lyanna
lyanna: Cuando llegas al nuevo nivel. lyanna: aka flojera nivel Dios.
egonkhol: desearía tener tu suerte.
egonkhol: pero hoy me sacaron a correr a las seis de la mañana.
egonkhol: y con la confusión que tenía no pude decir no.
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lyanna: Cuando llegas al nuevo nivel. lyanna: aka flojera nivel Dios.
egonkhol: desearía tener tu suerte.
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egonkhol: y con la confusión que tenía no pude decir no.
callie
Asintió levemente su cabeza al escuchar la pregunta de su mejor amigo, sin importarle lo infantil y caprichosa que se mostraba por querer ver nuevamente aquella película que le había conquistado el corazón desde la primera vez que lo había visto. “ Egon, los dos sabemos que El libro de la Selva es una de las mejores películas de todos los tiempos. ” exageró como de costumbre con una sonrisa plasmada en su rostro, la cual se desvaneció al escuchar la advertencia ajena. “ No, tú no dejarías que sufra, ¿Cierto? ” inquirió, haciendo referencia a las películas francesas de época que la alemana tanto le aburría. “ ¿Cierto? ” volvió a preguntar, esta vez su mirada clavada en las orbes contrarias mientras hacía una cara de perrito, apoyando su mentón en su mano con la intención de hacer sentir culpable al mayor.
“Callie, son dibujos animados.” respondió en el mismo tono que ella, frunciendo sus labios después, “Ni de pequeño los miraba." argumentó, aunque no fuese para nada extraño teniendo en cuenta lo poco convencional que había sido la infancia del alemán, “¿Por qué habría de hacerlo ahora, a mis veintiséis años? ¿Y tres veces seguidas?” cuestionó después, soltando un ahogado suspiro al notar que esa batalla no la ganaría tan fácil, por lo que decidió desistir sobre todo después de oír sus últimas palabras. “No, no dejaría.” respondió con seguridad, en realidad no solo hablando de las películas que su amiga odiaba, sino a cualquier cosa que pudiese hacerle daño. Luego una divertida sonrisa captó sus labios, observando a su compatriota con diversión, “Sin embargo, creo que un poco de cultura general te vendría bien, ¿No lo crees?” inquirió ahora con sus cejas enarcadas, ya consciente de la respuesta que recibiría, por lo que sin más accedió a poner nuevamente El libro de la Selva. “Y lo hago solo porque te quiero, que lo sepas, caprichosa.” explicó, acomodándose nuevamente en el sillón.
“¿El libro de la Selva? ¿Otra vez?” cuestionó el alemán con su mejor cara de circunstancia. Si bien aquella película no era su primera elección cinematográfica, pero tampoco la odiaba, era la décima vez que Callie le hacía ver la misma. Y ahora no tenía a Benjamin para culpar, ya que el pequeño había decidido que pasaría el día con Cruz, ya que todavía estaba acostumbrándose a sus pequeños mellizos. Segundos después soltó un suspiro, desistiendo al acomodarse en el sillón de la sala. “Pero esta vez sí te duermes, la saco. Y te voy a hacer ver una película francesa de época, no me obligues.” advirtió con seriedad, aunque una sutil sonrisa estuviese amagando en sus labios. @cxlliewoodgate
“Te extrañé tanto.” reiteró el alemán, observando a la mujer que tenía enfrente con una enorme sonrisa en sus labios. Cada día se había vuelto eterno, por lo que el simple hecho de volverla a ver era todo un regocijo para el empresario. “Y debemos recuperar el tiempo perdido.” añadió luego, dueño de una energía pocas veces vista en él, quien siempre cumplía el papel de hombre serio. Entrelazó sus dedos con los de la azabache para empezar a caminar en dirección a la playa, la cual estaba iluminada esa fría noche por un camino repleto de velas que culminaban en un gazebo, el cual resguardaba una mesa con delicadas decoraciones y grandes peonias en color rosado. Cada pequeño detalle supervisado por el mayor, para que todo estuviese perfecto para ella. Apenas unos metros adentrado en aquel camino, paró para poder observarlo todo. Y con todo se refería a ella, ya que su mayor regalo era poder tenerla. Ahora, abrazándola por detrás, se tomó el tiempo de analizar detenidamente la sorpresa que él mismo había preparado. “¿Qué tal, te gusta?” indagó aún con esa mueca marcada en sus facciones. @jolixvia
