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Capitulo 5
Aquel beso habia sido cálido, muy cálido, el pequeño Yixing no recordaba haber recibido un beso de aquella forma, tan suave y cariñoso. Acarició la mejilla de su amo con mucho cuidado con aquellas manos blanquecinas y pequeñas a comparación de las del otro y lo miró a los ojos en silencio, pero por alguna razón acabó desviando la mirada, sintiéndose avergonzado aunque no era la primera vez que se besaban , no sabia si era por la situación, por la conversación. Sentia un cosquilleo en su barriga, una sensación que nunca antes había experimentado por lo que se encogió un poco sobre si mismo, nervioso hasta que el joven YiFan lo abrazó, lo abrazó con fuerza contra su pecho respirando el dulce aroma que desprendía su pequeña ''mascota'' y que desde la primera vez que yacieron juntos siempre le embriagaba , pero el pequeño empezó a removerse. Aunque no se hubiera quejado, su cuerpo estaba lleno de moratones y pequeños raspones por culpa del suelo de piedra sobre el que se estuvo revolviendo para tratar de deshacerse de aquel guardia. El rubio, con una expresion vacía, le quitó la tela, aquel kimono que cubría su pequeño cuerpo y se quedó observando la belleza profanada de aquel cuerpo esbelto y palido con multiples moratones feos por todo su torso, sus piernas, entre ellos chupetones bien feos y marcados. El rubio apretó las manos sobre la dichosa tela, apretando los dientes con fuera. En aquel momento el amo no hacia mas que odiar al hombre que habia echo aquello, al que habia mandado al soldado, al que dejó que lo violaran a sus espaldas, su padre.Tenia unas ganas enormes de ir frente aquel viejo huesudo y asqueroso y cargarselo. Siempre habia sido un buen emperador, pero nunca , nunca había tratado bien a la gente mas cercana a el, no se preocupaba lo mas minimo de ello, y encima, estaba haciéndole daño a el por medio de su pequeño protegido. Enrabietado se lanzó sobre el cuerpo del mas pequeño, cayendo ambos al suelo del todo, quedandose el encima de aquel menudo muchacho el cual lo miraba perpelejo, sorprendido de aquella reacción.
Yifan se mordió el labio superior, aquello no era normal, sabia que eso no podía ser, que podría ser la vergüenza de la familia, pero por desgracia, en ese poco tiempo, habia empezado a encariñarse de aquel chico, quizas como algo mas que una mascota. Se estaba enamorando de aquel plebeyo, de quella puta que habia sido amaestrada para satisfacer a cualquiera de sus amos y por un momento, se odió a si mismo, por haber dejado que eso pasara, ya no por su estatus, su padre, o todo lo demás, si no por el pequeño yixing. No hacia mas que pensar en aquellas cosas y ni si quiera se había percatado en el , el mas pequeño se habia aferrado a su traje, lo habia acercado hacia el y se había acurrucado en su enorme pecho sollozando con fuerza. No sabían nada el uno del otro, salvo lo que habían empezado a vivir juntos desde hacia unos dias, quizás una semana. Pero cuando lo miró, suspiró, encariñado por aquella escena de su niño abrazado y acurrucado en su pecho por lo que , se giró, quedando el debajo y dejó que el joven moreno quedase recostado sobre el, acariciando ahora con una de sus enormes manos el cabello sedoso de aquel joven que crecía con una sorprendente rapidez. A esas alturas ya no sabia que hacer... Quizás debería de dejarlo libre, quizás pudiera vivir en otra ciudad con alguien conocido suyo, que lo cuidase y lo mimase como a el le encantaría hacer, pero su reputacion estaba en juego, su derecho al poder del imperio, estaba en juego. Entre tanto pensamiento, el pequeño Yixing gateó un poco , removiendose de sus brazos y se acercó al rostro del chico acariciando sus mejillas y dejando un tierno beso en sus labios, cosa que extrañó al rubio.
-Mi amo.. ¿puedo decirle algo? - comentó con un suave susurro aun sobre los labios de aquel muchacho que cada vez que el moreno lo besaba o lo acariciaba perdía el sentido, el norte, perdía la razon por culpa de aquel muchacho. El rubio tan solo asintió, observando los hermosos ojos de aquel chico y luego, aquella suave sonrisa que estaba formando en los labios de su muchacho, creando unos pequeños hoyuelos en sus mejillas que le daban aspecto de ser un autentico ángel. YiFan se quedó absorto con el rostro tan bello de aquel chico, no podía prestarle atención a otra cosa.- Amo YiFan... yo.. quisiera ser quien lo proteja... quiero ser su guardian.. - La voz del chico sonó clara y sincera y el joven YiFan sintió una fuerte presion en su pecho. ¿Realmente queria ser su guardian?¿quería protegerlo?
-Pequeño Yixing... Eres demasiado hermoso como para arriesgar tu belleza ¿sabes? Ademas... - no pudo seguir hablando pues el chico le dio un manotazo en el hombro, cosa que nunca habia echo pero al parecer aun no habia acabado de hablar por lo que el acalló , dejandole continuar poco despues de aquello.
-Usted... me ha cuidado estos dias como si fuera su hermano, y hoy.. me ha salvado de aquel hombre...Quiero protegerle , a costa de mi propia vida. YiFan.. Quiero poder pagarle todo lo que esta haciendo por mi y se que con mi cuerpo ya no es suficiente- El muchacho se bajó del cuerpo de su amo y se sentó de rodillas en el suelo, inclinándose con respeto hacían delante apoyando las manos en el suelo tocando también con la frente levente en este mientras el mayor, se sentaba bien en el suelo mirándolo muy sorprendido. El chico siempre habia sido muy delicado, habia soportado golpes y humillaciones, pero ese tipo de esfuerzo fisico, la valentia de querer protegerlo a costa de su vida... Jamas hubiera pensado eso de el- Por favor.. déjeme protegerle...
-Muy bien... Si así lo deseas.. yo mismo te enseñaré – No podía negarle nada, no podía. Al decirle aquello el joven se alzó sonriendo con amplitud, con los ojos llenos de vida, de felicidad incluso. Se quedó quieto mirandole,deleitandose con aquella expresion que nunca habia visto del muchacho , sintiendo como el corazon le daba un vuelco en el pecho, parecia que queria estallar en aquellos momentos.. Realmente..¿se estaría enamorando de el? Cerró los ojos con un fuerte suspiro y se puso en pie mirando al chico por unos instantes. Se acercó a una pequeña comoda de madera oscura que tenia en la habitacion y sacó un traje como el suyo, pero en un tono mucho mas suave, un gris medio plateado con unos detalles negros por todo el traje. Se arrodilló ante el y se lo dejo frente a su cuerpo sonriendo- Este va a ser tu uniforme. Cuídalo bien, Yixing.
El moreno, nervioso ante el tono suave y dulce que había usado el otro sonrió con amplitud y se acercó a aquel traje tocando con la yema de los dedos la suavidad de esta. Emocionado, no tardó en levantarse y desnudarse del todo frente al mayor, poniéndose después aquel traje, ajustándolo para que le quedase bien, parándose frente a aquel hombre, cogió una cinta, de color gris, y con cuidado se ató en una pequeña coleta el cabello en la zona baja, dándole a entender, que estaba mas que preparado para empezar su nuevo adiestramiento.y el otro no tardó mucho mas en levantarse de donde estaba tras admirar la forma en la que estaba vestido el muchacho. Cogió dos de las tres katanas que estaban en un rincon expuestas y caminó con el fuera de la habitacion. Por el camino, mientras salian fuera al patio interno del castillo, todos los soldados se inclinaban al ver a su amo y el pequeño Yixing estaba realmente feliz. YiFan no era tan malo como aparentaba, simplemente, su corazon albergaba un odio inmenso hacia su padre, aunque aun no conseguía entender el por que ese odio del rubio hacia el emperador. Un poco despues llegaron al patio interior del castillo y con un rostro serio el joven YiFan le dio una de las katanas a su muchacho desenvainandola. Yixing estaba distraido observando la katana que el otro habia dejado en sus manos y cuando alzó la cabeza hacia el, con un amplio y rapido movimiento, el rubio dejó la katana rozando su cuello, si se hubiera movido un centimetro mas, podría haberle revanado el cuello.
