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2025 WWD Style Awards, Golden Globes at Four Seasons Hotel Los Angeles at Beverly Hills in Los Angeles, California - January 3, 2025
Elijah observó en silencio cómo Phanie se acomodaba con Eliza en brazos y se dirigía hacia la mesa, agradeciendo internamente que al menos el llanto hubiera desaparecido. Aunque no estaba seguro de poder llamar calma a aquello.
Porque conocía esa expresión en su hija. La concentración silenciosa, la insistencia, esa manera de quedarse pensando hasta decidir que los demás eran quienes no estaban entendiendo bien las cosas. Porque aunque era sumamente inteligente, el lenguaje verbal aún era una pequeña barrera.
Y cuando Alice sugirió que Phanie viajara con ellos, Elijah levantó apenas la vista hacia ella, sorprendido por un instante. No lo suficiente para delatarse o eso esperaba. Pero sí lo suficiente para comprender lo que estaba haciendo. Estaba intentando dar una alternativa. Mantener a Phanie cerca podría ser una forma de controlar el daño antes de que existiera.
La idea no era mala. Complicada, sí. Muchísimo. Pero no mala del todo.
Eliza, todavía acomodada en el regazo de su tía, pareció considerar las palabras de Alice con absoluta seriedad. Sus pequeñas manos juguetearon distraídamente con la manga de la pijama de Phanie mientras procesaba la información.
— ¿Nannie viene? —preguntó finalmente, más tranquila, aunque aún desconfiada.
Elijah aprovechó el momento antes de que pudiera volver a mencionar a los bebés.
— Si Nannie puede hacer espacio entre todos sus pacientes importantes —dijo con un tono ligeramente más suave, intentando normalizar la conversación—. Porque resulta que salvar vidas es un trabajo muy demandante, tú lo sabes bien, Mignonette.
Eliza soltó un pequeño sonido pensativo, todavía observando a Phanie. Elijah se movió hacia la encimera para terminar de preparar el desayuno solo por necesidad de hacer algo con las manos. El exceso de nervios seguía instalado bajo su piel desde que Eliza había empezado a hablar del asunto relacionado con esa maravillosa prueba positiva. Sirvió cereal en uno de los platos pequeños de la bebé y tomó aire lentamente antes de volver a hablar.
— Además, nuestra Solecito prometió enseñarnos cuál criatura de la reserva es su preferida—añadió mientras regresaba a la mesa—. Lleva semanas diciendo que ya eligió a un favorito.
Eso sí era verdad. O parcialmente verdad. Con Eliza nunca estaba completamente seguro de cuánto era imaginación infantil y cuánto otra cosa que aún no podía expresar.
Dejó el plato frente a ella y la observó tomar la cuchara sin demasiado entusiasmo. Pero mejor eso que lágrimas, se repitió mentalmente.
Entonces la pequeña alzó la vista otra vez.
— Dos favoritos —corrigió muy seria.
Elijah se quedó inmóvil apenas un segundo. Su pequeña volvía a insistir en dos. No había dejado de mencionarlo desde que Alice les anunció a ambos el resultado de la prueba.
—Solo uno. Uno solo, Solecito. Sólo hay un favorito. Yo por ejemplo, era el favorito de tu mamie Sylvie hasta que llegaste tú— respondió de nuevo intentando desviar la conversación
Pero la niña ya había bajado la mirada nuevamente hacia el cereal, satisfecha consigo misma, como si aquella corrección fuera completamente inofensiva.
Él soltó una risa baja por la nariz y negó suavemente con la cabeza, fingiendo que nada de eso le afectaba mientras volvía a apoyar una mano sobre el respaldo de la silla de Alice.
— Claro —murmuró con aparente tranquilidad—. Dos favoritos. Mi error.
Y esta vez sí cometió el error de mirar a Alice. Solo un segundo, pero fue suficiente.
Porque ahí seguía esa misma sensación imposible de ignorar, el vértigo de no entender del todo a su hija y aun así saber con absoluta certeza, que podría estar a nada de contarle a Phanie el pequeño secreto y que eso interfiriera en sus planes de escapar de la ciudad.
Se apresuró a servir un poco de leche para ambas en cuanto se sentaron a la mesa. Conocía esa clase de seriedad en su hija; estaba estudiando la situación, tratando de decidir si estaba conforme con lo que pasaba y, si no era así, sin duda se los dejaría saber a su manera. En ocasiones debido a su edad comunicarlo con palabras no le era posible, pero de una forma u otra encontraba la forma de dejarles saber qué pasaba por su mente.
— Nannie viene, Solecito. Aunque eso será hasta dentro de un par de meses. Pero mientras tanto, tus nuevos amigos podrán crecer lo suficiente para recibir visitas.— Y lo más importante, tendrían tiempo para decidir cómo y hasta cuándo es que le dirían a sus familias sobre el bebé. De lo único que sí tenía certeza era que mientras más tiempo pasara, mejor. Con todo lo que estaba pasando en el hospital, se sentía más tranquila ocultando temporalmente esa información de los demás.
Se tensó un poco al escuchar la contradicción de Elijah. En ese momento llevarle la contraria a la bebé no parecía ser la mejor idea. Dejar de hablar por completo de bebés y desviar su atención a cualquier otro tema era lo mejor.
— Claro que sí, Corazón. Dos favoritos.— Concedió, pasando una de sus manos por el despeinado cabello de la bebé.— No le hagas caso a papá, puedes tener más de un favorito. Como el cereal que nos gusta. Enséñale a Nannie cómo los mezclamos cuando no podemos decidir solo por uno.
Le parecía sumamente gracioso como a pesar de su corta edad Eliza encontraba la forma de dejarle saber a los demás cuando no estaba de acuerdo con algo, incluso si ese alguien era sus padres. Claro que no le era del todo extraño considerando que su hermana era exactamente de la misma manera. Ella no recordaba cómo era Alice a esa edad, pero ver a su sobrina se acercaba bastante.
— La verdad es que no entiendo cómo es que era el favorito si no se bañaba y se comía los mejores dulces.— Hacía su mejor esfuerzo por no reír por la pequeña discusión que estaban teniendo respecto a cuántos favoritos podía tener, y definitivamente no iba a darle la razón a Elijah.— Ah, no lo escuches panquecita. Puedes tener todos los favoritos que quieras. Yo por ejemplo tengo como diez plantas favoritas. A veces los hombres no tienen ni idea de lo que dicen.— Agregó, antes de comer ella misma un poco de cereal.