@egonkhol
Te amo, Tim <3
Feliz navidad, mi amor. Me hubiese encantado pasarlo contigo, me hiciste mucha falta, pero tenía trámites que no podían esperar, así que pasé las fiestas haciendo lo mismo de siempre: en la oficina. Pero recuerdo de la maravillosa manera que este año está terminando, a pesar de lo difícil que se pudo poner en algunos momentos, y no tengo razón alguna para quejarme, porque te tengo conmigo siempre. Está de más decirte que no era necesario nada de esto, el simple hecho de que estés en mi vida es suficiente regalo para mi, pero honestamente, ¿a quién no le gusta ser mimado? Y por lo que veo, tienes un talento especial para hacerlo. Mira las casualidades de la vida, que hasta hace poco me estaba quejando de que no tenía un traje en ese color y ahora tu vienes con uno, y encima de una de mis marcas favoritas. Esta precioso, Olivia, muchas gracias. Y los gemelos le van perfecto. Ni hablar de los perfumes, ya sabes que tengo una enorme colección de ellos y me fascinan, curiosamente esos dos nunca los tuve así que no veo la hora de probarlos. No sería un regalo de Olivia Jolie-Pitt sin un reloj de Rolex, sé cuánto te gustan y a mi también, sobre todo el color. Excelente elección, mi amor. Sé que esos zapatos no serían tu primera opción jamás, pero a mi me encantan. Sobre todo los marrones, que sin bien no son lo que suelo usar, me vendría bien abandonar un poco mi faceta tan seria, ¿No lo crees? Y ahí vienen perfectas la camisa y la chaqueta, aunque algo me hace sospechar que estás cansada de verme de traje todo el día. No te culpo, es lo único que uso desde que tengo memoria y creo que, con todos los sucesos del último tiempo, es hora de cambiar un poco. No sabes lo bien que me viene ese CD, en verdad. No va que cuando vine a Berlín, olvidé mi cargador en mi habitación y nadie tenía uno para prestarme en el avión, así que vine resongando todo el vuelo porque no pude escucharlo. No sé cómo lo haces, pero siempre eliges lo correcto. Muchas gracias por esforzarte tanto en hacerme feliz, y no me refiero solo a los regalos, sino que por acompañarme sin importar nada y quererme incondicionalmente. Te amo, feliz navidad.
please don’t leave me. i’m so tired of being a l o n e
@jolixvia
I fucking trusted you.
you have no fucking clue how much that meant (via hatefulfire)
@egonkhol
(via jolixvia)
@egonkhol
olivia
Olivia no era una persona capaz de soportar el coraje, simplemente no lo era. Por más que su carácter pareciera fuerte a veces, al cruzar un límite de enojo, las lágrimas vendrían innecesariamente. Una vez una persona le dijo que eso se debía a que tenía un buen corazón, incapaz de soportar el odio por mucho tiempo. Ella siempre lo vería como una sensibilidad, porque cada vez que acumulaba desprecio o resentimiento por algo, todo se desahogaría en un llanto insaciable de dolor. Esta no sería la excepción, por más que ella lo quisiera, sentía cómo las lágrimas se asomaban por aquellas dos ventanas verdes que poseía como ojos. Mordisqueó su labio inferior con fuerza, tratando de contenerse, pero mientras más se repetía dentro de ella que no debía llorar, que tenía que mantenerse firme, era más el