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@davieszxbrina
Doe's Party
En un principio Ed se sorprendió de recibir una invitación par la fiesta de su ex-compañera pero con todo lo que pasaba últimamente no dudó ni un segundo en ir y actuar como lo que era un joven.
Cuando llegó a la ubicación de la fiesta el León se extraño de no ver a nadie conocido así que simplemente se acercó a la zona de bebidas donde una cara familiar apareció en su campo de visión —Hola—comentó con una ligera sonrisa en el rostro
“¡Fiesta!” Eso es lo que gritaba Zabrina a cada paso que daba. Y no, no estaba ebria. No gustaba del alcohol ¿pero que diablos? No importaba. Movía las caderas al son de la música y caminaba nuevamente hacia la zona de bebidas “Cerveza, cerveza ¿donde te haz metido?” canturreó paseando su mirada por los vasos y copas que adornaban el estante.
Cuando por fin lo encontró, se encaminó hacia la pista de baile, con la esperanza de no derramar la bebida por el suelo al moverse. “¡Oh! ¡Hola Ed!” saludó con su mano libre estirando sus comisuras en una enorme sonrisa. El castaño no estaba muy alegre. ¿Que sucedía? ¡Era el Festival de Doe! ¡Necesitaba alegrarlo! O eso intentaría.
♛ ( happy birthday, doe ) ♛
Debió suponerlo desde hacía unas semanas, cuando Alice comenzó a comportarse de manera inusual. Le siguieron Lily, Mary y al final Marlene. Su cumpleaños se acercaba, más al llegar el 19 de noviembre y ver que nada fuera de lo común aconteció en la casa de las chicas (sólo un pastel), Doe se alivió de no tener fiesta de cumpleaños. Claro, no contaba con que sus amigas aprovecharían el fin de semana, y su día libre, para celebrarla… Y esta vez fue en grande. Ella misma se sintió extraña al ingresar a su propia fiesta, sobre todo mientras veía los pines que entregaban a los asistentes, agregando el “Festival Doe” escrito en letras gigantes. ¿Cómo es que llegó a dudar que sus amigas harían algo así?
Por fortuna ya estaba lejos ese fatídico día en Hogsmeade, nunca se lograba superar un secuestro, pero el tiempo cerró la mayoría de sus heridas y ahora no era más que un recuerdo terrible encerrado en lo recóndito de su cabeza. Todo el mundo la saludaba, felicitándola al pasar, incluso entregándole regalos; a Dorcas nunca le gustó la atención, a pesar de ser un imán de ella. Pensó en quizás meterse por debajo de las mesas y ocultarse del mundo con una botella de vodka. Sin embargo, la incomodidad no fue más grande que la felicidad, la cual era visible en su expresión. Estaba realmente agradecida con sus amigas por tener aquel gesto con ella, así que se obligó a ser una persona normal por el resto del evento, y tras oír tres veces que ella no debía preocuparse por nada, se obligó a divertirse. Era su fiesta de cumpleaños, después de todo.
Platicó con todo aquel que se le acercara, notando que, extrañamente, sus sonrisas no eran fingidas. Doe estaba realmente feliz… Normalmente se le facilitaba hablar, pero en ese momento parecía no poder detenerse. Estaba verdaderamente alegre, de esas situaciones que sucedían pocas veces en la vida. Y por ello se acercó a alguien solitario, de espaldas, con una gran sonrisa: — ¿Y mi regalo? —Preguntó. No esperaba presentes, claro que no, pero sería divertido poner nervioso a dicha persona.
Zabrina se había alegrado ser invitada al Festival de Doe. Al igual que Jake, ambos gemelos se encaminaron hacia la casa. La rubia sostenía el regalo entre sus manos, aún recordaba el posdata que Marlene había agregado, y tampoco es que quería llegar con las manos vacías. Después de todo era su cumpleaños.
Al cabo de pocos minutos la música se escuchaba a muchas calles atrás. Zabrina sentía como sus caderas se movían al son de la música.“¡Los gemelos Davies ya llegaron!” hizo su entrada triunfal como de costumbre, aunque perdió a Jacob de vista. Tal vez su hermano ahora se dirigía hacia la mesa de bebidas. Como siempre.”¿Donde está la cumpleañera?” preguntó por doquier, esperando divisar la cabellera castaña de Dorcas. Su búsqueda solo duró segundos pues ahora se hallaba en la pista de baile, moviendo la cintura de un lado a otro.
