“Los humanos” Repitió aquellas palabras. “¿Qué acaso de eres marte o que?” Expresó con evidente ironía, pero había sido un comentario inocente, mera broma por parte de Reagan. Aquello que había expresado le había agradado, la pelinegra podría deducir que le gustaban las cosas directas y eso era algo bueno, al menos para ella que solía soltar palabras al ahí se va.
“No, de hecho… se controlar mis conexiones, pero bueno, los accidentes pasan y este es uno” Aseguró, pues ella no quería llamar a nadie y sin embargo allí estaba la contraría frente a ella. La mirada de la joven de cabellos oscuros reflejaba desconfianza y pronto cambió a una de pánico al reconocer a la joven. Le asustaba la idea de que Whispers pudiera encontrarla y peor aun atraparla. Los labios de la más joven se entreabrieron al notar lo tranquila que estaba la contraria al confirmarle que era de ese clan.
Tragó con algo de dificultad y mantenía su distancia, debía estar preparada para cualquier cosa. No podía confiar en ella. Frunció el ceño al escucharla. ¿Tranquila? ¿como pretendía que se tranquilizaba si uno de los títeres de su enemigo estaba frente a ella? La miró de abajo hacia arriba recorriendola con la mirada. “Aunque lo intentaras, no lo permitiría” Aseguró pues se defendería a como diera lugar.
Volvió a torcer los labios al notar como en los contrarios se pintaba una sonrisa. En ese punto la seguidora del susurrador tenía razón, pero, ¿por qué la había llamado a ella? De todos los clanes que conocía, ¿por qué al de Whispers?. “No puedo asegurar cuales son tus intenciones, así que discúlpame si no creo en tus palabras” Además verla allí le recordaba a sus hermanos caídos, aquellos que habían sido atrapados su el maldito susurrador, pensar que en manos de la joven estaba la sangre de los de su clan la enfurecía.
Una sonrisa burlona se dibujó en las facciones de la rubia ante la pregunta ajena. ❝ Podría ser de Marte si me lo pides ❞, bromeó, sin preocuparse de si su particular humor sería tomado bien o mal por parte de la castaña. Lo único que le preocupaba era que se calmara y si para eso debía meterse con ella, pues lo haría. Era preferible tenerla molesta o confundida, que tenerla al borde del pánico (o en el pánico absoluto).
❝ Bueno, no es un accidente tan malo ❞, comentó, observando la habitación con detenimiento. ❝ Tienes una habitación muy bonita ❞, agregó entonces, el destello de una encantadora sonrisa adornándole la expresión del rostro que desapareció detrás de un bufido al notar que la contraria no daba su brazo a torcer, que dijera lo que dijera o hiciera lo que hiciera, estaría a la defensiva. Tus decisiones, Elise, se recordó, el susurro de aquel reproche en una voz demasiado parecida a la de su padre.
Con un suspiro y su mano derecha frotándole el rostro para aliviar la frustración, chasqueó: ❝ Lo de morderte fue un decir, no pretendo poner mi boca en ninguna parte de tu cuerpo ❞, aseguró, una mueca de desagrado y arrogancia pincelándose en su rostro. ❝ Significa que no voy a hacerte daño ❞, sabía que la aclaración era innecesaria, incluso cuando en el siguiente instante, la morena dejó en claro que no le creía. Nada hará que cambie de opinión, Elise. En esta guerra estás con Whispers o estás contra él y tú, cariño, estás con él. Siempre serás una amenza. El recordatorio fue doloroso y la punzada de dolor que el mismo le alojó en el centro del cuerpo catapultó una oleada de malhumor. A veces, simplemente, era la única forma en la que sabía lidiar con sus emociones. ❝ Mira, basta ya, ¿quieres? ❞, espetó de forma cortante y despreciativa, su genio sacando lo peor de sí. ❝ Ya te he dicho que yo no pedí venir a aquí y si supiera como irme, lo haría. Pero, ¿sabes qué? ❞, dio un paso hacia adelante y levantó los brazos para expresar con toda intensidad ❝ ¡No sé cómo hacerlo! Así que tendrás que aprender a disculparme ❞, y ojalá pudiera hacerlo, pensó, devolviéndose a un rincón de la habitación, enfurruñada, murmurando maldiciones contra sí misma bajo su aliento.