llanto que amenazaba con salir. “No. Por favor, solo vete.” Sentenció con voz quebradiza ante la primer disculpa del moreno. No podía perdonarlo, o al menos eso era lo que su cerebro le decía, pero su alma era demasiado débil para poder con una situación como esa. Sin embargo, bastó que las palabras del contrario dieran inicio para que no lo pudiera resistir más y de un segundo a otro las lágrimas resbalaran por sus mejillas. Llevó una mano a su boca, mientras la otra se aferraba con fuerza a la manija de la puerta, ambas haciendo presión para tratar de soportar el dolor mientras Tim continuaba diciendo cosas que solamente lograban escavar más dentro de la herida en su corazón. “Ese es el maldito problema, Khol.” Soltó finalmente, con el borde de sus ojos y nariz completamente rojos. Muchas veces había utilizado su apellido para hacer referencia de él, pero esta vez no trataba de la costumbre, sino de no tener una maldita idea con quién estaba tratando. “Que a pesar de todo sí eres alguien para mí. Siempre lo fuiste e imagina cómo me siento ahora al saber que la persona en quien confié todo este tiempo, nunca pudo ser sincera conmigo por completo.” Replicó entre llanto. “Todo hubiera sido tan diferente si simplemente me hubieras dicho la verdad cuando sabías que esto se estaba yendo de nuestras manos. Pero no, fuiste incapaz, esperaste al momento en el que yo ya estuviera de cabeza por ti para revelarle al mundo que solo fuiste un maldito mentiroso que nos vio la cara de idiotas a todos, pero principalmente a mí y eso es lo que más me duele.” Agregó, tratando de retirar un par de lágrimas de su rostro, pero estas se reemplazaban por nuevas en cuestión de segundos. “Sí, te quise, Khol, te quise con un corazón abierto, pero con los ojos cerrados y ese fue mi maldito error.” Sentenció con dolor y desprecio, pero sobre todo un corazón desarmándose por medio de palabras y lágrimas que no terminarían de salir. “No sé si quiero escucharte, no sé que quiero, porque apenas unas semanas atrás te quería a ti y ahora resulta que no tengo idea de quién eres. Que no te conozco y todo este tiempo fui víctima de tus estúpidas mentiras.” Y no había acabado, porque el dolor en el pecho se sentía más fuerte que nunca y necesitaba desahogar todo ese dolor. “¿Y cómo sé si lo que me vas a decir es verdad? No puedo creerte después de esto, me es imposible confiar en ti sabiendo lo que hiciste. Puedes tener mil y una excusas para explicar todo esto, el porqué inventaste una nueva identidad o qué o a quién intentabas proteger, pero nada compensa el hecho de que entre todas esas personas, yo también haya sido una más en la lista de tu engaño, como si jamás hubiese significado la mitad de lo que tú significabas para mí.” Tomó una bocanada de aire para compensar todo ese oxígeno del cual sus pulmones carecían al enfocarse únicamente en tratar de revivir a ese corazón que amenazaba con dar sus últimos latidos al no poder soportar ese dolor. “Llegaste aquí cuando más necesitaba un apoyo.” Agregó en un tono de voz un poco más calmado. “Fuiste mi hombro para llorar, mi confidente y sobre todo mi compañero. Pero ese no fue el inicio de todo. Lo que tú y yo teníamos comenzó hace muchos años a escondidas de mis padres. Incluso pasé por encima de mi familia por estar contigo, porque te quería. Y por todos esos momentos y palabras que compartimos es que necesito que me digas la verdad.” Hizo una pequeña pausa, sacudiendo levemente su cabeza. Nuevamente elevó la mirada, incrustando sus verdes esmeraldas sobre las contrarias. “Si tu nombre, tu vida y todo lo que eras fue siempre una mentira, ¿Lo nuestro también lo fue? Dime, por favor. ¿Algo de eso fue real para ti, Tim?”
