Apariciones Poéticas Callejeras
“Recordemos que el trabajo de una mujer nunca es solo suyo; es siempre también un acto de resistencia, un homenaje a las que fueron y una promesa a las que vendrán,” Silvia Federici.
“Y cómo, y cómo, y cómo es la huevada, nos matan y nos violan y el estado no hace nada” Canción “Como es la huevada” de la banda Dulces sueños, feat. Jey MC.
El tejido, cargado de historias y manos que luchan, se convierte en un grito hecho tramas, en una aparición fantasmagórica que sacude. “Apariciones Poéticas Callejeras” entrelaza dos cuerpos de obra, “¿Y qué tal eres para cocinar?” y “NMTKS: Apariciones poéticas callejeras”, en un espacio de reflexión colectiva y rebelde sobre las violencias y las limitaciones que se imponen a las mujeres y cuerpos feminizados en los espacios públicos y privados.
Si los retazos hablaran, contarían historias de patriarcados eternizados en mesas, cocinas y camas, repitiendo frases que ofenden y, a su vez, subestiman, banalizan, condenan. Desde el confinamiento de las mujeres en el hogar hasta la violencia silenciosa que amenaza en la calle, cada pieza invita a confrontar estos fantasmas de opresión, a desnudar las costumbres y normalizaciones que insisten en callarnos. Los textiles, esos testigos silenciosos del día a día, son aquí transformados en manifiestos, amplificando el poder de la voz femenina en una nación que todavía impone a las mujeres a cumplir roles y callarse ante el abuso.
Estas obras detallan la importancia de resistir desde la tela, desde lo colectivo y lo cotidiano. Desde la exhibición de prendas intervenidas hasta los objetos domésticos elevados a símbolos de lucha, el textil y la moda funcionan como escudos que desafían estructuras de poder, en un diálogo feroz entre la apariencia y la denuncia.
Mi trabajo también toma fuerza en la música de cuatro mujeres que necesitan un espacio donde expresar sus voces furiosas: las Dulces Sueños. No hay dulzura en sus letras combativas y rebeldes, nacidas de las marchas por los derechos de las mujeres y disidencias.
El público encontrará aquí obras que dan un giro a lo familiar: trapos y vestimentas cotidianas, ganchos que sostienen mucho más que vestimentas; sostienen una historia de fuerza e indignación. Con cada hebra y cada pliegue, quiero dar vida a espectros de vidas limitadas y cortadas abruptamente por los femicidios. Porque, como esta exposición expresa con fuerza, la moda también es política, y el textil y la música son gritos sororos que se entretejen e invaden todos los espacios de resiliencia femenina y disidente.
Estoy agradecida por la gente que asistió, y las artivistas colegas que activaron el espacio con Bordar la Ternura y Andrea Zambrano. Además gracias a Q Galería y su equipo de gestión y montaje.