Invierno Fit
Los últimos meses han sido intensos y acontecidos. Compramos una bicicleta estática y Susana y yo nos hemos dedicado a ella con bastante fervor. Los cuarenta años me hicieron dar cuenta de que si quiero llegar a los ochenta en óptimas condiciones, tengo que trabajar desde ya. Los últimos años solo había trabajado ten superior y había notado como mis piernas perdían grasa y músculo, a pesar de que para ir a mi trabajo anterior caminaba 4 kilómetros diarios. La bicicleta ha cambiado eso. No sólo como ejercicio cardiovascular, donde he mejorado notablemente mi resistencia, sino me sorprende cómo se han desarrollado mis muslos, rodillas y pantorrillas en menos de tres meses, ejercitándome tres o cuatro veces por semana. Eso me inspira mucho a continuar y no me imagino los logros que tendré en un par de años, porque si algo he aprendido es que el verdadero desarrollo muscular se genera con el largo tiempo. Otra cosa notable y que no esperaba es que sexualmente he mejorado un montón, al punto que he abandonado el tadalafilo. Esto probablemente está ligado a la generación de testosterona y la mayor resistencia en cardio, junto con la creatina que Susana me comenzó a dar hace un par de meses y las vitaminas que he estado tomando desde octubre pasado.
Susana, por su parte, cambió radicalmente su estilo de vida. De un día para otro, dejó de comer pan un enfocó su dieta en proteínas. Hace ejercicios cinco o seis veces a la semana. Se compró unas mancuernas y un mat, pone un video de una española que está más dura que una tabla y que me excita un poco, y le da duro al menos media hora. También hace bici aunque no se dedica tanto al cardio porque quiere desarrollar más músculo. Ha bajado siete kilos y se nota mucho cuando copulamos. Se nota que ella se siente mejor y me alegra mucho eso. Ahora estamos comiendo mucho pollo, carne, cambiamos el atún con aceite por el atún con agua y tratamos de comer más pescados frescos.
Aunque sus motivaciones más profundas las desconozco, apostaría que hay una mezcla de factores, como me pasa a mí. Sentirse más atractivo frente a las otras personas es algo básico, porque el ego es importante. Refuerza mucho el autoestima y amor propio, en la medida en la que uno esté claro en los alcances del proyecto que se está trabajando. Compararse con atletas de Instagram es una pésima opción, sobre todo para los que tenemos trabajo y tres hijos. Así, trazarse objetivos claros y alcanzables es una tarea lógica pero poco entendida. En cierta forma creo que ella está trabajando en eso, lo cual me emociona, pero la frustración de no obtener resultados a corto plazo puede ser un riesgo para relajar la disciplina.
Por otro lado, también está el temor a envejecer. Cuando cumples cuarenta, ves que la vida se viene cuesta abajo. Sé que las cosas son muy diferentes ahora: mi papá está muy cerca de los ochenta años, y fuera de su problema con la rodilla derecha, está bastante sano. A mí no me obsesiona tener una alimentación estricta como a Susana, pero sí comer relativamente sano constantemente. No suelo comer dulces ni beber alcohol, pero sí me gusta el pan, maldita sea. Creo que el ejercicio, tratando de mantener la musculatura, será lo que nos permitirá envejecer y estar fuertes, al menos por cuarenta años más.
A Susana también le afecta el hospital de las enfermedades familiares. El Alzheimer de su mamá ha avanzado drásticamente y ya no dice cosas lógicas. Es muy raro porque aún sabe nuestros nombres e incluso los de mis padres, pero habla también de sus padres como si tuviera 15 años y no hila una frase con otra. Siempre está desorientad y aapenas tiene setenta años. En el fondo, sé que Susana piensa que ella misma no llegará a esas edad sana y que éstos pueden ser sus últimos 30 años. Y, sea como sea, estamos en una cuenta regresiva.
Eso nos ha hecho cuestionar la monogamia pero con el temor de que si abrimos algo, se nos pueda escapar de las manos fácilmente. Creo que por eso ninguno de los dos ha avanzado en eso. La vida adulta se basa en tabúes y temores. Romper con ciertos paradigmas con los que fuimos educados puede muy díficil, tanto que muchas parejas ni siquiera conversan sobre ello. En cierta forma, Susana y yo somos afortunados por al menos conversar sobre estos temores abiertamente, aunque no nos atrevamos a dar ningún pasó aún. Ciertamente, nuestra relación es mucho más sincera que años anteriores, cuando nos ocultábamos opiniones para no herir al otro. Es algo muy raro eso. El matrimonio puede ser una lucha horrible de ego, condescendencia y culpa. Pero también es tan corta la vida y nos queda tan poco tiempo en nuestra mejor forma, que es una duda razonable pensar en disfrutar cosas más allá de lo que se supone que tenemos que hacer.
En Santiago, después de no llover todo el año, a mediados de julio se desató las lluvia, como si todo lo que se reprimieron las nubes saliera de repente sin control, destrozando puentes y poblaciones enteras.
Espero que no funcione así con los seres humanos.