Yixing tragó saliva con fuerza, nervioso y desenvainó la katana mientras el otro se apartaba un poco de el, pero no pudo relajarse. Segundo mas tardes el rubio atacó de nuevo, y con ciertos reflejos, el filo de ambas katanas chocaron el uno contra el otro dejando que ambos metales resonasen con fuerza, que aquellos filos se deslizasen el uno contra el otro.
-No hay mayor forma de aprender, que defenderse de un buen ataque. - comento con una postura pefecta el rubio, sosteniendo la katana con ambas manos mientras sus ojos intensos y felinos se clavaban en los ojos calidos de su pequeño, que jadeaba con fuerza sorprendido por aquella reaccion del mayor, por ese modo en que lo atacaba , tan real, si se descuidaba por unos instantes, podria atravesarle con aquel filo con total facilidad. Yixing empuñó la espada con firmeza, tratando de copiar la postura, los movimientos de su amo. Quizas el tuviera razon, pues en ese momento , lo que le hacia moverse, no eran mas que sus instintos de supervivencia y así, pasaban los minutos , la noche caía sobre ellos, y el chocar de las hojas de las katanas llenaban por completo el patio interior, dejando boquiabierto a todo el que pasaba, incluso el rubio, estaba sorprendido de la habilidad del muchacho, de que nunca hubiera cogido un arma y que sin embargo, pudiera defenderse tan bien ante el. Y en mitad de todo aquello, YiFan sonrió, con amplitud, realmente feliz, por que por fin sabia que habia encontrado a una persona fiel, que le iba a proteger pasara lo que pasase , al que podía tener en cualquier momento pues jamas le iba a dejar solo. Se estaba enamorando de aquel joven, y no se avergonzaba de ello.
Aquel muchacho era rapido, tenia una buena resistencia e incluso unos reflejos similares a los de un gato, quizás lo unico que le faltaba era un duelo de verdad, verse en una batalla real pues sabia que a fin de cuentas, con su amo estaba seguro, sano y salvo y que si, por alguna razon algo fallaba y salia herido, el medico de la familia lo atendería. Yifan. Tras unas horas lanzando ataques al menor, sonriendo y envainó la katana aplaudiendo despues con mucha satisfaccion
-No hará falta que entrenes demasiado ¿alguna vez has cogido una katana antes? - preguntó con suavidad, a decir verdad, no sabia nada del muchacho salvo que el era la antigua puta de su padre, un niño criado por geishas y maikos. Se acercó al chico mientras envainaba la katana y se quedó mirando aquellos ojos castaños suaves y brillantes
-La verdad es que si... el marido.. de la mujer que me crió me enseñó a usarla.. era un guardia imperial pero falleció hace algun tiempo – Comentó con tranquilidad aferrandose a aquella arma que el chico le habia dado horas antes. YiFan que aun sonreia, cogió una de sus manos con suavidad incluso, llegando a enlazar los dedos largos y gruesos con los pequeños y finos del chico.- Amo.. no quiero separarme jamás de usted...
Capitulo 4
Pasaron un par de dias, y el joven Yixing, poco a poco se hacia con la presencia de su nuevo amo. Al principio era extraño, era incomodo, era difícil mantenerlo contento, pero día a día, aunque el trato por parte del otro no hubiera cambiado, el moreno iba sabiendo como tratarle, sabia lo que le gustaba y lo que no, sabia cuando estaba preocupado o cuando estaba triste. Por un lado se alegraba de ello, de poder conocer bien a su señor, de poder servirle en todos los aspectos, pero por otro lado, se sentaba en la ventana, y miraba mas allá de las tierras del castillo, soñando con una vida diferente. Siempre habia sido un plebeyo un esclavo, y sin embargo el lo unico que deseaba, era tener la libertad de marcharse de aquí para allá, de poder hacer lo que gustase, trabajar para ganarse su dinero, el pan de cada dia, ser una persona normal de clase media que pudiera mantenerse por si mismo, con su trabajo, que pudiera ganarse su propia felicidad en vez de trabajar para mantener ''contento'' a un niño caprichoso , que a veces es lo que le parecía aquel chico rubio que le sacó de las manos de ese vejestorio casi acabado.
Aquel dia, sin embargo no llevaba mas que un simple yukata de tela muy fina , de una sola capa, traje que normalmente solo se usaba para dormir, o para los dias muy calurosos, traje de la clase media bastante popular en aquella epoca. Estaba solo, recluido en la habitacion de su amo mientras , aburrido tocaba el shamishen. El shamishen, era el instrumento mas tipico entre las geishas de la época cada vez que hacian una exhibicion o cuando tenian que hacer un espectaculo para alguien en concreto. El aprendió a tocarlo gracias a un mujer mayor que antes trabajaba en el castillo. Cuando llegó con diez años, aquella mujer habia perdido a sus hijos y era una de las sirvientas personales de la emperatriz. La mujer lo ''acogió'' bajo su cuidado y ella misma, en sus ratos libres o cuando buenamente podían ambos, le enseñaba a leer , a escribir y por su puesto, a tocar aquel maravilloso instrumento que le regalo. A veces lo tocaba y la recordaba. Se ponía triste muchas veces , esa mujer hizo de magre durante casi nueve años de su vida, y sin embargo fue asesinada junto a la emperatriz cuando volvia de un largo viaje en otras tierras. Siempre le estaría agredecido a aquella pobre mujer que lo habia tratado como un verdadero hijo.
La noche anterior no durmió demasiado por lo que, al dejar el shamishen en su sitio se quedó apoyado en la pared y notaba como los ojos se le cerraban , como poco a poco el sueño por fin se hacia paso en su pequeño y fragil cuerpo... En aquel momento, mientras el joven dormía, uno de los guardias del emperador entró en la sala. Le habían ordenado traerle lo que necesitase mientras su amo estaba fuera, en la ciudad vecina haciendo unos tratados, pero sin embargo, no fue solo para aquello. Aprovechando que el chico estaba profundamente dormido, lo cargó en sus brazos, con cuidado y lo sacó de aquella estancia caminando con el por el pasillo. Esa misma mañana , el emperador le habia ordenado que lo secuestrase y se lo llevase a una de las celdas, y que se quedase allí en todo momento, vigilandole. Miró al muchacho mientras caminaba, observó aquel rostro angelical que dormía placidamente entre sus brazos, acurrucandose en su pecho inconscientemente. Parecía que en ese momento entendía por que sus señores imperiales peleaban por aquel joven. Era muy lindo y casi parecía una mujer si lo imaginabas con el cabello largo. Una vez llegaron a las celdas, el joven yixing comenzó a despertar entre los brazos de aquel hombre. Al principio, pensó que su amo habia vuelto y que por alguna razon estaba abrazandole. Pero se paró a pensar y sabia que eso era imposible, pues su amo no volvería hasta el anochecer. Alzó la vista al hombre que lo sujetaba y comenzó a patalear una y otra vez , hasta que consiguió zafarse y cayó de culo al suelo, pero cuando quiso levantarse aquel rudo hombre lo cogió del brazo con fuerza y le empujo, haciendole caer dentro de la celda de forma brusca.
Aquel lugar estaba oscuro, era humedo y olía a carne podrida. El pequeño Yixing se tapaba la nariz con la manga de su kimono pues al mirar un par de celdas mas allá, comprobó que en ese momento, se estaban llevando el cadaver de una persona que parecía empezar a descomponerse. Por un momento, desvió la mirada hacia aquel hombre, ese soldado desconocido que lo habia llevado a aquella celda, con cierta rabia, pero se quedó acurrucado en un rincon, en silencio, como cuando era un niño pequeño que se escondia de su amo para no tener que satisfacerle una noche mas.. Siempre hubo preferido que le pegasen a tener que satisfacer a aquel hombre.
Pasaban las horas, y cuando por fin era la hora de la comida, por lo que, una de las criadas bajó hacia aquel lugar y con una sonrisa amplia, le cedió al guardia su comida, y la que deberia de ser para el pequeño. La mujer se giró un momento hacia la celda, mirando con desprecio al pequeño Yixing que la observaba con la mirada perdida, como si estuviera mirando algo mas que aquel fisico, que aquel rostro maquillado que trataba de ocultar el horror del paso de los años. La mujer con cara de asco lo insultó varias veces, deseandole la muerte pues ella debió de ser una de las ''concubinas'' de su amo, en vez de el. El guardia tan solo reía ante los gritos de aquella mujer, que poco despues se marchó con la cabeza bien alta.
