Hace unos cuantos días que no publico nada.
La verdad es que no ocurrió nada particularmente digno de registrarse. A pesar de mi condición, llevo una vida bastante más tranquila —incluso aburrida— de lo que muchos imaginarían.
La eternidad, si uno es sincero, no siempre está llena de acontecimientos.
Últimamente he vuelto a tomar whisky. Hacía mucho tiempo que no lo hacía; nunca fui muy aficionado a la bebida. Aun así, debo admitir que a veces resulta reconfortante permitirse ese pequeño gusto. El calor del licor ayuda a pasar ciertas noches largas.
En unos días también será mi cumpleaños.
No voy a decir cuántos cumplo, por razones bastante obvias. No tengo planeado hacer nada en especial. Nunca fui muy amigo de las celebraciones y, desde el cambio, esas fechas han perdido casi todo su significado.
Será simplemente otra noche más.
Y, como tantas otras, la dejaré pasar en silencio.









