Tras casi veinte minutos hablando con un oficial, lo que no le sorprendía ya que siendo la actual presidente de Kappa tendría que dar su testimonio pero sí que la molestaba a sobre manera, al fin la habían liberado para poder seguir con su rutina habitual. Cerrando de un portazo el aula en la que mantuvieron la charla, Beth rápidamente fijó su mirada en una persona que se le había quedado viendo— ¿Qué tanto miras? Piérdete.
En realidad estaba leyendo el cartel que se encuentra detrás de ti, Beth. Pero como conozco tu complejo de “soy el centro del mundo” dejaré pasar tu tono poco amigable --acordó vagando su mirada por la silueta de la rubia, intentando concluir su lectura. Sin resultado coherente, desistió y agotado dejó salir un largo suspiro--. ¿Cómo te fue con el oficial? ¿Divertida la charla? --preguntó con un tono burlón, volviendo a su habitual humor positivo--.











