Me encantan las mujeres con iniciativa, de esas que no esperan para actuar, la dama elegante ante la gente y la pervertida sensual por dentro. Esa mujer libre de sentir y expresar, que te enloquece en privado, de esas guerreras, hermosas emocionalmente e intelectualmente y cuando digo esto me refiero a que son unas locas, celosas, bipolares, y raras. De esas que de repente te cobran algo que hiciste la semana pasada, pelean contigo miran feo a las personas con malas energías que están alrededor de ti. Te hacen caras feas, te golpean el pie, discuten contigo sin pensar en las consecuencias y principalmente son celosas. Pero yo voy a hacer una pregunta aquí: ¡¿a quién carajos no le gusta sentirse deseado?! Existen limites para los celos entre los dos, pero se trata de un juego de cómplices, una mujer que no te busca o no está ahí para ti o tiene miedo de perderte y prefiere fingir que no vio ni oyó nada, o simplemente no te quiere, siempre veremos en la calle personas más atractivas que nuestra pareja el gusto es normal, ¿saben que es hermoso? Ver a una mujer sexy o hermosa y buceártela con tu pareja, oye mi amor ¿La viste? Está buenísima, y ella te diga ¡Si! Es hermosa mientras te mira con ojos chinitos y te dice que te va a joder, ese juego de madurez siempre y cuando sea sano es hermoso. Ellas se pueden molestar, pero están ahí, a tu lado en cualquier situación, ellas te rodean tanto que no dejan que nada malo se acerque a ti, pueden tener sus defectos pero hacen de todo para ser perfectas, no piden disculpas y son bien jodidas, pero si las tratas bien son las personas más dulces y perfectas que conocerás. Así que valora a esa mujer que maldice, te jode, y se obstina, porque esa mujer sí le está dando valor a lo que realmente eres y créeme no sabes lo hermoso que es ser realmente libre junto a alguien. Sentirnos en paz y serenos con nosotros mismos, respirar profundamente y no sentir dolor, angustia o amargura. Esa libertad de vivir respetando a los demás sin pisotearlos. La libertad de ser felices con lo que somos, y con lo que tenemos. Esa libertad de amar pocas cosas pero amarlas de verdad. Esa libertad de decidir, de equivocarse y aprender














