Viajeros, dejo por aquí otra colaboración de un staff, en este caso prefieren hacerlo sin firmar. Sus reflexiones no tienen desperdicio y os animo a leer hasta el final. Muchas gracias a los admins de ese foro por participar y compartir.
¿CÓMO ADMINISTRAR UN FORO SIN PERDER LA MAGIA?
Al ver esta iniciativa, sentí el impulso de participar y escribir algo al respecto. Por lo general, mantengo un perfil bajo y prefiero no destacar; de hecho, la sola idea de publicitar mi propio foro me genera cierta ansiedad. No obstante, dada mi trayectoria de varios años como administradora, consideré valioso compartir mi experiencia y las numerosas lecciones que he ido acumulando en el camino.
Tuve la suerte de, hace unos años, encontrarme con una psicóloga que, cuando le hablo de los foros, me escucha y me entiende. Claramente, no voy a la psicóloga por los foros, pero cuando sale algún tema, siempre me da una opinión y una perspectiva diferente y por eso quería compartir alguna de las cosas que he aprendido a lo largo de los años, en compañía de un profesional y en compañía de amigos que, con las mejores intenciones, siempre me han dado su mejor crítica constructiva.
Para desarrollar esto, organizaré mis ideas en cuatro ejes fundamentales, extendiendo de antemano una disculpa; a fin de cuentas, si no sintiera esta profunda pasión por la escritura, difícilmente formaría parte de comunidades dedicadas a la creación narrativa.
TU DISFRUTE ES EL MOTOR DEL FORO
Esto creo que es lo más importante de todo, pero si eres administrador, asegúrate de estar disfrutando tu propio foro. Crear no es fácil; guiar, menos. Es agotar la cantidad de cosas que hay que hacer, pero de nada sirve dedicar tanto tiempo a administrar si no eres capaz de disfrutar de ese espacio que creaste.
Es como diseñar todo un patio de recreo para luego no ser capaz de jugar ni cinco minutos.
Todo pasatiempo es un lugar de disfrute. Incluso administrar, porque si administras es porque te gusta ser el que lleva la historia y permite que el resto de los usuarios puedan disfrutar de ella.
Si eres administrador, deberías ser el primero en tener un entusiasmo inmenso por la historia.
Sin embargo, no es solo eso. El rol del administrador está tan altamente juzgado, que tomamos ese papel sintiendo que estamos obligados a hacer todo de manera perfecta. Porque si no lo hacemos, pues… todos sabemos cómo termina esa historia.
Nos autoexigimos. Nos presionamos. Tratamos de que todas las decisiones sean del agrado de todos. Nos anotamos mil y un pendientes, lloramos las deudas porque también queremos rolear. Y todo eso lleva a agotarnos. A estar cansados, a querer descansar o sentir que, tal vez, no somos para esto.
Sin embargo, a veces, es solo un momento para respirar y recordarnos que esto lo hacemos por placer. Y que todos tenemos permitido darnos un tiempo para poder respirar y disfrutar lo que hemos construido.
BARRERA ENTRE EL ROL Y LA TERAPIA
Aquí está, para mí, el punto más difícil de administrar.
Hay dos conceptos que me recuerdo todo el tiempo. En particular, cuando estoy cansada, agotada o siento culpa por las decisiones que tomé.
Al igual que lo dijo Heartstopper y modificado al rol, “ningún rol va a curar una enfermedad mental”.
Esto es muy importante tenerlo claro desde la administración. No es nuestra responsabilidad tratar de curar a aquellos que vienen a rolear tratando de escapar de una realidad o tratando de vivir una vida en la que no están a gusto. Sin embargo, esa dependencia no es responsabilidad de la comunidad que los acompaña.
Muchas veces nos encontramos con situaciones donde la explicación es una enfermedad mental y ahí es donde todo se tergiversa y donde aplico mi segundo concepto: “Toda emoción es aceptable, pero eso no justifica todos los comportamientos”.
Somos administradores, creadores de historia, escritores; no somos terapeutas. La responsabilidad de sanar debe ser de la persona y debe ser con un profesional. Si una enfermedad mental está interviniendo en un pasatiempo, la única persona responsable es aquella que tiene que tomar acciones para poder mejorar su propia salud. Y es que muchos están usando las enfermedades mentales como una justificación, para ser las víctimas de una situación, para que se les tenga más paciencia o para manipular las emociones y decisiones que alguien más debe tomar.
