2015 // Recopilatorio fotográfico así nos vamos despidiendo del 2015, agradecidos!
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2015 // Recopilatorio fotográfico así nos vamos despidiendo del 2015, agradecidos!
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Paseo invernal
Video sobre la jornada electoral del pasado 6 de Diciembre en Caracs, Venezuela.
Llevaba más de año y medio sin ver un video de Braulio Jatar. Este es seguramente el más conmovedor y feliz de todos ellos.
Felicidades Venezuela
Ayer amanecimos un poco más libres. Venezuela se deshizo del hechizo que la llevaba a la perdición, pero no fue ningún beso de amor la que la despertó. No hubo un apuesto galán, ni príncipe, ni siquiera gobernador quién la sacara del letargo en la que un cesto de manzanas envenenadas y cantos de sirenas habían sumergido.
Fue algo menos romántico, bastante más mundano. La despertaron los retortijones de un estómago hambriento, adormecido por una dieta escasa y desbalanceada, el cansancio en las piernas por las horas de colas, el dolor de cabeza por la incertidumbre cotidiana. Se despertó al ver que la luz no llegaba cuando ya se iba el agua. Al ver que las noches cada vez eran más oscuras, negras y tristes. Venezuela despertó al comprobar que habían dejado de oirse carcajadas, que solo se oían los murmullos de los enfermos sin medicinas, los llantos de las madres por los hijos perdidos, los lejanos gritos reclamando libertad desde las cárceles. Sólo superados por la cacofonía de ordenes militares, amenazas y guerras imaginarias amplificadas por todas las televisiones, periódicos y radios, salvo honrosas excepciones.
Desde hace tiempo a Venezuela no le gustaba lo que veía en el espejo. Las heridas abiertas en su rostro, la pérdida de identidad y de valores, la casa desordenada, la nevera vacía, la marcha de sus hijos, la falta de futuro. Cada vez necesitaba sustancias más fuertes para prolongar el espejismo, para sumergirse en ese sueño del socialismo chavista, más televisión, radio, mensajes, consejos comunales, misiones, votos de confianza ….. finalmente la dosis ya no hacía efecto, la realidad de la debacle cotidiana se imponía. Los estímulos rojos dejaron de crear paraísos imaginarios, dejaron de anestesiar la dolorosa realidad. Fue entonces cuando una gran parte de Venezuela despertó; algunos lo hicieron ya hace años, otros seguramente hace pocas semanas.
Poco después un vecino, un amigo, un familiar llamó a su puerta y le dijo … “tenemos que hablar, esto no es vida …. esto está acabando con nosotros.”
Hoy estoy contento por todos esos vecinos, familiares, amigos … por todas esas personas que en cada conversación, en cada reunión familiar, que entre caja de cerveza, sancocho, parrilla y botellita de ron, fueron recibiendo a todos aquellos que iban despertando. Abrazando a todos aquellos que sentían dolor y tristeza al ver cómo la amnesia oficial ya no podía paliar el dolor crónico que iba apagando su calle, su barrio y su esperanza.
Me emociona ver cómo la paciencia y el trabajo de muchos se ha impuesto en las condiciones más adversas. Los admiro por su valor al tocar puerta a puerta, independientemente de las amenazas públicas y privadas. Estoy feliz porque hay herramientas para defenderse de la censura y autocensura de los medios, porque a pesar de tener todo en contra, se puede ganar. Porque más que los medios importa la voluntad.
Los sonidos que me llegan de Venezuela son de risas, baile y alegría. La esperanza resurge en las esquinas, la libertad se huele, la autoestima está disparada. Hará falta, porque el camino a transitar es largo. Solo poco a poco iremos conociendo las cifras oficiales que mostrarán el grado de deterioro real del país, veremos el tamaño del saqueo y la destrucción.
Vendrán momentos difíciles, hay que reconstruir un país. Tal día como hoy se inicia ese proceso, rotas las cadenas, sin tutelas, sin ayuda exterior, sin trampas... con la confianza que da conseguir la libertad por méritos propios. Felicidades Venezuela.
Agim Sulaj, para Cartoon Movement, http://www.cartoonmovement.com/p/12001
[web] http://www.agimsulaj.com/ [twitter] @AgimSulaj1 [facebook] https://www.facebook.com/agim.sulaj
MIN-TIENDO pretenden confundir ¡¡¡No te dejes engañar!!! Ahora hasta la mano de la Unidad la copian. Evidente DELITO electoral bajo el silencio del CNE.
Y mientras tanto en Venezuela el gobierno desesperado inventa falsos partidos de oposición para confundir a los ciudadanos.
