Estoy, como si vengo, como si voy, estoy. Por momentos me percibo lejos, y a veces toda mi vida fue ayer. Corro a la escritura como quien persigue el bondi, sin mirar nada más, porque sabe, todo lo que pasa después de llegar tarde. Porque señoras y señores, seres que no son, en el mundo de alguna manera hay que encajar no? Haciendo fuerza para estar siempre, con todos, para todo. No dejar de saber que ocurre en cada día y lugar, hoy y hace 50 años. No hay espacio para no saber, para conmoverse, la falta no se muestra, se tapa. y perdón si por hablar con vos se me vuelca el café, si por evitar a toda costa prestarte más atención de la cuenta, sin querer me quemé. Es que el cuerpo esta acá y se vuelve loco por contener, por contenernos. Con todos nuestros mambos, nuestras obligaciones, lo que somos, fuimos y la ansiedad que da el querer ser. Él solo es, con toda la insuficiencia de su biología, incorruptible. Intentando adecuarse a nuestros ritmos mentales, al vibrar mundano que llegó a ser casi místico. Sabes si tengo que decirte, no me acuerdo cuando fue la última vez que sentí ese éxtasis que se siente en la panza y en el alma cuando aprendes algo, y sobre todo, cuando te lo enseñó alguien. ¿Qué es esto? No me siento cómoda ni por el puro hecho de ser humana. Los celos estallan en un celular, las reuniones por google drive, la atracción por una imagen que no tiene fondo. Cada día tal y como pasa es un atentado a la reflexividad, financiado por el reviente de una bomba, intelectual, la de la información. Y en realidad creo que no estoy mal, si a veces en un momento del día me siento desahuciada. Si el momento que se dice que es de mayor aprendizaje, esa modorra después de comer, esa baja inevitable que adormece, hoy es correr para no llegar tarde no importa donde, a cualquier lugar, que no sea: acá. Estoy. Pero con todo lo que implica la palabra. Para escuchar lo que tenga que escuchar, en el momento que tenga que hacerlo, para ver lo que tenga que ver, para estar presente. La única revolución que puede batallar contra esta forma en las que se hicieron los días, para que corran como si fuesen la cascada de un arroyo en medio de las sierras, es estar. Y te juro, es estar con todo lo que eso implica.