Poco despues, el guardia entró en la celda, dejando esta cerrada tras de si, y le acercó la bandeja con su comida al muchacho, pero este se negaba a comer. ''¿Y si esta envenenada?'' Pensaba el pequeño recordando las miradas de puro odio que le habia lanzado el emperador dias antes cuando este decidió que su nuevo amo no sería el, si no el joven Yi Fan, al que , en esos momentos, lo echaba de menos irremediablemente. El soldado, al ver que el otro se negaba a comer, se acercó a el tratandole de hacer que comiera por la fuerza, pero el moreno se resistia, se removia una y otra vez haciendo que su fino trase se arrugase y dejase cada vez mas parte de su cuerpo descubierta. El guardia tiraba de su ropa con fuerza, hasta el punto, que desabrochó su yukata de un tiron, dejandole practicamente desnudo delante de el.El mayor se lo quedó mirando, pasmado, por un momento no sabia que hacer, se habia quedado en blanco, pero como todo hombre, vio una oportunidad de ''desfogarse'' por una vez. Cogió al pequeño por las piernas tirando de el, haciendo que se quedase tumbado en el suelo con una media sonrisa en los labios. Con una de las cuerdas del yukata del chico, le ató las manos a uno de los barrotes, con fuerza para que moviese y se quitó parte de su kimono, mirando con deseo el cuerpo del mayor. Como era un guardia del emperador, no solía llevar armadura por suerte para el.
El pequeño Yixing se removía una y otra vez, pataleaba , trataba por todos los medios que aquel hombre no se acercase a el, e incluso, le escupió varias veces. Por primera vez en toda su existencia estaba luchado por el mismo, por la poca dignidad que le habia devuelto su amo, por el orgullo que habia ganado estando con el rubio. Pero no tenía nada que hacer el cuerpo robusto del otro lo mantenía completamente el inmovil. De forma sucia, aquel guardia se agachó sobre el muchacho comenzando a lamer de arriba abajo uno de aquellos rosado y dulces pezones con aspecto de golosinas mientras que sin pudor alguno, el hombre se masturbaba viendo el cuerpo del chico, viendo como trataba de soltarse , como sus ojos se llenaban de lagrimas y se mordía el labio inferior con fuerza una y otra vez.El menor le volvió a escupir, y aquel hombre le propinó unos puñetazos en la mejilla, en la mandibula, rompiendole el labio inferior en una de esas veces mientras el otro lloraba, sollozaba, gemia de dolor como si fuera un cachorro indefenso. Aquel guardia disfrutaba con ello, disfrutaba viendo como aquel chico se retorcia bajo su cuerpo, a fin de cuentas, iba a profanar a uno de los perros de su amo y señor, y esa oportunidad no se presentaba todos los dias, la oportunidad de poder follar con una persona criada y amaestrada para dar placer a los demas.
-¡Deja de moverte perro! - dijo el guardia desesperado ante los movimientos bruscos y los intentos de huir del menor que cada vez eran mas intensos aun sabiendo que no podía hacer nada, el pequeño seguia moviendose, removiendose como buenamente podía de un lado a otro- Que te quedes quieto joder... -lo tomó del cuello con fuerza con una de sus manos, cortandole la respiracion y poco despues, al ver que por fin se habia quedado quieto, que por fin lo habia ''domado'' penetró al muchacho de una sola vez, sin lubricacion, sin ningun tipo de preparacion previa. El guardia soltó un gemido ronco y lascivo con una pequeña risilla , aflojando un poco la mano del cuello del menor en aquel momento disfrutando de la sensacion del culo estrecho del chico envolviendo su gruesa polla.- Oh... Con razon eres el favorito de YiFan... - dijo con un tono lascivo en sus palabras mientras daba una y otra embestida al cuerpo del menor, viendo como las lagrimas rodaban por sus mejillas. Pero por alguna razon , el pequeño se estaba mostrando hostil, se estaba cabreando de una forma que ni el mismo se habia imaginado.
-¡No eres mas que un sucio traidor, un puerco y un bastardo, no tienes derecho a pronunciar el nombre de mi señor ! - no sabia por que, pero gritó aquello a todo pulmon, removiendose, realmente escuchar el nombre de su amo de los labios de aquel hombre le habia echo enfadar, le habia echo estar triste. La noche en la que por fin fue el sirviente oficial de su nuevo amo, le prometió que nadie mas que el le tocaria, y sin embargo, por un descuido, estaba siendo violado por uno guardia traidor que se habia dejado engatusar por el emperador para mantenerle allí abajo.- ¡Sueltame , maldito perro!¡ Dejame en paz! - gritaba una y otra vez el pequeño, llamando a su amo a gritos pero el guardia no hacia mas que reir, repitiendo una y otra vez que su querido señor no sabria que estaba ahi aunque estuviese en el palacio, pensaria que se habria fugado en su ausencia. El pequeño enmudecio, y se quedó llorando en silencio mientras el otro se movia dentro de el una y otra vez. Se habia dado cuenta de que si hubiera querido , podría haberse escapado facilmente, podria haber saltado por la ventana al cobertizo de los caballos, y podria haberse ido sin ningun problema, o podría haberse ido por la puerta tranquilamente por que su amo, no le habia encerrado. Y en el fondo, se preguntaba por que. Por que no le habría prohibido salir, por que no le habria encerrado como antiguamente hacia el emperador cada vez que abandonaba el castillo. Se mordió el labio con fuerza cuando minutos despues, escuchó y sintió como con un ronco gemido, aquel hombre se habia corrido dentro de el, como le habia manchado con su semen de aquella forma tan sucia , tan vil... Se quedó tirado en el suelo, con los ojos vacios y las lagrimas rodando por sus mejillas mientras el otro se reía y le daba bofetadas en las mejillas, asi como le daba azotes en las nalgas como si fuese su puta privada.
Pero sus ojos se cerraron un momento, y al abrirlos, se encontró con una figura alta y temerosa detras de aquel guardia. Este se giró , saliendo bruscamente del interior del cuerpo del pequeño, trataba de pedir perdon, de disculparse mientras se subia los pantalones cuando en un abrir y cerrar de ojos, el pequeño Yixing vio como la cabeza de aquel hombre fue seccionada de un solo golpe de katana, como la sangre salió a borbotones y el cuerpo cayó hacia el, salpicandole por completo de sangre. Alzó los ojos, atemorizado, era la primera vez que veía como mataban a alguien, y mas , como le arrancaban a una persona la cabeza de cuajo con una katana, llevandose las manos al cuello por instinto, temiendo ser asesinado. Pero cuando se fijó, pudo percatarse de que aquel hombre que habia matado al guardia, no era mas que su amo y señor, el hombre que de nuevo le habia vuelto a salvar, el amo YiFan.
El joven Yixing se incorporó como pudo, y trato de hacer una pequeña reverencia, pero su cuerpo estaba muy dolorido, y casi no podía ni sentarse por culpa de aquel bastardo que le habia dañado. Se quedó en silencio con la cabeza gacha, pensando que su amo lo castigaria por algun motivo, pero sin embargo, notó su enorme mano sobre su cabellera, arrodillandose ante el tras haber enfundado su katana con cuidado. Se miraron a los ojos, en silencio por unos instantes, y sin decir nada, el amo YiFan cubrió el cuerpo del muchacho con el yukata que le habia quitado aquel hombre, y lo ayudó a levantarse del suelo. Las palabras no salian, por parte de ninguno y el silencio comenzó a gobernar entre ambos, que en silencio caminaron con calma hacia afuera de los calabozos. Una vez allí el amo le pidio a uno de los guardias de su division que limpiaran el estropicio de allí abajo, y sin mas se fue escoltando a su pequeño perro hacia el dormitorio de donde , sin el saberlo, habia sido ''raptado''. Una vez allí, el pequelo se quedó sentado en mitad de la sala, arrodillado, pidiendo disculpas en silencio. Yifan, enfurecido por aquel acto , le dio una patada en uno de los costados, y cuando el pequeño Yixing fue a levantarse , el joven amo se agachó, cogiendole de la barbilla.
-Te dije, que no guardaras silencio, que tenía permiso para hablar. - Dijo el joven amo, clavando los ojos en los de su pequeña mascota. Este parecia asustado y desvió la mirada en silencio, pero el joven amo le hizo mirarle a los ojos y con la voz un tanto quebrada le respondió.