— Ya lo creo. Mezclar los cereales es fundamental para el desarrollo. Indispensable diría yo para las panquecitas que están en crecimiento.— Enseñarle sus cereales parecía tenerla de buen humor, así que la alentaría con tal de que no se echara a llorar de nuevo.
Elijah no se detuvo apenas escuchó la voz, aunque si se sintió sorprendido más por la presencia que por las palabras. Su mirada se desvió finalmente hacia la sombrilla y la pequeña estación improvisada de jardinería, demorándose apenas un instante contemplando las herramientas alineadas con cuidado y la tierra fresca en sacos de tela junto a la mesa.
Había algo en Phanie que le recordaba inevitablemente a Alice, aunque no de la forma evidente que cualquiera señalaría primero. No era el rostro y ni siquiera el tono de voz. Era esa manera de observar como si ya estuviera preparada para defender algo incluso antes de que existiera una amenaza real.
Cerró la reja del jardín tras de sí con suavidad.
— Si, gracias. Era mi intención llegar un poco antes que ella. Aún no tengo fotografías de ella estacionando la moto frente a la casa — respondió con una ligera sonrisa, antes de volver a esa calma habitual suya.
No avanzó demasiado hacia ella; lo suficiente para no parecer descortés, pero manteniendo una distancia prudente, casi respetuosa. Su atención volvió brevemente al jardín.
— Aunque quizá era el destino que te encontrara a ti.
La observó entonces con verdadera atención. Elijah ya había aprendido que en esa casa cada uno protegía a los demás a su manera. Fabian lo hacía desde el desafío abierto o al menos lo intentaba. Elizabeth desde la cautela, rasgo que compartía con sus propios padres George y Sylvie. Alice desde la costumbre de asegurarse que podía cargar sola con todo. Y Phanie… bueno, Phanie parecía el tipo de persona que prefería estudiar primero dónde debía clavar la pala antes de hacerlo.
— Alice me habló un poco de este lugar. —comentó con tranquilidad—. Me contó muy orgullosa que has hecho un gran trabajo.
Sus ojos descendieron apenas hacia las manos manchadas de tierra antes de regresar a su rostro.
— Se nota disfrutas estar aquí.
Elijah terminó acercándose apenas un paso más, suficiente para apoyarse ligeramente sobre una de las esquinas de la mesa, sin invadir el espacio que claramente ella había reclamado como suyo.
— Supongo que no es un secreto que me gusta documentar muchas de las cosas que hacemos, incluso las más cotidianas. No estamos bajo la supervisión de un experto pero su memoria y su confianza han mejorado muchísimo desde que armamos los álbumes de fotos.
No hacia falta especificar que hablaba de Alice. Se sintió con el compromiso de explicarle su presencia en su casa, pues después de todo no era una visita previamente concertada.
La motocicleta. Odiaba esas cosas y la ponían demasiado ansiosa. Tampoco le gustaba volar en escoba y, sin embargo, las consideraba mucho más seguras que esas cosas, pero a su hermana parecía gustarle, así que no diría nada. Claro que eso no aliviaba ni un poco su preocupación.
— No está ni cerca de parecerse al que teníamos pero es mejor que nada.— Desde que se habían mudado había comenzado a trabajar en el jardín, aunque era prácticamente imposible replicar el trabajo de años de su madre en tan poco tiempo. La distribución era un tanto diferente pero había procurado conseguir el mismo tipo de flores y plantas que tenían, además del invernadero.
Lo dejó hablar, asintiendo con la cabeza ocasionalmente mientras vertía un poco de tierra en un recipiente. Tenía cerca de sus herramientas un pequeño mortero que utilizaba para triturar las vitaminas que había conseguido para el jardín. El invierno había sido más frío que de costumbre y necesitaban toda la ayuda posible. Pero aunque estaba ocupada, toda su atención estaba en la persona que acababa de llegar.
— ¿Por qué ahora? — Fue solo entonces que lo miró de verdad. Que no dijera nada no significaba que no prestara atención. Era algo que había estado dando vueltas en su mente por meses, y considerando que seguramente era la única oportunidad de verlo a solas, no iba a dejar pasar la oportunidad. No quería que se hiciera a la idea de que no tenía que responderle a nadie porque su papá ya no estaba.
El jardín estaba muy lejos de ser lo que tenían en su antigua casa, así que pasaba la mayoría de su tiempo libre trabajando en él. Timmy la había ayudado a montar una mesa de trabajo con todo lo que pudiera necesitar y aunque normalmente le ayudaba con el jardín, ese día no podría verlo hasta más tarde.
Habían colocado una sombrilla lo suficientemente grande para cubrirla del sol durante la primavera y el verano, en la mesa tenía suficiente espacio para almacenar sus herramientas y aún así poder trabajar cómodamente y lo más importante, tenía vista directa a la entrada del jardín.
El sonido de un auto estacionándose la hizo fruncir el ceño. Aún era temprano para que su madre volviera, lo que significaba que tampoco podía ser Fabian porque también seguía en el hospital. Sebastian no volvía a casa hasta muy tarde y Shawn nunca iba a casa. Eso solo le dejaba una opción que no le agradaba: seguramente se trataba de Potter.
Hizo una mueca ante la idea, pero se relajó un poco al ver que la persona que estaba abriendo la cerca era mucho más alto que Albus Potter.
Si no se equivocaba, por la expresión un tanto confundida en su rostro, aún no se había dado cuenta que no estaba solo en el jardín.
— Si no está su moto es porque aún no llega.— No necesitaba preguntarle qué hacía en el lugar. Debía estar ahí esperando a que su hermana volviera de su nuevo trabajo.
@elijah-dawlish
— Sí, eso. Los unicornios —añadió casi de inmediato, forzando una sonrisa que esperaba pareciera lo suficientemente natural—. Se obsesionó un poco con eso desde que nos avisaron. No ha dejado de hablar de “los bebés” desde entonces.
Se encogió ligeramente de hombros, como si aquello fuera una simple anécdota familiar, algo incluso gracioso. Pero no apartó la mirada de Eliza. La niña seguía con el ceño fruncido. Pensando.