En ese momento se sentía asustado, desolado, exactamente como aquél joven de solo diecisiete años que había quedado solo en el mundo y que luego logró reinventarse. Pero ya no lo podía hacer, ya lo había perdido todo de nuevo y no tenía más opción que ahogarse en el mar de mentiras que él había formado, donde había arrastrado a mucha gente con él. Tener esos recuerdos de su pasado le erizaba la piel, pero entre las pesadas lágrimas que caían de sus ojos apenas si lo pudo notar. “Yo no podía decírtelo.” respondió con la voz temblorosa, “Si alguien se enteraba, todo se iba a venir abajo. Como ahora.” añadió con la mirada perdida a sus pies, incapaz de soportar el dolor de tener que mirarla directamente, sabiendo todo el daño que le había ocasionado a su corazón. “Olivia, entiende que a mi no me importa nadie más. Por eso vengo a buscarte a ti, porque eres la única persona sobre esta tierra que merece una explicación de este maldito mentiroso.” tragó en seco sus palabras, siéndole muy difícil poder encontrar la forma de decir las cosas al ser un hombre de pocas palabras, sin embargo ella debía saber con lujo de detalles cuál era la verdad detrás de cada una de sus palabras. “Por favor, no me digas eso.” pidió, limpiando con brusquedad su empapado rostro sin necesidad alguna, ya que segundos después éste volvía a humedecerse, “No importa si fue Egon Khöl o Tim Holzmann, tú sabes que me conoces. Mi amor por ti siempre fue real, más allá de cualquier nombre con el que me haya presentado, y fuiste la única persona que logró hacerme sentir como tal nuevamente. Lo sigues haciendo. Tú no me buscaste por quién yo era, por mi apellido o mi fortuna.” irónico que ahora le sonase tan raro referirse a todo eso como propio, “Buscaste el alma dentro mío, cuando yo pensé que la había perdido años atrás, y la encontraste. Jamás tendré el tiempo de agradecerte lo suficiente por eso.” una melancólica sonrisa amenazó a brotar en sus comisuras al hablar. Permaneció en silencio, atento a cada cosa que decía la menor, y siendo consciente de que en cada una tenía toda la razón. “Vas a saber que es verdad, porque me conoces, porque sabes que ya no tengo más nada que perder luego de haberte perdido a ti.” aseguró, clavando sus aguadas orbes en las contrarias, como si esos pocos metros que lo distanciaban fuesen un enorme abismo entre los dos, en el que el alemán no temería saltar en cualquier momento si así ella se lo pidiese. Rápidamente imágenes empezaron a bombardear su cabeza: sus padres, Siegward, incluso de Constanze, esa mujer que había sabido quitarle el sueño y a la que el empresario juró jamás poder superar luego de haber sido él el que la llevó hacia su perdición, hasta que una joven americana entró a su vida de imprevisto para volver a darlo vuelta todo. “Yo lo había perdido todo.” inició, siendo víctima nuevamente de un sollozo que parecía no querer que continuase con sus palabras, “Choqué el automóvil en el que venía Constanze, y Siegward nunca me lo perdonó, con toda la razón del mundo. Él había sido un padre para mi, cuando lo único que los míos hacían era trabajar para poder dármelo todo, pero ese hombre me tuvo bajo su ala y me guió en una casa donde las cosas no eran para nada sencillas.” al ser el hijo de un padre alcohólico, aquél hombre entendía qué era lo que pasaba por la cabeza del pequeño Tim cuando veía a su padre inconsciente con una botella en su mano y a su amada madre con un latente moretón en su ojo derecho. Lo había vivido, y por eso quiso proteger a la inocente criatura de cualquier riesgo, ocupándose también de que él solo tuviese vagos recuerdos de eso, como si fuese simplemente un mal sueño de esos que te quedan marcados apenas sobre la piel. “Yo también me había enamorado. De haber sabido que estaba con él, jamás me hubiese acercado, pero cuando lo supe ya era demasiado tarde y me negué a dejarla ir. Era muy chico, pensaba que tenía el mundo en mis manos, sin embargo no sabía que un accidente nuevamente me lo quitaría todo.” ya que si bien la colisión no fue culpa del joven, cientos de interrogantes ocupaban su mente día y noche. ¿Y si hubiese doblado antes?, ¿Podría haber hecho una maniobra para salvarla?, ¿Por qué tuvo que morir ella, y no yo?, y en momentos como el que estaba viviendo, la última no lo dejaba en paz. “Fui la misma mierda de siempre y perdí a las dos personas más importantes en mi vida.” dijo con un hilo de voz, tratando luego de recuperar la compostura para poder seguir. “Siegward