Con el tiempo había perfeccionado su rutina para después de las carreras. Antes de salir ya con el traje lista para correr, dejaba en orden su ropa, además de otros artículos que pudiera necesitar como su cepillo, un poco de maquillaje e incluso su tablet con la que siempre se le podía ver en el paddock. Tenía muy poco tiempo para volver y aparentar que había estado ocupada durante toda la carrera, que era precisamente lo que hacía en ese momento.
Mientras las pantallas mostraban en repetición la celebración de su hermano en el podio, ella se encargaba de comenzar a atender los mensajes que había recibido de sus patrocinadores. Trabajaba desde un rincón, siempre con una bebida en su mano. A veces eso era necesario para ayudarla a calmar la adrenalina que seguía hasta el tope después de haber corrido por dos horas.
— Deberías bajar la voz.— Respondió, casi en un susurro, solo entonces levantando la mirada de la tablet. En ese momento pasaban a lo lejos un par de los inversionistas de la escudería, a quienes saludó desde su lugar con un gesto en la mano.
— Molestarme no va a hacer nada mas que ponerme de mal humor.— No era que no le molestara, claro que lo hacía, pero prefería dirigir su trabajo en encontrar la manera de cambiar un deporte y un ambiente que seguía siendo bastante misógino. Ver a alguien más, en ese caso su hermano, celebrar los resultados que obtenían era un pequeño precio a pagar si se lo preguntaban.
— Sigue siendo infinitamente mejor que lo que tienen las demás chicas. Quejarme sería increíblemente injusto.— No se sentía en posición de hacerlo. Había encontrado la forma de poder correr y no solo para carrera de exhibición o durante las prácticas. Habían llevado al equipo a liderar el campeonato, con una considerable ventaja, e incluso a pesar del accidente, no había perdido su posición en el ranking de pilotos. Quizá no eran las condiciones que le gustarían, pero era mucho mejor que nada.
No llegó a responderle, porque además de que tendría que darle la razón sobre la F1 Academy y los otros reducidos espacios en los que apenas y permitían a las chicas participar, uno de sus compañeros llegó a tocarle el hombro para llamar su atención.
El ingeniero de Charles le pidió que lo acompañara con el resto de los chicos del garage. Dudó por dos segundos, porque esas reuniones casi siempre terminaban con alguien volando por los aires. Casi siempre él.
No tenía una excusa válida para negarse y de pronto parecía una oportunidad perfecta para huir y no terminar peleando con Alice.
Los minutos seguían pasando y de pronto no recordaba quién había puesto el primer vaso en su mano, pero después de ese había llegado un segundo y, antes de que pudiera negarse, un tercero apareció con la excusa de que era la primera vez que realmente podía disfrutar en toda la temporada. Ambos trofeos de campeonatos prácticamente ya descansaban en Donington Park.
No estaba borracho, solo menos pendiente de medir cada palabra.
Levantó la mirada y desde ese sitio en el garage, podía ver a Alice sobre su cabeza en el hospitality. Nadie reparaba demasiado en ella. Algunos inversionistas la saludaban de paso, convencidos de que llevaba más de dos horas respondiendo correos mientras su hermano se jugaba el campeonato. Y ella les devolvía la sonrisa con una naturalidad que empezaba a parecerle imposible.
— Es una locura... —murmuró, más para sí mismo.
"¿Qué cosa?" preguntó uno de los ingenieros, apoyándose en la barra junto a él.
Elijah siguió mirando hacia el rincón donde estaba Alice.
— Que nadie tenga idea.
El hombre soltó una risa.
"Bueno ¿de qué hablas? Fabian estuvo más que bien al volante. Nadie esperaba que volviera en tan buena forma"
— Claro que está en buena forma—respondió casi automáticamente—. Pero este auto...— se detuvo apenas un instante, dejando de lado el vaso sobre una de las pilas de neumáticos— Este auto no lo entiende nadie como...
Sintió que el corazón le daba un vuelco. Sabía que quería decirlo "como Alice", pero las palabras nunca salieron de su boca. No porque hubiera conseguido detenerse, sino porque una mano apareció sobre su antebrazo justo a tiempo.
"Creo que ya es suficiente celebración por hoy"
Reconocería esa voz incluso con el rugido de veinte monoplazas alrededor, a fuerza de escucharla casi a diario en las últimas semanas. Era Kit. Levantó la vista para ver que él estaba sonriendo a todos los presentes.
"Voy a secuestrar un rato a nuestro ingeniero, alguien está buscándolo" anunció con toda naturalidad. Varias risas respondieron al comentario. Uno de los mecánicos incluso levantó su copa.
"¡No lo regresen muy tarde! Todavía tenemos que desmontar medio coche"
Kit respondió con un gesto despreocupado antes de tirar suavemente de la manga de Elijah. Él lo siguió casi por inercia. No fue hasta que la música quedó entre las paredes del garage y el pasillo hacia la escalera que conducía al hospitality, que comprendió lo que acababa de ocurrir.
Elijah se detuvo en seco, sosteniendo su cabeza con sus manos.
— Yo... Casi... —negó con la cabeza, frustrado consigo mismo.— Casi lo digo.
El aire de la noche era mucho más frío que el del interior. Kit permaneció frente a él, no parecía enfadado. Él soltó una risa breve, sin humor.
— Llevo toda la temporada diciéndole a tu hermana que tenga cuidado pues es quien conduce ese coche...— se pasó una mano por el rostro, limpiándose los ojos—. Y resulta que el primero que casi arruina todo soy yo.
Durante unos segundos ninguno de los dos habló. A lo lejos todavía podían escucharse los aplausos dirigidos a Fabian. Elijah volvió la vista hacia el edificio iluminado.
— Pero sigue pareciéndome injusto— la confesión salió mucho más tranquila que antes.— Ellos creen que el mejor piloto de la parrilla está levantando un trofeo ahí dentro. Pero la persona responsable está fingiendo que pasó toda la carrera reuniendo datos y respondiendo correos de patrocinadores.
Un cosquilleo en su nuca le anunció que alguien perfectamente conocida los observaba de cerca.
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