El famoso psicoanalista Jacques Lacan decía que el sexo no une a las personas. Y aunque suene absurdo, quizá estaba señalando una verdad que muchos descubren demasiado tarde.
Mucha gente cree que la máxima intimidad entre dos personas ocurre en la cama.
"No hay relación sexual."
Y no, no estaba diciendo que las personas no tengan sexo.
Lo que quería decir es algo mucho más profundo:
Que dos personas jamás pueden fundirse completamente en una sola experiencia.
Aunque compartan el mismo espacio.
Cada uno sigue sintiendo desde su propio mundo interior.
Tú no puedes sentir exactamente lo que siente el otro.
El otro no puede sentir exactamente lo que sientes tú.
Por eso, para Lacan, durante el sexo cada persona vive su propia experiencia de placer, de deseo, de fantasías y de emociones.
Y aquí aparece una verdad incómoda:
La cercanía física no garantiza la cercanía emocional.
Hay personas que han compartido la cama durante años y nunca se han conocido realmente.
Porque conocer un cuerpo no es lo mismo que conocer un alma.
Entonces, ¿qué papel juega el amor?
Según Lacan, el amor aparece precisamente donde el sexo no alcanza.
El amor es el intento de acercarse al misterio que es la otra persona.
Es el deseo de conocerla más allá de lo que nos hace sentir.
Más allá de cómo nos beneficia.
Más allá de nuestras necesidades.
Amar no es solo disfrutar de la presencia del otro.
Amar es interesarse por quién es el otro cuando deja de satisfacer nuestras expectativas.
Por eso alguien puede sentirse muy deseado y, al mismo tiempo, profundamente solo.
Porque ser deseado no siempre significa ser conocido.
Y ser conocido no siempre significa ser amado.
Tal vez la verdadera intimidad no ocurre cuando alguien te ve desnudo.
Tal vez ocurre cuando alguien ve tus heridas, tus miedos, tus contradicciones, tus partes menos perfectas... y decide quedarse para conocerte mejor, no para cambiarte.
Porque el sexo puede acercar los cuerpos.
Pero solo el amor intenta acercar dos mundos que nunca podrán ser exactamente el mismo.
Y quizá ahí está la belleza.
No en encontrar a alguien idéntico a ti.
Sino en encontrarte con alguien diferente, y aun así elegir caminar juntos.
A veces el cuerpo llega primero.
Pero solo el amor intenta llegar al alma.