CITADA
Las citas en tiempos modernos
Desde que estoy soltera, entré en el maravilloso mundo de la jungla de las citas. Al principio no voy a negar que me asusté, porque todo cambió en estos años, parece que ya no se liga en los bares o saliendo a bailar. Hay un montón de teoría y pasos que hay que seguir para que una cita salga bien y encima haya posibilidad de una segunda cita. Parece que llegar a tres es el récord.
Mi amiga Marina hace 3 años que está soltera, es en la que más confío en este tema porque tiene mas anécdotas que vida.
Al principio yo seguía todo al pie de la letra y la pasaba bien, pero no llegaba a tener dos encuentros con el mismo pibe y eso me parecía raro porque esta bueno que me conozcan un poco más, para que sepan lo que me gusta y así pasarla mejor. Marina me decía que eso es cosa de unas tales masculinidades débiles pero mi amiga Sandra que es socióloga dice que no hay que decirle así, que en realidad hay que decir nuevas masculinidades.
Yo que aún no entiendo bien qué quiere decir todo eso, solo quiero una cita que llegue a una segunda y dormir cucharita un par de veces con el mismo, me burlo un poco del término. Pero las dos se enojan conmigo, porque parece que tengo que saber algo de eso si quiero tener éxito en la jungla. Aunque hay algo raro, porque las dos me dicen que tenemos que hablar de esto entre nosotras, que jamas mencione la palabra masculinidades en una cita, y yo no entiendo como vamos a hacer para crear nuevas masculinidades entre todos si solo lo hablamos entre mujeres.
Marina dice que si voy a conocer a alguien que saco de las aplicaciónes de citas el encuentro tiene que ser en un lugar público, tipo una plaza o el banquito de alguna avenida, con una cerveza de lata al paso y habiéndole dicho que tengo una cena después, cosa de poder salir corriendo si no me gusta, todo eso en vez de decir la verdad. Realmente esto es una jungla.
Mi amiga Laura en cambio, dice que tengo que ir muy atenta en la calle, porque en los bares ya nadie se te acerca y las apps de cita ya pasaron de moda. Así que si veo alguno más o menos aceptable tengo que mirarlo hasta desnudarlo con los ojos. Esta opción solo funciono 1 vez en lo que voy de soltera, conseguí una cita si, pero ahora, el chico que desnude con la mirada, es mi mejor amigo, gay.
Laura, mi amiga de yoga, dice que a los hombres les encanta que los encaren, que los miren, pero mi nuevo amigo gay dice que eso no funciona entre heterosexuales porque tiene que ver con algo de eso de de las masculinidades débiles. Pero yo ya no sé, no entiendo mucho si tengo que mirar o no, si tengo que encarar o no, si tengo que demostrar que alguien me gusta o no.
Hasta ahora la cita que va ganando, es con el amigo de un amigo de un amigo, fuimos a tomar un helado. Después fuimos a ver la luna a la playa y sentados en la arena nos besamos, la noche terminó en mi casa y la pase muy bien. Los días siguientes hablamos mucho por wapp, que fotito, que vídeo, que te muestro lo que estoy comiendo, pero de repente cuando estábamos por concretar la segunda cita, desapareció. Así que ahora no se si es gay, si no le gusto, si no tiene tiempo, si volvió con la ex. Pero ya me aburrí de intentar interpretar que le pasa, así que solo quedo en el recuerdo de una linda cita. Al menos tuve una.
Valeria, me contó fue a cita con un chico que conoce de hace más de 10 años, revolviendo el cajón de “chongos viejos” lo encontró para ver si lograba algo. terminó en un thriller nada divertido, a las 7am la policía federal hizo un allanamiento en la casa del chico en cuestión en el que Valeria no sabe si quedo pegada, hasta le sacaron la fotito para un lado y para el otro con el cartel, de frente de perfil así todo. A raíz de esa historia ahora las citas para mi siempre terminan en mi casa. Cuestión de seguridad.
En fin, creo que estamos en una jungla donde vale todo, se perdió todo lo que ya no queremos repetir de las generaciones anteriores pero no se gano nada nuevo todavía, nadie sabe como hacerlo y los solteros de estas épocas quedamos en el medio. Marina dice que no me de por vencida, que recién empiezo, que al menos tendré mil anécdotas para contar. Pero la verdad que voy 5 minutos de soltería y ya tengo más anécdotas que cucharitas, la verdad es que a mi me gusta conocer a las personas, darle un par de citas, tiempo, aunque después sea para ganar un amigo pero eso de descartar personas porque en el catálogo hay mil más por conocer no me resulta nada atractivo.
Sandra la socióloga dice que tengo razón, que tal vez sí que tenemos que empezar a hablar con los hombres de todo esto, marina no está tan segura, pero como ya lo intento todo, probar con eso no le cuesta nada y dice que al menos tenemos que intentarlo.