Eso era lo que más le inquietaba.
— Hey… Solecito. Deberíamos terminar el desayuno, quizá Nannie también tenga hambre—murmuró, acercándose un poco más, agachándose lo suficiente para quedar a su altura y suavizando el tono de su voz, buscando redirigir la conversación sin imponerle silencio de forma brusca.
Eliza lo miró. Por un segundo, Elijah tuvo la incómoda sensación de que estaba siendo evaluado. Luego la pequeña infló apenas las mejillas.
“No…” protestó en voz bajita.
Elijah sintió un leve escalofrío recorrerle la espalda.
— Mi amor… —insistió con suavidad, esbozando una sonrisa paciente—. Ya casi vamos a verlos, ¿sí? A los dos.
Marcó la última palabra apenas lo suficiente para que sonara como parte de la historia.
Extendió una mano y acomodó con cuidado un mechón del cabello de la niña detrás de su oreja, un gesto tranquilo por fuera mientras por dentro intentaba recomponer el ritmo de su respiración.
Intentó con todas sus fuerzas no intercambiar miradas con Alice. Porque sabía que si lo hacía, iba a encontrar exactamente lo mismo que él sentía: esa mezcla de asombro, miedo y una certeza incómoda creciendo entre ambos. Eliza no solo sabía acerca del bebé, lo entendía realmente.
— Va a ser un viaje largo —añadió entonces, retomando el hilo con Phanie, como si nada—. Pero creo que no quería irse sin informarte de todos sus nuevos amigos. O… O quizá quiere que vengas con nosotros. La verdad no estamos seguros de por qué insistió en llamarte tan urgentemente.
Su expresión seguía siendo tranquila, casi casual. Pero había una tensión sutil en su postura, en la forma en que permanecía ligeramente inclinado hacia su hija, como si aún estuviera listo para intervenir en cualquier segundo. Porque lo estaba.
Y lo estaría siempre, listo para defender a su familia incluso de alguien tan querido para ellos como Phanie.
No entendía qué tenía que ver Fabian con el tema de los bebés, pero con todo lo que había pasado el día anterior, mientras menos estuviera involucrada sería mejor. No sabía a qué se refería su hermana pero tampoco le molestaba el no entenderlo.
— Sí, es que ha estado en casi todas las revisiones de los unicornios, sabe que nacerán pronto y está ansiosa.— Esperaba que sonara lo suficientemente creíble para que Phanie no hiciera preguntas al respecto.— Pero primero hay que terminar el desayuno, Solecito. Pregúntale a Nannie si quiere un poco de tu cereal o un sándwich.— Esperaba que comer el desayuno con la recién llegada fuera suficiente, pero la bebé se encargó de dejarles en claro que no dejaría el tema de lado tan fácilmente. Estaba visiblemente molesta, no tenia idea de cómo es que eso terminaría.
— Si quieres venir con nosotros podeos hacer los arreglos, ¿Cierto, Solecito? Así puedes llevar a Nannie a que conozca a todos tus amigos.— Esconder la noticia con su hermana de viaje con ellos implicaría trabajo, pero no era algo no que hubieran hecho antes. Podía ocultarlo perfectamente, al menos los primeros meses.
— Lo que sea que ella vaya a desayunar está bien.— No estaba en el lugar para darles más trabajo. Podía comer un poco de cereal o un sándwich. Lo importante en ese momento era que la bebé estuviera más tranquila, aunque por la expresión en su rostro parecía que no sería tan fácil.
La acomodó en sus brazos para ponerse de pie e ir a sentarse en la mesa de la cocina. No le importaba que tomara el desayuno en su regazo si eso significaba que no se echaría a llorar de nuevo.
— Bueno, en este momento es un poco complicado...— Evitó mencionar que se debía al tratamiento de los gemelos de Harri.— Pero estoy segura que para el verano puedo hacer un espacio para ir a ver a tus amigos. ¿Te gusta la idea, panquecita? — Eso le daba algunos meses para tratar de pensar en un plan alternativo para los niños, pues había quedado claro que el utilizar una muestra de Eliza para la investigación estaba completamente fuera de discusión.
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Eliza inspiró hondo, todavía con un pequeño hipo atrapado en el pecho. Alzó el rostro, sus ojos aún brillantes de lágrimas y miró de reojo hacia su mamá y luego hacia Elijah. Finalmente volvió a fijarse en Phanie, como si confirmara que ahora sí tenía toda su atención.
— “Bebés… Bebés, Nannie” —dijo de pronto, con voz suave pero decidida.
Dawlish sintió que el mundo se detenía durante un segundo eterno. El corazón le golpeó con fuerza en el pecho y esa mezcla de incredulidad, vértigo y los latidos en sus oídos hacían juntos una emoción tan intensa que casi dolía. Abrió la boca para decir algo, cualquier cosa, pero las palabras no llegaron de inmediato.
—Eh… Si, es que perdimos su peluche de dragón. El que es como el cachorro de Llamas. Y a Tony, el Bowtruckle de peluche. Y la última vez tú los encontraste ¿no? Se habían quedado en tu oficina— dijo rápidamente, intentando con todos sus medios, que era pocos en realidad, cambiar el tema.
Eliza negó con la cabeza, frunciendo el ceño en un gesto sorprendentemente serio para alguien de su edad. Le devolvió una mirada que lo había forzado a abrir los ojos con la misma mezcla de sorpresa y pánico absoluto que no había logrado disimular desde que Eliza empezó a insistir esa mañana en llamar a su tía.
La niña se removió en el regazo de Phanie, un poco impaciente porque no parecían entender. Señaló a Alice y luego se llevó ambas manos al pecho.
— “Dos bebés, Nannie. Doble en esta casa”— dijo repitiendo las palabras de Elijah.
Por más que lo intentaba no lograba descifrar qué era lo que su hija debía decirle con tanta urgencia a su hermana. Lo único que agradecía en ese momento era que estaba pidiendo ver a Phanie y no a Fabian porque entonces definitivamente no lo permitiría.
Apenas unos minutos después de haber respondido a su llamada, su hermana ya estaba entrando a la cocina. Apenas la vio, Eliza saltó de su regazo hacia ella. El comportamiento de la bebé era un tanto inusual. No sabía qué esperar.