Chuao Criollo …. en Ravensburg
Ravensburg es conocida por sus torres y sus puzzles. La empresa Ravensburger ha conseguido llevar al último rincón de este mundo las imágenes de esta bonita región en cajitas de 100, 200, 500, 800 o 1000 piezas. Bucólicos pueblos, paisajes prealpinos, lagos enconados, famosos palacios han colonizado, troceados en cajas, las tardes de domingo de miles de familias.
Nuestro puzzle actual consiste en organizar la llegada de mi pequeña al colegio. Desde los cuadernos a las botas, del Schulranzen (morral o mochila escolar) a la bolsa de deportes. Ravensburg es una de las ciudades a las que vamos a comprar, ahí están varias de las piezas que necesitamos. Hay que ir con cuidado, porque esta pequeña población es bastante fina y pretenciosa. Una de estas ciudades en las que la gente se viste para bajar a comprar el pan y uno teme estropearles la foto si no llevas el outfit adecuado como suele ser mi caso.
Una heladeria italiana sirve para reponer fuerzas durante el periplo. El cartel en el mostrador me traslada, me perturba: Criollo Chuao, dos euros con cincuenta. Tras el mostrador, más información … escogido el mejor chocolate del mundo 2010 entre 2.700 muestras, esa es la única heladería que convierte ese delicioso chocolate en helado. Vuelvo a la terraza, mi capuccino me espera. Chuao, me quedé con ganas de ir. Al final siempre que ibamos a Choroní se hacía complicado hacer el viaje en lancha hasta la apartada Chuao. O había poco tiempo, o mal tiempo o no era recomendable con una niña pequeña.
Criollo Chuao. Y entre los adoquines de Ravensburg brotan las palmeras de Choroní, recuerdo el juguetón Caribe, vislumbro los pelícanos en las torres de esta ciudad medieval y mientras cierro los ojos me llegan imágenes de un animado malecón rodeado de amigos y familiares. Retumban los tambores interrumpidos por una voz lejana gritando cerveza, cerveza …. cerveeeezaaaa que me lleva de vuelta a la arena. Me sonrio a la luz de este tenue sol de septiembre. Por un breve instante encontré la arena de la playa bajo los adoquines. Un inmenso puzzle se abrió ante mí con la sola presencia de una de sus piezas.
P.D La variedad Chuao de la especie Criollo representa el 0,001 por ciento de la cosecha mundial de Cacao, actualmente se cultiva en Chuao y Paria.
Imposible no estremecerse ..... Qué más necesita Europa para despertar?
Haushaltauflösung:el pasado que se nos va ... y vuelve
Nos pudimos traer pocas cosas, las más íntimas, las más personales … cuadros, juguetes, regalos y algún pequeño mueble especial. Nos siguen faltando muebles, sillas, sillones, estanterías que vamos buscando poco a poco en mercadillos, páginas de compra venta y en la página de anuncios de Ebay.
En nuestros alrededores, cada día decenas de muebles buscan una nueva oportunidad. La madera maciza de los años 50, 60, 70 y 80 desfila por la pantalla mostrando su mejor perfil, llamando la atención con términos como Shabby-chic, Massiv o incluso Antik. Se arrastra, consciente de su devaluación, se vende por cincuenta, veinte, quince, diez o cinco euros, se cambia por dos kilos de café o una caja de cerveza … al final … desesperados …. se regalan.
No tienen donde quedarse. Son victimas de la Haushaltauflösung, la disolución de un hogar. Sus dueños fallecieron o pasan sus últimos años en una residencia de ancianos. Los hijos y nietos de los dueños se toman un tiempo antes de iniciar el desmembramiento de toda una vida. Se empieza con joyas, monedas, sellos, gemelos, relojes, fotos y recuerdos …. es la parte más sencilla. A medida que se abren las puertas de los armarios aparece ropa, chaquetas, zapatos, sábanas …. se descubre que junto los armarios de la casa principal también están los del sotano, y los de la buhardilla, y los del garaje. Vasos, tazas, jarras imposibles de los últimos 50 años, chaquetas de los últimos 30, herramientas para todo, la primera cocina de la casa que se bajo al sótano cuando se compró la segunda, el primer sofa que acabó en la buhardilla cuando se compró el segundo ….
Siempre que salgo a buscar un mueble en uno de estos pueblos perdidos acabo en una casa en disolución, pero también en la casa de mis abuelos. El olor, las paredes, la decoración de una generación que se nos muere en el silencio de la paz y el sosiego. Son los niños de la crisis del 29 y la República de Weimar, los adolescentes de la hiperinflación y la llegada de los nazis al poder, los jóvenes de la guerra y los adultos de la reconstrucción. Aquellos que tras las penurias vividas no se deshicieron de nada … por si acaso. Una vez le traslade a mi abuelo mi inquietud, a qué se debía que el tenía tantas cosas, cuál era la razón de tanta acumulación.