En cuanto sus pasos estaban por ir hacia la barra, unas palabras lograron clamar su atención “¡Dorcas!” saludó con una gran sonrisa en el rostro “¡Feliz Cumpleaños!” enredó sus brazos en ella mientras saltaba de lado a lado “¡Oh, verdad! Aquí tienes” emocionada, Zabrina le tendió el obsequio´. Deseaba internamente que le gustara tanto como a ella.
✿ happy bday, doe!
¡YUJU! LA fiesta había empezado desde antes para Lily, mucho antes. Algo tenían los pastelillos con los que se había atragantado nada más al llegar o a lo mejor el vaso de ponche, es que había muerto de hambres desde hace dos horas y pensar antes de comer no había sucedido, mucho menos cuando se llegaba a una mesa con todas sus cosas favoritas en el mundo. Iba a culpar a su debilidad por la comida.
“¡Bienvenidos, bienvenidos al Festival de Dorqui-Poh!”, gritaba la pelirroja, si su voz no era lo suficientemente potente para que todos la escucharan, su posición arriba de una de las mesas en la entrada del campo la colocaba a la vista de cualquiera de los recien llegados. “Hey, tú, si ese no es un regalo para Doe, mejor vuelve por donde veniste”, regañó al primer invitado que creyó ver cargando un paquete pero en su estado de ebriedad era difícil distinguir las cosas. Le dio otro trago al vaso que mágicamente se rellenaba cada que lo necesitaba.
“¿Doqui-Poh?” elevó ambas cejas totalmente confusa por el sobrenombre que Lily le había otorgado a la cumpleañera. Aún así soltó una carcajada por lo gracioso que sonaba. Estuvo por proseguir su camino si no fuera porque nuevamente la voz de la pelirroja llamó su atención. Apenas y había notado que estaba sobre la mesa, se sentía totalmente mareada por las luces y cuerpos de personas chocando con la de ella, “Oh, Sí. Si es un regalo” asintió con la cabeza observando el presente que había llevado consigo toda la noche.
{ HAPPY BIRTHDAY, DOE }
Con unas copas de más en el cuerpo se sentía animada. “Una copa más no me hará daño” pensó, y algo mareada pidió otra bebida. Apoyando su cuerpo sobre la vitrina, para recibir el trago, no se percató de que su vestido azul, ceñido al cuerpo, subió hasta llegar a su trasero. En su muslo derecho tenía tatuada una cruz. Mientras esperaba que la atendieran notó que alguien tenía la mirada fija sobre el dibujo - es adhesivo, ¿ves? - le dijo a la persona, mientras despegaba la cruz, suavemente de su pierna.
El lugar se había llenado de ebrios. El olor a alcohol inundaba sus fosas nasales. Y Zabrina empezaba a sentir mareos por la cantidad de gente que llegaba a la casa. Su mirada ahora estaba perdida, sin darse cuenta que sus ojos se dirigían directamente -y sin pudor, hacia las largas piernas de una rubia. “Oh...lo siento, estaba distraída” afirmó, caminando hacia la joven con una sonrisa en los labios “Wow, que bonito. Suena mejor a que te pongan agujas sobre la piel” con un leve encogimiento de hombros Zabrina se apoyó en el estante “Quisiera, uno, pero creo que mi hermano me mataría si fuera el caso”
¡Happy birthday Doe!
Era el segundo vaso de la noche, pero no sentía indicios de mareo o malestar en su organismo. La pelirroja se caracterizaba por aprovechar al máximo todos los momentos que se le presentaban, y aquella fiesta no iba a ser la excepción. Aún esperaba ver a la cumpleañera y darle el regalo que traía escondido en el bolso. No conocía mucho a Dorcas, pero había accedido de buena gana a ir a su fiesta. Estaba sentada en un taburete frente a una barra de uno de los pequeños bares del festival. Después de beber tenía pensado ir a bailar, o encontrar a alguien conocido y poder entablar conversación y reunir a más conocidos. El ardor que le producía el alcohol de la bebida al bajar por su garganta ya era menos notable, por lo que beber el líquido no le costaba mucho. Aquel tenía un sabor a crema y fresa en particular. Un sabor algo extraño, pero que le gustaba, especialmente por la fresa. Visualizó a una persona conocida, e hizo un breve movimiento con la cabeza a modo de saludo, dejando ver una sonrisa al apartar el vaso de sus labios. –¿Te apetece uno? – preguntó alzando el vaso. –El sabor no te decepcionará. – dijo, alzando una de sus cejas con ademán divertido.
El lugar estaba atestado de ebrios. No había alguna bebida por el que Zabrina no sufriera algún coma etílico. No gustaba de la cerveza pero eso no quería decir que no lo tomara. Después de todo era la única bebida que en realidad no tenía mucho de alcohol en ella. A comparación del whisky o vodka “¡Bah! Deberían tomar en cuenta a los que no nos gustan emborracharnos” la rubia paseó por la mesa refunfuñando a lo bajo, para luego captar con la mirada el vaso que una pelirroja sostenía entre las manos.
