Tú dices: Un amigo mío debe entregárseme completamente y yo atenderé a la reciprocidad. Un amigo es alguien que me ama y me conoce tan bien como yo a él, que concurre a mis tristezas y alegrías como a las suyas ¡Muy bien! Pero, ¿qué acaso no cambiamos diariamente nuestras ideas, parte de nuestro espíritu? ¿Qué no estamos dándonos constantemente a todo el mundo? En nuestro caso particular, ¿no te he dado mi alma describiéndote mis pensamientos, mis sentimientos?
José Gorostiza, a Carlos Pellicer, Correspondencia (1918-1940)