Pensó en muchas cosas, pero no en que fuera a hablarle sobre bebés a Phanie. En otras circunstancias se lo informarían a sus familias de inmediato, pero debido al desastre del día anterior querían mantenerlo en secreto tanto como les fuera posible, aunque al parecer Eliza tenía otros planes.
Agradeció mentalmente que Elijah pensara tan rápidamente en una explicación para los bebés que su hija mencionaba e incluso se relajó un poco, aunque su tranquilidad no duró mucho.
— Creo que se refiere a los dos unicornios que están próximos a nacer en la reservación, por eso tenemos que volver.— Fue lo primero que se le ocurrió decir. Cualquier cosa con tal de que su hermana no hiciera muchas preguntas al respecto.— Pero ya hablamos al respecto, Corazón. No pueden venir a casa con nosotros, deben quedarse en la reservación, cerca de su madre y en hábitat natural. Pero estaremos visitándolos frecuentemente.— Era la excusa perfecta para pasar tiempo fuera del país, que ahora más que nunca sonaba como la mejor opción.
Puso toda su atención en su sobrina, que tenía el ceño fruncido completamente concentrada, justo como su hermana solía hacer. Volvió a frotar su espalda después de verla suspirar. No se le ocurría qué podía tenerla en ese estado.
— ¿Bebés...? Oh. No sabía que Fabian se los había dicho.— Le sorprendía aún más que hubiera preferido ignorar lo que le había dicho apenas el día anterior y los buscó para hablar con ellos, aunque le explicó por qué no era una buena idea pues Alice estaba bastante molesta por la pelea de la tarde anterior con Harriet y el que supiera que necesitaban un par de muestras de Eliza para su investigación.
— No recuerdo haber visto sus peluches, pero tan pronto llegue al hospital comenzaré a buscarlos.— No recordaba verlos, pero también era probable que no hubiera prestado atención dadas las circunstancias. Ya le pediría ayuda a los elfos para buscar los juguetes y hacérselos llegar.
— ¿Dos bebés unicornio? Eso debe ser muy emocionante, panquecita.— Ahora entendía un poco mejor a qué se refería la bebé.— Tu mamá tiene razón, ellos deben estar en su hábitat natural, pero estoy segura que les gustará mucho estar bajo tu cuidado. Nunca he visto un unicornio bebé en persona, pero dicen que son muy bonitos. Cuando vuelvas de tu viaje vas a poder contarme todos los detalles.
Miró a Phanie con los ojos muy abiertos, apenas y podía creer que todo eso estuviera pasando. La certeza de que él era responsable de la chispa que inició ese conflicto pesaba en su pecho como una enorme carga.
—Ya se que no solucionaré nada con esto pero en serio lo siento. Me siento responsable y yo mismo intentaré buscar una solución a esto. Quizá un niño que demostrara poderes desde muy temprana edad podría ser útil aunque ahora ya sea adulto. Incluso Lizzie, su magia siempre fue muy especial y difícil de explicar pero ni de cerca tan intensa como la de Eliza. Buscaré en los registros algo que pueda ayudarnos y le tomaré muestras a Lizzie. No voy a rendirme con esto.
— Que tú intentes arreglarlo solo empeorará las cosas.— No podía asegurar cuál sería la reacción de Harriet, pero sí podía decir que Alice seguramente no querría hablar con él, y mucho menos que estuviera cerca de Eliza.— No creo que vuelvan el próximo mes para su revisión. Seguramente le pedirán a mamá que ella misma vaya a verlos. Así que el obtener alguna clase de muestra ya no es una opción.— Desde el inicio fue una idea arriesgada, y el cómo se habían desarrollado las cosas simplemente pusieron fin a siquiera intentar obtener una muestra de su sobrina para ayudar con los gemelos.
— Podemos tomar las muestras de Lizzie si quieres, aunque no van a ser de mucha ayuda por la falta de relación genética.— Ya habían pensado en esa posibilidad, pero precisamente lo que les había llevado a Eliza en sus hipótesis era precisamente eso: su relación sanguínea con Ava y Adam. Utilizar muestras de otros pequeños de la familia parecía mejor idea, aunque el que se les fuera a permitir o no era el problema más grande.
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Regresó al hospital despues de pasar la hora del almuerzo con Lucy, pasó rápidamente a la guardería sólo para que le informaran que tanto sus hermanos como la pequeña Lizzie fueron recogidos por Alice y Elijah. Aunque quisiera ir a alcanzarlos a su casa o a la de sus suegros, todavía tenía que ir a revisar a los gemelos de Harri. Habían pasado casi seis horas desde la última vez que los monitorizaron.
Se encaminó hacia las habitaciones pero un tirón en su brazo lo hizo detenerse. Miró a su costado para encontrarse con Phanie, que se veía inusual. Tardó unos pocos segundos en notar que estaba molesta.
— Oye, en verdad lo siento… Fui un completo estúpido por arruinar la presentación del proyecto con Ally pero no puedes estar molesta conmigo, tenemos que pensar en otro plan— dijo rodeándola con su brazo, bastó esa mirada de su hermana para sentir mal de nuevo.
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No tenía mucho rato que Alice y Elijah se había ido. Llevó de regreso a Eliza con ellos además de darles su pase para que pudieran sacara los niños de la guardería. Por suerte la pelea de su hermana y Harriet no escaló a más, pero su discusión fue más que suficiente para terminar con cualquier esperanza que tuvieran sobre el tratamiento.
Ir ella misma a la habitación de los gemelos no era la mejor idea. Tuvo que pedir a alguien más que fuera a asegurarse que no necesitaran nada. Estaba esperando a una distancia apropiada cuando vio pasar a Fabian que parecía tener toda intención de ir a verlos. En ese momento era la peor idea, así que lo detuvo del brazo.
— Claro que puedo, y lo haré. Las dos pelearon en la oficina de mamá y tenemos suerte de que solo se hayan gritado la una a la otra.— Por un momento creyó que las cosas escalarían, razón por la que sacó a los niños del lugar.— Y ya no hay plan, por cierto. Porque ahora no habrá forma de convencer a Alice de darnos una muestra para los estudios.— No le sorprendía la reacción de su hermana. Sabía que era un tema con el que debían ser cuidadosos pero el que Fabian se apresurara y hablara incluso antes de tener la autorización de su madre alteró todos los planes que tenían.