El olor a fresa inundaron sus fosas nasales. Le alegraba saber que este no contuviera licor alguno, aunque no lo haya probado, estaba segura que las palabras de la contraria abarcaba cierta verdad. “Esta bien, si tu lo dices” cogió uno de los vasos y observó a la muchacha expectante “Espero no me defraudes”
Happy Birthday Doe!
Le había sorprendido bastante que lo hubieran invitado a la fiesta de cumpleaños de su exnovia pero no pensaba desaprovechar la oportunidad de ir a festejar a lo grande y ponerse bastante ebrio, hace mucho tiempo que no lo hacía y la verdad es que lo necesitaba.
Ya había estado tomando antes de llegar a la fiesta así que no era mucha la sorpresa de verlo algo pasado de copas a estas alturas como tampoco era verlo bailando arriba de una mesa mientras se quitaba la camisa. — ¿Soy yo o está haciendo calor? —grito divertido sin dejar de quitarse la camisa, ya ni sentía el frio en medio de la nada.
“¿Porque siempre te veo semi-desnudo?” preguntó curiosa, mientras lo observaba desde su posición. Era broma, no había visto al muchacho en paños menores, aunque eso no evitaba sospechar que en realidad siempre se quitaba una que otra prenda en fiestas como esas. “Y si...puede que haga calor, pero para eso está el patio. Para refrescarte” mostró una sonrisa, mientras se apoyaba en la mesa donde yacía parado. “Alguien es un exhibicionista” susurró a lo bajo, mientras lo señalaba con el dedo. No lo decía en serio, solo quería fastidiarlo, aunque con aquellas copas que se llevaba encima, dudaba mucho hacerlo enojar.
Teresa Palmer poses for Flaunt Magazine Issue.
Existían días en donde el trabajo era muy pesado, y había otros en donde… era más pesado, sí. Las pecas del muchacho estaban igual de cansadas que él, que cuando llegó el fin de semana, decidió tomarse un largo respiro. Luego de dormir todas las horas que no había podido en la semana, salió de la casa que compartía con Amos y caminó sin rumbo. Por supuesto, Londres muggle era su favorito. Aún podía recordar la primera vez que su padre se lo enseñó. Ahora el pelirrojo iba a todos lados por su cuenta, maravillándose con la mayoría de los objetos, personas y situaciones que, para muchos serían normales, menos para él.
Cuando el sol pareció gobernar su cabeza, buscó un sitio en donde refugiarse. Vagó por las calles, distrayéndose cada dos por tres, hasta encontrar una historia ilustrada bastante entretenida. Un muggle y un pato. ¿Acaso se trataba de él? Comenzaba a creerlo. Volvió sobre sus pies hasta el parque más cercano y se echó bajo la copa de un gran árbol. La mayoría de sus hojas se habían caído, lo que resultó mejor, ya que pudo utilizarlas como si se tratará de su cama. Totalmente recostado, abrió la historieta por la mitad y continuó leyéndola entretenido, soltando risitas cada dos por tres. Casi al terminó de su lectura, sintió como su pie era aplastado por alguien, así que ladeó el impreso para tratar de ver al culpable. —Oye, no me confundas con una hoja —se quejó, elevando un poco más la revista gráfica para que, precisamente, pudieran corroborar que se trataba de una persona.
Tal vez pasear en el parque se había vuelto su nuevo pasatiempo favorito. Sentir la fresca brisa alborotar su cabello le daba una sensación de tranquilidad. Y eso era lo que más necesitaba si todas las noticias sobre los ataques se incrementaban conforme pasaba el tiempo. Zabrina se hallaba caminando,sintiendo el pasto entre sus dedos. Así es....no tenía los zapatos puestos ¡Pero que importaba! Amaba el sol y era una excusa solo para refrescarse con la humedad de las hojas en el suelo.
Cuando se dispuso a sentarse, un pequeño bulto provocó que se detuviera. “¡Rayos! Lo siento Arthur" mostró una sonrisa observando al pelirrojo desde su sitio “Me gusta tu camuflaje pero...¿que diablos haces ahí?” elevó ambas cejas riendo por la situación. ¡Esas ocurrencias del Weasley!
