Y otra vez...
Qué si no hago lo que digo, te enojas.
Qué sí no te escucho, te alejas.
Qué si no respondo, te ignoro.
Sos la desubicación personificada.
Lo ignorante y a veces idiota que sos me sorprende. Creí en tu crecimiento personal. Pero me equivoqué. Personas como vos no cambian jamás.
Después de todo lo que hiciste, intenté olvidarlo porque prometiste no volver a hacerlo... Y hoy, volviste a romperme.
Porque te doy ese maldito poder.
Porque soy tan dependiente emocionalmente que no puedo evitar sentir ésta agonía cada vez que no soy lo que quieres.
Cansada ya estoy de qué siempre hagas lo mismo.
Algún día me iré... probablemente me extrañes y quieras cambiar todo lo que hiciste. Pero será demasiado tarde, porque ya no me importará.
Dejó de amarme y ahora puedo entenderlo.
Tal vez nunca me amó.