Se apresuró a tomar el teléfono, sus manos temblaban un poco mientras buscaba el número de Phanie y seleccionaba la opción de videollamada. Los segundos parecieron eternos mientras se conectaba a la línea y comenzaba a sonar el tono de llamada.
— Si no contesta, podemos intentarlo más tarde… Podría estar ocupada, Solecito— dijo no muy convencido, rogando en silencio que Phanie pudiera responder y quizá ir a verlos, porque no estaba seguro de que harían si Eliza pedía ir a buscarla al hospital.
Los tonos del teléfono terminaron y la conexión se cortó sin respuesta. Levantó la mirada hacia Alice, que había logrado calmar a la pequeña Eliza, al menos hasta ese momento.
“Vamos con Nannie. Nannie, quiero a Nannie” repitió su hija como si no la hubieran escuchado antes.
Escuchar que llamarían a Phanie había logrado que Eliza dejara de llorar, al menos por un momento. Desde su lugar, temía la vista fija en el teléfono.
“¿Nannie?” Dijo, mientras el aparato sonaba, sin respuesta. Al ver que la pantalla se apagó de nuevo, el llanto volvió. No lograba comprender la razón, pero parecía estar empeñada en ver a su hermana esa mañana. No le quedó otra opción mas que tomar su propio teléfono para volver a intentar contactarla.
— Mira, vamos a intentarlo de nuevo. Presiona aquí para que comience a llamar.— Le indicó a la bebé qué parte de la pantalla tocar con su dedo para volver a llamarla. Suspiró aliviada cuando después de unos segundos apareció por fin en la pantalla.— Sé que es muy temprano pero tenemos un problema.— Explicó, mirando a Eliza, que solo volvió a calmarse hasta ver a su tía en la pantalla.
“Nannie ven, por favor” La bebé se frotó uno de sus ojos mientras hablaba a la pantalla. No tenía idea de qué querría decirle, pero esperaba que el tema del día anterior no se tocara.
— Corazón, no sabemos si Nannie puede venir en este momento, ¿De acuerdo? — Temía que pudiera soltarse a llorar de nuevo si es que no podía ir a verla.
@phaniekyle
Todo lo que había pasado durante el hospital la mantuvo despierta hasta bastante tarde. Entendía que Alice estuviera enojada, Fabian se había precipitado al hablarles de su idea incluso antes de que su madre lo aprobara, se negaron rotundamente a que hicieran cualquier clase de prueba en Eliza y se habían ido bastante molestos. Seguramente no los verían hasta su siguiente revisión y eso si tenían suerte.
Se había quedado dormida por lo que la primera vez que su teléfono comenzó a sonar no pudo contestarlo. El sonido de la segunda llamada la hizo despertar, aunque no sin fruncir el ceño al ver quién era. Esperaba que eso fuera una buena señal.
— ¿Qué pasa, panquecita? — No era común ver a su sobrina llorar y si habían intentado buscarla, debía ser importante.— Dame cinco minutos y estaré ahí, ¿Está bien? — Aunque no le dieron detalles, si estaba llorando debía ser importante. Solo fue al baño a lavarse la cara y cepillarse el cabello. No había tiempo de cambiarse la pijama. Utilizó la chimenea para llegar a la casa de su hermana. Por lo que había visto, estaban en la cocina.
— ¿Panquecita? — La llamó, asomándose por el marco de la puerta. Apenas la vio, saltó de la silla en donde estaba con Alice y corrió hacia ella.— ¿Qué pasa? — Se acomodó para sentarse en el piso con ella, frotando su espalda para calmarla.— No es necesario llorar. — Limpió las mejillas de la bebé que lucía un poco más tranquila.— Ya estoy aquí, ¿Qué querías decirme?
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Se adelantó un paso hacia el señor Potter cuando él se acercó a ellos. Si bien en el pasado quizá había sido útil cuando necesitaron apoyo con los documentos y la investigación de Lizzie, eso no le daba ningún derecho con Alice. Por supuesto lo toleraban más que a Albus, pero eso no significaba que podía llegar a casa de su tía Lizz y pretender abordar a Ally como si nada. No si él podía impedirlo.
— Buenas tardes señor Potter, la verdad es que no contábamos con su presencia el día de hoy y probablemente hablo por todos al decir que tampoco lo echaremos de menos si decide irse ya.
— ¿Qué tanto me ve...?— No le gustaba la forma en la que se había quedando viéndola, definitivamente algo bueno no podía salir de ese momento.— Vete, vete, vete, vete... Nooooo... Con un demonio.— Susurró mientras lo veía caminar en su dirección. Pidió mentalmente que se desviara pero era claro que eso no sucedería.
Sujetó con un poco más de fuerza la mano de Elijah mientras él daba un paso adelante, quedándose en medio de los dos.
— Nos aseguraremos que sepan que esos regalos son de su parte.— Se apresuró a decir esperando que fuera suficiente. No se sentía cómoda tuteándolo, además de que podía tomarlo como una señal para querer involucrarse más y era algo que no quería. La única vez que lo había hecho había sido solamente para fastidiar a Albus y Potter no estaba presente.
Era de lo más inusual que se sintiera nervioso. Si bien en su adolescencia fue algo retraído y dependía completamente de Hermione para tomar decisiones, luego de ganar la guerra y conseguir que Ginny Weasley se casara con él, la falsa idea de que podía hacer todo lo que se propusiera se instaló en su mente y permaneció hasta que sus hijos crecieron. A últimas fechas, la realidad de que todo era solo una apariencia y la gente lo obedecía o reconocía sólo por costumbre, lo había golpeado con fuerza. Sin embargo, toda una vida de engaños no se olvidaba de la noche a la mañana.
Fue hasta que estuvo a menos de un par de pasos de ambos, que reflexionó sobre su impulso. Era por completo inapropiado y aún así era complicado luchar contra esa fuerza casi hipnótica que lo empujaba a continuar.
— Lo lamento, Lily... —frunció los labios en una mueca de angustia—. Perdona, Alice... Es sólo que eres su viva imagen. Tengo muy pocas fotografías de mi madre, prácticamente todas en su último año antes de que... Porque solía enviarles fotos conmigo y cartas a sus amigos cercanos... Perdona, estoy diciendo tonterías. Disculpen a un anciano nostálgico.