Mi abuelo me miró a los ojos y levantó su dedo índice en esa buhardilla algo polvorienta:
-„Hay algo que debes saber. El dinero a la hora de la verdad, no tiene valor. Cuando las cosas se ponen feas lo que valen son los objetos. Un año entero de mi formación estuve ahorrando …. eso fue antes de la guerra… llegó la inflación y lo único que pude comprar fue una plancha."
No volví a preguntarle al respecto. Todas las conservas, alimentos en la despensa, sabanas y toallas, reservas que llenaban la casa adquirieron sentido, sin duda había muchas cosas de la historia de mi abuelo que desconocía. De la guerra, simplemente nunca quiso hablar. Solo cuando mostraba la colección de sellos hablaba algo más. Mostraba como especial curiosidad los sellos de la República de Weimar, los millones y millardos estampados, el recuerdo físico que quedaba de esos tiempos de hiperinflación.
Un par de décadas después sus palabras resonaban en mi mente mientras acumulaba latas de atún, botellas de aceite, paquetes de harina pan y papel higiénico en mi pequeña despensa de Puerto Ordaz, en Venezuela. Nunca pensé que lo vivido por mi abuelo se repetiría. Y sin embargo, mientras armo mi nuevo armario, de los años sesenta, en Venezuela el dolar supera los 700 bolivares, el año pasado no había llegado todavía los 100 por estas fechas. Tras instalar en el sotano mi nueva mesa de trabajo, de finales de los setenta, me llegan imágenes de las familias sirias huyendo por Europa. Veo refugiados de guerra, niños y mujeres, en busca de una solidaria Europa que muestra su parte más mezquina.
Mientras restauro la mesita de noche vuelve a salir una noticia sobre un nuevo atentado incendiario hacia un albergue de refugiados en Alemania, Donald Trump hace campaña insultando a los latinos en EEUU, niños colombianos cargados con sus escasos juguetes cruzan un río expulsados por Nicolas Maduro, en Macedonia se lanzan gases lacrimógenos a niños que huyen de la guerra, en Hungría se ponen alambradas, vuelven a ahogarse centenares de personas frente a Libia, descubren 71 personas muertas en un camión en Austria … y así …. mientras el nacionalismo brota por todas las esquinas, sale por todas las maltrechas tuberías de unos sistemas políticos y económicos que naufragan en la más elemental obligación de mejorar la vida de sus ciudadanos.
No podemos permitir que lo conseguido se disuelva, que las libertades y la solidaridad se rematen a precio de saldo. Me temo que todas estas Haushaltauflösungen, nos hagan olvidar de dónde venimos, que junto a los hogares disolvamos los recuerdos y vivencias de una generación que se nos va. No debemos olvidar la historia de Europa, corremos el riesgo de disolver los pilares de nuestras libertades y derechos para volver a sumergirnos en la cienaga de los fascismos, capitalismos de estado y nacionalismos, en Europa y en el mundo.
Ya ni piso el Core 8 ni soy Gringo
Todo salió bien. Desde hace ya dos meses mi Reina y mi Princesa consiguieron llegar a este lado del Atlántico. La salida de Venezuela se produjo via Curacao ante el inasumible coste de los pasajes en Venezuela y tras angustiosos e interminables támites. El verano alemán las esperaba con sus lagos, praderas y bosques.
Gracias a la desquiciada política cambiaria del régimen venezolano hasta fuimos capaces de traernos nuestros enseres más personales y preciados como carga aérea. Algo totalmente inasumible en circunstancias normales se convirtió en una ganga con un dolar oficial cotizando a 12 bolívares y un dolar negro sobrevolando en aquel tiempo los 200 bolívares. A día de hoy ya va por los 700 bolívares el dolar. Me costó más recoger la carga en el aeropuerto de Frankfurt y llevármela al sur que lo que costó mandarla de Caracas a Frankfurt.
La jugada salió tan bien que hasta pudimos traernos al Notas, mi fiel compañero de batallas en los últimos diez años. Hace dos semanas fuí a buscarlo a Frankfurt, ahora vuelve a ser el primero en recibirme, al llegar a casa, agitando la cola con frenesí.
Estamos completos, sanos y salvos.
También en el trabajo la presión empieza a aflojar, el espacio está ganado, la rutina empieza a asomarse cada mañana en detrimento de unas cada vez más escasas novedades o aprendizajes. Por otro lado ya sé circular por la zona sin consultar el mapa, conozco los pueblos y ciudades de los alrededores, sé donde comprar, como funciona el reciclaje, permisos y papeles al día … y tantas y tantas cosas que van consumiendo energía cuando se vuelve a empezar de nuevo en un sitio desconocido.