Poner un límite a esta situación no te vuelve un villano y manejar la culpa es algo que uno también tiene que sanar. Porque poner un límite no es un sinónimo de no tener empatía. Poner límites frente a alguien que usa su dolor como excusa para lastimar a otros o acaparar la atención es el mayor acto de cuidado que puedes tener hacia tu foro.
LIDERAZGO DESDE EL EJEMPLO
Todo administrador es humano. No somos perfectos. Tomamos decisiones y formamos opiniones en base a nuestras propias emociones. Podemos equivocarnos, confundirnos, aprender. Nadie debería olvidarse de eso, pero lo hacemos.
Muchas veces puede sentirse que tenemos una vara muy alta e inflexible con la que se nos mide. Si cometimos un error, parece ser imperdonable. Tenemos que ser capaces de aceptar disculpas, pero no podemos ser quienes las dan, como si no pudiéramos errar.
Entonces, ¿qué nos queda hacer?
Ser el ejemplo. El ejemplo de buen roler, de seguir las normas, de quitarnos puntos cuando nosotros mismos nos confundimos. Ser flexible con las ideas ajenas, aceptarlas cuando se acoplan a lo que el foro desea y hacer respetar las decisiones que se crean correctas. Recordar a todos, todo el tiempo si es necesario, que todos estamos al mismo nivel; la única diferencia es que el administrador tiene la última palabra.
No estamos sobre un pedestal, no vemos a todos desde arriba. Solo que tenemos un megáfono con el que todos nos escuchan.
Tenemos que ser lo que esperamos que sean los usuarios. Mostrar que somos humanos, porque eso es lo que construye la confianza y el respeto de los demás.
Lo que voy a decir a continuación es donde yo, personalmente, más trabajo. Y es que no tenemos que sobreexplicarnos. No debemos cuentas a nadie.
En un mundo donde las acciones se juzgan tanto, donde la queja se ve desde el anonimato y no en persona, no podemos perder el tiempo tratando de controlar la narrativa de los demás. Sí hemos tomado la decisión que hemos creído correcta con la información que teníamos y hemos dado las explicaciones correspondientes; las opiniones ajenas que se dan por medios externos no deberían preocuparnos. No podemos cambiar de opinión a las personas, pero podemos decidir no ser parte del circo que quieren armar.
Tenemos que tener confianza sobre el espacio que se ha creado. Disfrutarlo, tratar de generar un espacio sano y justo para todos. Ya es demasiado trabajo, para encima sumar el tratar de adivinar qué está pensando o haciendo otra persona o justificar por qué se tomó una acción. Si un usuario se va porque no le gustó la decisión que se tomó, es un problema de él, no nuestro.
Usemos nuestra energía en aquello que nos da placer: escribir, crear y en los usuarios que queremos que se mantengan en el foro.
Al final del día, la administración no debería sentirse como una carga pesada.
A ti, administrador que me lees y que tal vez hoy te sientes agotado o dudas de ti mismo: suelta la mochila de la perfección. Tu trabajo es inmensamente valioso, pero tu paz mental lo es aún más. Focalicemos la energía en aquello que nos hizo empezar en este mundo: el amor por escribir. Recuerda que tienes todo el derecho del mundo a jugar y a disfrutar de lo que tú mismo construiste.
Y para los usuarios que lean esto: recuerden que detrás de cada administración hay una persona humana. Alguien que siente, que se equivoca, que puede hacer autocrítica y decir “esto lo tendré en cuenta para la próxima vez”. Si alguna vez sienten que la dinámica del rol se vuelve tóxica o abrumadora, los invito a mirar hacia las comunidades pequeñas.
Denle una oportunidad a ese foro discreto que lleva varios meses en línea, que avanza a su propio ritmo y que tiene poquitos usuarios. Esos espacios donde entras sabiendo que no se trata de ser el protagonista absoluto que opaca al resto, sino de sumar tu voz a un grupo de personas que llevan tiempo cuidándose mutuamente. Es en esos rincones tranquilos, lejos del drama y del ruido masivo, donde hoy en día se esconden las comunidades más sanas, las relaciones más fuertes y las historias más hermosas.
Volvamos a lo simple. Volvamos a disfrutar de crear juntos.