-Dejé... que ese hombre me violase.. que me sacase de la habitación...Yo no merezco ser su perro... debería castigarme, deberia abandonarme... - el rubio le dio una bofetada en una de las mejillas haciendo que el pequeño girase el rostro llevandose la mano a ese lado de la cara que fue golpeado en silencio por unos segundo.
-No ha sido culpa tuya. Dime algo. ¿Me tienes miedo?- El moreno se quedó callado ante aquella pregunta y al ver que no respondía, decidió cambiarla en ese momento- ¿Me odias por haberte salvado de ese bastardo?
-No.. claro que no , amo YiFan...
-Pues callate la boca, y dame un puto beso – dijo con un tono serio en sus palabras, pero se quedó mirando al chico, y cuando este lo miró, le mostró una muy leve sonrisa en los labios. El moreno entendió, que siempre sería así, que el le habia ''adoptado'' como mascota, y que pasara lo que pasase , su amo siempre iria a salvarle mientras el le fuese fiel y cuidase tambien de sus necesidades. Se quedó callado y sin mas, con las manos manchadas de la sangre de aquel guardia, tomó el rostro de su amo, y besó sus labios, con suavidad, con calidez y con mucho cariño, como si fuese un beso de bienvenida a casa que el otro, con mucho gusto correspondió, incluso, le dio una suave caricia a su cabello en ese momento.
Capitulo 3
El pequeño yixing se quedó mirando a su amo cuando lo agarró de aquel modo. Estaba mas que claro, que aunque no lo demostrase, en el fondo el rubio se estaba empezando a preocupar por el. Le estaba dando todo, ropas, cuidados, comida. El joven estaba cada vez mas abrumado y la calma que solía tener siempre amenazaba con romperse. Parpadeó varias veces, con un deje de sorpresa cuando el otro le dijo aquello a pesar de que le había cogido de tan mala manera el cabello, aun así, sus ojos seguían igual, como si no viese mas allá de los ojos ojos de su amo, como si fuese capaz de ver su alma. Yi Fan acabó por soltarle y seguir a aquel guardia , abandonando aquella sala de tonos rojizos, dejando al muchacho solo ,aunque no del todo. Una vez fuera, pidió a uno de los guardianes que nadie entrase o saliera el pequeño de aquella sala, que no tardaría demasiado en volver. Mientras tanto, el moreno estaba solo en aquella enorme sala donde el incienso era el aroma que se mezclaba entre aquella deliciosa comida. Su amo le había dicho que tenía que comer, que debía de reponer fuerzas. De nuevo se sentó como debía, siempre con esa compostura tan calmada y serena, aunque no había nadie, no solía tener comportamientos vulgares, a fin de cuentas es tal y como habia sido amaestrado.
Se quedó mirando los platos, los palillos en el suelo , y aquel trozo de comida que habia dejado caer cuando el soldado irrumpió la sala. Cientos de imágenes comenzaban a agolparse en su cabeza, delante de sus ojos una tras de otra le traía malos recuerdo. Cerró los puños con fuerza sobre sus piernas, sobre la tela de aquel hermoso traje mientras se mordió el labio inferior repetidas veces. Aquello no era bueno, no podía controlar los recuerdos, sus sentimientos empezaban a aflorar, sentimientos que habia estado matando cada día durante años desde que sus propios padres, le vendieron al emperador por un poco de protección. Respiró hondamente, pero aquellos recuerdos no se iban, no parecían querer volver a aquel pequeño rincon alejado de su mente.
Lo recordaba con tanta claridad... Un dia lluvioso, aquel año, las cosechas estaban siendo realmente malas, y para colmo la guerra habia destrozado gran parte de ellas. Sus padres, que no podían pagar las rentas de ese año llevaron a un hermoso niño de unos 10 años ante el emperador, consiguiendo hacer un trato con este. Recordaba como aquel mismo dia, el propio emperador hizo que lo llevasen a su dormitorio, recordaba como sus viejas y huesudas manos tocaban su pequeño y fragil cuerpo, como lo besaba de arriba abajo, lo azotaba, tiraba de su cabello largo y bien cuidado, como maltrataba su cuerpo hasta la extenuación, marcandolo dejando toda su esencia dentro de el, como desde aquel dia, se habia adueñado de su vida, de su dignidad y su orgullo, si es que en algun momento lo habia llegado a tener. Cada día era un calvario para el pequeño Yixing durante aquella epoca. Las mujeres del barrio rojo que estaban allí para obedecer al gran señor lo despreciaban, le daban los peores trabajos, lo hacian trabajar hasta el mismo agotamiento y despues, cada noche, tenía que satisfacer las necesidades de su amo y señor.
No supo cuanto tiempo habia pasado entre el momento en el que Yifan se fue de la sala, con el que lo vio entrar, estaba tan sumergido en sus recuerdos, en sus pensamientos, que no se habia percato que su nuevo amo y señor estaba en aquella sala, que lo miraba desde la puerta como si hubiera visto a un fantasma. Se quedó en silencio, no sabía que era lo que ocurría, simplemente permaneció sentado con los puños cerrados sobre sus propias piernas. Lo vio acercarse y no se inmutó , lo miraba con ese rostro sereno, pero se asombró cuando aquel hombre tan grande apartó aquellas mesas de comida y se agachó pasando le el pulgar por las mejillas retirándole unas gotas relucientes y cristalinas de sus mejillas. ¿Que era aquello? Se preguntaba el moreno mientras observaba la mano húmeda del mayor en aquel momento''¿Lagrimas?'' Hacia años que pensaba que ya no le quedaban, que ya había llorado suficiente pero al parecer aquellos recuerdos aun le dolían en lo mas hondo de su alma. En aquel momento, cualquier persona se habría echado a llorar a los brazos de aquel hombre pero el ya no era así. Cuando pudo reaccionar se apartó del chico girando la cabeza. El joven Yi fan aun estaba sorprendido, por unos instantes los ojos del moreno, la mirada de aquel bello muchacho se había ensombrecido, parecía tan triste desolado... Pero poco después volvió a ser como siempre, tan correcto, tan callado y sereno.
En cierto modo, aquello a Yi Fan era algo que a veces le irritaba, que le ponía de muy mal humor y le daban ganas de golpearle pero tenía que reprimirse no podía hacer aquello. Quería poder decirle algo al chico, preguntarle, hablar pero en aquel momento seguía sin encontrar las palabras necesarias para esa situación. El rubio se quedó pensativo, y se dio cuenta que a cada segundo que pasaba aquel muchacho acaparaba mas su atención, le atraía cada vez mas y mas como si fuese una droga. Justo cuando creyó encontrar las palabras necesarias, las puertas se abrieron de par en par de golpe con un fuerte ruido de las puertas gruesas golpear el tope. Ambos miraron hacia aquella zona y vieron a un hombre alto , mayor, vestido con las ropas elegantes. El mismísimo emperador había entrado en la sala sin decir nada con cara de pocos amigos. Su mandíbula marcada daba a deducir que estaba apretando los dientes , sus ojos parecían estar ardiendo en cólera y sus manos temblaban de lo fuerte que estaba cerrando los puños. Yi fan se levantó del suelo seguido por el pequeño Yixing que se mantuvo a su lado con la cabeza gacha pues sabía de sobra el por que de que el mismo emperador hubiera ido allí mismo. No llevaba mas que un par de días fuera de su control y al parecer aquel viejo se estaba volviendo totalmente loco sin su pequeño muñeco.
El mas mayor se acercó con rabia hacia el moreno y lo cogió de la muñeca con fuerza tirando de el. En aquel momento , lo mas lógico hubiera sido que el mismo Yi Fan le hubiese impedido a su padre que lo agarrase de aquel modo, pero no le hizo ninguna falta. El pequeño Yixing se había agarrado con la mano libre a la manga del kimono del rubio con fuerza. Hizo que el emperador lo soltase y con lentitud se escondió un poco tras el enorme cuerpo de su nuevo amo, quedando en silencio sin alzar la cabeza. Yixing sabía lo que quería, ya no era un niño estúpido, y si debía de seguir viviendo de aquel modo , prefería los tratos del joven amo a los de aquel hombre sin escrúpulos que durante 11 años le había echo la vida imposible, que había abusado de el y lo había amaestrado como si no fuera mas que un perro.
