16 cosas que una mamá feliz no hace
Ser feliz es fácil si eres mamá, pero a veces es imposible serlo todo el tiempo, especialmente porque ser mamá no es fácil.
Te recomendamos 16 cosas que debes dejar de hacer en este minuto si quieres ser feliz durante más tiempo y disfrutar de esta hermosa etapa.
No aceptar ayuda:
Las mamás felices no dudan ni un segundo en usar las palabras por favor y gracias. La mayoría de personas te ofrecerá ayuda cuando tu bebé se encuentra muy pequeño, pero a medida que crece, estos ofrecimientos serán cada vez más distantes. ¡Por eso aprovecha cada oportunidad que tengas para aceptar ayuda.
Llevar el trabajo a casa o la casa al trabajo:
Sabemos que algunas veces tendrás alguna actividad que terminar en casa pero las mamás felices establecen sus espacios y ponen las barreras, lo cual va en doble sentido. Así como no querrás responder correos en la mesa del comedor, tampoco deberás usar el tiempo de trabajo para buscar decoraciones del cuarto de tus hijos. Si puedes eliminar las distracciones tendrás días más productivos y lograrás terminar tus deberes en horario de oficina.
Decir todo lo que tengas en mente:
A veces ser madre y trabajar es sobrecogedor pero las posibilidades de iniciar una pelea disminuyen cuando no eres tu quien la inicias. Así que trata de disminuir las quejas o los discursos poco necesarios que lo único que traerán serán cosas peores. Intenta esto: De cada tres frustraciones que quieras compartir con tu pareja, elige una.
Olvídate que existe el plan B:
La vida no es justa, es igual de difícil enseñarle esto a un niño que a un adulto. Pero las madres felices saben que cuando una puerta se cierra, otra se abre. Si tu hijo no es aceptado en una escuela, debes tener otras 3 como opción, si la niñera no aparece, plan b o c, si tus padres no pueden ayudarte, tus suegros, tus amigos. Planear es la mejor herramienta para tener una vida más fácil.
Resistirse a las caricias:
Cada vez que tu hijo te quiera abrazar, quiera acariciarte aprovéchalo! Ese hermoso bebé luego se convertirá en un distante adolescente. Un abrazo es la mejor manera de resolver los problemas.
Ser perfeccionista:
Las mamás felices saben que es imposible que todo vaya bien en todo momento. Cuando uno de sus hijos duerme, el otro puede estar enfermo. Cuando una habitación está limpia, la otra es un caos. Cuando todos están listos y arreglados eres tu la que va tarde. Debes estar satisfecha con estar bien.
Pensar que lo tienen resuelto:
Las mamás felices están siempre adaptándose, ajustándose. Ellas saben que un horario de sueño puede funcionar hoy pero mañana no, y definitivamente no siempre con otros hijos. Debes estar abierta a nuevas experiencias, especialmente cuando un método probado a ti no te funciona.
Hacer todas las tareas del hogar solas:
No eres la única que vive en tu casa, por eso no debes ser la única que la limpie. Asigna tareas a tus hijos y pareja equitativamente.
Chismosear:
Es difícil, lo sabemos, pero criticar a otros padres no ayuda en nada. Recuerda que es fácil juzgar y es igual de fácil ser juzgados.
Elegir los hijos antes de la pareja:
Sabemos que el amor que sientes por tus hijos es incondicional pero las mamás felices saben que eso no quiere decir que estén por encima de su pareja. Préstales atención a ambos y no dejes que la vida gire alrededor de tus hijos exclusivamente.
Ser una mártir:
Si piensas que es difícil para ti siempre estás poniendo toda la carga en tus hombros, para de decir que todo lo puedes hacer tu y muestra a tus hijos cómo luce una habitación limpia. Las mamás felices disfrutan de estar bien y felices más que de ser las únicas que saben cambiar el pañal de sus hijos.
Limpiar la mesa demasiado rápido:
El tiempo de comer es el tiempo de la familia, aprovéchalo, disfruta de una buena conversación. Recuerda que siempre habrá tiempo para hacer los platos.
Sentirse culpables:
No te arrepientas de tus decisiones, así hayan sido erróneas. Las mamás felices saben que por cada técnica de educación hay estudios que prueban lo contrario. Relájate y aprende cómo comunicarte con tus hijos y transmitir tus valores de una manera personalizada.
Perderse los mejores momentos:
Las mamás felices saben que se perderán de algunas metas y momentos especiales, incluso de algunos recitales o partidos. Pero se aseguran de estar ahí con sus hijos cuando las necesitan, dejando de lado sus teléfonos, realmente presentes.
Ponerse de últimas:
No es egoista darse prioridades por encima de tu familia. Una mamá exhausta, estresada es menos efectiva que una que se ejercita, va a la peluquería o lee su libro favorito. Para algunas una hora al día es más que suficiente.
Jugar siempre bajo las reglas:
Cuando eres quien hace las reglas puedes romperlas un poco aquí y allá. Unos minutos extra de televisión para terminar de pintar tus uñas en paz o ir por helado en un día difícil pueden hacer la diferencia.
Relájate, serás mamá toda la vida. ¿Qué tan feliz eres?