Mi ahora se vive aquí, en un pequeño pueblo al sur de Alemania. Al salir a correr me encuentro con liebres, ciervos y zorros. Voy al trabajo en bicicleta y hasta hace un par de semanas uno todavía se podía bañar en el lago. La gente es amable, el ambiente bucólico. Los periódicos locales no tienen noticias y los sábados se espera con ansiedad los catálogos con las ofertas de los supermercados y tiendas de la región.
Por las noches me conecto, llamadas teléfonicas, Skype, Twitter, Facebook …. van llegando los retazos, las informaciones …. Puerto Ordaz, Ciudad Guayana … Venezuela sigue en caida libre. La distribución de perrarina, que es a lo que me dedicaba en Guayana finalmente se fue al traste y desapareció del mercado la comida para animales, mi jefe renunció, la hiperinflación arrasa con todo y lleva a la clase media a la pobreza mientras hunde a millones en la miseria. Las calles de San Felix en las que estaban mi mas importantes clientes fueron testigos de saqueos y enfrentamientos. Unos amigos fueron asaltados y robados en su casa, a otros les secuestraron el vehículo.
Y colas, colas, colas, colas, colas ….escasez, escasez, escasez ….. impunidad, impunidad, impunidad…… violencia, violencia, violencia.
Ya no vivo en Puerto Ordaz, ya no visito el Core 8 … ya no soy gringo. Tras 33 años he vuelto a mi país de origen. Por primera vez no soy extranjero, soy un retornado. ¿Y ahora?
Seguiré con el blog. Lo retomaré. Seguiré narrando lo que me van contando desde Guayana, también pondré imágenes y recuerdos de esa otra Venezuela, de esa belleza arrebatadora, de todas esas personas que me han acompañado y con los que he compartido vivencias. Pero también empezaré a narrar otra realidad, la de mi presente físico … lleno de pueblos preciosos y paisajes preciosos pero en el que hay historias como las de mi compañero Jermai que tuvo que huir de Eritrea o la de los miles de personas provenientes de Siria y que están cruzando Europa ahora mismo con intención de llegar hasta aquí.
Este era mi blog personal, nació con intención de contar historias. Nunca pretendió ser un noticiero ni un blog político o de denuncia, fueron las circunstancias vividas las que acabaron convirtiéndolo en un medio de expresión y comunicación para contrarestar la propaganda oficial venezolana y la censura. En principio solo era un medio más para contarle a mi gente la realidad que vivía. Es hora de volver al origen. Gracias por estar ahí.
Me parece muy bien que hayas podido volver a tu país de origen, que tal vez tus padres o abuelos llegaron acá en otro tiempo, con ilusiones así como estamos saliendo los Venezolanos ahora. Me agrada y a la vez envidio la posibilidad que tienes tú y otros “gringos” de poder salir y tener más oportunidades que nosotros. Yo comencé un curso de Alemán con la mentalidad de que aprender un idioma nuevo me abre puertas en países extranjeros, como lo es la misma Alemania. Pero con pasaporte venezolano en mano y sin dolares no veo salida. Pienso que me toca vivir todos los días, en especial las noches, con el fantasma de mi secuestro en casa, sabes que las cosas están graves cuando ni en tu casa te sientes a salvo.
Solo viví los últimos dos años y medio en Venezuela, si bien forma parte de mi vida desde que la pisé por primera vez hace algo menos de una década. Sé que soy un afortunado. Sé que no todo el mundo tiene la opción. Nunca antes me costó tanto despedirme de amigos y familiares. Nunca había tenido la sensación de dejar gente atrás, tal y como me ocurre ahora.
Las cosas están muy graves, muy difíciles. Es cierto que toca encerrarse en casa, pero también lo es que esta situación no será perpetua. Habrá cambios, llegará el día en que Venezuela volverá a florecer.
Y hoy fui víctima del hampa
Hoy, 23/08/2015, yo Jose Daniel Perdomo Cabrera, ciudadano venezolano, estudiante de cuarto año de Medicina en la Universidad de Carabobo fui víctima de un robo en el cual me quitaron un bolso cuyo contenido era:
a. Un Tensiometro con 4 brazaletes de distintos tamaños para usarlos según el diámetro del paciente, valorado en 255$.
b. Un Estetoscopio marca 3M Modelo Littman Classic II, color verde, valorado en 80$
El robo se efectúa en la urbanización San Jacinto de Maracay a las 6.00pm forzando la puerta trasera de un vehículo en donde dejé mi bolso, porque pensé que “en la calle” era más fácil quitarme mis pertenencias.