-Vaya vaya... Viejo, me temo que el perro ha escogido a su amo. ¿No le parece? - El joven Yi Fan tenía una sonrisa amplia en sus labios, una sonrisa de diversión y burla que le mostraba a su padre sin ningun tipo de pudor, es más, incluso parecía orgulloso de ello. Se movió lo suficiente para resguardar por completo el cuerpo del menor con el propio, dándole la espalda y encarando a su padre con esa maldad que a veces dejaba ver- Me temo que ya no tienes nada que hacer aquí ¿Ah? Esta es mi sala, mis juguetes. Largo. - Aquel hombre parecía que iba a estallar, tenía los ojos hinchados en sangre de la rabia y sin decir nada , dio unas patadas a las mesas donde aun reposaba aquella deliciosa comida y salió cual alma que llevaba el diablo de aquella maldita sala.
El rubio caminó tras aquel hombre y cuando salió , no tardó en cerrar aquellas enorme puertas en silencio. Se quedó allí parado por unos instantes con ambas manos aun en los portones que habia cerrado hasta que por fin, pudo hablar.- ¿Por que?
Yixing se quedó mirando a aquel hombre en silencio. ''¿Por que?''. Realmente se sentía confuso, tenia muchos motivos por los que no se había ido con aquel viejo, estaba mas que claro, aunque Yi Fan no le tratase como si fuese una persona mas, desde luego era muchisimo mas gentil de lo que habia sido aquel vejestorio. Se encogió de hombros una vez el rubio se giró para poder mirarle. Pero en el fondo, muy en el fondo, algo le había impulsado a hacer aquello, ya no por huir de ese destino, si no que, sabia que en aquel muchacho de cabellos rubios , había algo mas de lo que le había mostrado. El mayor fruncio el ceño. Caminó hacia el moreno aun con una espresion un tanto dura en el rostro, a pesar de todo , parecía enfadado, muy enfadado.
-¿Hasta cuando vas a seguir sin hablar mas de dos palabras? - Comentó con un tono serio en sus palabras con un tono grave que le hizo estremecerse sin poder evitarlo, que le puso la piel de gallina y se le erizase hasta el cabello de la nuca. Entrecerró los ojos por un momento, como si se estuviera armando de valor para poder hablar- ¿Es que no me escuchas? Además de mudo, sordo. - Parecía que el mayor empezaba a desesperarse y por dentro al moreno eso le ponía bastante nervioso
-Mi amo nunca me daba permiso para hablar.. o pensar... - dijo finalmente en un pequeño murmullo agachando la cabeza como si aquello hubiera sido un error, como si en ese momento esperaba que le golpeasen o algo por el estilo. Pero en vez de ello, sintió la enorme mano de su amo posándose en su cabello, dandole una pequeña caricia. ¿Seria verdad lo que dijo de que le iba a cuidar? Seguía mirando al suelo, esperando a que el otro dijera algo por que el silencio ya se podía palpar, aunque no era un silencio incomodo.
-Lo comprendo. - Yi fan tomó de la barbilla al moreno haciendo que alzase la cabeza y se fijó en sus ojos, parecía que poco a poco, querían cobrar vida, ya no eran tan sombríos, no eran como aquella noche en la que lo conoció, no, parecía que por fin, estaba recuperando las ganas de vivir, de intentarlo, de tratar de ser feliz mientras servía a su amo. Y la verdad es que a el no le importaba es mas, la idea le gustaba. A fin de cuentas el tambien estaba solo, las mujeres solo se acercaban por su fortuna, y habian pocos hombres que se dejasen hacer lo que el pequeño Yixing hacia.- A partir de hoy, tienes mi permiso para que te expreses, siempre y cuando me obedezcas y seas un buen sirviente.
Capitulo 2
Con los primeros rayos de sol, los pájaros volaban cercanos a aquella mansión , aquel edificio imperial recargado posándose en la barandilla de la habitación en la cual esa noche, el heredero compartió su noche con la de un joven plebeyo misterioso, interesante, un joven que había logrado despertar la curiosidad del chico, un muchacho de cabellos marrones hermosos que a esas horas, yacía desnudo entre los innumerables cojines de aquella gran cama, durmiendo plácidamente. Parecía estar relajado, estar tranquilo, parecía incluso que sonreía. Yi fan despertó a su lado y lo observó, retirándole aquellos mechones de cabello mas largos de su rostro, mientras le observaba. El pequeño aun tenía las mejillas húmedas, sus labios entre abiertos mostraban la tranquilidad con la que estaba sumergido en su sueño. Bajó los ojos , haciendo un descarado recorrido con estos por todo el cuerpo del joven sin poder evitarlo. Se veía realmente hermoso, su cuerpo medio cubierto con las sabanas finas, dejando ver su pálida piel, su huesuda cadera fina y tersa. Aquella imagen por un momento le hizo sentir que se volvería loco, gruñó con fuerza y acabó por levantarse , dejando al otro en su cama. Se puso uno de sus yukatas limpios y salió del dormitorio quedándose ante la puerta unos segundos. Allí unos guardias que habían estado haciendo su turno de noche , vigilando que nadie entrase en su dormitorio, le saludaron con una marcada reverencia. El joven yi fan, ordenó a aquellos hombre un importante encargo que deberian de hacer lo mas rapido posible, y consistia en hacerse con el mas hermoso de los kimonos femeninos , el mas caro que pudiera encontrar. Ambos hombres se miraron el uno al otro, sorprendidos por aquello pero sin mediar palabra, hicieron otra marcada reverencia y salieron de allí como alma que llevaba el diablo.
Antes de que el rubio fuera a entrar en el dormitorio nuevamente, el joven moreno, se levantó de aquella enorme cama. Por unos instantes, se sintió confuso, le costó recordar que era lo que había pasado la noche anterior, pero al hacer memoria, dejó escapar uno de sus pequeños suspiros entre esos carnosos y dulces labios tan característicos. Se levantó , colocándose una de las capas de su kimono, la mas fina, atándosela a la cintura con una de las cintas. Caminó dando unos traspiés y se acercó al balcon, apoyándose en aquella barandilla. Unos gorriones que estaban ahí posados, se le quedaron mirando, sin asustarse, mas bien, como si quisieran acercarse a el. El chico observaba la inmensidad de aquel reino, con esos ojos vacíos, sin vida, esos ojos hermosos que habían caído en una gran depresión. Al escuchar la puerta, se giró un poco y posó los ojos sobre los de su amo, como si fuese otra persona normal y corriente, no se molesto en hacer una reverencia si quiera. Tras haberle visto, desvió la mirada nuevamente hacia el pueblo y Yi fan, alzando una ceja sorprendido por la osadía del muchacho, se acercó a este agarrándole de la muñeca con fuerza, haciendo que se arrodillase ante el. En aquel momento, cayó en la cuenta de que no sabia como se llamaba aquel chico, y si ahora, iba a ser su amo, al menos, necesitaba saberlo
-Tu nombre. - Dijo con aquella voz ronca y grave sensual a la vez que haría que cualquier hombre o mujer se postrara ante el. Lo miraba con el rostro serio, como si ese chico no fuera mas que un simple juguete nuevo traido del extranjero que quisiera probar una y otra vez. El moreno alzó la cabeza , observando los ojos de su señor desde el suelo, sentado sobre sus propias rodillas tal y como el le había obligado. Al principio, no parecía que aquel chico mas bajo fuera a responder le, y eso empezaba a alterarle pero de pronto, sus labios se entreabrieron.
-Yixing... Zhang yi xing,... - Dijo con un tono de voz realmente dulce, meloso, una voz que realmente gustaba, a pesar de haber alcanzado la adultez, tenia una voz realmente bonita, como todo el , en general, o eso es lo que pensó el rubio mientras le observaba con esos aires de superioridad. Finalmente, yi fan se agachó frente a el y lo tomó del mentón de forma firme, asegurándose de que le mirase.
-¿Eres uno de los especiales de mi padre ? - Preguntó de nuevo el rubio , en aquella posición, quedando de frente al menor. El chico cerró la boca, y negó con suavidad, como si no fuese a contestar, pero era mas que obvio que había acertado, que aquel no era mas que uno de los niños especiales de su padre. Sonrió con cierta maldad y lo cogió de la mandíbula con toda la mano abierta mordiéndole el labio inferior con brusquedad, creándole una pequeña herida mas- Seas de quien seas, a partir de ahora me perteneces.