Compuso una sonrisa, se sujetó las manos para evitar entender los brazos hacia ella e hizo un gesto con la cabeza como despedida, avanzando un par de pasos hacia atrás sin girarse.
@phaniekyle
No le dio mucha importancia cuando Timmy le habló del parecido con su abuela. Lo atribuyó principalmente a lo extraño que era verla con ese color de cabello, además, siempre había considerado a su hermana bastante parecida a su madre a excepción de los ojos, evidentemente.
Comenzó a tomarlo en serio cuando escuchó a Hayley decir lo mismo cuando llegaron con la bebé para la fiesta, pero realmente comenzó a preocuparse cuando April también lo hizo notar, agregando que si no había dicho nada desde ayer era porque quería evitar una situación incómoda. A su hermana no iba a gustarle escuchar algo así y temía que solo fuera cuestión de tiempo para que alguien fuera lo suficientemente imprudente como para decirlo directamente a ella.
Pero como si hubieran leído su mente, de pronto vio a Harry Potter caminar directamente hacia su hermana y sabía que eso no terminaría bien.
— Ve por las escobas y pelotas del cobertizo, ya te explico...— Necesitaba una distracción y una improvisada partida de quidditch fue lo mejor que se le ocurrió. Mientras Potter iba por las cosas que le pidió, prácticamente corrió hasta donde estaba su hermana.
— Sí, sí. Bueno ya fue mucha conversación.— Negó con la cabeza mirando a Potter, esperando entendiera que era mejor que dejara de hablar.— Necesitamos a alguien más para completar los equipos y ya aposté a que puedes tirar a Fabian en los primeros veinte minutos, vamos.— Entrelazó su brazo con el de su hermana, dispuesta a tirar de él para llevarla si era necesario.— Ya la tuviste mucho rato, usurpador. Pero puedes llevar el marcador a menos que alguien se queje porque quieren a alguien más imparcial.— Alejar a ambos y terminar esa conversación le parecía la mejor idea.
Le hubiera gustado llevarse a Phanie a otra habitación para que no tuviera que ver ni escuchar las tonterías de Potter antes de que tuviera que ser inmovilizado. Había sido rápido y sabía perfectamente que si su esposo había tenido tanto cuidado al hacerlo era únicamente porque la pequeña se encontraba en el lugar y no era necesario que la expusieran a ese tipo de cosas. Lo único que la dejaba un poco tranquila era que habían tomado la decisión correcta al ir a buscar a Lizzie o habría tenido que lidiar con Potter ella sola, cosa que evitaban tanto como fuera posible.
Casi rió al escuchar a Phanie. Agradecía que después de lo caótico que había sido ese día y el revuelo que se ocasionó en el departamento de Aurores después de que algunas personas decidieran que era prudente llevarse detenidos a unos niños, ahora pudiera bromear al respecto. En momentos así le recordaba incluso al propio Richard.
— ¿Estás segura que es tu hermana? — Preguntó, acercándose a ella que ya tenía el diario en sus manos, pero pronto quedó claro de qué se trataba todo eso cuando descubrió su cabello y les dio una explicación sobre el resto de la tarde anterior y que su nieto había estado con ellas todo el día.— Bueno, si ese es el caso, me parece que alguien está de más aquí.— Dijo, volviéndose hacia su esposo. En ese momento lo mejor era que sacara a Potter de la casa y no lo soltara ni devolviera su varita hasta que estuviera lo bastante lejos para aparecerse de regreso a donde sea que estuviera.
— ¿Y qué es exactamente lo que te hace creer que tienes alguna clase de derecho sobre ella?— Estaba por demás decir que había renunciado a cualquier clase de derecho sobre Alice incluso desde antes de que ella naciera. Si había algo que lograba sacarla de sus casillas era que tomara esa clase de atribuciones con ella cuando sabía perfectamente que no lo quería cerca. A Alice no podía importarle menos Albus y su arrepentimiento pero por supuesto él era incapaz de respetar su decisión.— Ya, porque definitivamente tú la conoces. Será mejor que no me entere que intentaste buscarla y acercarte a ella o vas a tener problemas.— Su incapacidad de comportarse la había llevado a plantear la idea de una orden de restricción con el mismo Harry, petición a la que él no pudo negarse. Sería ridículo que lo hiciera conociendo la clase de persona que era su hijo.
No lograba comprender del todo la explicación de Phanie hasta que vio su cabello.— ¿Estás segura sobre esto?— Preguntó, mirando el diario en sus manos. Necesitaba confirmar que todo había sido un malentendido. Escuchar el resto de la historia quitó un enorme peso de sus hombros. No quería ni pensar en lo terrible que sería para Alice si algo así pasara realmente.
— Siendo así, me parece que no es necesario que te quedes. Y no quiero enterarme después que intentaste buscarla, ¿Quedó claro?— No permitiría que usara esa confusión como una excusa para forzar a su hija a hablar con él. Asintió con la cabeza, dando autorización para que sacaran a Albus de la casa. No le interesaba seguir escuchándolo tan temprano.
Intentó en vano ser más rápido que Dawlish. Tener las manos en la espalda tan fuertemente apretadas lo desestabilizó, haciéndolo trastabillar y tener que apoyarse en la pared para no caer. Levantó la cabeza, mirando alternativamente a la pequeña Kyle y a Elizabeth. Recordó las imágenes y realmente no podía debatir lo que Stephanie estaba declarando, aunque verla mostrar su cabello aclaró todo.
Posiblemente nunca en su vida se había sentido tan expuesto. Ni siquiera podía desaparecer. Tampoco estaba dispuesto a disculparse.
—Descuida, no lo haré. Pero necesitaré mi varita para irme— dijo sin disimular su enojo hacia John.
— Lo siento, pero no tengo ningún motivo para creer en tí — dijo disimulando una risita al pasarse una mano por la boca. Resultaba bastante gracioso que Potter siendo también un auror no lograra anticiparse al ataque, pero no quería propiciar que aumentara su enojo y explotara enfrente de las mujeres presentes. Haría lo posible por ahorrarles ese lamentable espectáculo.
