Ensayo poético La Gioconda Inmaculada
Y bueno, siguiendo con esta serie de bellos textos creados por Alfredo Valencia sobre mis obras presentadas en aquella exposicion llamada Ojometrias del pasado 5 de noviembre del año pasado, y mientras sigue la preparación de mi nueva coleccion de pinturas que presentaré ya pronto, aquí dejo el ensayo poético titulado Gioconda Inmaculada, titulo tambien de la reinterpretación que hice a principios de 2015 de la gran Mona Lisa (un cuadro al que le tengo mucho cariño). Que lo disfruten!
He estado aquí desde un tiempo que se comba
Sobre la vida de los Hombres,
La vida, a la vez múltiple y única, de
el que me creo, en un delirio,
Los que me miraron por primera vez, extasiados,
Los que me defenestraron,
Los que intentaron destruirme,
Los que alguna vez me hurtaron,
Los que temerosos, me escondieron,
Protegiéndome de un riesgo felizmente incumplido,
Los que boquiabiertos me admiran
Desde detrás de un cristal que, ahora, me protege y aísla,
Los que me ignoraron, y pasaron por esta sala
Sin apreciar lo enigmático de mi sonrisa;
Y, aunque quienes me ven piensen lo contrario,
Ni el río de Heráclito, ni yo misma
Podemos pasar por el tiempo
Sin devenir distintos a los que fuimos.
Los tonos de los tintes que me forman
Han palidecido o se han oscurecido
Sin permanecer idénticos a si mismos.
El lienzo sobre el que hace siglos me estamparon
Ha perdido, casi imperceptiblemente,
Sus elásticas cualidades originales
Y sus fibras se tensan en algunos puntos
Con el riesgo del desgarro o el estallamiento.
Alguna vez fui la imagen de una mujer viva,
De un ser con nombre y circunstancias,
De un conjunto de cualidades y defectos,
Que alguien consideró un día prototipo de belleza
Para lanzarla contra el mundo, como un manifiesto.
Desde entonces he sido un objeto,
Objetivo también de los más diversos sentimientos:
Éxtasis, Envidia, Repulsión, Hartazgo y Ensueño
Codicia, Asco, Desdeño, Admiración y Celo
Pero también, poco a poco,
Sin que aquél a quien debo mi existencia lo previera,
He devenido algo más y algo menos que eso:
Paradójicamente ello me permite asegurar que,
Aunque desapareciera este soporte
Esta materia desde la que te miro mirándome
Como tantos han temido o deseado,
Aunque desapareciera, te digo,
En la mente de los hombres y sus desvelos,
En la inmarcesible red que llaman su Memoria Colectiva,
Y ya no me pueden destruir…
Salvo, claro, que se destruyan ellos mismos.