Día 22: Bienvenida vieja amiga...
Era una noche oscura, había sido un día pesado y solo quería estar en casa, tranquilo sin pensar en nada. Desconectar la mente mientras comía un plato de cereales, de Zucaritas con leche deslactosada.
Si la muerte se sentara junto a ti y te dijera "termina de comer, es hora de irnos", ¿qué le responderías? - Escuché una voz detrás mío.
Era mi roomie, el alma me regreso al cuerpo mientras se me quedaba viendo fijamente en lo que se sentaba en la otra silla de la pequeña mesa que teníamos en la cocina.
¿Entonces? ¿Qué le responderías?
Me quedé pensando un segundo para poder responderle.
¿Sabes? Parece raro, pero creo que si tendría una respuesta para ella, le diría - le respondí después de un profundo suspiro, proseguí - Bienvenida vieja amiga, toma asiento, te había estado esperando. Dame un segundo y ahorita me voy contigo, cuéntame ¿Qué hay de nuevo?
Recuerdo perfectamente ver su rostro de sorpresa, una mirada de perplejidad, como si no pudiera creer lo que mi boca pronunciaba y el peso de mis palabras.
Mira, creo firmemente que existen tres hermanas, que toda nuestra vida nos las han pintado como algo horrible, que debemos de evitarlas.
Me veía fijamente, poniendo mucha atención a cada palabra que salía de mis labios.
La oscuridad, la soledad y la muerte son tres hermanas que jamás podrás escapar de ellas, te las plantean como algo terrorífico, pero una vez que las entiendes y aceptas, son hermosas y tranquilizadoras cuando llegan. Son aterradoras y hermosas, que por más que intentes escapar de ellas, lo único que haces es alargar su inevitable llegada. Así que prefiero verlas como viejas amigas, recibirlas con cariño y aceptarlas en mi vida, vivir como si fuera el último día, sin remordimientos. Porque se que más temprano que tarde caminaremos juntos...