estaba tan enojado conmigo, cegado por el dolor y mi traición, que echó a mis padres como perros a la calle. Y detrás de ellos fui yo, la desgracia de la familia.” mencionó lo último con una seguridad nunca antes vista en él, “Los maté del disgusto, Olivia. Mis padres murieron semanas después por la pena de todo lo que yo les hice perder. Tiré diecisiete años de trabajo a la basura y estaba desesperado por arreglarlo.” el simple recuerdo de sus padres no llegaba a ser tan amargo como el que tenía de Siegward, porque a ese hombre si había querido con todo su corazón. Su verdadero padre, así lo consideraba él. “Traté de todas las formas humanamente posibles de comunicarme con el señor Khöl. Todos los días, religiosamente, iba tres veces a su casa a buscarlo, pero nadie me recibía, y con el tiempo, dejaron de atenderme. Estaba en todo su derecho de hacerlo, no lo entendí hasta ahora... Después me enteré de que él había fallecido, sumido en una mortífera depresión que lo dejó postrado en su cama hasta el último día. ¿Sabes quiénes asistieron a su funeral?” inquirió, “Yo. Nadie más fue a despedirlo. Todos fueron tan desagradecidos con él, incluyéndome, pero al menos yo traté de remendar todos mis putos errores, aunque no llegué a tiempo.” concluyó con amargura, intentando de alguna forma mostrarle que él si tenía un lado humano, que no era solamente un monstruo mentiroso y traicionero. “Logré tenerlo todo, sí, mintiendo, ¿Pero crees que me sentía completo? Lo único que heredé fue una fortuna y la pesada herencia de ser quien siga con el legado de la persona que me lo dio todo, y que terminé por matar sin querer.” su voz se ahogó en un suspiro, “Yo jamás quise aprovecharme de él. Tuve la posibilidad de hacerlo pasar por un vil monstruo, un padre excéntrico y abandónico, pude haber hecho estragos con su legado para que me viesen mejor, pero no. Hice todo lo que pude para engrandecer su nombre después de muerto, para que todos sepan que Siegward Khöl no era más que una persona bondadosa y peculiar, un incomprendido, que solo buscaba hacer el bien. Y sinceramente creo que lo logré, Olivia.” mencionó, negando levemente, mientras trataba de buscarle el lado positivo a todo ese dolor que sentía. “Jamás fui feliz, esa es mi realidad. Sin embargo, el día que tu llegaste a mi vida por primera vez todo cambió. Supe ahí que darías vuelta mi mundo y así fue.” confesó entre lágrimas, siendo ahora esos recuerdos los que lo asfixiaban, "Aunque ambos sabíamos que no era posible, lo dimos todo para estar juntos. Costase lo que nos costase. Me hiciste sonreír de verdad por primera vez en años, me hiciste sentir verdadero amor, me enseñaste a no odiarme, y nunca podré olvidar ese día.” admitió, con una extraña sensación cosquilleando su pecho. Aquél trago agridulce de lo que pudo ser, pero no llegó. “Después de tu partida, todo se volvió gris para mi otra vez. Perdí nuevamente a alguien indispensable en mi vida, y lo peor es que en cada pantalla debía verte siendo feliz. Estabas casada, eras feliz, eso estaba en boca de todos, y yo todavía estaba buscando una forma de olvidarte pero no podía hallarla. Jamás la encontré.” reconoció, siendo ahora capaz de poder controlar su convulsa respiración. Eso era más de lo que Egon había dicho en toda su vida y aún trataba de procesarlo. “Sinceramente creo que volvernos a encontrar así fue el destino. Tú necesitabas a alguien en ese momento, yo jamás dejé de necesitarte a ti, no obstante traté de hacer las cosas bien esta vez. Lento, dándonos tiempo para sanar todo aquéllo que quedó inconcluso, pero no contaba con que nuevamente echaría todo a perder.” y en ese momento su corazón nuevamente aceleró su pecho, latiendo con irregularidad, como si supiese lo que seguía. Sus preguntas, su forma de dirigirse a él, cada sonido que escapaba de sus labios le desgarraba el coraje sin dificultad. “Escúchame.” pidió con firmeza, “No fuiste mi primer amor, pero sí quién me enseñó a amar, quién me enseñó que yo podía ser feliz, y jamás voy a dejar de amarte.” reconoció con cierto pesar, “Yo te amo, más que a nadie en este mundo, nunca dejé de hacerlo y también sé que siempre lo voy a hacer. Sin embargo reconozco que te mereces alguien que te sepa querer, amar, que pueda darte todo lo que yo jamás pude: la verdad. Como ves, mato a todo lo que amo, siempre seré la misma mierda que fui cuando era joven. Solo quiero que seas feliz y sinceramente yo jamás podría haberte dado eso. Lo siento muchísimo.”
