México I
Cuando Juan se enteró que en el mes de diciembre iría a México no pensó nada en ese instante. Solo imagino el momento en que llegaría a buscar a Ilse a la Ciudad de México. No pensó en la pinturas luminosas de Joy Laville ni en algunos escritos de Sergio Pitol. Solo pensaba en Ilse. Ilse cara de ángel. Ilse la mujer que vivía frente a una licorería. Ilse que se convertía cada vez más en un fantasma que gritaba - la ciudad se está hundiendo y no podemos hacer nada. La ciudad se hunde con nosotros y hay que comenzar a correr, pendejos -.
Juan salió del único pensamiento que había tenido sobre México. Más adelante frente a un pequeño bosque pensaría en que - Ilse fantasma - tenía razón: - todo se hunde, hasta la ciudad de Tenochtitlán se hunde cada día más.
R.