Solo quiero concluir esta nota con la siguiente reflexión:
Primero que todo, bendiciones al malandro que me quito mis cosas, muchas bendiciones, porque caer él, o su mamá, o su hijo o hija con una crisis hipertensiva o una arritmia cardiaca o una neumonía, sin poder yo diagnosticarla bien por falta de mi instrumento de trabajo puede ser para él una verdadera desgracia (quizás).
En segundo lugar quiero que todo aquel que lea esta nota borre de su cabeza pensamientos como ¿Quien te manda a dejar eso dentro de un carro? ¡San jacinto es peligroso a toda hora! ¿Y para que tienes tu eso tan caro?
En tercer lugar, debo decir que como persona soy muy preocupado por mi desempeño laboral y estudiantil, me gusta tener los mejores equipos, tener la ultima información a la mano, para así ayudar a los pacientes y hacerles sentir que se está haciendo todo lo que a mi alcance esté para lograr su mejoría, es así como hace 3 años me compré ese Tensiometro, cuyos brazaletes intercambiables me permitían medir la tensión en niños, adolescentes adultos y traía uno especial para el área femoral que se podía usar tambien en pacientes con obesidad. Tenerlo era estar preparado para afrontar cualquier reto que apareciese en emergencia o en los pisos de los hospitales donde el gobierno tiene AÑOS que no dota de tensiómetros las unidades y cuando llevan uno, solo sirve para la persona llamemosla “Estandar”, es decir, no sirve para niños, adolescentes y si usted es obeso, bueno, triste.
En cuarto lugar, les hablo de mi estetoscopio, de mi color favorito, verde, era muy chevere para escuchar sonidos en todo tipo de persona, era ligero, se plegaba bien, era resistente y lo utilizaba TODOS los días, se volvió un lápiz más, un cuaderno más.
En Quinto lugar, les hablo de lo que pienso que pasó.
Para comenzar, el gobierno no me dio un estetoscopio, yo tuve que comprarlo, por Amazon, porque aquí los precios no me permitían obtener uno. El gobierno no me dio un tensiometro, porque de hecho, ni en las emergencias y en muchos servicios de los hospitales en los que he estado (4) ni siquiera hay alguno que sirva, porque a veces hay, pero con el uso al igual que cualquier aparato, bueno, se daña. Tambien tuve que compralo por Amazon usando el cupo de mi mamá porque el mío no alcanzaba pues ya me había comprado el estetoscopio y otros artilugios que uso en mi aprendizaje como médico que, por fortuna, no estaban en el bolso en el momento del robo.
Y la pregunta que yo les hago es… y ahora que hago? El gobierno cercenó la posibilidad de que pueda comprar por Amazon, solamente el tensiómetro cuesta 255$, y si compro el estetoscopio, no compro el tensiómetro y viceversa, en Venezuela ni siquiera se consigue ya el tipo de Tensiómetro que me robaron y el estetoscopio cuesta lo que me gano trabajando como profesor en casi 8 meses. No me queda de otra que comprarme algún tipo de aparato mediocre, que no desempeñe bien su función o peor, ese que es para personas “Standar” pero no sirve para obesos, niños o adolescentes, así que triste por ellos si llegan a caer en manos mías, debido a un equipo malo, posiblemente tambien pueda estar yo mal-aprendiendo. Ah! Se me había olvidado. Compraré si es que consigo, porque ahora esos equipos estan increiblemente caros, asi que deberé pasar unos dos o tres meses reuniendo dinero, sin salir a la calle, no vaya a ser que me roben otra cosa más y deba comenzar a reunir por ello tambien.
Ya ni piso el Core 8 ni soy Gringo
Todo salió bien. Desde hace ya dos meses mi Reina y mi Princesa consiguieron llegar a este lado del Atlántico. La salida de Venezuela se produjo via Curacao ante el inasumible coste de los pasajes en Venezuela y tras angustiosos e interminables támites. El verano alemán las esperaba con sus lagos, praderas y bosques.
Gracias a la desquiciada política cambiaria del régimen venezolano hasta fuimos capaces de traernos nuestros enseres más personales y preciados como carga aérea. Algo totalmente inasumible en circunstancias normales se convirtió en una ganga con un dolar oficial cotizando a 12 bolívares y un dolar negro sobrevolando en aquel tiempo los 200 bolívares. A día de hoy ya va por los 700 bolívares el dolar. Me costó más recoger la carga en el aeropuerto de Frankfurt y llevármela al sur que lo que costó mandarla de Caracas a Frankfurt.
