salgo a correr aunque en el camino esté lloviendo porque la lejanía de vos es lo único que me mantiene en movimiento. lo sabés y yo lo sé también pero no decimos nada. vivo en la constante espera de que algo o alguien pase y sin querer encienda el fuego de la destrucción inminente y absoluta. ya no alcanza el aire de la habitación para que respiremos los dos al mismo tiempo y a veces creo que estamos durmiendo en camas separadas. los ojos imposibles que no miran al futuro hoy tampoco pueden verse. todos los días pienso en volver al punto de partida y revivir el comienzo o escapar por la puerta trasera y borrar todo lo dicho y vivido y preservar de alguna forma algo que nos mantenga en el mismo plano. no sé qué pasa por tu mente pero puedo adivinar sin tirar una moneda que tus ojos están también tan bien cansados de verme. busco algo donde ya no queda nada, busco algo. no encuentro ningún horizonte ni camino de vuelta y entonces me pregunto ¿cuál sería nuestro amparo si pudiéramos alejarnos de este todo que nos reúne infinitamente? ni adentro ni afuera, entre la tierra y el cielo, solo quedamos vos y yo.