Una de las cosas que más le gustaba de London era que en serio se sentía cómodo ahí. No era que el mundo mágico le desagradara por completo pero sí, en algunas circunstancias seguía prefiriendo lo muggle sobre todo. Esta noche se encontraba en una de las zonas underground más importantes de la ciudad, fumando un cigarrillo fuera del bar al cual en poco iba a meterse. Sería el tercero esa noche. No le molestaba la gente que pasaba, pues era normal en ese lugar, pero sí notó una mirada bien puesta sobre él. Exploró con la mirada discretamente a su alrededor, vislumbrando por fin una persona que le veía. Frunció el ceño, dando una calada a su cigarro antes de hablar. — ¿Se te perdió algo?— Preguntó, justo después soltando el humo que mantenía dentro de sí.
Tal vez pasear en el parque se había vuelto su nuevo pasatiempo favorito. Sentir la fresca brisa alborotar su cabello le daba una sensación de tranquilidad. Y eso era lo que más necesitaba si todas las noticias sobre los ataques se incrementaban conforme pasaba el tiempo. Cuando Zabrina se dispuso a tomar asiento en una de las bancas su mirada se hallaba perdida, sin siquiera darse cuenta que sus ojos mantenían contacto con el de alguien. “Oh pues...ayer se me perdió unos collares. Pero nada grave” hizo un ademán con la mano. Tardó en reconocer a Jason como la persona que le hablaba. Se alegraba cada vez que reconocía a alguien de Hogwarts. ¡Cuanto echaba de menos ese castillo!
Ah ¡gárgolas galopantes! ¿Esas eran lágrimas? Si la rubia era tan tonta y tan débil como estaba demostrando ser, entonces no deseaba ni un segundo más en su compañía. —Preferíria continuar esta conversación en otro lado. Nos vamos… ¡Andando, ven! —se levantó y apresuró a su acompañante tomándola del brazo para salir del lugar e ignorando por completo a la otra rubia.
“¡Oye! ¿Que diablos te sucede? Así no se le trata a una mujer” replicó, soltando la libreta y lanzándola a un lado para sujetar a la muchacha con las manos “Ella no irá contigo, vete tú si eso deseas” las miradas no solo iban hacia aquella escena, si no también presentía que la mirada de su jefe también se hallaba en ella. ¡Bah! Ni quería el trabajo. Podría conseguir otro.
Scotia Bar
Recibió el bolso de la agradable chica que tenía en frente, luego asintió con la cabeza -No te preocupes por eso, es lo de menos. Toma asiento por favor.- Le dijo ofreciendo el asiento junto a ella. -Soy Sarah mucho gusto- luego tendió la delgada mano de la rubia -¿Y tú eres?- Su rostro le sonaba familiar, seguro que le había visto un par de veces en el mismo sitio. -Por cierto ¿qué deseas beber?
La ex-hufflepuff no tardó mucho en tomar asiento en la silla al lado de la muchacha. Era agradable conocer personas que no fueran tan irritantes. “Un gusto Sarah, soy Zabrina” se presentó, manteniendo intacta la sonrisa en sus labios y estrechando la mano de la chica. “Oh pues, cualquier bebida me vendría bien” la rubia pasó por apoyar su codo en la superficie de la barra desviando su atención a la recién conocida “¿Y...siempre vienes aquí?”
I look for explanations I'm taken by surprise...
Avergonzada por su error, sus mejillas se tiñeron de rojo - Vaya, lo siento… es que… la billetera está algo pesada y creí que era de alguien adulto. - ¿Y ahora qué demonios haría con ella? No podía devolverla al césped porque alguien podía robarla. Hurgó en la cartera y no encontró ninguna dirección, ni cédula de identidad, sólo un montón de billetes - ¿Qué hago con esto? - le preguntó, desconcertada.
Zabrina elevó ambas cejas hacia la muchacha. ¿La había visto en algún lado? No lo recordaba y es que la rubia poseía una mala memoria. “¿Y tengo pinta de ser adulta?” frunció los labios, claramente graciosa por la situación. Cuando la extraña tomó por ver dentro de la cartera no encontró identidad alguna ni rastro de su dueño. ¿Sería mejor quedársela? “No lo sé” mordió el interior de su mejilla sin saber que hacer. Solo contenía billetes.
Scotia Bar
Sarah se encontraba en el Scotia Bar, bebía un vodka mientras miraba a los demás charlar. Se dio cuenta de lo solitaria que se encontraba, sus padres se encontraban lejos y no tenía demasiados conocidos a quien invitar a salir a tomar una copa. Anteriormente había estado en una librería para comprar los dos primeros libros de “En busca del tiempo perdido” de Proust. De pronto sintió como su bolso cayó al suelo y una persona intentó ayudar a recogerlo. De inmediato la rubia le brindó una cálida sonrisa en forma de agradecimiento y recibió su pertenencia de vuelta. -Es usted muy amable.- Ofreció su mano para saludar -Soy Sarah ¿y tú? Pago tu próxima copa si me haces compañía.- Dijo de manera amistosa, esperando su respuesta.