La jugada salió tan bien que hasta pudimos traernos al Notas, mi fiel compañero de batallas en los últimos diez años. Hace dos semanas fuí a buscarlo a Frankfurt, ahora vuelve a ser el primero en recibirme, al llegar a casa, agitando la cola con frenesí.
Estamos completos, sanos y salvos.
También en el trabajo la presión empieza a aflojar, el espacio está ganado, la rutina empieza a asomarse cada mañana en detrimento de unas cada vez más escasas novedades o aprendizajes. Por otro lado ya sé circular por la zona sin consultar el mapa, conozco los pueblos y ciudades de los alrededores, sé donde comprar, como funciona el reciclaje, permisos y papeles al día ... y tantas y tantas cosas que van consumiendo energía cuando se vuelve a empezar de nuevo en un sitio desconocido.
Mi ahora se vive aquí, en un pequeño pueblo al sur de Alemania. Al salir a correr me encuentro con liebres, ciervos y zorros. Voy al trabajo en bicicleta y hasta hace un par de semanas uno todavía se podía bañar en el lago. La gente es amable, el ambiente bucólico. Los periódicos locales no tienen noticias y los sábados se espera con ansiedad los catálogos con las ofertas de los supermercados y tiendas de la región.
Por las noches me conecto, llamadas teléfonicas, Skype, Twitter, Facebook .... van llegando los retazos, las informaciones .... Puerto Ordaz, Ciudad Guayana ... Venezuela sigue en caida libre. La distribución de perrarina, que es a lo que me dedicaba en Guayana finalmente se fue al traste y desapareció del mercado la comida para animales, mi jefe renunció, la hiperinflación arrasa con todo y lleva a la clase media a la pobreza mientras hunde a millones en la miseria. Las calles de San Felix en las que estaban mi mas importantes clientes fueron testigos de saqueos y enfrentamientos. Unos amigos fueron asaltados y robados en su casa, a otros les secuestraron el vehículo.
Y colas, colas, colas, colas, colas ....escasez, escasez, escasez ..... impunidad, impunidad, impunidad...... violencia, violencia, violencia.
Ya no vivo en Puerto Ordaz, ya no visito el Core 8 ... ya no soy gringo. Tras 33 años he vuelto a mi país de origen. Por primera vez no soy extranjero, soy un retornado. ¿Y ahora?
Seguiré con el blog. Lo retomaré. Seguiré narrando lo que me van contando desde Guayana, también pondré imágenes y recuerdos de esa otra Venezuela, de esa belleza arrebatadora, de todas esas personas que me han acompañado y con los que he compartido vivencias. Pero también empezaré a narrar otra realidad, la de mi presente físico ... lleno de pueblos preciosos y paisajes preciosos pero en el que hay historias como las de mi compañero Jermai que tuvo que huir de Eritrea o la de los miles de personas provenientes de Siria y que están cruzando Europa ahora mismo con intención de llegar hasta aquí.
Este era mi blog personal, nació con intención de contar historias. Nunca pretendió ser un noticiero ni un blog político o de denuncia, fueron las circunstancias vividas las que acabaron convirtiéndolo en un medio de expresión y comunicación para contrarestar la propaganda oficial venezolana y la censura. En principio solo era un medio más para contarle a mi gente la realidad que vivía. Es hora de volver al origen. Gracias por estar ahí.
Juntando llaves
Pasar el control de migración y darte cuenta que no llevas ni una sola llave en tu bolsillo. Nada que abrir ni que cerrar. Me ocurrió cuando hace ya unos años dejé las costas españolas y me ha vuelto a pasar al trasladarme hace unos meses a Alemania. Llegas teniendo que abrirte muchas puertas, pero sin una sola llave. Poco a poco mi pobre llavero ha ido tomando forma; primero la llave del candado de la bicicleta, después la del trabajo, la de la taquilla … algo más tarde la llave del buzón y de la entrada de la nueva casa y ahora por fin se une la del vehículo. Cinco meses tras el asalto, vuelvo a estar motorizado.
Los Mini-Disk que me he encontrado en su interior demuestran que no es exactamente un último modelo pero estoy seguro de que será un estupendo corcel para descubrir estas tierras llenas de granjas, campos, bosques, carreteras y empresas. Ahora mientras conduzco escucho una selección musical ajena, de la misma forma que en mi nueva casa una mujer misteriosa ha ido dejando su rastro en los lugares más insospechados. Ella dejó sus huellas, sus ilusiones, su gusto y se ve que él no tuvo valor para borrarlos. Me toca a mi remover todo ese rastro de un pasado de final tormentoso y darle nueva vida a esos objetos. También he adoptado una multitud de plantas que me esperaban en mi nuevo hogar. Me alegra poder hacerme cargo de ellas. Yo, que he ido dejando y regalando plantas en los últimos 20 años me encuentro de pronto con una multitud de flores, helechos y plantas necesitadas de cuidados. Es bonito.
