Usted posee la perturbadora habilidad de hacerme dudar incluso de mi propia moral; tiene esa capacidad de hacerme volver a su lado de una forma tan inexplicable que me aterra. Lo quiero para mí. Lo extraño de un modo extraño y me empuja a desear lo que no existe. Debo admitir que si usted me pidiera regresar, quizás cedería... y me siento patética por ello.
—Melissa B.




















