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@daxt0n
Nicest Thing. | Daxton & Freiah.
Siguió los movimientos del ojiazul con su mirada, contemplando sus angulosas facciones con detenimiento. Sus ojos se entrecerraron con notable suspicacia al oír su siguiente acotación, sin embargo no dudó en soltar una pausada carcajada. —Al parecer llevas la cuenta —se limitó a mencionar, rodando sus ojos con un deje burlesco. Su entrecejo se frunció con extrañeza al contemplar las próximas acciones propias del muchacho. Se incorporó con suavidad y su anatomía vagó graciosamente hacia su lado, situándose en el mismo sofá—. ¿Notas mis grandes sacrificios? —dramatizó, mientras una que otra corta risa abandonaba sus labios. Carraspeó ligeramente para aclarar su garganta, y posteriormente indagó—: Entonces… ¿A qué se debe el repentino deseo de verme?
Sin querer aceptarlo o confrontarlo bajo la mirada con una sonrisa culpable que se dibujaba en sus comisuras, el pequeño acuse que le había dado la castaña le había traído muchos recuerdos y sentimientos que no pensaba sacar a flote, pues bien el sabía que eran estúpidos. —Suelo fijarme en las cosas que me interesan.— Hizo una señal notoria alzando la vista y mirando a los opacos ojos azules de la chica mientras se relamía los labios, girando unos grados su torso para dar frente a frente a la joven. Apretó sus comisuras ante la inquisición contraria que le había caído por sorpresa, ni siquiera pensaba bien en las palabras que soltaría a la castaña, simplemente le había rogado verle por el hecho de tenerla a su lado, un mero capricho. —Nunca me voy a dar por vencido Freiah, si puedo seguiré rogándote todo lo necesario con tal de verte.— Aclaró con obvia señalización a sus intenciones de volver con la castaña, su relación había terminado por un rumor acerca de uno terrible error que había cometido el cobrizo en su pasado, error que ahora le perseguía y estropeaba la vida, pues había embarazado a una chica en sus últimas vacaciones en una de sus tantas noches de borracheras.
—Eras mi última opción, no es como si tuviese en mi celular el número de todos y por supuesto no iré a cada habitación. ¿Cómo si quiera se llama ese lerdo del que hablas?— Preguntó, apoyando su espalda en la pared de la habitación. —Hermano, este lugar está y huele como la mierda, ¿no conocen lo que es lavar ropa?— Arrugó su nariz al ver tanta ropa en el suelo.
—Oh y yo que pensé que era el primero en todo para ti.— Musitó fingiendo estar herido pero con un toque enorme de sarcasmo. —Yo le puse Billy.— Apretó sus labios en una sonrisa de manera orgullosa, como niño presumiendo regalo. —Ey, aquí llevamos un proceso... Los fines de semana es día de limpieza, ¿de acuerdo? No critiques, dude.— Lastimoso sonrió al contrario.
Nicest Thing. | Daxton & Freiah.
Luego de haber platicado por un gran lapso de tiempo con el joven vía mensaje de texto, finalmente resolvió por hacerle una fugaz visita. Así fue como bloqueó la pantalla de su móvil y emprendió la caminata hacia el edificio donde los muchachos residían. Le propició un par de suaves golpeteos con sus nudillos a la puerta del rubio, para anunciar su llegada, y posteriormente ingresó a paso decidido. Contempló la escena que el ojiazul protagonizaba con ambas cejas en alto, sin poder evitar que un par de risas abandonasen sus labios. —Eres un estúpido, ¿te había dicho éso? —indagó, mordiendo su labio inferior con cierto deje burlesco. Alzó su barbilla con aire altivo, situándose en el borde de la cama ajena—. Resulta que todas ésas penosas súplicas lograron ablandar mi frío corazón —bromeó, reprimiendo un par de risas que amenazaban con escapar de sus labios.
