Nunca hubo un momento más narrado de la humanidad. Nunca tantas personas han registrado sus momentos familiares, sus comidas, los episodios que ven en la calle. Nunca hemos visto con tanta precisión accidentes, crímenes horrendos y perritos haciendo piruetas. Podemos seguir conferencias, conflictos sociales, injusticias. Esto es imparable: toda la gente del mundo con sus celulares bien dispuestos. Es un registro sumamente poético y tremendamente poderoso. Es inevitable que esta extrema producción invente nuevos géneros.
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