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Una de las zonas favoritas de la nave de Lethel era el arboretum. Todos aquellos ĂĄrboles, la hierba y los pequeños estanques con nenĂșfares le recordaban a las Ășltimas vacaciones con sus amigos, antes de entrar en la Academia.
Lethel estaba sentada sobre la hierba, acariciandola con las manos en un gesto distraĂdo.
âÂżCĂłmo cree que serĂĄ la naturaleza en el planeta de ahĂ abajo?â preguntĂł a media voz, para no molestar a las otras personas que disfrutaban de aquel pequeño rincĂłn de naturaleza en la Beholder âEn la mayorĂa de planetas la naturaleza se parece bastante a la de la Tierra, pero he estado en unos pocos en los que todo es...â hizo un gesto mientras buscaba la palabra adecuada â...alucinanteâ
EdĂ©n no conocĂa mĂĄs que laboratorios, talleres y oficinas; aunque a veces intentaba mirar al resto desde otros ojos pues parecĂa que con la informaciĂłn precargada que poseĂa muy pocos misterios existĂan. QuizĂĄ por eso le emocionaba la posibilidad de una nueva especie con su nuevo idioma, cultura y creencias. Estaba centrada en si misma, sintiendo el tacto del pasto contra su epidermis, pero levantĂł la vista tan pronto cuando escuchĂł una voz. âCreo que la mayorĂa de los humanos creen que se parece a la tierra porque es lo Ășnico que tienen para compararloâ; se atreviĂł a decir, frunciendo con ligereza el ceño. âHay aspectos similares, claro, pero creo que ni siquiera la tierra puede ser descrita de manera uniformeâ.Â

