olivia
Hablar o llorar para desahogar el dolor, esa era la solución para muchos, pero ella sabía que si cruzaba la línea de la vulnerabilidad no habría Dios que la sacara de ahí por semanas. Temía perderse en la depresión que le causaría realizar la traición de la que había sido víctima y entonces distraerse pareció ser la mejor solución. Mantuvo su mente ocupada las 24 horas. Trataba de reír por todo para ocultar incluso la ansiedad por la que había pasado días después de que la verdad saliera a la luz. Adelaide le había pedido que se probara unos vestidos para la próxima fiesta y así hizo lo hizo. La castaña se había ido en busca de unos zapatos, dejando a Olivia sola, tratando de alcanzar el cierre de su vestido para probar el siguiente. Al escuchar un ruido dentro de su habitación, asumió de inmediato que trataba de Addie. “Hey, qué bueno que volviste. No puedo desabrochar esto y en serio necesito un poco de ayuda.” Explicó, dando la espalda a la puerta para señalar el ziper en la parte trasera de su cuerpo. Unos segundos de silencio que no velaron la voz de su amiga fueron suficientes para que ella se viera en la necesidad de voltear rápidamente, sintiendo como se le volcaba el corazón al encarar al autor de ese dolor con el que había estado tratando recientemente. “A menos que esa ayuda venga de ti.” Concluyó sus palabras, queriendo evitar todo el proceso de la realización que la sumirían en un llanto insaciable, por lo que con brevedad se acercó a la puerta de su habitación y la abrió aún más, con la mirada fija en el suelo, porque verlo le dolía más que nada en este mundo. “Vete de aquí, Egon. Por favor.” Exigió, ya con el corazón rozando la garganta. Pero entonces se detuvo, soltando una inesperada risa irónica conforme elevaba el mentón, mostrando ahora una mirada cristalizada mientras las siguientes palabra quemaban desde su corazón hasta la lengua conforme abandonaban su boca. “¿O debería decir Tim?” Inquirió, sacudiendo su cabeza de inmediato. “No me importa quién demonios seas, solo sal de aquí ahora mismo. No quiero hablar contigo, ni siquiera quiero verte. Muchos problemas he tenido en mi vida como para tener que lidiar con un maldito traidor y mentiroso.” { @egonkhol }
Si había una persona en el mundo a quien él le debía una explicación, era solamente a ella. Así lo consideraba el alemán, porque todo había pasado a un segundo plano desde que ella volvió a tomar el protagonismo de su vida hasta que finalmente logró perderla sin siquiera haberla recuperado por completo. Como la más sucia de las ratas, cuando su barco se empezó a hundir fue el primero en abandonarlo, y dejó todo para recluirse en su mansión de Berlín, la cual había heredado de Siegward y ya ni siquiera consideraba suya. Todo ese remordimiento y culpa que había manejado de manera impecable en la última década le cayó como un balde de agua fría sobre los hombros y no había forma de remendar sus errores. Podía pedir perdón, claro, pero eso no cambiaría lo sucedido. Y así fue cuando volvió que no había otra persona que ocupase su mente: Olivia. Necesitaba encontrarla, hablar con ella aunque sea una vez más a pesar de saber que ella lo odiaría como a nadie. La observó de espaldas hasta que ella se percató de su presencia, siendo preso una vez más de su inmaculada belleza, pero sintiéndola ahora más lejos que nunca. “Olivia, por favor.” imploró con un nudo ciego cerrando su garganta, sin embargo cuando ella lo llamó por el que era su verdadero nombre, sus claras orbes inmediatamente se cristalizaron. Aquéllas tres letras habían terminado de destruir lo poco de fortaleza que le quedaba en el cuerpo, escucharlo de esos labios que tanto anhelaba lo desmoronó sin reparo alguno. “Perdón.” insistió reiteradas veces, aún inmóvil delante de la puerta, mientras las lágrimas no tardaban en empapar su rostro. Sí, el mismo hombre que siempre se había mostrado fuerte e imperturbable ante cualquier situación ahora estaba cayendo pedazo por pedazo frente a una joven de ojos claros. Ojos que habían logrado hechizarlo desde el primer momento y que ahora sabía que jamás lo volverían a ver de la misma manera, siendo eso lo que le destruía el corazón. “No me merezco tu perdón, sé que ya no soy nadie para ti. No soy absolutamente nadie.” repitió lo último, siendo consciente de que era su triste realidad, “Yo nunca quise mentirte. Absolutamente todos mis sentimientos fueron reales, fuiste la persona que más feliz logró hacerme, y créeme que no lo fui por muchísimo tiempo. Pero sé que te hice daño y no puedo hacer nada para remediarlo.” habló a medida que los sollozos cortaban su voz sin previo aviso, “Ódiame, tenme asco, repulsión, porque me lo merezco. Pero te lo ruego, que si alguna vez me quisiste, me escuches una vez más. Luego piensa lo que quieras, sé que me detestarás de todas maneras, solo necesito que lo sepas.”