— Entra a la chimenea, te daré algo de polvos flu y te enviaré a casa tu varita mañana por la mañana. Y quiero que sepas que en cuanto desaparezcas por la chimenea la cerraré por veinticuatro horas para no recibir visitantes. Con eso espero que quede claro que no eres bien recibido en la fiesta de ésta tarde.
Se encargaría de asegurarle a Lizzie que sólo era una broma, pues no quería que los invitados reales a la fiesta tuvieran problemas para llegar. Aunque cancelar una chimenea era algo que definitivamente un auror del Ministerio podía hacer.
— Tan segura como que esa es la ropa que estaba usando ayer y pasaron todo el día con nosotros.— Incluso habían ido por ellas para llevarlas a casa de Fabian y Lucy. Aunque Potter lo intentara, no había forma de que pudiera convencerlos de que Dawlish hubiera estado haciendo algo indebido.
Que echaran a Potter,a demás de darle una advertencia la dejaba más tranquila. Realmente no necesitaban su pésimo mal humor en ese día y mucho menos que intentara acercarse a su hermana y arruinarle el día.
— Y hablando de personas que hay que sacar... ¿Alguna vez consideraron sacar del testamento al panqué grosero que tienen por nieto? Porque deberían.— Ahora que Potter no estaba, podía bromear libremente sin que tomara todo de manera literal y lo volviera un problema.— Hizo pan francés, pero no para todos obviamente, solo una porción y sin jalea. ¡Sin jalea! No sé qué es lo que le pasa. ¿Alguna vez se les cayó de cabeza? Primero tiene una rara venganza personal contra el té y ahora no le pone jalea al pan francés. Una vergüenza si me lo preguntan.— Agregó, negando con la cabeza. Realmente estaba hambrienta y ver el desayuno de su hermana la había dejado con ganas de un poco de pan.
Elizabeth Olsen as Wanda Maximoff DOCTOR STRANGE IN THE MULTIVERSE OF MADNESS (2022) dir. Sam Raimi
Se apresuró a pasarle el recipiente con jalea de fresas a Phanie, disimulando de nuevo una sonrisa burlona.
— Creo que es mejor contárselos porque es realmente una historia graciosa. Y considero que recibiremos menos burlas si les contamos ahora y no cuando Lucille venga a sacarnos de su cocina— dijo lanzándole una mirada cómplice a Sylvie—. La verdad es que veníamos a decapitar a Elijah porque vimos unas fotos en el diario. Él y una hermosa chica pelirroja besándose en la calle. Por supuesto estábamos bastante alterados como para mirar dos veces y ver que se trataba de ti, Ally.
— Tus oídos son muy inocentes, Phanie así que no repetiré las palabras que dijimos durante el camino, pero sin duda fue una clase de competencia. Sylvie decía una y yo intentaba recordar una peor y más escandalosa para llamar a nuestro panquecito. En verdad estoy feliz de que nos hayamos equivocado.
— Así que vas a dejarle todo el trabajo del desayuno a tu hermana.— Chasqueó la lengua negando con la cabeza.— Te educamos mejor que eso.— Estaba mucho más relajada que unos minutos atrás al descubrir que todo se trataba de un malentendido.
— Mis respuestas eran mejores, si puedo presumir.— Agregó, mientras buscaba un vaso para servirle un poco de leche a Phanie para acompañar el pan francés.— Pero en nuestra defensa, en las fotografías no podíamos ver el rostro de Alice y definitivamente luce muy diferente con el cabello anaranjado. Como sea, el punto es que esto es culpa tuya.— Estaba por demás decir que el comportamiento de su hijo por varios años fue lo que los hizo pensar lo peor al ver las fotografías.
— Y otros dos minutos para golpearte con su rodillo por invadir su cocina.— Agregó, mientras se acomodaba en su asiento. Si no dejaban todo tal cuál lo habían encontrado había altas probabilidades de que se enfrentaran a la furia de Lucy.
No podía responder a la pregunta de Phanie cuando entró a la cocina, pues tampoco estaba segura del por qué la madre de Elijah le había llamado tan temprano ni por qué habían llegado de manera tan apresurada e incluso se atrevería a decir que lucían algo preocupados.
— ¿Fotos...?— No eran ajenos a los diferentes diarios y revistas publicando fotografías de ambos, pero no entendía el por qué en esa ocasión parecía ser un grave problema.— Bueno, no sería la primera vez que publican alguna tontería.— Por esa misma razón evitaba dedicarle tiempo y atención a lo que se escribía de ella y toda su familia.
— Oh...— Viéndolo de esa manera, ahora comprendía el por qué sus padres habían reaccionado de esa manera.— No me percaté de ningún fotógrafo ayer.— Claro que, como al parecer se podía apreciar en dichas imágenes, toda su atención estaba volcada en otras actividades mientras se encontraban fuera.
Estaba ordenando algunos recipientes para empezar a preparar el desayuno de todos, sin perder detalles de la conversación. Su padre fue más rápido para ofrecerle la mermelada a Phanie, por lo que se limitó a esbozar una mueca divertida hacia ella. Sabía que principalmente el comentario tenía la intención de molestarlo amistosamente.
Tosió un par de veces pues no esperaba la declaración de George y las palabras se habían atorado en su garganta haciendo que olvidara incluso como pasar saliva.
— Ya no podemos salir a ningún lugar sin que nos sigan— dijo tomando el diario que estaba en manos de su madre para comprobar por si mismo lo que ambos decían—. Bueno, tienen que reconocer que tengo muy buen gusto. Me enamoro una y otra vez de la más perfecta y hermosa mujer de todo el mundo. No pueden culparme.
Inclinó la cabeza mientras escuchaba la explicación, tratando de entender qué tenían que ver unas fotografías con que estuvieran ahí tan temprano, porque el ver cosas publicadas de su familia no era algo nuevo y lo normal era que simplemente lo ignoraran.