Voy juntando llaves … es decir … tengo puertas que abrir y que cerrar. Vuelvo a conocer personas, destinos ... historias. Una cierta rutina empieza a hacerse dueña de mis días mientras espero la oscuridad para conectarme con el otro lado del oceano donde dos bellas sonrisas me aguardan …. todos contamos los días … ya queda menos.
Desmontando el mito
- Sí, claro, pero en Venezuela faltan las cosas porque los industriales no quieren venderlas. Prefieren esconderlas para que suba el precio.
Al oir sus palabras no puedo evitar soltar el cuchillo, levantar la cabeza y mirarle fijamente a los ojos. Me cae bien. Un compañero de trabajo afable y hasta cariñoso. Un hombre que también lleva unas cuantas mudanzas a sus espaldas, más de tres países, una familia transcultural y con el que comparto las costas del occidente de Andalucía como telón de fondo de muchos años de experiencias.
- Eso no es exactamente así. He estado trabajando en Venezuela en distribución el último año y medio.Vendiamos todo lo que había. Y sí, estuve dos meses sin trabajar, pero no por culpa del fabricante, sino porque este se quedó sin materia prima para producir porque no le liquidaban los dólares que le adeudaba el gobierno a su proveedor. Y así con todo. No es el empresariado, es el control de cambio lo que tiene ahogado a Venezuela.
- ¿Cómo que el control de cambio? ¿No son los industriales que quieren acabar con Maduro? ¿ No es como lo de Allende en Chile?
Unas semanas más tarde acabo con un maestro turco tomando unas cervezas. El docente está acompañando a un grupo escolar de Estambul que viene a aprender un par de semanas de alemán. Nos habla de Estambul, de Europa y Asia. Muestra fotos de su casa, su libreria, la vista de la ciudad, parece un señor cultivado. Cuando descubre que llevo poco tiempo en Alemania y que estoy recién llegado de Venezuela se alegra. Habla de su colección de papel moneda y que tiene varios billetes venezolanos.
-Venezuela is great. A continuación levanta el pulgar en símbolo de aprobación. -Venezuela …. Chávez is good. Power for poor people.
Me sonrío con la imagen de ese joven de caracter abierto y mirada internacional, levantando un pulgar y aprobando la gestión del difunto.
Explicar la situación de Venezuela nunca fue fácil. Explicar el legado dejado por Chávez es endiabladamente difícil. Sin duda la épica tejida por Chávez es demasiado sabrosa en un mundo plagado de injusticias como para que cualquier ser humano bienintencionado este dispuesto a dejarsela romper a las primeras de cambio. Es bonito el pensamiento de que alguna vez existio un hombre que se enfrento a los ricos y poderosos, consiguió las riquezas y las repartio entre los más necesitados mientras que el imperialismo, los EEUU y la banca internacional fracasaban en su intento de hacerlo desaparecer. Al morir antes de tiempo, la leyenda está servida. Los buenos … los desheredados, los hijos de los esclavos contra la oligarquía, los terratenientes y los empresarios. Todo ello en un mundo en el que el neoliberalismo, el capitalismo de casino y una globalización desbocada agranda a pasos agigantados las desigualdades a lo largo y ancho del planeta.
Y ahí vengo yo. A romper imágenes de justicia y libertad con duras realidades. A decir que la corrupción del estado Venezolano devora al país, que quedan pocos periódicos libres, que la inflación devora los ingresos de todos, que con los salarios no se puede comer, que hubo 25.000 muertes violentas el año pasado, que la mineria ilegal arrasa la selva y el parque Canaima, que no se encuentran los alimentos necesarios …. que no somos los malos.
Parece que algo llega, que empiezan a ver una realidad que va mucho más allá de pueblo-pobres-buenos-Chávez vs oposición-ricos-malos-capitalismo. Al final aparece la pregunta clave para intentar entender:
-Pero entonces, lo que tu ganabas. ¿Cúantos dólares eran?
Y es entonces cuando te das cuenta de lo dificil que es explicar toda la realidad.
-Bueno, depende de cual de los cuatro tipos de cambio utilices. Un dólar puede costar 6,30 bolívares, 12 bolívares, 198 bolívares o hasta 240 bolívares en el mercado negro.
Llegado este punto la historia actual de Venezuela pierde toda épica. Tu interlocutor te mira como si fueses un sapo fluorescente y empieza a ver como cambia de tema....