oliver
“No, escúchame tú a mí, Eugénie.” Interrumpió las palabras de la morena, incrustando ese par de esmeraldas que poseía como ojos sobre los contrarios. “No me importa lo que mis padres piensen, no me interesa lo que todo el maldito mundo quiera o espere de mí. Si te digo que te quiero, es porque lo hago con toda el alma y no pienso dejarte ir tan fácil.” Articuló con el corazón latiéndole a mil por hora. “Estoy dispuesto a tomar el riesgo por ti.” Aseguró, deslizando su mano por el rostro ajeno, apenas sujetando su barbilla para elevarla un poco. “¿Y tú? Por encima de tu carrera, las mentiras, el peligro que ambos podríamos correr…¿Tú estás dispuesta a dejarlo todo por mí?”
{ @egonkhol }
Las lágrimas no cesaban y sentía como aquél vacío en su pecho cada vez la sofocaba más. No lograba entender del todo por qué debían esconderse, por qué no podían vivir su amor con libertad, pero no servía de nada preguntarse esas cosas cuando la realidad era una sola: no tenían opción. Era aceptar los términos o ver al otro partir, y la alemana no permitiría que se alejase. “Lo dejaría todo por ti, Oliver, absolutamente todo.” juró, ya que aunque le había costado más de lo que cualquiera pudiese pensar, tiraría todo por la borda si eso significaba tenerlo junto a ella. Así lo amaba, tanto que nada podría detenerla. Ni los padres de él ni nadie que se pusiese en el medio. “Si para poder tenerte debo esconderme, mentir o lo que me pidas, lo haré. No podría soportar volver a perderte.”
“¿Por qué siempre tiene que hacer tanto calor cuando salgo un poco más abrigada de lo normal?” Preguntó mirando a la persona que había a su lado, el día estaba un poco más caluroso de lo normal en la isla, sin embargo ella había elegido un chaleco negro y un jeans. “La vida me odia” Agregó.
“Estoy muy de acuerdo.” bufó la alemana, quien era incapaz de alejarse de su formal etiqueta a la hora de vestir, lo cual no era una excelente idea al estar en una ciudad playera. “Por eso prefiero estar dentro de la casa la mayor parte del día, no soy una mujer de playa tampoco.” agregó, llevando nuevamente a sus labios el cigarrillo que había prendido minutos atrás, la única razón por la que decidió Eugénie salir del fresco ambiente de la mansión.
egon khöl » businessman !! chairman of SAUDI ARAMCO (arabian american oil company) since 2009
❝ Se trata de la mayor empresa de petróleo del mundo. Con sede en Dhahran (Arabia Saudita), Saudi Aramco es al mismo tiempo la propietaria de la mayor red de hidrocarburos del mundo, conocida como Master Gas System. Entre las reservas de petróleo que esta compañía posee destacan el Campo Ghawar, la segunda reserva petrolífera más grande del mundo, el Campo Safaniya, que es el campo petrolífero marítimo mayor del mundo, y el Campo Shaybah, que es también uno de los mayores yacimientos conocidos a escala mundial.
Saudi Aramco, la mayor energética del mundo, refina 5,4 millones de barriles diarios de petróleo (2015) y produce 12.000 millones de pies cúbicos de gas al día (2015). Según afirmó su presidente ejecutivo, Egon Khöl, en marzo de 2016, la empresa tiene planes de duplicar ambas cifras en 10 años. ❞