— Bueno, sí me lo preguntan...— Le dio un sorbo al vaso de leche frente a ella.— Creo que algo así es poco probable porque él sabe lo que pasará si se pasa de listo.— Dijo, mucho más seria que unos minutos antes, mirando a Elijah. En algún momento habían tenido una conversación respecto a Alice. Le había dejado saber que si metía la pata, iba a utilizarlo como abono para sus plantas.— Aunque me hubiera gustado participar en su competencia, se me ocurren algunas cosas por ser un grosero que hace pan francés sin jalea para los demás. Pero tampoco me sorprende, antes me dejaba pizza y una vez me envió un wellington que no estaba tan mal pero como ya se robó a mi hermana, ya no le interesa quedar bien.— Se había vuelto casi una costumbre que, aunque no estuvieran en casa, dejara comida lista solo para calentarla. Entendía que por sus ocupaciones ahora eso fuera menos común, pero no podía dejar pasar la oportunidad de molestarlo un rato.
La parecía bastante bajo y desagradable que Potter intentara manipular a Lizzie de esa manera aunque tampoco le sorprendía. Era la clase de cosas que él solía hacer.
— No es que el alejarte te sea un problema. Ya lo escuchaste, será mejor que te vayas.— Antes de que su esposo pudiera llevarlo hasta la puerta, el sonido proveniente de la chimenea la hizo voltear. Le preocupó que se tratara de Alice, que ya estuviera al tanto de lo que pasaba y la presencia de Potter solo empeoraría todo. Suspiró aliviada de ver a la pequeña Stephanie, aunque su tranquilidad no duró mucho pues era evidente que algo estaba pasando y ella por supuesto haría preguntas. — Todos están serios antes de desayunar, ¿Por qué no vamos a la cocina? — Parecía que la mejor idea era sacar a la pequeña del lugar.
— Puedo hacer lo que yo crea más conveniente para mí hija.— Se aseguró de hacer énfasis en que Alice era su responsabilidad únicamente.— Y lo que ella necesite es algo que no te incumbe.— De ninguna forma iba a dejarle saber en dónde estaría para que intentara acercarse a ella y convertirse en otro problema.
— No. Lo que tú tienes que entender es que lo que quieres es completamente irrelevante. No voy a dejar que te quedes cerca de ella en este momento y mucho menos vas a ir conmigo. Estás demente si crees que voy a permitir que te aproveches de este momento para acercarte a ella cuando te ha dejado más que claro que no quiere nada que ver contigo.— Que fuera un completo egoísta y se enfocara en lo que él quería en ese momento estaba sacándola de sus casillas. Le hizo una seña con la cabeza a Dawlish para que lo sacara del lugar, pero justo en ese momento alguien llegó por la chimenea. Se tensó al pensar que pudiera ser Alice, pero en lugar era Phanie que regresaba de la casa de Fabian y Lucy.
— Exacto, tu desayuno. En la cocina hay lo suficiente para preparar cualquier cosa. Debo salir un momento pero ellos van a quedarse con ustedes mientras vuelo, ¿Está bien?— Comenzó, mirando a su tía Greta, secundando su idea, para después poner su atención en Phanie. Lo mejor era llevarla a la cocina lejos de Albus.
Se sacudió los laterales de su abrigo, mientras le dedicaba una mueca de desprecio a John Dawlish. No le importaba pelear con él pero no lo haría frente a la hija menor de Elizabeth. Sería una excusa para que lo alejaran de los pequeños gemelos y no iba a otorgarles esa oportunidad.
— No voy a caer en tus provocaciones, Dawlish. No pueden privarme del derecho de querer ayudar a mi hija. Esto es muy serio, está en la primera plana del diario de hoy y todos los que vean las fotografías tendrán una opinión al respecto. No podemos dejar que se exponga sola al juicio de personas que ni siquiera la conocen— dijo notando que el calor subía por sus mejillas. No estaba acostumbrado a guardar la calma y comenzaba a manifestarlo—. Así que iré contigo. O la buscaré por mi cuenta. Sólo quiero que esté a salvo.
Avanzó un paso hacia Albus, con su varita aún dirigida al suelo. Lo único que lo detenía de armar una gran escena de pelea eran las tres mujeres presentes. No por la condición de género, sino porque ya habían tenido suficientes preocupaciones para toda una vida, incluyendo a la pequeña Phanie.
En vez de atacar a Potter y estrellarlo contra la pared, lo desarmó rápidamente y conjuró una cuerda para atar las manos detrás de la espada que además de impedirle contraatacar, lo imposibilitaba para desaparecer también.
— No irás a ningún lado. Alice no necesita tu ayuda porque nos tiene a todos nosotros para defenderla de toda la comunidad mágica de gran bretaña si es necesario... ¿Quedó claro? Lamento que tengas que ver esto, intenté que fuera lo menos violento posible... — dijo dirigiéndose a la joven. Kyle.
Rodó los ojos cuando escuchó a Potter referirse a su hermana de esa manera. Sabía lo mucho que ella odiaba que lo hiciera y si era sincera, a ella tampoco le gustaba que se tomara esa clase de atribuciones.
Le tomó un poco por sorpresa lo rápido que Potter había sido desarmado e incluso inmovilizado.— No, está bien, vi cosas peores en prisión.— Respondió, a modo de broma. Aunque haber sido detenida y llevaba al ministerio junto con sus hermanos para ser interrogados después de que Sebastian y Valerie huyeran del país la había dejado bastante alterada en su momento, era la clase de cosas con las que se permitía bromear de vez en cuándo.
— ¿Primera plana...? — Preguntó, inclinando la cabeza. Entonces el diario de la mañana sobre la mesa llamó su atención y recordó lo que precisamente el hijo de Dawlish le había dicho.— Ahhh, esto.— Se acercó a la mesa para tomar El Profeta y echarle un vistazo a la fotografía que ocupaba casi toda la primera plana y le fue imposible soltarse a reír.— Esa es Alice, debieron tomar la fotografía ayer por la tarde antes de que nosotras llegáramos.— No recordaba haber visto fotógrafos por la tarde cuando estuvo con April precisamente en el mismo lugar.— Beth ha estado haciendo preguntas, así que creímos que sería buena idea— Explicó, mientras se quitaba el gorro de la sudadera que estaba usando, dejando ver su ahora cabello anaranjado como el de su hermana.— April también. Estuvimos ahí en la tarde antes de ir a casa de Fabian y Lucy, y Ally y Elijah estaban con nosotros, por cierto, en caso de que alguien quiera hacer otra clase de insinuaciones.— Agregó, refiriéndose a Potter. Sabía lo ridículo y necio que podía llegar a ser.