No solía ir a bares pero en esa ocasión una Zabrina “quiero intentar de todo antes de independizarme” volvió a aparecer en las puertas de Scotia Bar, tal vez con la esperanza de reconocer a alguien familiar. La joven rubia se hallaba caminando por el lugar cuando de pronto escuchó un sonido a su lado. Un bolso había caído al suelo y al parecer la dueña no se había dado cuenta. No dudo dos veces en levantarla “Oh, no te preocupes” mostró una sonrisa cálida a la muchacha quien agradecía al parecer, con una copa gratis. ¿Como decirle que no? “No necesitas pagarlo...pero ya que lo dices, me es imposible negarme”
I look for explanations I'm taken by surprise...
Irina se encontraba sentada en el césped de un parque; se sentía algo cansada, después de tomarle fotos a un grupo de niños que estaba divirtiéndose por ahí. Se echó encima de la hierba tupida, recibiendo con una sonrisa en el rostro el frío viento de la mañana. De pronto algo llamó su atención; una persona que había estado cerca de ella dejó caer sin querer su billetera. La rubia se levantó enseguida, dejando su cámara fotográfica de lado, para entregarle el objeto perdido al individuo. Tocó su hombro con suavidad - Disculpe, se le ha olvidado esto…-.
¡Aw! nada mejor que disfrutar la fresca brisa del aire en su cabello. Zabrina había salido de su casa encaminándose hacia el parque que se hallaba a pocos metros de su casa. Tenía pensado en sacar a Bernie a pasear pero supuso que tal vez se hallaba cansado luego del paseo matinal que ambos hicieron. La joven rubia se encontraba apoyada en un árbol, observando como unos niños corrían de un lado otro cerca del lago. Estaba por irse cuando de pronto un suave toque lo impidió. “Oh...no es mío” negó con la cabeza un par veces, observando a la muchacha quien estaba claramente confundida.
Que la reunión de mortífagos fuera justo en la víspera de su cumpleaños trajo inherentemente las breves charlas con los mayores hacia su soltería. Adolph cumpliría veinte años e incluso Evan que era más joven —aunque casi tan loco como él— ya estaba prometido. El padre de su amigo encontraba la forma de sacar el tema cada que le era posible, pues la mitad de las uniones entre puristas eran pactadas desde la infancia. Si Rolf Mulciber lo comprometió con alguien, jamás se lo dijo. Aunque lo dudaba.
Así que terminó aceptando salir con una de las muchas sobrinas aún solteras del señor Rosier. ¿El apellido era Parkinson, Nott o Greengrass? No importaba. Su estado de ánimo era muy bueno luego del ataque que realizó junto a Amycus. Llevó a su rubia y pálida acompañante a un elegante restaurante que pertenecía a un mago sangre pura. En su experiencia, los mocosos de Hogwarts y sus propios amigos no frecuentaban sitios tan refinados. Deseaba el menor público posible durante su “cita”.
Luego de unos veinte minutos de parloteo por parte de la chica, se vio obligado a intervenir. —Si, lo que digas… Pero tu cacareo marchita las flores —dijo en su habitual tono de sarcasmo, dedicándole una mirada de desdén al arreglo floral sobre la mesa—. Así que cierra la boca, por que si te obligo a hacerlo, no será agradable, ¿comprendes…? ¿Y tú que miras? —cuestionó ahora molesto a la persona que los miraba de cerca.
Esa tarde Zabrina se había encaminado al restaurante más cercano, ¿Porque? ¡Quería conseguir trabajo! Estaba cansada de tener que pasar todo el día dentro de la casa de sus padres. Y es por ello que el dueño de local había insistido en verla a prueba sirviendo uno que otro platillo. La joven rubia, entusiasta, no pudo negarse ante su petición.
Ahora se hallaba caminando entre la gente, compartiendo sonrisas como una buena camarera, así por lo menos procuraba que las personas le dejaran buena propina. Estuvo por acercarse a una mesa cuando de pronto un rostro conocido irrumpió su campo visual. Se trataba de un ex-slytherin. ¿Como no recordarlo? Si el aura del mal lo envolvía. “Uh....vaya que tienes malos gustos amiga” negó con la cabeza, cogiendo la libreta lista para anotar su pedido “¿Ya están listos para pedir? Los veo algo indecisos” opinó, devolviéndole otra sonrisa de oreja a oreja a la pareja.