Con un pestañeo lento empezó a curvar una sonrisa agradable y cómoda en sus labios, sus ojos no se despegaban de la castaña ni un segundo mientras ésta se movía. —Cada día desde que nos conocimos hace años.— Contesto automáticamente con una sonrisa ahora ya bien vistosa y al ver que la chica se sentaba a una distancia alejada de su persona, arqueó una ceja y con una mano hizo una señal a la contraria para que le acompañara en el sillón. —Si, lo he pensado y tienes razón... Debes amarme para aceptar venir a mi habitación tomando riesgos de que algún prefecto te encuentre.— Agregó con un toque de cinismo en sus palabras mientras se acomodaba recargando sus codos en sus rodillas y tragaba en seco.
— No soy parte del plantel hasta mañana según el contrato así que es el ejemplo de un chico de 27 años como cualquier otro. Ahora si me vez hacerlo luego de mañana tendrás todo el derecho para reclamarme Daxt.— Dijo con media sonrisa.— Ahh y lo de Nicholas es solo por hoy ¿eh? De mañana en adelante soy Sr.Hau para ti… O al menos por mañana porque es que suena horrible.— dijo con una mueca. Por alguna razón el chico le agrado desde el primer momento en que lo vio, aunque sabía que era del más que debía estar pendiente.
—Joder que lo haré.— Exclamó divertido al contrario mientras le miraba con el entrecejo fruncido y una sonrisa cínica en sus labios. —Nah, no suelo llamar a mis maestros más importantes por sus apellidos, menos a ti.— Agregó divertido y travieso mientras veía la cajetilla de cigarros. —Si empiezas a trabajar mañana ¿hará mucho daño que me des un cigarrillo?— Se encogió de hombros irónico.
Rodó los ojos ante la actitud que había optado el muchacho—. No es la primera vez que veo a alguien desnudo, tranquilo —entró a regañadientes a la habitación, tratando de no tropezar con los montones de ropa que se encontraban esparcidos alrededor de todo el cuarto—. ¿A ti te gusta vivir en un basurero o qué? —se sentía ligeramente asqueada, por lo que hizo un mohín de disgusto con sus labios—. En fin, sólo quería darte esto —de uno de sus bolsillos sacó la identificación falsa que él le había pedido durante tanto, abanicándose con aquel pedazo de papel.
—No es tú primera vez entonces, felicidades, pero yo no estoy acostumbrado a que alguien interrumpa así en mi habitación.— Espetó con un tono de voz más alto que el contrario un poco antes de que la morena terminara su misma oración. Ignorando el comentario simplemente se aproximo aún sin ropa a la chica para arrebatarle lo que tenía en las manos. —¿En serio no podías esperar en la cafetería? ¿Era tan urgente verme desnudo?— Replicó con alto mohín en su rostro.
Esperar era algo que a Abigail no le salía. Era demasiado impaciente y el hecho de que Daxton tardará tanto, le molestaba y mucho. Por esa razón, fue a la habitación del joven y sin tocar, abrió la puerta. Al verlo así, Abby bajó su vista y empezo a reírse.—Lindos boxers—dijo entre risas y negó varias veces la cabeza. Al sentir el tacto del él, se sobresaltó un poco y subió su vista.—Hace media hora que te estaba esperando, quería saber si te sucedió algo—le contestó mirándolo, tratando de ignorar de que el chico estaba semi-desnudo.
Al escuchar el repentino y burlón alago soltó una risa ahogada que no dejo escapar más y selló con una sonrisa ladina. —Gracias, aunque se ven mejor sin estar en mi.— Comentó travieso mientras se vestía con pantalones. —¿Qué dices? ¿Me veo mal acaso?— Se acerco a menos de cinco centímetros del rostro de la castaña para pasar a su lado solo para agarrar una remera que estaba detrás de la chica, mantenía una sonrisa divertida y cínica. —Eres linda cuando te preocupas por mi, pero creo que nos pudimos haber ahorrado esta escena.—
La paciencia no era una de sus cualidades y cualquiera que pasara algo de tiempo con ella, era capaz de saberlo. Había pasado un rato de su quedada en la cafetería por lo que, simplemente, decidió ir a buscar al muchacho, adentrándose en la habitación sin siquiera detenerse a golpear la puerta.- Lo siento tanto.- Murmuró al notar las condiciones en las que se encontraba el muchacho, procediendo a voltearse para evitar continuar viendo demás.- Yo solo estaba…- Se detuvo al sentirse arrastrada hacia adentro del lugar y finalmente regresó los ojos al muchacho.- Si no fueras tan impuntual no estaría aquí, ¿sabes?