Misión cumplida
Mañana se cumplen dos meses del abordaje del avión de Alitalia que me trajo de vuelta a Europa. Me recibió el último frio y ahora escribo desde el jardín; abejorros y abejas revolotean, arbustos y árboles brotan con solo observarlos y coloridos pétalos asoman en cada esquina. La primavera centroeuropea se encuentra en plena eclosión. El sonido de las campanas se mezcla con el canto de los pájaros y escucho a niños jugando en la calle. Vivo en un pueblo, un sitio próspero y apacible, un lugar en el que no pasa nada. Un sitio en el que la llegada de la primavera y el renacer de jardines y plazas es lo más importante.
Un amigo es lo que tenía en Alemania, un viejo contacto que llevaba más de seis años sin ver. Fue suficiente. A veces un solo amigo es suficiente. Cuando se enteró que estaba por aquí me llamó. Insistió. Volvió a insistir. Me acogió y me dió una oportunidad. Diez años atrás yo se la había dado a él. Nuestros caminos se volvieron a encontrar, de no vernos en seis años a vernos a diario.
Hoy, tras algo más de un mes, dejé de ser el nuevo en el trabajo. Desde hace una semana ocupo mi nueva casa, es mi vivienda número 22. Sí, me he mudado 21 veces. En todo caso lo más difícil pasó. Me acostumbré a ir en bicicleta al trabajo, conseguí la casa, me gané el respeto de los compañeros y poco a poco voy entendiendo ese endiablado dialecto que es el schwabo.
Han sido semanas de introspección, de mirar hacia adentro. Olores y sonidos que me retraían a mis primeros años. Recuerdos que acechaban en la esquina más inesperada, reflexiones ebrias que deambulaban sin destino. A ratos parecía un cojín roto que ve como sus plumas se dispersan por la habitación y se posan en los sitios más insospechados.
Hace cuatro días, mi primera parrilla en tierras germanas acabó como mi última noche en Caracas, con la quema del arbolito de Navidad. Curiosa coincidencia que para mi cierra esta primera etapa de llegada. Misión cumplida. Toca esperar la llegada de mis mujeres y hacer planes de futuro.
Desde mi ventana se ve el campo, los tractores y el trasiego por la carretera. Todavía hace frio en esta parte del sur de Alemania. Mi mundo exterior ha cambiado drásticamente en las últimas semanas. La harmonía del entorno, su bucólico despertar primaveral contrasta con las noticias que me llegan cada vez que me contacto con mi otra realidad, la que sigue cobrándose vidas inocentes al otro lado del twitter, facebook o whats up. La tragedia cotidiana indetenible, la injusticia de la mano de la muerte.
El whats up de mi amigo, mi jefe hasta hace tres semanas, me anuncia el asesinato de un amigo, uno de sus vecinos. Una de esas personas querida y respetada por todo el mundo, un trabajador que llegó a Guayana con lo puesto y que se ha granjeado la simpatía de toda una ciudad. Esta mañana a las 5.15 una bala lo atravesó mientras intentaba esquivar a unos ladrones asesinos, estaba recogiendo a una des sus trabajadoras del domicilio. Edmon Jesús Bautista, conocido por todos como Mom fue asesinado a sus 61 años al iniciar su jornada laboral.
Poco después me llegó el twitter de Lissete González, habían encontrado muerto a su padre, Rodolfo González, en una celda de los calabozos de la policía política de Venezuela, el SEBIN. Rodolfo González tenía 63 años, llevaba un año detenido sin pruebas, encarcelado por acusaciones de liderar disturbios callejeros, acusado de liderar la lucha contra el régimen venezolano. Pruebas hasta ahora no se habían encontrado, no había juicio y ya no lo va a haber, murió en una de las carceles de Maduro.
Lissete González fue durante mucho tiempo compañera de trabajo de mi esposa. A través de su facebook relataba el calvario por el que sufría su familia desde que una comisión del Sebin se llevó a sus dos padres hace casi un año. A su madre la soltaron tras unos meses, su padre no volvió a ver la libertad. Ayer les habían dado la noticia de que los llevarían a una de las cárceles más peligrosas de Venezuela, por lo tanto del mundo, a Yare.
Dos fallecidos más por la auténtica unión civico-militar de la que presume el régimen de Maduro. Un régimen genocida que basa su dominación en la policia política del SEBIN, la Guardia Nacional, un sistema de justicia putrefacto, el dominio de los medios de comunicación y el hampa común. No hace falta un toque de queda oficial en Venezuela, el hampa se hace cargo.
En el primer fin de semana primaveral las orillas del Rhin se llenaron de personas deseosas de atrapar los primeros rayos de sol tras meses de invierno.