar mi reino?,
lo que hizo fué intentar apagar el fuego.
Ya no había forma de parar el incendió. Lo olvidó,
cerró los ojos para descansar y festejar su triunfo.
Al oblivion, serio miró con enojo, no pensó regresar, tampoco que dió luz a un mundo.
¿Qué pasará cuando él llegue a casa?: ¿habrá un cambio?,
cansado casi sin cardio caminó canalizando esto, avanza-
sobre brazas volvió, los que lo vieron lo consideraron amenaza.
Pensó; que el mismo demonio plantó su odio en las personas.
Sobre la corteza terrestre, la apuesta empezó a reclamar.
Sostiene que es una venganza tremenda,
y el oponente quemaba ese planeta, redobló la apuesta
e hizo algo que no podrá soportar...
Subestimó y se olvidó de lo que sería capaz,
a todos en contra. Confundido escapa sin más.
Pero lucifer lo avergonzó tras usar que las personas que habitaban-
vivían en la oscuridad, llenos de maldad.
Cuando vieron quienes eran en verdad,
vieron al hombre que hizo el sol y todos lo quisieron matar.
Paranoico pensar que satanás controla la humanidad
si solo manipuló su mente, y ahora no viven con su sol, vive en soledad.