Soltando un resoplo irritado fue cambiando un poco su semblante a uno más relajado cuando miro bien el rostro de la morena, que a su vez le causo enorme agrado. —Bueno, pues agradece a mi impuntualidad el gran espectáculo entonces.— Buscando entre su ropa saco el primer conjunto que encontró y con movimientos veloces empezó a vestirse. —Oh perdón que grosero soy, ¿me visto o te gustaría que me quede así como estoy?— Un tono travieso se desbordaba en su voz mientras solo vestía la parte inferior de su ropa.
A paso decidido se aproximó a la habitación de éste, ya llevaba una hora completa esperándole en la cafetería. Sin tocar ni nada por el estilo, de un buen golpe abrió la puerta; acto seguido liberando un chillido al encontrarlo de tal manera. Lo primero que hizo fue tapar su rostro. — ¡No sé sí en tu tiempo cinco minutos es toda una maldita hora! —. Vociferó, enrojeciendo al instante. Frunció el ceño al momento de sentir el tacto de éste, se tensó por completo y apartó con brusquedad su brazo. –Llevó toda una maldita hora esperando, ¿qué mierda ocurre contigo? Detesto esperar, lo sabes —.
—Se me hizo un poco tarde.— Soltó en replica, al sentir el brusco rechazo de la ojiazul aventó una pequeña maldición apenas audible y abriéndose paso entre la chica y la puerta la empujo un poco dentro de la habitación y como pudo cerró la puerta. —De acuerdo, perdóname, mierda. Que intensa eres Némesis. Y tú también sabes que ser puntual tampoco es lo mio.—
Una risotada brotó de los labios del moreno al observar a su amigo en tal situación, se adentró en el momento que este jaló de él. —Te he dicho que mi paciencia no es mi fuerte.— Explicó con calma. —¿Pasaste un buen rato?— Arqueó una ceja, obviamente con una sonrisa burlona por la manera que se encontraba él. —Solo quería saber si tenías los apuntes de física, mate, estoy algo atrasado.—
—Eso no es una excusa, Anton.— Contagiado por la sonrisa contraria repitió el mismo gesto mientras buscaba en las pirámides de ropa tirada una remera que poder usar. Ignorando el comentario del moreno se vistió de manera ágil. —¿Alguna vez me haz visto entrar siquiera a esa clase? Pídeselos al lerdo de al lado, seguro el te los dará, a mi me hace todas las tareas.— Buscó su billetera en todos lados de la habitación sin mucho éxito, recordando que la traía justo en los pantalones que ahora llevaba puestos.
Nicest Thing. | Daxton & Freiah.
Con un pequeño empujón y un buen movimiento veloz, lanzó su cuerpo al sillón que se encontraba en su habitación, satisfecho con su sobreactuado movimiento llevó sus manos detrás de su cabeza, recargando ésta misma en contra de sus palmas. Sonrió divertido a la castaña y con un arqueo de cejas divertido apretó sus labios para parar el gesto y simplemente irguió su cabeza un poco más para señalar la atención que ahora ponía en Freiah. —¿Y entonces a que se debe esta animosa visita?— Bromeó sabiendo que el mismo había lanzado varias propuestas por mensaje para convencer a la contraria de unirsele, al final sus lastimosas e insinuosas arremetidas habían valido la pena, pues la chica había aceptado acompañarle, cosa que le había dado un regocijo enorme, pues el buscaba cualquier momento del día para poder hablar con ella. —¿Es acaso que no puedes vivir sin verme?— Insinuó con un tono lleno ego.