Su voz sonó realmente clara, con ese tono tan masculino y autoritario que tenia Yi fan al hablar. El pequeño lay simplemente asintió , le daba exactamente igual, para quien servir, a fin de cuentas, el trabajo iba a ser el mismo. Suspiró el pequeño moreno y al sentir la enorme mano de su nuevo amo tomándole de la mandíbula se alzó del suelo quedando frente a el. El mas alto lo miraba de arriba abajo observando aquel hermoso cuerpo cubierto con un yukata blanco un poco destrozado por los años que debería de tener aquello. Por suerte, uno de aquellos soldados que estaban de guardia llegó pronto, con un amasijo de telas entre sus brazos. El rubio sonrió y sin mas, salió del dormitorio llamando a unas criadas y ordenandolas, acto seguido, que entrasen y arreglasen a aquel muchacho que estaba dentro de su dormitorio. Aquel grupo de mujeres, asustadas , entraron a la habitacion y se quedaron embelesadas con la figura de aquel muchacho que ya se estaba desnudando el solo al haberse quedado a solas en esa habitación. Se miraron entre ellas, y no tardaron demasiado en acercarse a el y ponerse a trabajar. Primero, un baño caliente limpiaría las impurezas de su cuerpo, mas tarde, el perfume y las cremas harian que su piel siguiese tersa cada dia , hiciera lo que hiciese, y mas tarde, le fueron poniendo una a una aquellas capas de ropa, aquel kimono de mujer , en color negro con detalles rojos y rosados, como el vino que importaban del extranjero. Si no hubiera sido, por aquel cabello que tenia el chico, si no se lo hubiese cortado, hubiera parecido una auntentica princesa, un miembro de la realeza, pero claro, eso no era tampoco un inconveniente.
Al acabar, una de las mujeres mas mayores, lo tomó del brazo y lo guió fuera de la estancia, caminando por aquellos inmensos pasillos. Todos los guardias se quedaban boquiabiertos ante la belleza que desprendia aquel chico, que a pesar de haber sido arreglado con tanto mimo, no iba maquillado, tenia un rostro, que por si solo, encandilaba a las personas. Poco rato despues, llegaron a una sala de puertas rojizas que la mujer, abrió tras haber pedido permiso. Era una sala llena de cojines, con mujeres semi desnudas y Yi fan se encontraba en el fondo de la sala, tirado en un cogin enorme rodeado de lujos y de mujeres hermosas, pero , al entrar el pequeño Yixing, todas le miraron y por un instante, el odio y la envidia se podía palpar en aquella sala. Yi fan, sorprendido por el resultado de haberle puesto aquel traje, se levantó de aquel asiento y se acercó al joven. Antes de decir nada, miró a aquella mujer , ordenando le que se fuese , y mientras el resto de las mujeres jugaban unas con otras, Yi fan, se quedó embelesado con el rostro del chico, tanto que incluso una de sus manos llegó a su mejilla y se la acarició. Por un momento le recordó a una pequeña muñeca de porcelana, echa por un gran maestro artesano, y esos ojos sin vida, esa inexpresividad en su rostro.. Lo hacia misterioso, exotico, algo que por esas tierras, no abundaba demasiado. El rubio tomó al chico de la cintura y lo hizo pasar hacia aquellos enormes cojines haciendo le sentar en un uno, y al guardia que estaba allí, le reclamo que les trajera la comida. No tardó mucho aquel hombre en salir de la sala y poco despues, no mas de unos diez minutos, un grupo de mujeres, posiblemente trabajadoras de la cocina, trajeron unas pequeñas mesitas donde luego colocaron, infinidad de platos variados. En aquel momento, la atencion se centraba en el pequeño Yixing.
Se veía como una emperatriz por aquella forma que tenia de sentarse, su postura delicada, sus manos suaves y palidas, aquel rostro sereno, casi de paz que reinaba en su rostro, aquello era un hermoso conjunto digno de un retrato. Cuando terminaron de poner la comida, yifan alzó la mano , y le hizo salir a todos, una vez se fueron, y sin decir nada, cogió uno de los palillos y comenzó a comer, parte de un salmon recien capturado y cocinado a la brasa mientras miraba de reojo a su acompañante. Este no parecía estar demasiado interesado en la cocina, o al menos eso es lo que parecía al principio, pero despues, desvió la mirada sin poder evitarlo, tragando un poco de saliva. En ese momento, Yi fan entendio que aquel muchacho se encontraba como un puto perro, que solo comería cuando el le diese permiso. Estaba amaestrado como si fuera una simple mascota casera que haria todo lo que su dueño le pidiese. Eso, al rubio, le hizo enfadar bastante y dejó los palillos con un golpe seco en la mesa, haciendo así que la atencion del otro recayese sobre el. Al observar como lo miraba, le hizo coger los palillos y sosteniendole la mano, hizo que cogiese un poco de aquellos manjares que tenia delante y que se los llevase a la boca, practicamente, le estaba enseñando a comer, le estaba dando permiso para que comiera ya que aquello tambien era para el.
-Yo cuido bien de mis mascotas. Necesito que estes bien alimentado para que luego puedas darme todo de ti. - Dijo con aquel tono serio, pero agradable. Al moreno aquel chico , no le disgustaba despues de todo, al menos, el no le trataba como si solo fuese un puto perro callejero que le debía la vida y tendría que hacer todo lo que el le pidiese sin tener derecho a resistirse. Pero no estaba acostumbrado a eso, y cuando escuchó que uno de los guardias entró a la sala, se asustó y dejó caer tanto los palillos como la comida al suelo. Por un momento se le puso la cara de panico y se puso de rodillas, disculpándose ante el que era su amo. Yi fan lo entendia perfectamente, era uno de los especiales de su padre, y por lo tanto, habia sido amaestrado por el mismo viejo. Probablemente, antes habria dejado caer algo ante su presencia, y posiblemente, lo habria golpeado, o lo habria dejado sin comida y agua durante mucho tiempo. Sin embargo, Yi fan ni se inmutó, lo miró, y luego miró al guardia que habia entrado , el cual le reclamaba a una reunion con los altos cargos.
Suspirando, el mayor se levantó de su asiento, no sin antes hacer que el otro le mirase a los ojos agarrandolo del cabello sin demasiado cuidado.
-Quiero que comas. Luego vendré a jugar contigo, eres mi mascota ahora, y necesitaras mas energias que cuando jugabas con ese vejestorio. - Tras decir aquello, se arregló su traje , y salio de aquella sala, cerrando la puerta tras de si y diciendole a uno de los guardianes, que nadie podia entrar o salir de allí hasta que el volviese.
Capitulo 1
La noche pasó lenta y calurosa, como uno de esos días de veranos en las que el viento se rehusaba a aparecer entre las ventanas de aquella hermosa mansión imperial en lo alto de la montaña. La noche despejada acompañaba y la luna se veía mas hermosa que nunca brillando entre millones de pequeñas estrellas. Desde una de las ventanas, Wu yi fan, observaba el pueblo con un aire de cierto desprecio. El joven príncipe, el heredero de todo aquello y el jefe de la guardia imperial, siempre había pensado que su padre era demasiado blando con aquellos campesinos, con esos muertos de hambre que para el, no significaban absolutamente nada. Moría de rabia interiormente, y el joven apretó sus puños sobre la barandilla de madera de aquel ventanal que poseía sus grandes aposentos. Fu mirada de puro odio, sus dientes apretados rechinaban mientras pensaba una y otra vez lo mucho que mejoraría el país si pusiera mas mano dura, si no tuvieran un gobernante tan benévolo como era su padre. Pero aun era joven, a inexperto y ni si quiera podía optar a tomar pequeñas leyes por su cuenta sobre aquel país. Enfadado con todo, entró dentro de aquellos aposentos. Era una habitación enorme , digna de un rey. Una cama enorme adornaba el centro de la sala, en las paredes, pequeños cuadros echos a mano, muebles de caoba con remaches de oro y pequeñas decoraciones en color negro. Una habitación echa especialmente para los caprichos de aquel hombres, que tras su hermoso rostro, parecía esconderse un verdadero monstruo.
