lubastraviski:
Los aullidos y ladridos parecían estar llamándole, invitándole que se adentrase cada vez más en la peligrosa oscuridad del bosque. Por un momento ya no era dueña de su cuerpo, se sentía como si alguien más estuviese a cargo de éste. Fue cuando tropezó con lo que bien podría haber sido una gran raíz que volvió a la realidad. La linterna que hasta hacía unos segundos llevaba en su mano derecha se encontraba a un par de metros de distancia, iluminando en la dirección errónea. A pesar de la oscuridad podía imaginarse su ropa toda manchada por el barro y se imaginaba la sangre de algún que otro raspón, mas lo que realmente le preocupaba era el creciente dolor que provenía de su tobillo izquierdo—. Rayos —susurró una queja, pensando que no podría haber encontrado un mejor momento para tropezar y doblarse el tobillo. Estaba oscuro y podía sentir las gotas de lluvia caer sobre ella, haciendo la situación cien veces peor. Intentó levantarse en vano, volviendo a caer rápidamente al sentir otra ráfaga de dolor recorrer su pierna—. ¿Hola? ¿Hay alguien allí? —elevó la voz, deseando que alguien estuviese lo suficientemente cerca como para escucharle y ayudarle. ¿Lo peor de todo? No podía quitarse el coro de aullidos y ladridos de su cabeza.
Qué idea más absurda. ¿No podían haber esperado a que amaneciera para movilizar a todo el pueblo en una misión algo suicida? Podría encontrarse cualquier cosa en el bosque a aquellas horas: desde animales hasta un posible asesino serial o depravado, de los cuales obviamente Eleonora se quedaba con los pobres animalitos. Sin importar cuánto la asustaran los lobos. Y ni hablar del pésimo tiempo; parecía sacado de una película de terror. Iba maldiciendo a su linterna por no iluminar como se debía y a la lluvia cuando oyó la voz de alguien más. Una mujer, precisamente. Se paralizó un momento; ¿podría tratarse de la tarotista que todos buscaban? Tragándose todo su miedo dirigió la poca iluminación de la linterna hacia la voz, suspirando notablemente al ver que solo se trataba de una chica. ‘Creí que eras Tiffone’ confesó relajándose. ‘¿Necesitas ayuda?’