Acababa de terminar de desempacar, su habitación ahora se parecía menos a un lugar de locos así que estaba satisfecho. Como su jornada de trabajo no comenzaba hasta la mañana siguiente desdió salir al estacionamiento y fumarse el último cigarro de ese semestre.— ¿Necesitas algo?— le preguntó a la persona que pasaba por allí sin dejar de observarlo. Trató de ser amable y sonreír pero no podía evitar comenzar a arrepentirse de haber salido a fumar. Meterse en problemas con el director por un cigarro sería el colmo, era el nuevo consejero después de todo.
—Vamos, Nicholas.— Llamó por el nombre propio al sujeto de manera cínica como siempre lo hacía con sus superiores. —¿Es acaso, justo que ustedes si puedan fumar en el plantel y nosotros no? ¿Qué clase de ejemplo es ese?— Por la poca o mucha confianza que le tenía al contrario soltó una sonrisa socarrona y sarcástica mientras inquiría sus preguntas.
[#01]
—Sí, sí, como sea. ¿Tienes una maldita pastilla para el dolor de cabeza o no? —. Inquirió nuevamente hacía la persona que tenía al frente, sin observarle en ningún momento.
—Si el pequeño Kian quiere curar esa jaqueca, entonces el pequeño Kian debería empezar a ser más amable ¿no crees?— Arqueo ambas cejas de manera expresiva hacía el castaño mientras se acomodaba más en el sillón donde estaba y ponía sus manos como almohada para su cabeza.
—¿Qué mierda?— Inquirió furioso a la persona que había irrumpido en su habitación de manera abrupta, como pudo subió sus boxers mientras su torso aún presumía de desnudez. —Te dije que te vería en la cafetería en cinco minutos.— Incorporándose con pesadez se aproximo al cuerpo que estaba inerte en la puerta del cuarto y con un movimiento veloz jaló el corpóreo dentro del lugar, cerrando la puerta de un azotón para evadir las miradas curiosas. —¿Que carajo es tan importante como para entrar de esa manera?—
❝ MOODBOARD; Daxton Trygvel. ❞
❢ ;i'm not bossy
i'm the boss; ❢
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— A tu abuelo.—se mofó, rodando los ojos.—Yo no le chupé los pies a nadie, es una peícula sobre fetiches.—explicó finalmente, estaba hablando más bajo porque estaba segura que sí la enfermera entraba, sería una situación incómoda; el monólogo sobre su virginidad le hizo elevar las comisuras de los labios, claro que no tenía ni una pizca de virgen, pero era divertido imaginarlo, porque sonaba ridículo de tan solo pensarlo.—Ya me imagino, sí quieres dejar de ser virgen puedo ayudarte, ya sabes un favor amistoso—se burló, llevando su mano al cabello rubio y despeinándolo como si fuera todo un desgraciado, más su oración hizo que bajara sus ojos a sus pantalones sin evitarlo, riéndose para subirlos otra vez a los de él.—Siempre caigo en esa trampa; siempre miro los pantalones, joder, la virgen parezco yo.. ni que lo digas, debes de tener fotos mías para hacer menos solitarias tus noches de invierno y masturbación.
Sonrió de par en par al oír la colorida respuesta de la rubia. —No sé que es más raro, una película de fetiches, o tú viéndola.— Haciendo énfasis entre sus opciones movió sus manos al ritmo de sus palabras. Abrió sus ojos a la extensión más amplía que podía y acercando su rostro al contrario. la tomo y empezó a jugar con sus movimientos, fingiendo ser tomado por un arrebato a besarla pero sin hacerlo al final. —Por eso eres de mis mejores amigas, empecemos entonces, ayúdame a dejar esos días de masturbación invernales por algo real, mujer.— Soltándola sucumbió las carcajadas y después la miro de manera sería. —No pero en serio, cuando quieras hacerme el favor de amiga, yo estoy dispuesto.— Canturreó divertido.