Era un joven bastante alto, quizás demasiado, era todo lo contrario a los hombres de su edad a sus 22 años de vida. Alto, de cabellos rubios y ojos castaños, con una piel realmente pálida y tersa, su cuerpo bien formado iba cubierto por un kimono que solía llevar para estar por su mansión familiar en color negro, con un enorme dragón dorado adornándole la espalda, el cual parecía rodear le desde lo mas bajo de aquel bonito traje de seda cosido a mano. Caminaba con esa hombría que le caracterizaba, su rostro duro y serio por aquellos pasillos enormes tras salir de su recargada habitación. Los guardias al verle pasar, temerosos hacían una muy marcada reverencia. Temblaban, a veces incluso Wu yi fan escuchaba como les castañeteaban los dientes de nerviosismo y eso hacia que sacase una oscura y macabra sonrisa de aquellos labios ligeramente carnosos. Finalmente, y tras recorrer gran parte del edificio, salió al patio trasero, donde había un enorme jardín, con un estanque lleno de carpas Koi. Era uno de sus lugares favoritos. Allí era donde siempre entrenaba con la espada por si se veía envuelto en una batalla. Pero para su sorpresa, aquel día alguien se le había adelantado. Por un momento, lo confundió con una mujer, pero al acercarse se fijó en que no era mas que uno de los plebeyos que le servían día y noche en todos sus caprichos, aunque por supuesto, a aquellas horas de la madrugada, nadie tenía permiso para salir fuera, y ese chico, había salido por cuenta propia.
Se quedó unos metros alejados de el, pero hacia un instante que ya había captado la atención del otro. El chico, un joven menudo, de cuerpo delgado y muy delicado, con una figura hermosa, su cabello marrón irregularmente cortado, dejando que un mechón de su cabello tapase parte de su rostro. En su mano tenía una pequeña cuchilla y en la otra, parte del cabello que el mismo, se habría cortado allí. Aquello pareció molestar bastante al rubio. De siempre, había ordenado que los hombres que trabajasen para el, llevasen el cabello largo, pues detestaba a los hombres, detestaba que le tocasen, que le arreglasen la ropa, y siempre los escogía con un aire afeminado, ya fuera de rostro o cuerpo, pero siempre eran hermosos, eran jóvenes bien cuidados de cabello largo. Ese en concreto, fue criado por una familia de plebeyos, vendido a la familia real por un poco de protección al no poder pagar los impuestos.
Molesto, el señor feudal chasqueó la lengua y se acercó al joven, tomándolo del cabello y haciendo que de un tirón, este cayese al suelo de rodillas frente a el. Cogió su katana, y la desenvainó dejando la punta sobre la garganta de aquel hermoso chico de cabello moreno, haciendo que con el reverse alzase la cabeza hacia el. Aquel joven, ataviado con un kimono mucho mas simple que el del otro, y de un tono gris oscuro, lo miraba a los ojos impasible, como si no sintiese absolutamente nada en aquel momento. Aquello, a Yi fan le irritaba demasiado y hacia que apretase los dientes cada vez mas y mas, presionando con la katana, la garganta de aquel joven de ojos vacíos , haciendo que unas gotas de sangre resbalasen sobre aquella fina y pálida piel. El mas alto, lo miraba con superioridad, como si el no fuera mas que una pequeña hormiga que pudiese aplastar en aquel momento, pero desvió los ojos, en como aquellas pequeñas gotas de sangre resbalaban lentamente por su níveo cuello de forma lenta. Por un momento, se vio obligado a tragar saliva, con fuerza, como si en un momento, aquel chico hubiera logrado dejar su cuerpo totalmente seco. Deslizó los ojos lentamente desde aquel cuello largo de cisne hacia su mentón, sus labios carnosos y rosados que estaba entre abiertos, suspirando con pura tranquilidad, esos ojos realmente bellos, de un marrón dulce, clarito, mas claro que su cabello suave como la seda. Bajó el arma por unos instantes, estaba encandilado por aquella imagen que le ofrecía aquel mero plebeyo. Era demasiado hermoso, tanto , que por un instante le hirvió la sangre, de odio, de envidia y acabó por golpear al chico indefenso con el reverso de su mano izquierda en la mejilla, cruzando le la cara de un solo golpe, pero aun así, el chico alzó los ojos, hacia la mirada de aquel hombre alto, prepotente, lleno de ira que le acababa de golpear, pero seguía manteniendo aquel aire de indiferencia, como si no le importase en absoluto que pudiera matarlo en aquel preciso instante. Y en ese momento, a Yi fan le inundó un fuerte miedo en su cuerpo, le había golpeado, el otro sabia quien era, y sin embargo, era capaz de mantener le la mirada, de quedarse observando sus ojos con aquella expresión vacía de cualquier tipo de sentimientos. Retrocedió unos pasos y ladeó una suave sonrisa , con bastante perversion en los labios, sentía miedo por dentro, pero , no iba a dejar que un simple pueblerino le ganase.
El moreno se alzó del suelo y sacudió con sus finos y largos dedos, de aquellas bonitas manos bien cuidadas, aquel kimono grisáceo que llevaba. Tenía toda la intención de marcharse de aquel lugar, pues en el fondo sabía que no tenía que estar allí pero seguía teniendo a su mayor enfrente, observándole con esa dejadez de perversión y morbo. De nuevo, el joven heredero se acercó a aquel chico , despojándole de aquella pequeña arma que llevaba en la mano , poniéndosela contra el cuello hasta hacerle un pequeño corte, pero el chico no se movió, no se quejó, sus labios parecían estar sellados por la fuerza de algún mal hechizo. Eso, al joven, le atraía, le parecía cuando menos, curioso y realmente divertido. Agachó la cabeza, y como si el moreno le perteneciera, hundió los labios en su cuello herido, jugando con la lengua sobre aquella herida, haciendo que de esta emanase mas sangre. Su meta.. quería hacerle gritar, hacerle suplicar que parase, pero por lo visto, iba a ser mucho mas complicado de lo que el creía, realmente, iba a ser divertido tener un nuevo juguete.
De sus labios dejó caer una risa ronca, mientras subía con aquella lengua larga y húmeda por toda la extensión del cuello del otro. Sabia perfectamente que era un hombre, pero en realidad, eso en aquel momento no le parecía un inconveniente. Aquel chico, había sido capaz de llamar su atención de forma brusca, de una forma que necesitaría tenerlo cerca, hacerlo de su propiedad , torturarlo de cualquier forma, que no implicara mutilar aquel cuerpo tan lindo y estilizado que tenia el moreno. Rara vez aquello sucedía, y casa siempre, acababa cansándose a los dos días, y les cortaba el cuello a todos los chicos con los que compartía alguna de sus noches mas apasionadas. Le resultaba de los mas excitante, peligroso, no parecía como los demás , no parecía que fuera a doblegarse o suplicar perdon de buenas a primera, es mas, por alguna razón, le dio la impresión, de que aquel pequeño plebeyo que estaba bajo sus ordenes, habia perdido las ganas de vivir, había perdido los deseos que le unían a la felicidad, y ahora, no era mas que un pequeño títere con el que jugar dia y noche, un muñeco hermoso y sin sentimientos que podría ser manejado fácilmente por el. Apartó los labios de su cuello finalmente y le dio un beso en los labios. Como supuso, el otro no se movió, se quedó con los ojos fijos en los de su ahora, nuevo amo.
Yi fan, satisfecho por como era aquel joven, acabó por tomarlo de la manga de aquel kimono, de mujer, simple pero bonito, arrastrándolo con el hacia dentro de aquella mansión. Aun siendo la primera vez que el pequeño entraba en aquel lugar, nada parecía llamarle la atención, simplemente, seguía a su dueño, como un buen perro faldero esperando a que le diera un premio, y tras unos minutos largos, entraron a su dormitorio. El moreno caminó por aquella enorme estancia , sin decir absolutamente nada, se giró viendo como aquel hombre le observaba, y sin mediar palabra alguna, se desabrochó el kimono, dejando caer el obi al suelo y que las telas de su bonito traje se abriesen lentamente , resbalando sobre sus hombros lentamente. Aquel hombre que estaba frente a el, abrió los ojos con verdadero asombro, no podría creer, que aquel chico se desnudara el solo frente a el, dejando le ver aquella pálida y suave piel de ese cuerpo bien formado, con esas curvas similares a las de una mujer. Se relamió los labios inconscientemente y el chico se acercó a el, dejando por el camino las telas cayendo, dejando un rastro por toda la habitación. Se quedó frente a aquel hombre, frente a su amo, en silencio esperando como una señal, como una pequeña aprobación. Pero el otro parecía en shock, como si hubiese visto un fantasma, o un pútrido muerto viviente. Pero aquello no fue un impedimento para segundos después, despejar su mente y deslizar los ojos por el cuerpo de aquel hombre. Debía de ser uno de esos plebeyos de su pervertido padre, entrenado y enseñado para darle placer a su amo. Su cuerpo estaba bien cuidado, totalmente libre de vello corporal, y un enorme tatuaje cubría la espalda de aquel chico, un fenix con alas extendidas realmente elaborado. Si, ese debería de ser, uno de los sirvientes personales de su viejo padre. Eso si que era divertido. Nada podía molestarle mas a aquel vejestorio, mas que tomase a uno de sus entrenados sirvientes para que trabajase para el. Y ese en concreto, debía de ser uno de los especiales pues iba marcado con ese tatuaje. Solo los sirvientes mas cercanos a el , llevaban enormes tatuajes en sus espaldas, era como un sello familiar. Pero claro, acostarse con uno de sus niños, no iba ser tan divertido , como si los maltratase.
Cuando reaccionó, cogió al muchacho del cabello, sin compasión, haciendo que a este empezase a doler le las sienes como en la vida le hubieran dolido. Le miró como si le odiase, aunque en el fondo, lo único que pensaba es que aquel juego sería muy divertido, podría cabrear a su padre y mediante algún plan, cargárselo y conseguir el tan ansiado trono, ser el dueño de aquel enorme país que poseían y que su padre, trataba con tanta benevolencia. Sería un modo mas rapido de llegar a su padre, y después, tan solo tendría que rebanarle el cuello a aquel muchacho de labios carnosos. Le hizo alzar la mirada, mostrando le una de esas siniestras sonrisa que adornaba sus labios en aquellos momentos. No tardó demasiado , en echarse hacia delante y abarcar aquellos carnosos y tiernos labios con su boca, moviendo los propios con los de el de forma salvaje, directamente , pasando la lengua dentro de la boca del otro asegurándose de poder envolverla una y otra vez. Una fuerte calidez inundó el cuerpo de Yi fan cuando aquel pequeño chico, comenzó a mover su lengua alrededor de la de el de forma tan habilidosa. Por un momento, la mente del rubio se nubló, no se podía creer que aquel muchacho fuese tan bueno, tan habilidoso, que nada mas con un beso, hubiera comenzado a despertar esa parte tan hambrienta de el. Lo tomó de aquellas huesudas caderas y tiró de el con brusquedad tirándolo sobre la cama. Se le quedó mirando por unos instantes, con aire de superioridad. El chico parecía que le llamaba con la mirada. Era una imagen realmente perturbadora. El chico se ofrecía en bandeja entre la inmensidad de aquella cama llena de almohadas y cojines , dejando una mirada casi sensual sobre los ojos del otro. Por un momento, Yi fan lo miró, y no pudo evitar pensar, que parecía una de esas mujeres del barrio rojo, dispuestas a lo que fuese por un poco de calderilla. No tardó demasiado en deshacerse de su propio traje, pero como era de esperar, y tal y como se había propuesto, cogió el cuchillo que momentos antes había usado el otro para cortarse el cabello, y suavemente , fue rasgando la piel del muslo del otro, de forma poco profunda, pero haciendo que un pequeño hilo de sangre resbalase por su perfecta piel. Yi fan sonrió con cierto morbo, aquel chico no producía ningún tipo de sonido, no se quejaba, no se resistía, simplemente, lo observaba y dejaba que el trabajase con su cuerpo a su gusto. Se abalanzó sobre el , y clavó el cuchillo en el colchón, rasgándole la mejilla de forma leve , como queriendo asustarle, pero el otro no se inmutó, seguía con aquella expresión vacía en su rostro, realmente, parecía no temer le a la muerte. En aquel momento, el moreno alzó las manos y las puso sobre la nuca de aquel chico haciendo que se acercase, iniciando de nuevo uno de aquellos absorbentes besos que hacia que el otro se quedase sin aliento para despues, deslizar la mano entre sus cuerpos, llegando así , con la yema de los dedos, tocar el glande hinchado y grueso del rubio, que con aquella escena, hacia logrado encenderse con tan poco.
No pudo contenerse, aquello era superior a sus fuerzas, y por un momento perdió el control de su propio cuerpo. Se separó del chico como pudo y con uno de los lazos del obi del traje del chico, ató las manos del menor, para así tenerlo inmovilizado y le hizo girarse , que clavara los antebrazos en aquel mullido colchon, como la rodillas, y sacase aquel perfecto y redondo trasero dejando le bastante expuesto. El rubio sonrió y con puro descaro, comenzó a frotar su enorme polla entre las nalgas del chico, presionando estas con las manos para que le atrapasen aun mas aquella parte de su cuerpo. Veía como el cuerpo de este se estremecía, aun rehusándose a soltar ningun tipo de sonido, sabia que eso le gustaba, que podía ser tan cerdo como quisiera por que el otro, lo iba a disfrutar igual. Sin decir nada, enfiló su grueso glande sobre aquella diminuta y rosada entra del chico en su rodeando trasero y sin mas, invadió el cuerpo del chico con una sola estocada. En aquel momento, el rubio esperó que el chillase de dolor, que gimiera, pero al contrario de lo que esperaba, tan solo vio como aquellas manos diminutas en comparacion con las suyas, se aferraban a la sabana a pesar de tener las muñecas atadas. Dio varios golpes con su cadera, llegando a lo mas profundo de su cuerpo, de forma ruda, de forma que sin duda, cualquier hombre o mujer, habría gemido como un autentico desesperado , y cuando subió el ritmo, se inclinó sobre el , observando aquel hermoso tatuaje hasta golpear la espalda del chico con la mano abierta, abusando de su pequeño cuerpo, azotandolo hasta el punto de dejarle el trasero enrojecido, y el , seguía sin quejarse, o al menos, es lo que parecía. Seguia abusando de su cuerpo, hasta el punto de que escuchaba sus propios cojones totalmente duros chocando contra el cuerpo del otro. Era un sonido realmente sucio, y que siempre le habia gustado, ademas, veía como el trasero del chico vibraba con cada golpe de sus caderas, con cada azote que le proporcionaba, pero eso no era suficiente para el, no podía observar su rostro, y aunque fuese una de sus posturas favoritas, decidió cambiar y así, poder observar el rostro del chico del que estaba abusando, aquel amanecer realmente hermoso. Sacó su enorme pene del cuerpo del chico, sin ningun tipo de cuidado y le hizo girarse y quedar boca arriba. Se sorprendió ante la imagen que pudo observar cuando giró a aquel chico, quedandose en silencio por unos momentos. Sus ojos seguian sin expresion, sin vida, pero de ellos, miles de lagrimas resbalaban lentamente hasta el cuello , haciendo que su pálida piel brillase. Por un momento, se quedó observando aquel rostro, pero se enfadó, se irritó, a pesar de llorar, de que sabia que el otro estaba sufriendo, se negaba a darle lo que queria asi que , de nuevo invadio su cuerpo, y dejó las manos sobre la garganta de aquel chico, asfixiandole, cortandole el aire, haciendo que no pudiese tragar toda su propia saliva mientras sentia como el otro entraba y salia de su cuerpo, dejandole realmente destrozado, llegando a chocar contra su prostata infinidad de veces, hasta que, con los primeros rayos del sol, un gemido ronco y ahogado salió de los labios de Yi fan, dejando caer toda su espesa esencia dentro de aquel pequeño cuerpo, que seguia derramando lagrimas, hasta el punto, de haber caido inconsciente en aquella enorme cama.
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Midnight Sun
Ambientado en la epoca de los samurais. Kris es el heredero e hijo retorcido de uina enorme nacion, mientras que Lay, es un joven vendido a los dueños imperiales, en busca de una vida mejor, de un poco de proteccion y dignidad, pero se ve forzado a hacer trabajos angustiosos, hasta el punto, en que su vida deja de tomar sentido.
Una historia llena de drama, de sensualidad, de sexo y traiciones una tras otras hasta tener un enlace hermoso, un final tragico...
Fanfic de exo
•Capitulo 1
•Capitulo 2
•Capitulo 3
•Capitulo 4
•Capitulo 5